GARRIDO ARILLA - Fundamentos del analisis documental

 

Fundamentos del análisis documental María Rosa Garrido Arilla

A la hora de fijar el origen histórico del análisis documental, tenemos que partir de la ciencia de la documentación, en cuyo seno ha nacido, se viene desarrollando y continuará evolucionando. Sencillamente porque el análisis documental surge como consecuencia de una de las fases del proceso documental. El análisis documental es una parte de la documentación, un miembro que tiene su origen en el mismo cuerpo de la documentación

17.1. PROCESOS

El proceso documental en el que surge el análisis descansa en el proceso informativo y es una variedad de éste. En él se da también un sujeto emisor --el documentalista-, un mensaje --el documento- y un receptor, el usuario. Por tanto, el proceso documental es la realización material del proceso informativo documental, es decir, el medio que hace posible la transferencia de información. Es también un proceso de información y comunicación que se puede identificar con el proceso informativo mencionado

El proceso documental está constituido por una serie de operaciones que se realizan en forma de cadena; de ahí el nombre de proceso o cadena documental, que definimos corno el «conjunto de fases concatenadas entre sí, a través de las cuales se da entrada y se analiza el documento para extraer de él la información y poder difundirla>>.

Chaumier utiliza los términos «cadena documental» en lugar de «proceso». Nuria Arnat se inclina por la misma denominación señalando que las operaciones documentales se organizan y trabajan en forma de cadena. Pinto Molina, al igual que Coll-Vinent, opta por la expresión «proceso documental» como aglutinador del conjunto de operaciones o fases que afectan al documento2.

Bajo la denominación de «proceso>> o de «cadena», estos autores están de acuerdo en que las fases que lo integran son:

ENTRADA: selección del documento, adquisición y registro del mismo.

TRATAMIENTO: análisis y búsqueda o recuperación del documento.

SALIDA: difusión del documento.

La fase de entrada comprenden el conjunto de pasos encaminados a formar o completar el fondo documental de una hemeroteca, fonoteca, videoteca o mediateca. El libro y los artículos de revista siguen siendo los documentos primarios por excelencia. La selección de 1 os documentos se realiza en virtud de una previa definición de las necesidades de los usuarios del centro y de una previa delimitación de las materias que interesa cubrir, ya que el fondo documental no es un amontonamiento anárquico y arbitrario, sino que debe responder a unos principios claros de especialización. La adquisición, registro y sellado de los documentos son tareas puramente administrativas. El registro tiene el valor de que constituye el inventario o memoria de los fondos de un centro

Cfr. Martínez Comeche, Juan Antonio (1996): «El proceso informativo documental», en Manual de información y documentación, Madrid: Pirámide, p. 38.

2 Pinto Molina, María: Análisis documental... op. cit., p. 42.

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En la fase de tratamiento documental se realizan las operaciones más importantes del proceso documental. Para Amat3 es el proceso de transformación de un documento llevado a cabo por medio del análisis documental y el proceso de elaboración y creación de un documento secundario corno instrumento de búsqueda.

El análisis viene a ser para esta autora la esencia del tratamiento. Pinto Malina puntualiza que el tratamiento documental es una operación intermedia dentro del proceso documental. El análisis documental constituye la primera parte del tratamiento, y su única razón está en las posibles recuperaciones de la información, que sólo serán efectivas si todas las operaciones que comprende el análisis documental se realizan de modo correcto y completo

«Admitamos -señala Pinto Molina- que la función esencial de la documentación es poner a disposición de los usuarios los documentos requeridos. El productor crea documentos que son respuestas a posibles preguntas del usuario. Éste, por su parte, formula preguntas dirigidas a un conjunto de documentos. Para saber qué documentos responden a unapregunta determinada, se interroga al conjunto de documentos en función de la pregunta. Pero la cantidad de documentos y la diversidad de las preguntas han obligado a introducir una etapa suplementaria o intermediaria que facilita la operación de interrogación.

Esta fase intermediaria es precisamente la del análisis documental (AD)»4

García Gutiérrez define el tratamiento documental como la operación intelectual de aplicar técnicas específicas normalizadas (análisis) a un colectivo documentario con el fin de hacerlo controlable y utilizable

(recuperación). Distingue dentro del tratamiento una actividad metódica y sistemática en relación con el fondo documental, que sería el análisis documental como medio de organizarlo y controlarlo y otro elemento que potencia la recuperación arbitrando modos pertinentes de búsqueda, lo que se lleva a cabo a través de los lenguajes documentales.

Las unidades de información, bien sean bibliotecas o centros de documentación, tienen una función transformadora, y en ellas, en la fase de tratamiento, el documento es analizado y exprimido por el especialista a fin de extraer de él los elementos informativos que lo individualizan. Las dos operaciones que comprende el tratamiento, tanto la de análisis como la de recuperación o búsqueda del documento, están relacionadas estrechamente, de manera que el análisis se hace en función de la recuperación y ésta no es posible sin el análisis previo del documento. No tendría sentido analizar documentos si no es para que sean recuperados y consultados. Ambos polos, análisis y recuperación, son por tanto inseparables.

La difusión es una operación documental dentro de la fase de salida, orientada hacia los usuarios, adelantándose la mayoría de las veces a su demanda

17.2. UBICACIÓN DE ANÁLISIS DOCUMENTAl DENTRO DEl PROCESO

Teniendo en cuenta lo expuesto, estamos en condiciones de señalar que el análisis representa:

l. La primera parte del tratamiento documental, y que tiene como única finalidad facilitar las posibles recuperaciones documentales que sólo serán efectivas si el análisis de los documentos se efectúa de modo riguroso.

2. Que se trata de una operación sin la cual no se puede alcanzar la razón de ser de la documentación: la recuperación y difusión de la información contenida en los documentos.

3. Que el análisis documental entra de lleno en el campo de la ciencia documental y que no es un fin en sí mismo, sino un medio para obtener los distintos productos documentales que genera al servicio de la comunidad científica: asientos documentales, catálogos, resúmenes, índices etc. De no existir, no serían posibles las rápidas operaciones existentes de búsqueda y recuperación de la información por parte del usuario.

