Fundamentos del análisis documental María Rosa Garrido Arilla
A la hora de fijar el origen histórico del análisis
documental, tenemos que partir de la ciencia de la documentación, en cuyo seno
ha nacido, se viene desarrollando y continuará evolucionando. Sencillamente
porque el análisis documental surge como consecuencia de una de las fases del
proceso documental. El análisis documental es una parte de la documentación, un
miembro que tiene su origen en el mismo cuerpo de la documentación
17.1. PROCESOS
El proceso documental en el que surge el análisis descansa
en el proceso informativo y es una variedad de éste. En él se da también un
sujeto emisor --el documentalista-, un mensaje --el documento- y un receptor,
el usuario. Por tanto, el proceso documental es la realización material del
proceso informativo documental, es decir, el medio que hace posible la
transferencia de información. Es también un proceso de información y
comunicación que se puede identificar con el proceso informativo mencionado
El proceso documental está constituido por una serie de
operaciones que se realizan en forma de cadena; de ahí el nombre de proceso o
cadena documental, que definimos corno el «conjunto de fases concatenadas entre
sí, a través de las cuales se da entrada y se analiza el documento para extraer
de él la información y poder difundirla>>.
Chaumier utiliza los términos «cadena documental» en lugar
de «proceso». Nuria Arnat se inclina por la misma denominación señalando que
las operaciones documentales se organizan y trabajan en forma de cadena. Pinto
Molina, al igual que Coll-Vinent, opta por la expresión «proceso documental»
como aglutinador del conjunto de operaciones o fases que afectan al documento2.
Bajo la denominación de «proceso>> o de «cadena»,
estos autores están de acuerdo en que las fases que lo integran son:
ENTRADA: selección del documento, adquisición y registro del
mismo.
TRATAMIENTO: análisis y búsqueda o recuperación del
documento.
SALIDA: difusión del documento.
La fase de entrada comprenden el conjunto de pasos
encaminados a formar o completar el fondo documental de una hemeroteca,
fonoteca, videoteca o mediateca. El libro y los artículos de revista siguen
siendo los documentos primarios por excelencia. La selección de 1 os documentos
se realiza en virtud de una previa definición de las necesidades de los
usuarios del centro y de una previa delimitación de las materias que interesa
cubrir, ya que el fondo documental no es un amontonamiento anárquico y
arbitrario, sino que debe responder a unos principios claros de
especialización. La adquisición, registro y sellado de los documentos son
tareas puramente administrativas. El registro tiene el valor de que constituye
el inventario o memoria de los fondos de un centro
Cfr. Martínez Comeche, Juan Antonio (1996): «El proceso
informativo documental», en Manual de información y documentación, Madrid:
Pirámide, p. 38.
2 Pinto Molina, María: Análisis documental... op. cit.,
p. 42.
280 1 Manual de Ciencias de la Información y
Documentación
En la fase de tratamiento documental se realizan las
operaciones más importantes del proceso documental. Para Amat3 es el proceso de
transformación de un documento llevado a cabo por medio del análisis documental
y el proceso de elaboración y creación de un documento secundario corno
instrumento de búsqueda.
El análisis viene a ser para esta autora la esencia del
tratamiento. Pinto Malina puntualiza que el tratamiento documental es una
operación intermedia dentro del proceso documental. El análisis documental
constituye la primera parte del tratamiento, y su única razón está en las
posibles recuperaciones de la información, que sólo serán efectivas si todas
las operaciones que comprende el análisis documental se realizan de modo
correcto y completo
«Admitamos -señala Pinto Molina- que la función esencial
de la documentación es poner a disposición de los usuarios los documentos
requeridos. El productor crea documentos que son respuestas a posibles
preguntas del usuario. Éste, por su parte, formula preguntas dirigidas a un
conjunto de documentos. Para saber qué documentos responden a unapregunta
determinada, se interroga al conjunto de documentos en función de la pregunta.
Pero la cantidad de documentos y la diversidad de las preguntas han obligado a
introducir una etapa suplementaria o intermediaria que facilita la operación de
interrogación.
Esta fase intermediaria es precisamente la del análisis
documental (AD)»4
García Gutiérrez define el tratamiento documental como la
operación intelectual de aplicar técnicas específicas normalizadas (análisis) a
un colectivo documentario con el fin de hacerlo controlable y utilizable
(recuperación). Distingue dentro del tratamiento una
actividad metódica y sistemática en relación con el fondo documental, que sería
el análisis documental como medio de organizarlo y controlarlo y otro elemento
que potencia la recuperación arbitrando modos pertinentes de búsqueda, lo que
se lleva a cabo a través de los lenguajes documentales.
Las unidades de información, bien sean bibliotecas o centros
de documentación, tienen una función transformadora, y en ellas, en la fase de
tratamiento, el documento es analizado y exprimido por el especialista a fin de
extraer de él los elementos informativos que lo individualizan. Las dos
operaciones que comprende el tratamiento, tanto la de análisis como la de
recuperación o búsqueda del documento, están relacionadas estrechamente, de
manera que el análisis se hace en función de la recuperación y ésta no es
posible sin el análisis previo del documento. No tendría sentido analizar documentos
si no es para que sean recuperados y consultados. Ambos polos, análisis y
recuperación, son por tanto inseparables.
La difusión es una operación documental dentro de la fase de
salida, orientada hacia los usuarios, adelantándose la mayoría de las veces a
su demanda
17.2. UBICACIÓN DE ANÁLISIS DOCUMENTAl DENTRO DEl PROCESO
Teniendo en cuenta lo expuesto, estamos en condiciones de
señalar que el análisis representa:
l. La primera parte del tratamiento documental, y que tiene
como única finalidad facilitar las posibles recuperaciones documentales que
sólo serán efectivas si el análisis de los documentos se efectúa de modo
riguroso.
2. Que se trata de una operación sin la cual no se puede
alcanzar la razón de ser de la documentación: la recuperación y difusión de la
información contenida en los documentos.
3. Que el análisis documental entra de lleno en el campo de
la ciencia documental y que no es un fin en sí mismo, sino un medio para
obtener los distintos productos documentales que genera al servicio de la
comunidad científica: asientos documentales, catálogos, resúmenes, índices etc.
De no existir, no serían posibles las rápidas operaciones existentes de
búsqueda y recuperación de la información por parte del usuario.
Desde esta perspectiva, ciertos autores señalan que, si nos
remitimos a la realidad actual, el análisis documental ocupa un lugar destacado
en la dinámica operativa de los centros de documentación, «estimándose que los
profesionales dedican a estas tareas un 80 por 100 del tiempo laboral
disponible»'. De parecida forma se expresa Coll-Vinent cuando afirma que el
análisis documental es sin duda la operación más importante y decisiva que ha
de ser llevada a cabo por responsables de cualquier centro de documentación
puesto que en él se concentran actividades específicas del documentalista
Antes que disciplina académica en las universidades o
especialidad profesional, el análisis documental es el medio para resolver un
problema. Tal problema, elemental y universal al mismo tiempo, no es otro que
la creciente dificultad del usuario de acceder por su cuenta y riesgo a los
documentos que necesita. La creciente cantidad de fuentes documentales
existentes desde finales del siglo XIX y la gran variedad de cuestiones y
necesidades planteadas por los usuarios desbordaron entonces los sistemas
tradicionales utilizados durante muchos siglos.
