Segunda parte Teoria de Medios



LA ALDEA PLANETARIA DE MAC LUHAN
En los anteriores capítulos nos fiemos ocupado de los estructuralistas franceses: de Lévi-Strauss, de Foucault, de Althusser, para quienes. exigencias rigurosas configuran el alma y el comportamiento de las comunidades humanas y consiguientemente de los individuos. Nos hemos referido a las críticas. que Calbraith hace a la sociedad opulenta o de consumo y a lo que él llama las «tecnoestructuras" cuyo destino es producir por producir,  sin descanso. Dedicamos atención a Herbert Marcuse, filósofo alemán naturalizado americano, para quien la tecnología« ha creado la civilización unidirOnsional de nuestros días, que esclaviza a los hombres y cu-yos profundos impulsos y cuya libertad natural reprime brutalmente. Dijimos entonces que los movimientos juveniles realizados en 1968 en Francia y en los Estados Unidos tenían la inspiración marcnsiana. Nos parece, por eso, interesante anotar ahora que refinándose específicamente a los jóvenes franceses Alain Robbe-Prillet, cineasta y teórico del nouvenit roiitan declaraba a la prensa de Ríode janeiro , poco tiempo dospués,loiguiento: "Los estudiantes quieren destruir la civilización de consumo en la cual los trabajadores tratan precisamente de entrar. Estos desean con razón más casas, más heladeras, más bienestar para todo el mundo, en tanto que los estudiantes quieren destruir todo eso". Las palabras de Robbe-Grillet explican las incongruencias que pudieron observarse en la crisis francesa de mayo de 1968. En el presente capítulo pretendemos dar un esbozo de las ideas brillantes y paradojales de otro escritor que se ha hecho  también famoso en nuestros días. Se trata de Marshall Mac Luhan quien, partiendo del estudio de los. Medios de información el discurso la radio, el libro, la televisión, etc intenta un análisis en profundidad de la eiT wlizadión. Los medios de información tienen según él, un papel decisivo en la configuración del espíritu y en la estructuracion del pensamiento de los sentimientos y hasta de la vida sensorial de los hombres. Afectan el complejo psíquico y social humano en su totalidad. En los medios de información lo importante no es el contenido los datos que, trasmiten, sino el órgano de percepció que utilizan. La información oral, la información escrita, la información electrónica afectan diferentemente nuestro sistema sensorial, alterando nuestro torno y con ello modifican nuestros modos de sentir y de pensar. Es imposible, según Mac Luhan comprender los cambios sociales y culturales que han tenido linar en la historia que se producen fictualmente en el mundo sin el conocimiento de los medios que se utilizan para la información enlas respectivas épocas.

Como los estructuralistas y como Calbraith y Marcuse, y acaso con más virulencia que éstos, Mac Luhan es discutido. Así, por ejemplo, la revista L'Express de París ciaba cuenta de la aparición de dos de sus libros, traducidos al francés, bajo el llamativo título de El escándalo Mac No faltan quienes lo colocan, como intérprete de la civilización, a la altura de Spengler o de Toynbee, considerándolo como uno de los más agudos pensadores de nuestro tiempo. Es, sin duda, una exageración. Pero no menos exagerados son los que lo califican de mistificados y afirman que sus ideas no son más que el producto de un ingenioso talento mezclado con una arrogante seudociencia. En un seminario que tuvo lugar en Stanford sobre el significado de la televisión, el profesor John R. Silvcr llegó a decir de él que estaba presente en la reunión, que era el "mas divertido comediante del hemisferio occidental". Sin embargo, por muy discutibles que sean las ideas de Mac Luhan, el ensayo de explicación que él intenta contribuye indudablemente a ilustraciones sorprendentes mutaciones que se producen en el mundo moderno y merecen ser conocidas. Mac Luhan es canadiense. Tiene unos sesenta años.