Desde esta perspectiva, ciertos autores señalan que, si nos remitimos a la realidad actual, el análisis documental ocupa un lugar destacado en la dinámica operativa de los centros de documentación, «estimándose que los profesionales dedican a estas tareas un 80 por 100 del tiempo laboral disponible»'. De parecida forma se expresa Coll-Vinent cuando afirma que el análisis documental es sin duda la operación más importante y decisiva que ha de ser llevada a cabo por responsables de cualquier centro de documentación puesto que en él se concentran actividades específicas del documentalista

Antes que disciplina académica en las universidades o especialidad profesional, el análisis documental es el medio para resolver un problema. Tal problema, elemental y universal al mismo tiempo, no es otro que la creciente dificultad del usuario de acceder por su cuenta y riesgo a los documentos que necesita. La creciente cantidad de fuentes documentales existentes desde finales del siglo XIX y la gran variedad de cuestiones y necesidades planteadas por los usuarios desbordaron entonces los sistemas tradicionales utilizados durante muchos siglos.

Del análisis documental podemos hablar como una técnica formada por un conjunto de operaciones destinadas al análisis y recuperación de la información, que tienen una función de intermediación en el proceso de circulación de datos entre el productor y el usuario.

Cabe hablar del propio origen del análisis documental necesariamente vinculado a esta necesidad de información por parte del usuario. De no existir el análisis documental, las operaciones de búsqueda y recuperación de los documentos serían tal vez imposibles.

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17.3. ESPECIFICACIONES

Si queremos acercamos a la problemática y al estado actual del análisis documental corno disciplina académica, tenemos que remitirnos a sus orígenes, orígenes que se encuentran en Otlet, así corno también a alguna" definiciones e interpretaciones que ha ido recibiendo el término a lo largo de su corta historia, vertiente que ahora nos ocupa.

La edad será, sin duda, uno de los parámetros importantes a tener en cuenta. Otro factor importante es el ámbito donde AD ha tenido su máximo desarrollo:

el mundo anglosajón. Este hecho ha condicionado su terminología, la cual se caracteriza por una clara flexibilidad que surge de la prototípica interdisciplinaridad anglosajona.

Desde un punto de vista teórico, fue Otlet quien por primera vez, a principios de siglo, propuso como parte constituyente de aquél, además de la descripción y analisis de los documentos, los posibles productos a los que da lugar.

Fondin 7 señala que el análisis documental, nunca ha sido definido de modo preciso, por lo que propone un vocabulario unificado como único medio de hacerle progresar y paliar la extrema anarquía conceptual en que se encuentra.

Cunha señala que es «el conjunto de procedimientos efectuados con el fin de expresar el contenido de los documentos, bajo formas destinadas a facilitar la recuperación de la información.  Pinto Malina que el análisis documental está «constituido por un conjunto de operaciones (unas de orden intelectual, y otras, mecánicas y repetitivas) que afectan al contenido y a la forma de los documentos originales, reelaborándolos y transformándolos en otros de carácter instrumental o secundario que faciliten al usuario la identificación precisa, la recuperación y la difusión de aquéllos. No obstante, esa transformación es el resultado de un proceso general de carácter analítico, aunque con un momento final sintetizador, o creativo, que permite la conformación definitiva del documento secunGario»9. De esta interpretación podemos entresacar algunos conceptos.

Por «operaciones intelectuales» se entienden las que lleva a cabo el documentalista en cuanto al proceso de interpretar y analizar la información y en cuanto a la actividad creativa sintetizadora posterior. Por otro lado, las operaciones intelectuales no se reducen al análisis de la información, sino que también tienen lugar en la fase de recuperación. Es decir, se requiere una importante labor intelectual por parte del documentalista al analizar la pregunta del usuario de la misma forma que se debe analizar la información de un documento cualquiera. Todos estos pasos van a permitir la localización y recuperación de la información a través de posteriores operaciones mecánicas.

Las «operaciones mecánicas» corresponden al almacenamiento de la información y a su fase de recuperación, a través del aparato informático, sistema imprescindible hoy día.

 

Chaumier, Jacques (1986): Análisis y lenguajes documentales, Barcelona: Mitre, p. l. 7 Cfr. Fondin, Hubert (1977): «Le structure et le vocabulaire de l'Analyse documentaire!->, Documentaliste, vol. 14, núm. 2, pp. 11 y ss.

8 Cunha, Isabel M. R. Ferin (1987): «Análise documentaria», en Análise documentaria: a análise da síntese, z.a ed., Brasilia: IBICT, p. 40. 9 Pinto Molina, María: op. cit., p. 61.

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Por análisis formal del documento aluden ciertos a la normalización de la presentación y del vocabulario, imprescindible para conseguir representar cada documento de forma única y singular. Esta idea fue aportada en 197 6 por Courrier y un año después por Fondin,

en su trabajo «La structure et le vocabulaire de 1' analyse documentaire>>. El análisis de contenido hace referencia a la información, es decir, al contenido intelectual transmitido por cada documento, a la extracción de su significado. Aquí es donde se encuadran las definiciones del análisis documental encabezadas por Gardin10 y seguidas por las de Vickery, Brugghen o Coyaud11 En lo que se refiere a la «reelaboración» del documento original y la obtención de otros «secundarios»,hay que decir que estos conceptos sí han sido contemplados por los teóricos lingüístico-documentales de la materia como Vickery, Coyaud, Gardin y Chaurnier. La llamada «escuela soviética», a través de algunos de sus representantes más significativos como Mijailov, Chernii y Guiliarevskii12, no habla de análisis documental, sino de «procesamiento analítico-sintético». Señalan que en ese «procesamiento» encierran dos actos generalmente consecutivos. Por un lado, el proceso analítico del documento, a través del cual se entresacan sus ideas y directrices fundamentales. El proceso sintético corresponde a un nuevo tratamiento global de la información una vez «diseccionada».

Entre los españoles, destacan las contribuciones de López Yepes, Sagredo Femández y García Gutiérrez.

Los dos autores primeros definen el análisis documental como «el conjunto de operaciones que permiten desentrañar del documento la información en él contenida. El resultado de esta metamorfosis que el documento sufre en manos del documentalista culmina cuando la información liberada se difunde y se convierte en fuente selectiva de información. Entonces el mensaje documentado se hace mensaje documental, información actualizada»13 . García Gutiérrez contempla el análisis como técnica y al mismo tiempo como operación intelectual objetiva que permite la identificación y la transformación de los documentos en productos que faciliten la consulta de los originales 14.

Es decir, ante la ingente cantidad de información que nos rodea hoy día, es realmente imposible el acceso directo y simple a ella. El usuario llega a estar literalmente perdido. Por ello se hace necesaria una puesta en circulación de forma controlada y dirigida, en este caso por los profesionales de la documentación, previamente tratada, estudiada, analizada en definitiva. Se trata, pues, de facilitar el acceso a una información que de otra forma resultaría imposible. Por ello entendemos que el análisis documental es el «conjunto de operaciones que conducen a representar el contenido y forma del documento primario de modo distinto del original, elaborando el llamado "documento secundario", dotado de los elementos informativos necesarios que permiten tanto su identificación como su recuperación.