Del análisis documental podemos hablar como una técnica
formada por un conjunto de operaciones destinadas al análisis y recuperación de
la información, que tienen una función de intermediación en el proceso de
circulación de datos entre el productor y el usuario.
Cabe hablar del propio origen del análisis documental
necesariamente vinculado a esta necesidad de información por parte del usuario.
De no existir el análisis documental, las operaciones de búsqueda y
recuperación de los documentos serían tal vez imposibles.
Fundamentos del
análisis documental 1 281
17.3. ESPECIFICACIONES
Si queremos acercamos a la problemática y al estado actual
del análisis documental corno disciplina académica, tenemos que remitirnos a
sus orígenes, orígenes que se encuentran en Otlet, así corno también a
alguna" definiciones e interpretaciones que ha ido recibiendo el término a
lo largo de su corta historia, vertiente que ahora nos ocupa.
La edad será, sin duda, uno de los parámetros importantes a
tener en cuenta. Otro factor importante es el ámbito donde AD ha tenido su
máximo desarrollo:
el mundo anglosajón. Este hecho ha condicionado su
terminología, la cual se caracteriza por una clara flexibilidad que surge de la
prototípica interdisciplinaridad anglosajona.
Desde un punto de vista teórico, fue Otlet quien por primera
vez, a principios de siglo, propuso como parte constituyente de aquél, además
de la descripción y analisis de los documentos, los posibles productos a los
que da lugar.
Fondin 7 señala que el análisis documental, nunca ha sido
definido de modo preciso, por lo que propone un vocabulario unificado como
único medio de hacerle progresar y paliar la extrema anarquía conceptual en que
se encuentra.
Cunha señala que es «el conjunto de procedimientos
efectuados con el fin de expresar el contenido de los documentos, bajo formas
destinadas a facilitar la recuperación de la información. Pinto Malina que el análisis documental está
«constituido por un conjunto de operaciones (unas de orden intelectual, y
otras, mecánicas y repetitivas) que afectan al contenido y a la forma de los
documentos originales, reelaborándolos y transformándolos en otros de carácter
instrumental o secundario que faciliten al usuario la identificación precisa,
la recuperación y la difusión de aquéllos. No obstante, esa transformación es
el resultado de un proceso general de carácter analítico, aunque con un momento
final sintetizador, o creativo, que permite la conformación definitiva del
documento secunGario»9. De esta interpretación podemos entresacar algunos
conceptos.
Por «operaciones intelectuales» se entienden las que lleva a
cabo el documentalista en cuanto al proceso de interpretar y analizar la
información y en cuanto a la actividad creativa sintetizadora posterior. Por
otro lado, las operaciones intelectuales no se reducen al análisis de la
información, sino que también tienen lugar en la fase de recuperación. Es
decir, se requiere una importante labor intelectual por parte del
documentalista al analizar la pregunta del usuario de la misma forma que se
debe analizar la información de un documento cualquiera. Todos estos pasos van
a permitir la localización y recuperación de la información a través de posteriores
operaciones mecánicas.
Las «operaciones mecánicas» corresponden al almacenamiento
de la información y a su fase de recuperación, a través del aparato
informático, sistema imprescindible hoy día.
Chaumier, Jacques (1986): Análisis y lenguajes documentales,
Barcelona: Mitre, p. l. 7 Cfr. Fondin, Hubert (1977): «Le structure et le
vocabulaire de l'Analyse documentaire!->, Documentaliste, vol. 14, núm. 2,
pp. 11 y ss.
8 Cunha, Isabel M. R. Ferin (1987): «Análise
documentaria», en Análise documentaria: a análise da síntese, z.a ed.,
Brasilia: IBICT, p. 40. 9 Pinto Molina, María: op. cit., p. 61.
282 1 Manual de Ciencias de la Información y
Documentación
Por análisis formal del documento aluden ciertos a la
normalización de la presentación y del vocabulario, imprescindible para
conseguir representar cada documento de forma única y singular. Esta idea fue
aportada en 197 6 por Courrier y un año después por Fondin,
en su trabajo «La structure et le vocabulaire de 1' analyse
documentaire>>. El análisis de contenido hace referencia a la
información, es decir, al contenido intelectual transmitido por cada documento,
a la extracción de su significado. Aquí es donde se encuadran las definiciones
del análisis documental encabezadas por Gardin10 y seguidas por las de Vickery,
Brugghen o Coyaud11 En lo que se refiere a la «reelaboración» del documento
original y la obtención de otros «secundarios»,hay que decir que estos
conceptos sí han sido contemplados por los teóricos lingüístico-documentales de
la materia como Vickery, Coyaud, Gardin y Chaurnier. La llamada «escuela
soviética», a través de algunos de sus representantes más significativos como
Mijailov, Chernii y Guiliarevskii12, no habla de análisis documental, sino de
«procesamiento analítico-sintético». Señalan que en ese «procesamiento»
encierran dos actos generalmente consecutivos. Por un lado, el proceso
analítico del documento, a través del cual se entresacan sus ideas y
directrices fundamentales. El proceso sintético corresponde a un nuevo
tratamiento global de la información una vez «diseccionada».
Entre los españoles, destacan las contribuciones de López
Yepes, Sagredo Femández y García Gutiérrez.
Los dos autores primeros definen el análisis documental como
«el conjunto de operaciones que permiten desentrañar del documento la
información en él contenida. El resultado de esta metamorfosis que el documento
sufre en manos del documentalista culmina cuando la información liberada se
difunde y se convierte en fuente selectiva de información. Entonces el mensaje
documentado se hace mensaje documental, información actualizada»13 . García
Gutiérrez contempla el análisis como técnica y al mismo tiempo como operación
intelectual objetiva que permite la identificación y la transformación de los
documentos en productos que faciliten la consulta de los originales 14.
Es decir, ante la ingente cantidad de información que nos
rodea hoy día, es realmente imposible el acceso directo y simple a ella. El
usuario llega a estar literalmente perdido. Por ello se hace necesaria una
puesta en circulación de forma controlada y dirigida, en este caso por los
profesionales de la documentación, previamente tratada, estudiada, analizada en
definitiva. Se trata, pues, de facilitar el acceso a una información que de
otra forma resultaría imposible. Por ello entendemos que el análisis documental
es el «conjunto de operaciones que conducen a representar el contenido y forma
del documento primario de modo distinto del original, elaborando el llamado
"documento secundario", dotado de los elementos informativos
necesarios que permiten tanto su identificación como su recuperación.