Profesor de la Universidad de Toronto, dirige en ella , el Centro de Cultura y Tecnología. Publica frecuentemente al tículos en revistas y Periódicos y tiene varios libros. Indico a continuación los mas importantes de éstos. La galaxia de Gutenberg, cuya primera edición canadiense es de 1962, estudia la configuración que ha dado a la vida, desde hace cinco siglos, la tipografía. En Los medios de información,, aparecido en 1964, muestra principalmente los 'efectos que la radio, el teléfono, la máquina de' escribir, el cine, la televisión, los anuncios, etc tienen en nuestros días. En 1967, publicó Mac Luhan el libro que se titula en inglés The medium is the message, que podría acaso traducirse al castellano como La información es el mensaje. Hay en ese título un juego de palabras entre masa, masaje y mensaje. Se trata de un libro hecho de una desconcertante superposición de fotogafías, gráficos y textos que dan un esquema de su pensamiento con respecto al carácter sensorial de los Medios de información. Los libros de Mac Luhán no son sistemáticos; son como una sucesión, un poco heteródlita, de ensayos, en que la literatura, la historia, la antropología, los hechos de la actualidad, con la ayuda de abundantes y sugerentes citas, refuerzan las tesis esenciales. Descubren conexiones inesperadas o pintorescas. Por ejemplo, de los anuncios de los periódicos dice que con sus buenas noticiaS nos compensan de aquellas que sobre desastres, crímenes, guerras, latrocinios, etc dan invariablemente las «verdaderas noticias". A propósito del cine, cita esta frase del presidente Sukarno en Hollywood: "Las películas han abierto un ventanal sobre el mundo y los pueblos coloniales miran a través de él y ven cosas de que se sienten privados". Al referirse a la máquina de escribir, muestra la influencia de ésta n (31 .comportamiento femenino, en el crecimiento burocrático, en la renovación del estilo literario y en la aparición de la nueva poesía.

Se ha podido comparar a Mac Luhan con Spengler y Toynbec porque en su obra, como en las de estos, o hay una teoría de la historia Nilac ,Luhan piensa, en efecto, que tia historizi presenta tres etapas perfectamente definidas de acuerdo con los me-dios de información utilizados en ellas. En la primera etapa, las sociedades vivían. dentro del sistema de la comunicación oral Las palabras directamente escuchadas constituían el único medio de información. Eran fuerzas naturales vivientes y activas. Tenían la potencia mágica del verbo. Dentro del mundo acústico, los hombres estaban cerca los unos de los otros. Inclusive los poblados, como pedía todavía Aristóteles, no se extendían más allá del límite a que podía llegar la voz humana. Reinaba un colectivismo impersonal. Era el mundo de la emoción, del discurso, de la poesía recitada, de la sensibilidad tribal. Los hechos eran percibidos como simultáneos y discontinuos. El pensamiento era intuitivo. Todos sondan al mismo tiempo las mismas cosas. No existían medidas para el tiempo y para el espacio. Los hombres, identificados con su ambiente, tenían los mismos problemas y la conciencia de las comunes ruponsabilidades.

La segunda etapa comienza con el alfabeto la aparición de ésté, hace tres mil años, destrialia a los hombres, los individualiza y creda la civilización. La palabra como medio de información...

es 1 sustituida por la escritura fonética: Una vez escrita, la palabra se vuelve integrante del mundo visual. La lectura depende del ojo Pero la palabra que se ve no es ya la palabra que se escucha. La escritura reduce el lenguajea un código visual. La percepción alfabética línea por línea canaliza el pensamiento. La lectura exige una secuencia no sólo en la mirada que capta los signos gráficos, si no también en las ideas. El hombre es llevado a pensar de una manera logica las emociones humanas son reemplazadas por el pensamiento racional


El hombre no necesita estar junto a sus semejantes pala informarse. Por el contrario, la lectura lo lleva a aislarse lo obliga a abstraerse de su ambiente. El hombre que lee se desliga. de todo. Surgen como consecuencia dé ello el individualismo, el personalismo el enclaustramiento, el punto de vista personal la propiedad intelectual.