17.4. DESARROLLO HISTÓRICO

El estudio histórico de lo que se ha venido entendiendo como procesamiento técnico de la información documental o catalogación desde la antigüedad permite esbozar cuatro etapas de desigual valor cronológico y contenido científico. En una de ellas, en la segunda, se pone de manifiesto el origen del análisis documental que surge con la creciente dificultad del usuario de finales del siglo XIX, tras la llamada explosión documental, siendo su primer teórico Paul Otlet.

La primera etapa, que calificamos de pretécnica, va desde la antigüedad hasta los umbrales del siglo XIX Se incluye, entre otros elementos, el estudio de los catálogos primitivos, monásticos, medievales y académicos, su evolución internacional, así como la publica

12 Mijailov, Chernii y Guiliarevskii son los promotores de la segunda corriente generada a partir de la teoría informática. El procesamiento analítico-sintético de los documentos consiste según aquellos investigadores «en representar a cada uno de ellos o en grupos de forma que respondan al máximo a las distintas tareas de la actividad científica}}, En: Fundamentos ... , op. cit., p. 248. 13 López Yepes, J., y Sagredo Femández, F. (1981): Estudios de documentación general e infonnativa, Madrid: Seminario Millares

Carla, p. 116. 14 Cfr. García Gutiérrez, Antonio Luis: op. cit., p. 83.

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cíon de los primeros esbozos normativos, como la Instrucción francesa, de 1791, obra rrútica en la historia de la catalogación.

La segunda etapa técnica abarca desde principios del siglo XIX hasta mediados del siglo xx y coincide con el final de la Revolución francesa y la aparición en el mundo anglosajón de la biblioteca pública, hecho que provocó el triunfo de la cultura popular y la lectura en lengua vernácula, así como la animación del comercio del libro y del mundo documental. El XIX es un siglo en el que se publicaron más de 15 códigos catalográficos originados en diversos países como Inglaterra, Estados Unidos o Francia. Son figuras destacadas de este período, entre otros, Crestodoro, Panizzi, Jewett y, sobre todo, Cutter, creadores de ciertos principios sobre los que se asienta la catalogación moderna.

El rápido crecimiento en esta etapa de las colecciones públicas y de la producción bibliográfica científica indujo al estudioso belga Otlet, a finales del XIX, a poner «orden» en el control y difusión de la información. La creciente cantidad de fuentes documentales surgidas y la variedad de cuestiones y necesidades existentes por parte del usuario desbordaron los sistemas tradicionales utilizados hasta entonces. Es entonces cuando Otlet habla del análisis aplicado al estudio de los documentos y propone como parte constituyente del mismo, además de la descripción exterior del documento y del estudio de su contenido interno, los posibles productos a los que da lugar.

El término «análisis documental» nació, pues, con la documentación y en los centros de documentación surgidos a principios del siglo xx. Por tanto, antes que especialidad profesional o disciplina académica en las universidades del siglo XX, aparece como medio para resolver las dificultades del usuario para acceder por su cuenta y riesgo a los documentos. Otro factor importante a tener en cuenta es el ámbito geográfico que ha favorecido la rápida evolución del análisis documental: el mundo anglosajón, en el que ha alcanzado su máximo desarrollo. Este hecho ha condicionado su terminología científica, que se caracteriza por una clara flexibilidad que surge de la prototípica interdisciplinaridad anglosajona.

La etapa especializada se inicia con la segunda mitad del siglo xx y comprende acontecimientos como las conferencias internacionales de París y de Copenhague, que abordaron distintas cuestiones relacionadas con la materia, la creación por parte de la IFLA del programa Control Bibliográfico Universal, las múltiples ISBD para la descripción de distintos tipos de documentos y la publicación de los MARC nacionales.

Se siguen en esta etapa actualizando y publicando nuevas reglas de catalogación, algunas de gran fuerza normalizadora y amplia difusión, como las angloamericanas y las alemanas RAK.

La etapa internacional en la que nos encontramos comienza en el último tercio del siglo XX y está marcada por el desarrollo tecnológico y de las comunicaciones, que han roto todos los esquemas anteriores.

Aparecen conceptos nuevos como «cooperación», «catalogación centralizada y compartida», «formato, automatización», «retroversión», ~~catálogos en línea», <<Control de autoridades>', «inteligencia artificial», «sistemas expertos», etc., conceptos, por otra parte, habituales hoy. El uso compartido de recursos conduce en

este periodo a los sistemas catalográficos cooperativos, a los consorcios, a los grandes centros documentales, a las redes bibliográficas. a las infovías y a las autopistas de la información.

17.5. NIVELES DE ANÁLISIS

Del mismo modo que existen diversas definiciones para determinar el contenido del concepto «documento», aunque la mayoría de los autores coinciden en afirmar que se trata de un soporte material (continente) que sirve de amparo al conocimiento (contenido intelectual). para realizar el análisis de esos dos niveles dicotómicos del documento, su contenido y su forma, existen también dos niveles específicos.

Si analizamos el continente del documento, nos hallamos ante el análisis formal (AF) o análisis externo, mientras que si operamos sobre su contenido tendremos el análisis de contenido, conocido también por AC o análisis de contenido.

Cada uno de esos niveles se desarrolla a través de una serie de operaciones en las que es preciso establecer un orden y determinar la relación existente entre ellas. Además, las operaciones relativas a cada uno de esos niveles se harán con mayor o menor profundidad según el tipo de centro para el que se trabaja.El análisis formal actúa sobre el soporte y sirve para identificar los datos externos de un documento que lo distinguen de otro, proporcionando una identificación individual de aquéL El análisis interno opera sobre el contenido intelectual del documento y logra una representación de la información, además de proporcionar una recuperación colectiva de los documentos.

Como veremos a continuación, no hay un total acuerdo sobre la dicotomía análisis formal/análisis de contenido. Conforme han aparecido estudiosos, aumentan las interpretaciones, lo que sin duda es positivo porque significa que el análisis documental es un buen campo para la investigación-- y que por ese camino se puede llegar a unificar su ternlinología hoy tan dispar.

La división ha generado dos corrientes teóricas diferentes:

a) Los que conciben el análisis documental como un conjunto de operaciones que se efectúan tanto en el contenido como en la forma documental. En esta corriente, denominada por Pinto Molina integradora, militan autores como Vickery, Fondin, Couture de Troismonts, Guinchat y Menou, Herrero Pascual, Coll Vinent, Amat, Pinto Molina o López Y epes, entre otros. b) Los que entienden que el análisis documental sólo comprende el análisis de contenido. Esta segunda corriente restringida agrupa, entre otros, a autores como Gardin, Chaumier, la Asociación de Documentalistas y Bibliotecarios franceses, García Gutiérrez, etc., que conciben el análisis documental como extracción del mensaje informativo del documento plasmado en un texto, imagen, sonido o multimedia.