17.4. DESARROLLO HISTÓRICO
El estudio histórico de lo que se ha venido entendiendo como
procesamiento técnico de la información documental o catalogación desde la
antigüedad permite esbozar cuatro etapas de desigual valor cronológico y
contenido científico. En una de ellas, en la segunda, se pone de manifiesto el
origen del análisis documental que surge con la creciente dificultad del
usuario de finales del siglo XIX, tras la llamada explosión documental, siendo
su primer teórico Paul Otlet.
La primera etapa, que calificamos de pretécnica, va desde la
antigüedad hasta los umbrales del siglo XIX Se incluye, entre otros elementos,
el estudio de los catálogos primitivos, monásticos, medievales y académicos, su
evolución internacional, así como la publica
12 Mijailov, Chernii y Guiliarevskii son los promotores
de la segunda corriente generada a partir de la teoría informática. El
procesamiento analítico-sintético de los documentos consiste según aquellos
investigadores «en representar a cada uno de ellos o en grupos de forma que
respondan al máximo a las distintas tareas de la actividad científica}}, En:
Fundamentos ... , op. cit., p. 248. 13 López Yepes, J., y Sagredo Femández, F.
(1981): Estudios de documentación general e infonnativa, Madrid: Seminario
Millares
Carla, p. 116. 14 Cfr. García Gutiérrez, Antonio Luis:
op. cit., p. 83.
Fundamentos del análisis documental 1 283
cíon de los primeros esbozos normativos, como la Instrucción
francesa, de 1791, obra rrútica en la historia de la catalogación.
La segunda etapa técnica abarca desde principios del siglo
XIX hasta mediados del siglo xx y coincide con el final de la Revolución
francesa y la aparición en el mundo anglosajón de la biblioteca pública, hecho
que provocó el triunfo de la cultura popular y la lectura en lengua vernácula,
así como la animación del comercio del libro y del mundo documental. El XIX es
un siglo en el que se publicaron más de 15 códigos catalográficos originados en
diversos países como Inglaterra, Estados Unidos o Francia. Son figuras
destacadas de este período, entre otros, Crestodoro, Panizzi, Jewett y, sobre
todo, Cutter, creadores de ciertos principios sobre los que se asienta la
catalogación moderna.
El rápido crecimiento en esta etapa de las colecciones
públicas y de la producción bibliográfica científica indujo al estudioso belga
Otlet, a finales del XIX, a poner «orden» en el control y difusión de la
información. La creciente cantidad de fuentes documentales surgidas y la
variedad de cuestiones y necesidades existentes por parte del usuario
desbordaron los sistemas tradicionales utilizados hasta entonces. Es entonces
cuando Otlet habla del análisis aplicado al estudio de los documentos y propone
como parte constituyente del mismo, además de la descripción exterior del documento
y del estudio de su contenido interno, los posibles productos a los que da
lugar.
El término «análisis documental» nació, pues, con la
documentación y en los centros de documentación surgidos a principios del siglo
xx. Por tanto, antes que especialidad profesional o disciplina académica en las
universidades del siglo XX, aparece como medio para resolver las dificultades
del usuario para acceder por su cuenta y riesgo a los documentos. Otro factor
importante a tener en cuenta es el ámbito geográfico que ha favorecido la
rápida evolución del análisis documental: el mundo anglosajón, en el que ha
alcanzado su máximo desarrollo. Este hecho ha condicionado su terminología
científica, que se caracteriza por una clara flexibilidad que surge de la
prototípica interdisciplinaridad anglosajona.
La etapa especializada se inicia con la segunda mitad del
siglo xx y comprende acontecimientos como las conferencias internacionales de
París y de Copenhague, que abordaron distintas cuestiones relacionadas con la
materia, la creación por parte de la IFLA del programa Control Bibliográfico
Universal, las múltiples ISBD para la descripción de distintos tipos de
documentos y la publicación de los MARC nacionales.
Se siguen en esta etapa actualizando y publicando nuevas
reglas de catalogación, algunas de gran fuerza normalizadora y amplia difusión,
como las angloamericanas y las alemanas RAK.
La etapa internacional en la que nos encontramos comienza en
el último tercio del siglo XX y está marcada por el desarrollo tecnológico y de
las comunicaciones, que han roto todos los esquemas anteriores.
Aparecen conceptos nuevos como «cooperación», «catalogación
centralizada y compartida», «formato, automatización», «retroversión»,
~~catálogos en línea», <<Control de autoridades>', «inteligencia
artificial», «sistemas expertos», etc., conceptos, por otra parte, habituales
hoy. El uso compartido de recursos conduce en
este periodo a los sistemas catalográficos cooperativos, a
los consorcios, a los grandes centros documentales, a las redes bibliográficas.
a las infovías y a las autopistas de la información.
17.5. NIVELES DE ANÁLISIS
Del mismo modo que existen diversas definiciones para
determinar el contenido del concepto «documento», aunque la mayoría de los
autores coinciden en afirmar que se trata de un soporte material (continente)
que sirve de amparo al conocimiento (contenido intelectual). para realizar el
análisis de esos dos niveles dicotómicos del documento, su contenido y su
forma, existen también dos niveles específicos.
Si analizamos el continente del documento, nos hallamos ante
el análisis formal (AF) o análisis externo, mientras que si operamos sobre su
contenido tendremos el análisis de contenido, conocido también por AC o
análisis de contenido.
Cada uno de esos niveles se desarrolla a través de una serie
de operaciones en las que es preciso establecer un orden y determinar la
relación existente entre ellas. Además, las operaciones relativas a cada uno de
esos niveles se harán con mayor o menor profundidad según el tipo de centro
para el que se trabaja.El análisis formal actúa sobre el soporte y sirve para
identificar los datos externos de un documento que lo distinguen de otro,
proporcionando una identificación individual de aquéL El análisis interno opera
sobre el contenido intelectual del documento y logra una representación de la
información, además de proporcionar una recuperación colectiva de los
documentos.
Como veremos a continuación, no hay un total acuerdo sobre
la dicotomía análisis formal/análisis de contenido. Conforme han aparecido
estudiosos, aumentan las interpretaciones, lo que sin duda es positivo porque
significa que el análisis documental es un buen campo para la investigación-- y
que por ese camino se puede llegar a unificar su ternlinología hoy tan dispar.
La división ha generado dos corrientes teóricas diferentes:
a) Los que conciben el análisis documental como un conjunto
de operaciones que se efectúan tanto en el contenido como en la forma
documental. En esta corriente, denominada por Pinto Molina integradora, militan
autores como Vickery, Fondin, Couture de Troismonts, Guinchat y Menou, Herrero
Pascual, Coll Vinent, Amat, Pinto Molina o López Y epes, entre otros. b) Los
que entienden que el análisis documental sólo comprende el análisis de
contenido. Esta segunda corriente restringida agrupa, entre otros, a autores
como Gardin, Chaumier, la Asociación de Documentalistas y Bibliotecarios
franceses, García Gutiérrez, etc., que conciben el análisis documental como
extracción del mensaje informativo del documento plasmado en un texto, imagen,
sonido o multimedia.