Vickery, que pertenece al primer grupo de investigadores, considera que el análisis documental aglutina operaciones típicamente documentales, como la indización y el resumen, junto con la catalogación que constituye para él parte del análisis formal. Fondin habla de que en el documento existen dos niveles diferenciados, sobre los que se realizarán, para cada uno de ellos, dos tipos de operaciones: descripción bibliográfica (para el análisis formal) y descripción de contenido15. López Yepes se inclina por la denominación

análisis físico o formal de los documentos, que comprende la catalogación o la descripción bibliográfica, y el análisis de contenido (clasificación o descripción característica), para su conocimiento en profundidad (resumen y formas similares). Guinchat y Menou distinguen igualmente entre la operación de identificación del documento, que es el objeto de su descripción formal, y su descripción del contenido. Pinto Molina habla de que el análisis externo se efectúa sobre el continente, en base o soporte documental, y el interno se

refiere al contenido o mensaje del documento. Cada uno de ellos cuenta con sus propias operaciones, que se llevarán a cabo con mayor o menor profundidad en función de las necesidades científicas de los usuarios.

Ruiz Pérez considera que si partimos de la propia naturaleza constitutiva del documento y consideramos a éste objeto de análisis, el análisis documental abarca tanto los aspectos externos o formales como los internos o de contenido.

Los autores citados coinciden en situar el análisis documental corno un proceso aplicado tanto al estudio de la forma como del contenido de los documentos, pero en sus propuestas se observa que tampoco hayacuerdo en cuáles son las operaciones que se realizan dentro de cada uno de los distintos niveles de análisis e incluso difieren al denominarlas.

En el análisis formal, Mijailov y Vickery hablan de catalogación. Couture denomina al análisis formal signalement. Van der Brugghem sintetiza en tres las operaciones que se realizan en el análisis documental: la descripción bibliográfica, el resumen y la descripción característica16. Vickery coincide, sustancialmente, con la posición de Brugghem. Otros autores, como Fondin, Guinchat, López Yepes y Pinto, señalan que las operaciones del análisis formal son la descripción bibliográfica y la catalogación. Ruiz Pérez sólo habla de descripción bibliográfica.

La segunda corriente que contempla en el análisis documental sólo el contenido de los documentos, denominada restringida, está encabezada por los franceses Chaumier, Couture de Troismonts y Gardin, entreotros.

Gardin y sus colaboradores, así como la brasileña Isabel Cunha y el español García Gutiérrez, entienden que el análisis documental, si es análisis, se debe ocupar sólo del contenido interno del documento, no de su parte exterior. En esta línea están la Asociación de Documentalistas y Bibliotecarios especializados france-

15 Fondin, M., op. cit., pp. 12-16. lli Bruggen, Van der (1972): Cours d'introduction a la Documentation, La Haya: FID, pp. 23-30.

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ses. También J. Chaumier admite que los documentos deben ser almacenados y memorizados según un orden lógico que permita localizarlos a partir de su «dirección física», suministrada por la catalogación, y aunque considera sólo el análisis de contenido, reconoce que,

a efectos de recuperación de los documentos, aquél es imprescindible e inseparable de la catalogación.

Los autores de esta segunda coni.ente estudian el análisis documental desde una perspectiva lingüística y desde una perspectiva lógica, en cuanto a los contextos, ya que, como afirma Pinto Malina, «no hay texto que no esté inserto en un contexto, el cual puede cambiar el significado de los mensajes>}7 • Utilizan, además, la psicología cognitiva para conectar con los usuarios.

Diferencian claramente el análisis documental que se realiza en las bibliotecas del que se efectúa en un centro de documentación. Consideran que aquél es el único que supone un verdadero análisis, identificando éste con el análisis de contenido.

En este sentido, observarnos que la práctica del análisis documental no siempre va por el mismo camino que la teoría. Creemos conveniente señalar que se trata de posiciones intelectuales o teóricas distintas, entre diversos autores. Diversidad denunciada por Fondin, en

primer lugar18, y posteriormente por otros autores 19, lo que llevó al primero a proponer un vocabulario unificado como único medio para paliar esa anarquía.

17.6. DIVERSIDAD DE CRITERIOS

El análisis documental, por tanto, siempre implica la identificación precisa del documento original, tanto en sus aspectos formales como de contenido, por medio de un conjunto de operaciones específicas para cada caso. Como se ha señalado ya, no todos los teóricos de AD están de acuerdo en este punto.

La diversidad de criterios que a nivel teórico existen en esta materia fue denunciada por Fondin a principios del siglo XX. Esta diversidad, tanto a nivel conceptual como terminológico, surge de la propia interdisciplinaridad del concepto y de que el proceso de interpretación y transmisión de la información que im

17 Op. cit., p. 73. 18 Fondin, Hubert, op. cit., pp. 11 y ss. 19 Pinto Malina señala que «lo primero que llama la atención cuando se toma contacto con esta parcela de la Documentación es la generalizada disparidad de criterios a nivel denominativo, conceptual e incluso operativo. Y esta realidad, que tiene su vertiente positiva, pues no hace sino demostrar que nos hallamos en una zona muy solicitada del floreciente orbe documental, siembra la confusión e impide la definitiva consolidación de esta disciplina>>. Cfr. Pinto Malina, María (1993): Análisis documental: fundamentos y procedimientos, 2.a ed. rev. y aum., Madrid: EUDEMA, p. 239.

tiva, pues no hace sino demostrar que nos hallamos en una zona muy solicitada del floreciente orbe documental, siembra la confusión e impide la definitiva consolidación de esta disciplina>>. Cfr. Pinto Malina, María (1993): Análisis documental: fundamentos y procedimientos, 2.a ed. rev. y aum., Madrid: EUDEMA, p. 239.

plica AD a nivel de contenido hace que necesite auxiliarse de otras ciencias, entre las que cabe destacar la linagüística, la ciencia de la comunicación, la psicología, la I_nf~rmat.J.:a y sus denvados, como son la inteligencia artificial y sistemas expertos, la sociología o la lógica.En relación con la propia interdisciplinaridad del

concepto, hay que tener en cuenta que el objeto del análisis documental es el documento, y su estudio ha dado pie a múltiples interpretaciones, ya que está aquejado ontológicamente de una polisemia que diversifica sus significaciones y prismas. Como parte de la documentación, este concepto ha merecido también distintas interpretaciones.

Mas esta variedad de criterios existentes entre los teóricos de AD tiene también, como seña] a Pinto Malina, su vertiente positiva, pues demuestra que representa una zona muy solicitada del floreciente orbe documental. De ahí que Fondin proponga un vocabulariounificado como único medio de paliar la extrema anarquía conceptual existente entonces.

Llegados a este punto, parece necesario precisar de nuevo que se trata de posiciones teóricas personales, pero que en la práctica profesional las técnicas más o menos depuradas a las que se somete el documentodesde siglos tienen denominaciones precisas y claras, sujetas a la propia evolución de la ciencia documental.

De ahí que, respetando las distintas concepciones teóricas expuestas, concluyamos acerca de los niveles de análisis existentes en el documento señalando que:

l. Antes que disciplina académica o especialidad profesional, el análisis documental es un medio para resolver el problema del control y acceso de la información. Por tanto, aunque a

efectos docentes se separen en disciplinas distintas el análisis formal del análisis de contenido, defendemos una visión unitaria de este proceso dentro del marco científico de la documentación.

2. El documento está compuesto de dos elementos: «material» (forma) y «Sustancia]» (contenido intelectual), que exigen dos niveles de análisis: externo/interno o formal/ contenido.

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Al análisis de la parte externa del documento le corresponde el análisis formal (AF), y al texto del documento, el análisis de contenido (AC). Cada uno de estos dos niveles cuenta con distintas operaciones para procesar la información correspondiente a cada nivel.

3. Admitiendo que lo importante de un documento es su contenido intelectual, y frente a los autores de la corriente restringida, que entienden que el análisis documental sólo comprende el análisis de contenido, tenemos que precisar que éste no es suficiente para identificar ni localizar por sí solo los documentos.

De hecho, los servicios de acceso al documento original son eficaces en la medida en que la individualización de los documentos solicitados es completa en ambos niveles.

4. En cuanto al orden en que el profesional de la documentación debe ejecutar estos dos niveles de análisis del documento, es práctica habitual realizar primero el análisis formal.

17.7. OTRAS CARACTERÍSTICAS

El análisis documental se halla en el centro de los problemas de la información documental y, por tanto, no es un fin en sí mismo, sino un medio para obtener los distintos productos documentales (asientos documentales, catálogos, resúmenes, índices, etc.) que se  eneran al servicio de la comunidad científica.

Por otra parte, el papel de intermediación asignado al análisis documental, como parte que opera en el procesamiento técnico de la información y en el proceso de circulación de la información entre el productor y el usuario, le obliga a cumplir con dos objetivos fundamentales: la descripción y el análisis de los documentos y el análisis de las necesidades documentales. Ello nos lleva a concretar el primer objeto que persiguen, que es también doble: el documento, por un lado, y la pregunta necesaria para localizar dicho documento, por otro.

La interrelación entre esas dos operaciones fundamentales es una sencilla operación mecánica, pero el conocimiento, especialmente del análisis documental de contenido, es difícil y complejo, pues depende de múltiples factores.

Entre sus objetivos figuran que AD posibilita la elaboración de documentos secundarios a partir de los primarios y también la recuperación documental, además de ser para el documentalista un instrumento de  trabajo en favor del usuario, para lo cual deberá realizar un trabajo lo más objetivo y normalizado que se pueda.

Frente a otras disciplinas documentales con las que convive, como son la propia documentación, la biblioteconornia, los lenguajes documentales, la bibliografía o las técnicas historiográficas de investigación documental, etc., enumeramos a continuación ciertas características que determinan más el propio perfil del análisis dentro de la ciencia documental.

a) En el análisis documental se opera un triple proceso: un proceso de comunicación, ya que persigue facilitar la búsqueda de información para transmitirla; un proceso de transfomación, donde un documento primario sometido a las operaciones de análisis se muda en otro documento secundario de más fácil acceso y difusión, y un proceso analítico-sintético, porque la información es estudiada, interpretada y sintetizada minuciosamente para dar lugar a un nuevo documento ,-de fácil accesibilidad para los usuarios. Estas tres operaciones constituyen la esencia de la documentación: la recuperación y transmisión de infomación en favor de los usuarios.

b) Nace básicamente con fines de orientación científica e informativa y sus productos, los documentos secundarios: a) representan sintéticamente a los originales; b) contienen una

información concentrada del documento original, e) pueden ser consultados con facilidad ofreciendo las primeras noticias de la existencia de aquéllos.

e) Su fin último es la transformación de los documentos originales en otros secundarios, instrumentos de trabajo, identificativos de los primeros y gracias a los cuales se hace posible tanto la recuperación de éstos como su difusión.

El análisis documental, por su naturaleza multidisciplinar, puede presentar varios tipos de problemas:

unos de carácter lingüístico, creados por las palabras y textos con significados equívocos, que puede llevar a interpretaciones erróneas; otros, extralingüísticas, causados por los esquemas del autor y las evaluaciones del analista. Estos últimos son prácticamente inevitables, ya que el analista sólo puede seguir recomendaciones, bien sean internacionales o nacionales, de carácter general y documentales: los consustanciales a las operaciones mecánicas e intelectuales a que se somete el documento. Problemas que intentan paliarse con la normalización de métodos y técnicas que faciliten la recuperación de la información. Normalización que en el caso del análisis de contenido es menor.

17.8. EL ANÁLISIS DOCUMENTAL EN SU VERTIENTE DE PROCESAMIENTO

FORMAL DE LA INFORMACIÓN

Al estudiar las distintas posturas adoptadas por autores que están dentro de la corriente integradora, observamos que para algunos, como Ruiz Pérez, Couture, Van der Brugghen o la escuela soviética, entre otros, sólo existe la descripción bibliográfica, que aglutinaría todas las demás operaciones existentes a nivel de análisis formal del documento. Otro grupo de autores identifican la descripción bibliográfica con la catalogación:

Fondin, Vickery. Guinchat y Menou. Existe un tercer grupo, que habla de descripción bibliográfica y de catalogación como de dos operaciones independientes:

Pinto Malina, C. Herrero Pascual, Nuria Amat, etc. Y cabe señalar un cuarto grupo, que habla de catalogación como proceso que incluiría la descripción bibliográfica y los puntos de acceso al documento. En este cuarto grupo se encuentran algunos autores citados hasta ahora: Pindado Villaverde, Jose Antonio Frías, C. Miralpieix, H. E. Neet, Maltese, Lehnus y Pierantonio Bolognini e Ismaele Pedrini20, entre otros.