Vickery, que pertenece al primer grupo de investigadores,
considera que el análisis documental aglutina operaciones típicamente
documentales, como la indización y el resumen, junto con la catalogación que
constituye para él parte del análisis formal. Fondin habla de que en el
documento existen dos niveles diferenciados, sobre los que se realizarán, para
cada uno de ellos, dos tipos de operaciones: descripción bibliográfica (para el
análisis formal) y descripción de contenido15. López Yepes se inclina por la
denominación
análisis físico o formal de los documentos, que comprende la
catalogación o la descripción bibliográfica, y el análisis de contenido
(clasificación o descripción característica), para su conocimiento en
profundidad (resumen y formas similares). Guinchat y Menou distinguen
igualmente entre la operación de identificación del documento, que es el objeto
de su descripción formal, y su descripción del contenido. Pinto Molina habla de
que el análisis externo se efectúa sobre el continente, en base o soporte
documental, y el interno se
refiere al contenido o mensaje del documento. Cada uno de
ellos cuenta con sus propias operaciones, que se llevarán a cabo con mayor o
menor profundidad en función de las necesidades científicas de los usuarios.
Ruiz Pérez considera que si partimos de la propia naturaleza
constitutiva del documento y consideramos a éste objeto de análisis, el
análisis documental abarca tanto los aspectos externos o formales como los internos
o de contenido.
Los autores citados coinciden en situar el análisis
documental corno un proceso aplicado tanto al estudio de la forma como del
contenido de los documentos, pero en sus propuestas se observa que tampoco
hayacuerdo en cuáles son las operaciones que se realizan dentro de cada uno de
los distintos niveles de análisis e incluso difieren al denominarlas.
En el análisis formal, Mijailov y Vickery hablan de
catalogación. Couture denomina al análisis formal signalement. Van der Brugghem
sintetiza en tres las operaciones que se realizan en el análisis documental: la
descripción bibliográfica, el resumen y la descripción característica16.
Vickery coincide, sustancialmente, con la posición de Brugghem. Otros autores,
como Fondin, Guinchat, López Yepes y Pinto, señalan que las operaciones del
análisis formal son la descripción bibliográfica y la catalogación. Ruiz Pérez
sólo habla de descripción bibliográfica.
La segunda corriente que contempla en el análisis documental
sólo el contenido de los documentos, denominada restringida, está encabezada
por los franceses Chaumier, Couture de Troismonts y Gardin, entreotros.
Gardin y sus colaboradores, así como la brasileña Isabel
Cunha y el español García Gutiérrez, entienden que el análisis documental, si
es análisis, se debe ocupar sólo del contenido interno del documento, no de su
parte exterior. En esta línea están la Asociación de Documentalistas y
Bibliotecarios especializados france-
15 Fondin, M., op. cit., pp. 12-16. lli Bruggen, Van der
(1972): Cours d'introduction a la Documentation, La Haya: FID, pp. 23-30.
Fundamentos del análisis documental 1 285
ses. También J. Chaumier admite que los documentos deben ser
almacenados y memorizados según un orden lógico que permita localizarlos a
partir de su «dirección física», suministrada por la catalogación, y aunque
considera sólo el análisis de contenido, reconoce que,
a efectos de recuperación de los documentos, aquél es
imprescindible e inseparable de la catalogación.
Los autores de esta segunda coni.ente estudian el análisis
documental desde una perspectiva lingüística y desde una perspectiva lógica, en
cuanto a los contextos, ya que, como afirma Pinto Malina, «no hay texto que no
esté inserto en un contexto, el cual puede cambiar el significado de los
mensajes>}7 • Utilizan, además, la psicología cognitiva para conectar con
los usuarios.
Diferencian claramente el análisis documental que se realiza
en las bibliotecas del que se efectúa en un centro de documentación. Consideran
que aquél es el único que supone un verdadero análisis, identificando éste con
el análisis de contenido.
En este sentido, observarnos que la práctica del análisis
documental no siempre va por el mismo camino que la teoría. Creemos conveniente
señalar que se trata de posiciones intelectuales o teóricas distintas, entre
diversos autores. Diversidad denunciada por Fondin, en
primer lugar18, y posteriormente por otros autores 19, lo
que llevó al primero a proponer un vocabulario unificado como único medio para
paliar esa anarquía.
17.6. DIVERSIDAD DE CRITERIOS
El análisis documental, por tanto, siempre implica la
identificación precisa del documento original, tanto en sus aspectos formales
como de contenido, por medio de un conjunto de operaciones específicas para
cada caso. Como se ha señalado ya, no todos los teóricos de AD están de acuerdo
en este punto.
La diversidad de criterios que a nivel teórico existen en esta
materia fue denunciada por Fondin a principios del siglo XX. Esta diversidad,
tanto a nivel conceptual como terminológico, surge de la propia
interdisciplinaridad del concepto y de que el proceso de interpretación y
transmisión de la información que im
17 Op. cit., p. 73. 18 Fondin, Hubert, op. cit., pp. 11 y
ss. 19 Pinto Malina señala que «lo primero que llama la atención cuando se toma
contacto con esta parcela de la Documentación es la generalizada disparidad de
criterios a nivel denominativo, conceptual e incluso operativo. Y esta
realidad, que tiene su vertiente positiva, pues no hace sino demostrar que nos
hallamos en una zona muy solicitada del floreciente orbe documental, siembra la
confusión e impide la definitiva consolidación de esta disciplina>>. Cfr.
Pinto Malina, María (1993): Análisis documental: fundamentos y procedimientos,
2.a ed. rev. y aum., Madrid: EUDEMA, p. 239.
tiva, pues no hace sino demostrar que nos hallamos en una
zona muy solicitada del floreciente orbe documental, siembra la confusión e
impide la definitiva consolidación de esta disciplina>>. Cfr. Pinto
Malina, María (1993): Análisis documental: fundamentos y procedimientos, 2.a
ed. rev. y aum., Madrid: EUDEMA, p. 239.
plica AD a nivel de contenido hace que necesite auxiliarse de
otras ciencias, entre las que cabe destacar la linagüística, la ciencia de la
comunicación, la psicología, la I_nf~rmat.J.:a y sus denvados, como son la
inteligencia artificial y sistemas expertos, la sociología o la lógica.En
relación con la propia interdisciplinaridad del
concepto, hay que tener en cuenta que el objeto del análisis
documental es el documento, y su estudio ha dado pie a múltiples
interpretaciones, ya que está aquejado ontológicamente de una polisemia que
diversifica sus significaciones y prismas. Como parte de la documentación, este
concepto ha merecido también distintas interpretaciones.