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17.8.1. El análisis formal/concepto de catalogación

El análisis formal está tradicionalmente identificado con la catalogación, que en décadas anteriores se realizaba exclusivamente en las bibliotecas.

Si desde la enunciación clásica de Cutter el catálogo es el instrumento bibliográfico por antonomasia y sus objetivos han sido repetidos desde entonces aunque con pequeños cambios, multiplicidad de veces en todas las culturas, no existe otra fuente más originaria para conocerlo.

Cutter afirmó que el primer objetivo del catálogo es facilitar la localización de un libro del que se conoce su autor, título o materia. Luego la catalogación será el proceso de elaborar el catálogo. Es decir, el proceso de describir los elementos informativos que permiten identificar un documento y establecer los puntos de

acceso que van a posibilitar recuperarlo por el título, autor o materia que se conocen de antemano.

Ésa es nuestra postura, basada en años de reflexión y de práctica profesional, que nos permite concebir la catalogación como todo un proceso unitario que, partiendo de la descripción del documento (descripción bibliográfica), pasa por la elección de puntos de acceso (personales, corporativos, títulos, temáticos y sistemáticos) y se completa, a nivel de asiento, con la formación y trascripción de los datos locales (signatura y registro).

A. Pindado Villaverde, de la Universidad Carlos liT, señala que la catalogación es todo un proceso que integra una serie de operaciones, todas ellas con funciones concretas, unas identificadoras y otras de ordenación y localización, que concluyen en el producto asiento bibliográfico/catálogo: <<Así pues no hay por qué diferenciar operaciones al margen de la catalogación porque ella aglutinaría todas estas etapas»21 . Esta posición es compartida, entre otros, también por Neet, que considera que el procesamiento técnico de un documento está sujeto a dos tipos de niveles: un análisis formal y un análisis documental. El primero comprende, señala la autora, la catalogación, y el segundo, es análisis de los temas y sus operaciones son indixation y condensation (compression du contenuj22) Es más, en la catalogación cabría también contemplar los puntos de acceso temáticos. Materias estas que en la mayoría de las facultades y escuelas universitarias de Biblioteconomía y Documentación españolas23 se estudian en la asignatura de «Lenguajes documentales», dentro de la materia troncal <<Análisis y lenguajes do

 

2

Cfr. Manuale del catalogatore: una guida perle biblioteche publiche, 3.a ed., 1.a ristampa, 1993, p. 27. 21 Pindado Villaverde, Ana María: Análisis documental. Catalogación, proyecto docente presentado por la autora para la adjudicación de la plaza de titular de la Universidad Carlos III; actividad

docente: Análisis Documental, Catalogación. Noviembre de 1994, p. 64. La autora señala que ésa es su postura, «basada en más de veinte años de práctica profesional», p. 6

22 Cfr. Neet, Hanna E. (1989): A la recherche du mot clé: analyse documentaire et indixation alphabétique, Ginebra: Institut d'Études Sociales, p. 8. 23 Cfr. Guía de los estudios de Biblioteconom{a y Documentación en las universidades españolas: primer ciclo, Madrid: PESABID. 1994, 188 p.

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cumentales», pero que en la realidad profesional constituyen los catálogos por materias (alfabético y sistemático) característicos de la catalogación. En este sentido es necesario precisar que la realización práctica del análisis documental formal no siempre va por el mismo camino de la teoría. La clasificación en los actuales planes de estudio de la mayoria de las facultades y escuelas de ByD es análisis de contenido, mas parece incuestionable que tiene su origen y su razón de ser en el marco de la catalogación. Como señala C. Herrero Pascual, profesora de la materia en la Universidad de Murcia, también desde un punto de vista docente hay varias razones de peso para que ello sea así. Entre otras, y no la más importante, el apretado y obligado programa de lecciones que incluye la asignatura análisis documental formal, aplicado a la diversidad de materiales que analiza, lo que impediría impartir la clasificación con la necesaria dedicación y profundidad. Sin

olvidar, señala, otra razón de más peso que la citada: que las operaciones que tradicionalmente se han realizado en las bibliotecas, como han sido desde siglos la catalogación y la clasificación, han cambiado sustancialmente debido al desarrollo de las técnicas documentales, y hoy se requieren conocimientos de otras materias que no son del ámbito estricto del análisis formal24

 

Atherton25 define la catalogación como el «proceso mediante el cual se transfieren, conforme a determinadas reglas, ciertos datos técnicos acerca de un elemento de información a un registro». Wymaf6 señala que «es la operación que comporta la descripción de un documento, unido a su clasificación, según unas normas y al establecimiento de unos encabezamientos que sirvan para su ordenación y posterior recuperación». La ALA la define <<Como aquella fase del proceso de catalogación que atañe a la identificación y descripción de los libros»27  Esta denominación se emplea para distinguir aquella parte de la catalogación que se ocupa de la descripción formal de cualquier documento, no solamente de libros, «diferenciándola de aquella otra que encierra el análisis de su contenido»28. C. Miralpiex, profesora en la Universidad de Barcelona, señala que la palabra catalogación es, en muchos aspectos, una palabra maldita porque en ella concurren una serie de connotaciones negativas. Catalogación se asocia injustificadamente a anacronismo, a inmovilismo, a actitudes reacias a toda innovación tecnológica, y, finalmente, a una actividad hoy en día obsoleta. Nada más lejos de la realidad. Y baste recordar, señala esta autora, que fue precisamente en el proceso catalográfico donde se inició la automatización de las bibliotecas y de la información bibliográfica: antiguamente, señala, «el concepto de catalogación comprendía el conjunto de procesos y técnicas de descripción, identificación y análisis de los documentos con el objetivo de producir las herramientas necesarias (catálogos, bibliografías) para la localización y recuperación de estos documentos a partir de distintos conceptos, principalmente autores y materias. Actualmente, para referirnos a ese conjunto de actividades, preferimos el término "análisis documental", con su doble vertiente: el análisis formal y el análisis de- contenido. Y el término "catalogación" desde este punto de vista ha quedado reducido al análisis formal de los documentos»29 Se entiende por catalogación el conjunto de operaciones que se realizan sobre el documento con el fin de describirlo y de establecer los puntos de acceso que determinan los nombres (autorias) de los responsables del contenido intelectual o artístico de la obra. Catalogar un  documento30 es, por tanto, realizar un proceso que obliga a ejecutar una serie de operaciones, algunas de las cuales son identificativas, otras analíticas y otras de ordenación y localización documental, y que terminan con la confección del producto: el asiento bibliográfico. Dentro de ese proceso que es la catalogación existen dos tipos de operaciones: una que está encaminada a describir los documentos y constituye la llamada descripción bibliográfica y una segunda que tiene como misión e

24 Proyecto docente presentado por la autora para la adjudicación de la plaza de titular de esta materia en la Universidad de Murcia, año 1998.