Mas esta variedad de criterios existentes entre los teóricos
de AD tiene también, como seña] a Pinto Malina, su vertiente positiva, pues
demuestra que representa una zona muy solicitada del floreciente orbe
documental. De ahí que Fondin proponga un vocabulariounificado como único medio
de paliar la extrema anarquía conceptual existente entonces.
Llegados a este punto, parece necesario precisar de nuevo que
se trata de posiciones teóricas personales, pero que en la práctica profesional
las técnicas más o menos depuradas a las que se somete el documentodesde siglos
tienen denominaciones precisas y claras, sujetas a la propia evolución de la
ciencia documental.
De ahí que, respetando las distintas concepciones teóricas
expuestas, concluyamos acerca de los niveles de análisis existentes en el
documento señalando que:
l. Antes que disciplina académica o especialidad
profesional, el análisis documental es un medio para resolver el problema del
control y acceso de la información. Por tanto, aunque a
efectos docentes se separen en disciplinas distintas el
análisis formal del análisis de contenido, defendemos una visión unitaria de
este proceso dentro del marco científico de la documentación.
2. El documento está compuesto de dos elementos: «material»
(forma) y «Sustancia]» (contenido intelectual), que exigen dos niveles de
análisis: externo/interno o formal/ contenido.
286 1 Manual de Ciencias de la Información y Documentación
Al análisis de la parte externa del documento le corresponde
el análisis formal (AF), y al texto del documento, el análisis de contenido
(AC). Cada uno de estos dos niveles cuenta con distintas operaciones para
procesar la información correspondiente a cada nivel.
3. Admitiendo que lo importante de un documento es su
contenido intelectual, y frente a los autores de la corriente restringida, que
entienden que el análisis documental sólo comprende el análisis de contenido,
tenemos que precisar que éste no es suficiente para identificar ni localizar
por sí solo los documentos.
De hecho, los servicios de acceso al documento original son
eficaces en la medida en que la individualización de los documentos solicitados
es completa en ambos niveles.
4. En cuanto al orden en que el profesional de la
documentación debe ejecutar estos dos niveles de análisis del documento, es
práctica habitual realizar primero el análisis formal.
17.7. OTRAS CARACTERÍSTICAS
El análisis documental se halla en el centro de los
problemas de la información documental y, por tanto, no es un fin en sí mismo,
sino un medio para obtener los distintos productos documentales (asientos
documentales, catálogos, resúmenes, índices, etc.) que se eneran al servicio de la comunidad científica.
Por otra parte, el papel de intermediación asignado al
análisis documental, como parte que opera en el procesamiento técnico de la
información y en el proceso de circulación de la información entre el productor
y el usuario, le obliga a cumplir con dos objetivos fundamentales: la
descripción y el análisis de los documentos y el análisis de las necesidades
documentales. Ello nos lleva a concretar el primer objeto que persiguen, que es
también doble: el documento, por un lado, y la pregunta necesaria para
localizar dicho documento, por otro.
La interrelación entre esas dos operaciones fundamentales es
una sencilla operación mecánica, pero el conocimiento, especialmente del
análisis documental de contenido, es difícil y complejo, pues depende de
múltiples factores.
Entre sus objetivos figuran que AD posibilita la elaboración
de documentos secundarios a partir de los primarios y también la recuperación
documental, además de ser para el documentalista un instrumento de trabajo en favor del usuario, para lo cual
deberá realizar un trabajo lo más objetivo y normalizado que se pueda.
Frente a otras disciplinas documentales con las que convive,
como son la propia documentación, la biblioteconornia, los lenguajes
documentales, la bibliografía o las técnicas historiográficas de investigación
documental, etc., enumeramos a continuación ciertas características que
determinan más el propio perfil del análisis dentro de la ciencia documental.
a) En el análisis documental se opera un triple proceso: un
proceso de comunicación, ya que persigue facilitar la búsqueda de información
para transmitirla; un proceso de transfomación, donde un documento primario
sometido a las operaciones de análisis se muda en otro documento secundario de
más fácil acceso y difusión, y un proceso analítico-sintético, porque la
información es estudiada, interpretada y sintetizada minuciosamente para dar
lugar a un nuevo documento ,-de fácil accesibilidad para los usuarios. Estas
tres operaciones constituyen la esencia de la documentación: la recuperación y
transmisión de infomación en favor de los usuarios.
b) Nace básicamente con fines de orientación científica e
informativa y sus productos, los documentos secundarios: a) representan
sintéticamente a los originales; b) contienen una
información concentrada del documento original, e) pueden
ser consultados con facilidad ofreciendo las primeras noticias de la existencia
de aquéllos.
e) Su fin último es la transformación de los documentos
originales en otros secundarios, instrumentos de trabajo, identificativos de
los primeros y gracias a los cuales se hace posible tanto la recuperación de
éstos como su difusión.
El análisis documental, por su naturaleza multidisciplinar,
puede presentar varios tipos de problemas:
unos de carácter lingüístico, creados por las palabras y
textos con significados equívocos, que puede llevar a interpretaciones
erróneas; otros, extralingüísticas, causados por los esquemas del autor y las
evaluaciones del analista. Estos últimos son prácticamente inevitables, ya que
el analista sólo puede seguir recomendaciones, bien sean internacionales o
nacionales, de carácter general y documentales: los consustanciales a las
operaciones mecánicas e intelectuales a que se somete el documento. Problemas
que intentan paliarse con la normalización de métodos y técnicas que faciliten
la recuperación de la información. Normalización que en el caso del análisis de
contenido es menor.
17.8. EL ANÁLISIS DOCUMENTAL EN SU VERTIENTE DE
PROCESAMIENTO
FORMAL DE LA INFORMACIÓN
Al estudiar las distintas posturas adoptadas por autores que
están dentro de la corriente integradora, observamos que para algunos, como
Ruiz Pérez, Couture, Van der Brugghen o la escuela soviética, entre otros, sólo
existe la descripción bibliográfica, que aglutinaría todas las demás
operaciones existentes a nivel de análisis formal del documento. Otro grupo de
autores identifican la descripción bibliográfica con la catalogación:
Fondin, Vickery. Guinchat y Menou. Existe un tercer grupo,
que habla de descripción bibliográfica y de catalogación como de dos
operaciones independientes:
Pinto Malina, C. Herrero Pascual, Nuria Amat, etc. Y cabe
señalar un cuarto grupo, que habla de catalogación como proceso que incluiría
la descripción bibliográfica y los puntos de acceso al documento. En este
cuarto grupo se encuentran algunos autores citados hasta ahora: Pindado
Villaverde, Jose Antonio Frías, C. Miralpieix, H. E. Neet, Maltese, Lehnus y
Pierantonio Bolognini e Ismaele Pedrini20, entre otros.
Fundamentos del análisis documental 1 287
17.8.1. El análisis formal/concepto de catalogación
El análisis formal está tradicionalmente identificado con la
catalogación, que en décadas anteriores se realizaba exclusivamente en las
bibliotecas.
Si desde la enunciación clásica de Cutter el catálogo es el
instrumento bibliográfico por antonomasia y sus objetivos han sido repetidos
desde entonces aunque con pequeños cambios, multiplicidad de veces en todas las
culturas, no existe otra fuente más originaria para conocerlo.
Cutter afirmó que el primer objetivo del catálogo es
facilitar la localización de un libro del que se conoce su autor, título o
materia. Luego la catalogación será el proceso de elaborar el catálogo. Es
decir, el proceso de describir los elementos informativos que permiten
identificar un documento y establecer los puntos de
acceso que van a posibilitar recuperarlo por el título,
autor o materia que se conocen de antemano.
Ésa es nuestra postura, basada en años de reflexión y de
práctica profesional, que nos permite concebir la catalogación como todo un
proceso unitario que, partiendo de la descripción del documento (descripción
bibliográfica), pasa por la elección de puntos de acceso (personales,
corporativos, títulos, temáticos y sistemáticos) y se completa, a nivel de
asiento, con la formación y trascripción de los datos locales (signatura y
registro).
A. Pindado Villaverde, de la Universidad Carlos liT, señala
que la catalogación es todo un proceso que integra una serie de operaciones,
todas ellas con funciones concretas, unas identificadoras y otras de ordenación
y localización, que concluyen en el producto asiento bibliográfico/catálogo:
<<Así pues no hay por qué diferenciar operaciones al margen de la
catalogación porque ella aglutinaría todas estas etapas»21 . Esta posición es
compartida, entre otros, también por Neet, que considera que el procesamiento
técnico de un documento está sujeto a dos tipos de niveles: un análisis formal
y un análisis documental. El primero comprende, señala la autora, la
catalogación, y el segundo, es análisis de los temas y sus operaciones son
indixation y condensation (compression du contenuj22) Es más, en la
catalogación cabría también contemplar los puntos de acceso temáticos. Materias
estas que en la mayoría de las facultades y escuelas universitarias de Biblioteconomía
y Documentación españolas23 se estudian en la asignatura de «Lenguajes
documentales», dentro de la materia troncal <<Análisis y lenguajes do
2
Cfr. Manuale del catalogatore: una guida perle
biblioteche publiche, 3.a ed., 1.a ristampa, 1993, p. 27. 21 Pindado
Villaverde, Ana María: Análisis documental. Catalogación, proyecto docente
presentado por la autora para la adjudicación de la plaza de titular de la
Universidad Carlos III; actividad
docente: Análisis Documental, Catalogación. Noviembre de
1994, p. 64. La autora señala que ésa es su postura, «basada en más de veinte
años de práctica profesional», p. 6
22 Cfr. Neet, Hanna E. (1989): A la recherche du mot clé:
analyse documentaire et indixation alphabétique, Ginebra: Institut d'Études
Sociales, p. 8. 23 Cfr. Guía de los estudios de Biblioteconom{a y Documentación
en las universidades españolas: primer ciclo, Madrid: PESABID. 1994, 188 p.
288 / Manual de Ciencias de la Información y
Documentación
cumentales», pero que en la realidad profesional constituyen
los catálogos por materias (alfabético y sistemático) característicos de la
catalogación. En este sentido es necesario precisar que la realización práctica
del análisis documental formal no siempre va por el mismo camino de la teoría.
La clasificación en los actuales planes de estudio de la mayoria de las
facultades y escuelas de ByD es análisis de contenido, mas parece
incuestionable que tiene su origen y su razón de ser en el marco de la
catalogación. Como señala C. Herrero Pascual, profesora de la materia en la
Universidad de Murcia, también desde un punto de vista docente hay varias
razones de peso para que ello sea así. Entre otras, y no la más importante, el
apretado y obligado programa de lecciones que incluye la asignatura análisis documental
formal, aplicado a la diversidad de materiales que analiza, lo que impediría
impartir la clasificación con la necesaria dedicación y profundidad. Sin
olvidar,
señala, otra razón de más peso que la citada: que las operaciones que
tradicionalmente se han realizado en las bibliotecas, como han sido desde
siglos la catalogación y la clasificación, han cambiado sustancialmente debido
al desarrollo de las técnicas documentales, y hoy se requieren conocimientos de
otras materias que no son del ámbito estricto del análisis formal24
Atherton25 define la catalogación como el «proceso mediante
el cual se transfieren, conforme a determinadas reglas, ciertos datos técnicos
acerca de un elemento de información a un registro». Wymaf6 señala que «es la
operación que comporta la descripción de un documento, unido a su
clasificación, según unas normas y al establecimiento de unos encabezamientos
que sirvan para su ordenación y posterior recuperación». La ALA la define
<<Como aquella fase del proceso de catalogación que atañe a la
identificación y descripción de los libros»27
Esta denominación se emplea para distinguir aquella parte de la
catalogación que se ocupa de la descripción formal de cualquier documento, no
solamente de libros, «diferenciándola de aquella otra que encierra el análisis
de su contenido»28. C. Miralpiex, profesora en la Universidad de Barcelona,
señala que la palabra catalogación es, en muchos aspectos, una palabra maldita
porque en ella concurren una serie de connotaciones negativas. Catalogación se
asocia injustificadamente a anacronismo, a inmovilismo, a actitudes reacias a
toda innovación tecnológica, y, finalmente, a una actividad hoy en día
obsoleta. Nada más lejos de la realidad. Y baste recordar, señala esta autora,
que fue precisamente en el proceso catalográfico donde se inició la
automatización de las bibliotecas y de la información bibliográfica:
antiguamente, señala, «el concepto de catalogación comprendía el conjunto de
procesos y técnicas de descripción, identificación y análisis de los documentos
con el objetivo de producir las herramientas necesarias (catálogos,
bibliografías) para la localización y recuperación de estos documentos a partir
de distintos conceptos, principalmente autores y materias. Actualmente, para
referirnos a ese conjunto de actividades, preferimos el término "análisis
documental", con su doble vertiente: el análisis formal y el análisis de-
contenido. Y el término "catalogación" desde este punto de vista ha
quedado reducido al análisis formal de los documentos»29 Se entiende por
catalogación el conjunto de operaciones que se realizan sobre el documento con
el fin de describirlo y de establecer los puntos de acceso que determinan los
nombres (autorias) de los responsables del contenido intelectual o artístico de
la obra. Catalogar un documento30 es,
por tanto, realizar un proceso que obliga a ejecutar una serie de operaciones,
algunas de las cuales son identificativas, otras analíticas y otras de
ordenación y localización documental, y que terminan con la confección del
producto: el asiento bibliográfico. Dentro de ese proceso que es la
catalogación existen dos tipos de operaciones: una que está encaminada a
describir los documentos y constituye la llamada descripción bibliográfica y
una segunda que tiene como misión e
24 Proyecto docente presentado por la autora para la
adjudicación de la plaza de titular de esta materia en la Universidad de
Murcia, año 1998.