25 Atherton, P. (1985): Manual para sistemas y servicios de información, París: UNESCO, p. 175.

26 Wymar, B. (1985): Introduction to cataloguing and clasification, Littleton: Libraries Unlimited, p. 30.

27 ALA: GlosSary of Library Terms, 1943. 28 Reglas para la Catalogación Descriptiva en the Library of Congress (adaptadas por la American Library Association); traducidas por Fernún Peraza Sarausa, Washington: The Library of Congress, 1953, p. l. 29 Miralpeix, C. (1997): «Fundamentos de la enseñanza del análisis documental: la enseñanza de la catalogación», op. cit., p. 70.

30 La catalogación bibliográfica o documental es la <<Redacción del asiento bibliográfico de acuerdo con unas normas». Cfr. Reglas de Catalogación, edición refundida y revisada, Madrid: Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, 1995, p. 569

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establecimiento de los puntos de acceso al documento y que permitirá, posteriormente, su recuperación.

En el lenguaje corriente se habla de catalogar un libro o disco, etc., cuando no sólo se les ha identificado por sus autores, títulos y ediciones, sino cuando se han elegido también los descriptores por los que pueden ser recuperados esos documentos. Y cuando además se han hecho tantos encabezamientos secundarios como esos documentos requieren. Por todo ello, la catalogación es el proceso por el cual los datos de un documento extraídos en la descripción bibliográfica son transferidos, según unas determinadas reglas, a un soporte documental. No es sólo una transcripción de los datos de la descripción bibliográfica, sino que esta operación completa los datos técnicos obtenidos en ella dotando al nuevo documento de referencias, de encabezamiento, de puntos de acceso secundarios y facilitando su localización física por medio de la signatura topográfica, y otros datos.

Pero catalogar no es sólo transcribir mecánicamente los datos que ofrecen la portada, la contraportada o la cubierta de un documento. Supone un trabajo de mayores proporciones para el cual son necesarios, además de conocimientos técnicos, conocimientos científicos y experiencia.

Por otra parte, el desarrollo armónico de  la catalogación exige establecer, previamente, lo que se define como política de la catalogación. Es decir, ante qué documento estamos, qué tipo de usuarios habitualmente van a acceder a él y, por tanto, a qué nivel de profundidad y amplitud vamos a catalogarlo. Está claro que la catalogación que se realiza en un centro especializado debe ser distinta de la que se necesita en una biblioteca infantil. Del estudio previo de esta política dependerá que los usuarios puedan encontrar más o menos información en los distintos catálogos que manejan.

17.8.1.1. La descripción bibliográfica

Dos son las operaciones del análisis formal/catalogación: la descripción bibliográfica y el establecimiento de los puntos de acceso por autor personal, corporativo o por título, tanto principal como secundario.

Debido al desarrollo de los soportes (vídeo, casetes, discos, CD-ROM, etc.), el término «descripción bibliográfica» no parece ser el más adecuado para descubrir documentos no bibliográficos. Sería más exacto hablar de descripción documental, mas el hecho de que la propia IFLA s1ga utilizando este término para la descripción de los materiales no librarios nos impulsa a no modificarlo por ahora.

El movimiento renovador en torno a la descripción bibliográfica surgió en el área anglosajona, pero pronto tuvo eco en todos los países de Europa. Su origen se sitúa en el Informe Henkle, elaborado hacia 1945 en el entorno de la Library of Congress, al que se unieron contribuciones de personas significativas en el mundo de la catalogación como Michael Gonnan (British National Bibliography) y Seymour Lubetzky.

La esencia de esta operación es descriptiva, es decir, identificadora, a través del autor o autores del documento, de su título, del nombre del editor, de la edición, etc., y de otros datos situados en la parte más exterior del mismo, como son la marca de un impresor o la marca o marcas de propiedad de esa obra. Para las nuevas tecnologías, los soportes de vinilo, magnéticos, ópticos, etc., cada documento debe tener una descripción propia. No cabe la posibilidad de dos documentos distintos descritos de igual modo.

Hasta mediados de 1960 esta operación estaba sujeta a las normativas imperantes en cada país, pero la necesidad del control bibliográfico internacional y la necesidad de una mayor cooperación entre los países obligaron a la IFLA a redactar unas normas específicas internacionales, las ISBD, hasta llegar en la actualidad a la ISBD consolidada, que reemplaza a todas las ISBD publicadas con anterioridad y consolida la descripción de los diferentes tipos de materiales existentes en las colecciones bibliotecarias. En España esta ISBD consolidada está disponible para su consulta a través de lapágina web de la Biblioteca Nacional de España, opción «Servicios», Normas y Estándares Bibliográficos (NIPO de la publicación electrónica 552-08-032-6).

La edición revisada de 1999 de las Reglas de catalogación del Ministerio de Cultura, dedica los 12 primeros capítulos a la descripción bibliográfica, que define como el «conjunto de datos bibliográficos con que se registra o se identifica un documento de acuerdo con unas reglas»31 . El capítulo 1 de esta obra presenta las normas generales para describir todo tipo de

31 Reglas de catalogación, La edición, 4.a reimp., Madrid: Ministerio de Educación y Cultura y Deporte, Boletín Oficial de Estado, 1999 (imp. 2003). p. 573.

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documentos y corresponde a la ISBD (G). El capítulo 2 corresponde a la ISBD (M). En los restantes se establecen las normas específicas que se exigen para describir todo tipo de publicaciones, bien sean gráficas, cartográficas, impresas, sonoras, periódicas o seriadas.

El hecho de que estas reglas dediquen los 12 primeros capítulos a esta operaCión constituyó en su momento toda una novedad que arranca de las reglas angloamericanas, en su segunda edición. Tanto en un caso como en otro las normas relacionadas con la descripción bibliográfica ocupan los primeros capítulos de la obra.

La descripción, en todos los casos, se estructura en ocho áreas o zonas de descripción recogidas en las citadas normas españolas en el punto (1.0.0). Esta áreas comprenden uno o varios elementos descriptivos relacionados entre sí por una puntuación prescrita (1.0.2) y para ellas se establecen una fuentes de información (parte o partes de la obra de las cuales debe tomarse la información). fijas o principales (1.0.1), estableciendo que los datos no sacados de estas fuentes deben ir entre corchetes [] o en nota bibliográfica.