25 Atherton, P. (1985): Manual para sistemas y servicios
de información, París: UNESCO, p. 175.
26
Wymar, B. (1985): Introduction to cataloguing and clasification, Littleton:
Libraries Unlimited, p. 30.
27 ALA:
GlosSary of Library Terms, 1943. 28 Reglas para la Catalogación
Descriptiva en the Library of Congress (adaptadas por la American Library
Association); traducidas por Fernún Peraza Sarausa, Washington: The Library of
Congress, 1953, p. l. 29 Miralpeix, C. (1997): «Fundamentos de la enseñanza del
análisis documental: la enseñanza de la catalogación», op. cit., p. 70.
30 La catalogación bibliográfica o documental es la
<<Redacción del asiento bibliográfico de acuerdo con unas normas». Cfr.
Reglas de Catalogación, edición refundida y revisada, Madrid: Dirección General
del Libro, Archivos y Bibliotecas, 1995, p. 569
Fundamentos del análisis documental f 289
establecimiento de los puntos de acceso al documento y que
permitirá, posteriormente, su recuperación.
En el lenguaje corriente se habla de catalogar un libro o
disco, etc., cuando no sólo se les ha identificado por sus autores, títulos y
ediciones, sino cuando se han elegido también los descriptores por los que
pueden ser recuperados esos documentos. Y cuando además se han hecho tantos
encabezamientos secundarios como esos documentos requieren. Por todo ello, la
catalogación es el proceso por el cual los datos de un documento extraídos en
la descripción bibliográfica son transferidos, según unas determinadas reglas,
a un soporte documental. No es sólo una transcripción de los datos de la
descripción bibliográfica, sino que esta operación completa los datos técnicos
obtenidos en ella dotando al nuevo documento de referencias, de encabezamiento,
de puntos de acceso secundarios y facilitando su localización física por medio
de la signatura topográfica, y otros datos.
Pero catalogar no es sólo transcribir mecánicamente los
datos que ofrecen la portada, la contraportada o la cubierta de un documento.
Supone un trabajo de mayores proporciones para el cual son necesarios, además
de conocimientos técnicos, conocimientos científicos y experiencia.
Por otra parte, el desarrollo armónico de la catalogación exige establecer,
previamente, lo que se define como política de la catalogación. Es decir, ante
qué documento estamos, qué tipo de usuarios habitualmente van a acceder a él y,
por tanto, a qué nivel de profundidad y amplitud vamos a catalogarlo. Está
claro que la catalogación que se realiza en un centro especializado debe ser
distinta de la que se necesita en una biblioteca infantil. Del estudio previo
de esta política dependerá que los usuarios puedan encontrar más o menos
información en los distintos catálogos que manejan.
17.8.1.1. La descripción bibliográfica
Dos son las operaciones del análisis formal/catalogación: la
descripción bibliográfica y el establecimiento de los puntos de acceso por
autor personal, corporativo o por título, tanto principal como secundario.
Debido al desarrollo de los soportes (vídeo, casetes,
discos, CD-ROM, etc.), el término «descripción bibliográfica» no parece ser el
más adecuado para descubrir documentos no bibliográficos. Sería más exacto
hablar de descripción documental, mas el hecho de que la propia IFLA s1ga
utilizando este término para la descripción de los materiales no librarios nos
impulsa a no modificarlo por ahora.
El movimiento renovador en torno a la descripción
bibliográfica surgió en el área anglosajona, pero pronto tuvo eco en todos los
países de Europa. Su origen se sitúa en el Informe Henkle, elaborado hacia 1945
en el entorno de la Library of Congress, al que se unieron contribuciones de
personas significativas en el mundo de la catalogación como Michael Gonnan
(British National Bibliography) y Seymour Lubetzky.
La esencia de esta operación es descriptiva, es decir,
identificadora, a través del autor o autores del documento, de su título, del
nombre del editor, de la edición, etc., y de otros datos situados en la parte
más exterior del mismo, como son la marca de un impresor o la marca o marcas de
propiedad de esa obra. Para las nuevas tecnologías, los soportes de vinilo,
magnéticos, ópticos, etc., cada documento debe tener una descripción propia. No
cabe la posibilidad de dos documentos distintos descritos de igual modo.
Hasta mediados de 1960 esta operación estaba sujeta a las
normativas imperantes en cada país, pero la necesidad del control bibliográfico
internacional y la necesidad de una mayor cooperación entre los países
obligaron a la IFLA a redactar unas normas específicas internacionales, las
ISBD, hasta llegar en la actualidad a la ISBD consolidada, que reemplaza a
todas las ISBD publicadas con anterioridad y consolida la descripción de los
diferentes tipos de materiales existentes en las colecciones bibliotecarias. En
España esta ISBD consolidada está disponible para su consulta a través de
lapágina web de la Biblioteca Nacional de España, opción «Servicios», Normas y
Estándares Bibliográficos (NIPO de la publicación electrónica 552-08-032-6).
La edición revisada de 1999 de las Reglas de catalogación
del Ministerio de Cultura, dedica los 12 primeros capítulos a la descripción
bibliográfica, que define como el «conjunto de datos bibliográficos con que se
registra o se identifica un documento de acuerdo con unas reglas»31 . El
capítulo 1 de esta obra presenta las normas generales para describir todo tipo
de
31 Reglas de catalogación, La edición, 4.a reimp.,
Madrid: Ministerio de Educación y Cultura y Deporte, Boletín Oficial de Estado,
1999 (imp. 2003). p. 573.
290 1 Manual de Ciencias de la Información y
Documentación
documentos y corresponde a la ISBD (G). El capítulo 2
corresponde a la ISBD (M). En los restantes se establecen las normas
específicas que se exigen para describir todo tipo de publicaciones, bien sean
gráficas, cartográficas, impresas, sonoras, periódicas o seriadas.
El hecho de que estas reglas dediquen los 12 primeros
capítulos a esta operaCión constituyó en su momento toda una novedad que
arranca de las reglas angloamericanas, en su segunda edición. Tanto en un caso
como en otro las normas relacionadas con la descripción bibliográfica ocupan
los primeros capítulos de la obra.
La descripción, en todos los casos, se estructura en ocho
áreas o zonas de descripción recogidas en las citadas normas españolas en el
punto (1.0.0). Esta áreas comprenden uno o varios elementos descriptivos
relacionados entre sí por una puntuación prescrita (1.0.2) y para ellas se establecen
una fuentes de información (parte o partes de la obra de las cuales debe
tomarse la información). fijas o principales (1.0.1), estableciendo que los
datos no sacados de estas fuentes deben ir entre corchetes [] o en nota
bibliográfica.