Estas ocho áreas son generales y, por tanto, válidas para todo tipo de documentos que se describen por cualquier ISBD, y lo mismo las normas 1.0.3/1.0.7, que se refieren a lengua, abreviaturas, uso de mayúsculas o tratamiento de las erratas.

Respecto al grado o nivel de detalle en la descripción (1.0.9), la información está estructurada siempre en áreas fijas y siguiendo la puntuación establecida.

Cada centro catalogador puede optar por un grado mayor o menor de profundidad descriptiva. En las bibliografías publicadas y en grandes bibliotecas nacionales o especializadas se utiliza siempre el tercer nivel.

La descripción bibliográfica es pues la operación del análisis documental formal en la que se exponen, de acuerdo con un programa internacional (la ISBD consolidada), todas aquellas unidades informativas que permiten identificar e individualizar formalmente cualquier tipo de documento, bajo referencias bien precisas, que contienen los datos externos del documento, que le distinguen de los restantes.

La siguiente operación a la que sometemos el documento será la asignación de los puntos de acceso, aunque en la práctica se puede iniciar, y se suele hacer, con el encabezamiento, que es el punto de acceso principal del documento.

17.8.1.2. Los puntos de acceso

Consiste esta nueva operación en dotar al documento de las entradas necesarias que permitan ordenarlo adecuadamente dentro de una colección para poder recuperarlo dentro del catálogo. Estos puntos de acceso corresponderán a la información descrita en las diferentes áreas que componen el cuerpo de la ficha o descripción bibliográfica. Es pues una operación cuyo objetivo es la localización y recuperación posteriores del documento.

Según su contenido, los puntos de acceso son de dos tipos: puntos de acceso por autores personales, corporativos o por título, característicos del análisis formal o catalogación, y puntos de acceso temáticos ( catalogación por materias o semántica32), bien sean alfabéticos o sistemáticos, que se estudian en la asignatura

«Lenguajes documentales».

Y como la ficha única o principal debe reflejar todos los puntos de acceso totales para un catálogo diccionario, este registro plasmará: el punto de acceso principal, que ha de reflejar la autoría principal de la obra desde el punto de vista intelectual o artístico. Los puntos de acceso secundarios reflejan las autorías secundarias existentes en la obra.

El apartado 14.1 de las reglas de catalogación españolas de 1999 establece tres clases principales de puntos de acceso:

a) Bajo un nombre de autor personal (14.1.1)

responsable del contenido intelectual o artístico, total o mayoritariamente, de una obra.

Las reglas correspondientes al apartado 15.1 establecen la forma en que se han de reflejar esas autorías, tanto en los encabezamientos principales corno en los secundarios.

b) Bajo un nombre de entidad o autor corporativo, estableciendo en la norma 14.1.2 las restricciones para su uso, y cuyo encabezamiento (principal o secundario) se plasmará según las reglas reflejadas en el apartado 15.2.

32 La terminología anglosajona habla de catalogación por materias. Algunos estudiosos italianos como Bolognini y Pedrini hablan de catalogación semántica. Cfr. Bolognini, Pierantonio, y Pedrini,

Ismaele (1993): Manuale del catalogatore: una guida perle bibliateche pubbliche, nuova edizione riveduta e aggomata, r ed., l.a ristampa, Milán: Bibliográfica, pp. 25-28.

Fundamentos del análisis documental 1 291

e) Y bajo un título (14.1.3), el cual puede tener dos acepciones a la hora de reflejarlo en la descripción:

c.l) Título propiamente dicho (15.3.1) en caso de que la elección recaiga sobre el título según las normas del capítulo 14 (obra anónima, de más de tres autores, de un grupo con denominación genérica ... ), y que, según la regla general (15.3.1A), no se pone encabezamiento

en la ficha, destacando -para favorecer la alfabetización- en mayúsculas la primera palabra del título que no sea artículo ni fórmulas introductorias o de tratamiento personal.

c.2) O adoptar la forma de título uniforme (15.3.2 y capítulo 16) en los casos reflejados en los capítulos 14 y 15 y, por tanto, obligatorios ----clásicos anónimos, libros sagrados o de culto, leyes antiguas y modernas, tratados internacionales ... )-y optativos -obras individuales o colectivas de la literatura universalreflejados en el capítulo 16. El título uniforme adoptará la forma de encabezamiento y puede ir en una o dos líneas.

Por tanto, a través de esta operación se trata de:

1. Asignar un punto como acceso principal o encabezamiento. De esta manera se consigue la entrada principal, aunque no única ni completa del documento.

2. Asignar los puntos de acceso secundarios. Es decir, establecer más puentes de entrada al documento, al destacar en el registro de fichas secundarias otros datos informativos de personas (coautores, colaboradores, prologuistas, editores literanos, etc.), de entidades 0 de títulos, etc., que tienen una responsabilidad intelectual o artística secundaria en el documento, con el fin de lograr otras entradas lo más precisas posibles.

3. Ordenación e integración de los asientos en los distintos catálogos si éste se realiza por métodos manuales. Los programas de catalogación por ordenador llevan incorporado e lsistema de ordenación prescrito en las reglas de catalogación.

4. Mantener y actualizar el catálogo. El catálogo tiene que contener los asientos de todos los fondos de una colección, lo que supone la incorporación inmediata de los fondos nuevos y la anulación de los registros de fondos expurgados, retirados, perdidos.

5. Asignar la signatura topográfica, que contiene la indicación del lugar físico que ocupa el documento en el fondo. En las bibliotecas se incluye, además, referencia al contenido de los documentos, ya sea por medio de una notación numérica (clasificación decimal universal) o por medio de listas alfabéticas de materias. Aunque es práctica habitual en los ámbitos bibliotecarios, tanto en el estudio como en la docencia de esta materia, no se deben incluir por las razones anteriormente expuestas, ya que supondría entrar en el análisis de contenido de los documentos.

La descripción bibliográfica, junto a la asignación de puntos de acceso, desempeña un papel clave para la posterior recuperación del documento. Tiene como objeto facilitar la identificación física del documento y su localización, a través de un producto final: el catálogo, que es el índice del acervo documental.

BIBLIOGRAFÍA

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Garrido Arilla, M. R. (1996): Teoría e historia de la catalogación de documentos. Madrid: Síntesis (3.a reimp.).

ISBD consolidada (2009): Biblioteca Nacional de España. NIPO 552-08-032-6 http://www.bne.es/es/Servicios/ NormasEstandares/ISBDconsolidada. Reglas de catalogación (1999): l.a ed., 3.a reimp., Madrid: Ministerio de Educación y Cultura y Deporte, Centro de Publicaciones: Boletin Oficial del Estado (imp. 2003).

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