Estas ocho áreas son generales y, por tanto, válidas para
todo tipo de documentos que se describen por cualquier ISBD, y lo mismo las
normas 1.0.3/1.0.7, que se refieren a lengua, abreviaturas, uso de mayúsculas o
tratamiento de las erratas.
Respecto al grado o nivel de detalle en la descripción
(1.0.9), la información está estructurada siempre en áreas fijas y siguiendo la
puntuación establecida.
Cada centro catalogador puede optar por un grado mayor o
menor de profundidad descriptiva. En las bibliografías publicadas y en grandes
bibliotecas nacionales o especializadas se utiliza siempre el tercer nivel.
La descripción bibliográfica es pues la operación del
análisis documental formal en la que se exponen, de acuerdo con un programa
internacional (la ISBD consolidada), todas aquellas unidades informativas que
permiten identificar e individualizar formalmente cualquier tipo de documento,
bajo referencias bien precisas, que contienen los datos externos del documento,
que le distinguen de los restantes.
La siguiente operación a la que sometemos el documento será
la asignación de los puntos de acceso, aunque en la práctica se puede iniciar,
y se suele hacer, con el encabezamiento, que es el punto de acceso principal
del documento.
17.8.1.2. Los puntos de acceso
Consiste esta nueva operación en dotar al documento de las
entradas necesarias que permitan ordenarlo adecuadamente dentro de una
colección para poder recuperarlo dentro del catálogo. Estos puntos de acceso
corresponderán a la información descrita en las diferentes áreas que componen
el cuerpo de la ficha o descripción bibliográfica. Es pues una operación cuyo
objetivo es la localización y recuperación posteriores del documento.
Según su contenido, los puntos de acceso son de dos tipos:
puntos de acceso por autores personales, corporativos o por título,
característicos del análisis formal o catalogación, y puntos de acceso
temáticos ( catalogación por materias o semántica32), bien sean alfabéticos o
sistemáticos, que se estudian en la asignatura
«Lenguajes documentales».
Y como la ficha única o principal debe reflejar todos los
puntos de acceso totales para un catálogo diccionario, este registro plasmará:
el punto de acceso principal, que ha de reflejar la autoría principal de la
obra desde el punto de vista intelectual o artístico. Los puntos de acceso
secundarios reflejan las autorías secundarias existentes en la obra.
El apartado 14.1 de las reglas de catalogación españolas de
1999 establece tres clases principales de puntos de acceso:
a) Bajo un nombre de autor personal (14.1.1)
responsable del contenido intelectual o artístico, total o
mayoritariamente, de una obra.
Las reglas correspondientes al apartado 15.1 establecen la
forma en que se han de reflejar esas autorías, tanto en los encabezamientos
principales corno en los secundarios.
b) Bajo un nombre de entidad o autor corporativo,
estableciendo en la norma 14.1.2 las restricciones para su uso, y cuyo
encabezamiento (principal o secundario) se plasmará según las reglas reflejadas
en el apartado 15.2.
32 La terminología anglosajona habla de catalogación por
materias. Algunos estudiosos italianos como Bolognini y Pedrini hablan de
catalogación semántica. Cfr. Bolognini, Pierantonio, y Pedrini,
Ismaele (1993): Manuale del catalogatore: una guida perle
bibliateche pubbliche, nuova edizione riveduta e aggomata, r ed., l.a ristampa,
Milán: Bibliográfica, pp. 25-28.
Fundamentos del análisis documental 1 291
e) Y bajo un título (14.1.3), el cual puede tener dos
acepciones a la hora de reflejarlo en la descripción:
c.l) Título propiamente dicho (15.3.1) en caso de que la
elección recaiga sobre el título según las normas del capítulo 14 (obra
anónima, de más de tres autores, de un grupo con denominación genérica ... ), y
que, según la regla general (15.3.1A), no se pone encabezamiento
en la ficha, destacando -para favorecer la alfabetización-
en mayúsculas la primera palabra del título que no sea artículo ni fórmulas
introductorias o de tratamiento personal.
c.2) O adoptar la forma de título uniforme (15.3.2 y capítulo
16) en los casos reflejados en los capítulos 14 y 15 y, por tanto, obligatorios
----clásicos anónimos, libros sagrados o de culto, leyes antiguas y modernas,
tratados internacionales ... )-y optativos -obras individuales o colectivas de
la literatura universalreflejados en el capítulo 16. El título uniforme
adoptará la forma de encabezamiento y puede ir en una o dos líneas.
Por tanto, a través de esta operación se trata de:
1. Asignar un punto como acceso principal o
encabezamiento. De esta manera se consigue la entrada principal, aunque no
única ni completa del documento.
2. Asignar los puntos de acceso secundarios. Es decir,
establecer más puentes de entrada al documento, al destacar en el registro de
fichas secundarias otros datos informativos de personas (coautores,
colaboradores, prologuistas, editores literanos, etc.), de entidades 0 de
títulos, etc., que tienen una responsabilidad intelectual o artística
secundaria en el documento, con el fin de lograr otras entradas lo más precisas
posibles.
3. Ordenación e integración de los asientos en los
distintos catálogos si éste se realiza por métodos manuales. Los programas de
catalogación por ordenador llevan incorporado e lsistema de ordenación
prescrito en las reglas de catalogación.
4. Mantener y actualizar el catálogo. El catálogo tiene
que contener los asientos de todos los fondos de una colección, lo que supone
la incorporación inmediata de los fondos nuevos y la anulación de los registros
de fondos expurgados, retirados, perdidos.
5. Asignar la signatura topográfica, que contiene la
indicación del lugar físico que ocupa el documento en el fondo. En las
bibliotecas se incluye, además, referencia al contenido de los documentos, ya
sea por medio de una notación numérica (clasificación decimal universal) o por
medio de listas alfabéticas de materias. Aunque es práctica habitual en los
ámbitos bibliotecarios, tanto en el estudio como en la docencia de esta
materia, no se deben incluir por las razones anteriormente expuestas, ya que
supondría entrar en el análisis de contenido de los documentos.
La descripción bibliográfica, junto a la asignación de
puntos de acceso, desempeña un papel clave para la posterior recuperación del
documento. Tiene como objeto facilitar la identificación física del documento y
su localización, a través de un producto final: el catálogo, que es el índice
del acervo documental.
BIBLIOGRAFÍA
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de catalogación. Primera parte: El escenario internacional»,
BiD: Textos universitaris de biblioteconom(a i
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ISBD consolidada (2009): Biblioteca Nacional de España.
NIPO 552-08-032-6 http://www.bne.es/es/Servicios/
NormasEstandares/ISBDconsolidada. Reglas de catalogación (1999): l.a ed., 3.a
reimp., Madrid: Ministerio de Educación y Cultura y Deporte, Centro de
Publicaciones: Boletin Oficial del Estado (imp. 2003).
© Ediciones Pirámide
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