El hombre vive en medio de objetos parados, disgregados, mecánicamente dispuestos. El mundo se vuelve una máquina y la ecnología mecánica se extiende progresivamente a todo. Aparece la imprenta que mecaniza la propia escritura. El libro es una máquina de enseñar El universo V la naturaleza son un libro que hay que leer. La imprenta y el libro, unificando y fijando las lenguas, crean el nacionalismo moderno. Permiten el crecimiento de los centros urbanos. "La mano que llenó el primer pliego de pergamino edificó la ciudad" dice Mac unan Deshecha la "realidad tribal" primitiva, la vida se convierte te en una realidad abstracta, mecanizada y objetiva. Las relaciones humanas son una intercomunicación racional y sin misterios. La tercera etapa, cuyo advenimiento se produce en nuestros días, constituye un retorno al universo sonoro. La electrónica, la radio, el teléfono, la televisión, etc están creando un nuevo ambiente. Las palabras envuelven de nuevo al homntr. La escritura, el conocimiento libresco, con su pensar mecanizado y racionalista, se van haciendo obsoletos y son reemplazados por un sistema de información rápido, envolvente, que actúa sobre el individuo entero, sin que él mismo se dé cuenta de clip. Gracias a los nuevos medios de información, los hombres se comunican instantáneamente entre sí, como en los tiempos primitivos. Dice Mac Luhan que Jorge Washington, refiriéndose a su embajador en Francia expresó cierta vez: "No hemos tenido noticias de Benjamín Franklin este año. Tenemos que mandarle una carta". Tal cosa sería imposible en nuestros días. Todo es simultáneo en el mundo actual, que está abierto al conocimiento de todo y de todos. El espacio y el tiempo están siendo suprimidos por la velocidad eléctrica. Los hombres se informan de lo que ocurre en el mundo en.el.momento mismo en que los hechos se producen. Hay una nueva interdependencia humana...Nada de lo que les sucede a los unos es extraño a los otros. Volvernos así a la realidad primitiva, pero en una escala completamente nueva. La electrónica está modelando el mundo dentro del tipo de la "aldea global", de la aldea planetaria. La separación de los hombres de culturas diferenciadas, se convertirá rápidamente en algo absurdo. La humanidad es una gran familia: El poeta Mallarmé decía en el siglo pasado que "el mundo existe para acabar en un libro". Hoy podemos declarar que el mundo tionde sei cerebro cicctiónico. Ya no existen el aislamiento y la intimidad. El mundo entra en nuestra casa. Los parroquialismos mentales, sociales y políticos exigen 'una participación activa de todos. Vamos hacia un nuevo irracionalismo y hacia la responsabilidad universal. La solidaridad humana reaparece con la emoción compartida. El trabajo en equipo se impone así como la lealtad tribal. La imprenta creó el "público" la electrónica crea las masas. La física moderna abandonamear Tv Newton y se acomoda a la realidad de los campos" .Aparecen las geomenríais no euclidianas. Se desacraliza el mundo y predomina una existencia pagana. "Inclusive el Dios de Newton el Dios que hizo el mundo como un reloj, lo piso en marcha y se retiró “murió hace tiempo". En adelante, sólo tendrá sentido lo divino como una realidad misteriosa y profunda. Por lo tanto según Mac Luhan, debido' a los cambios introducidos en la información por la electrónica, la humanidad está actualmente en un recodo de su historia, está en vísperas de drásticas


visar las ideas, la conducta y las instituciones. Los hombres todavía no se dan cuenta de lo que la nueva situación exige de ellos Pero lo presienten. En 1844, cuando se estrenaba el telégrafo, Kierkegaard escribía su famoso libro sobre El concepto de la angustia. Comenzaba la era de la ansiedad. Habituados a los medios de información tradicionales, los hombres tienen dificultad en adaptarse a los nuevos. Los usan como prolongacionés de la escritura, de la prensa o del libro, sin darse cuenta de que su esencial es diferente y de que es necesario manejarlos en otra forma. Estamos en un momento de transición que no sabemos a dónde conducirá. Pero pronto, con la utilización apropiada de los nuevos medios de información se producirá la mudanza total de actitudes que corresponde a nuestra época.

Tal es, es, en rápida síntesis, la teoría histórica de Mac Luhan. Es fácil darse cuenta, de su simplismo y de la grande fragilidad de sus generalizaciones. Mac Luhan confiere a los medios de información un predominio que realmente no poseen. La historia es un juego de múltiples elementos y no se puede considerar a la información como el unico y ni siquiera como el primordial entre ellos. Los medios de información, además, nos eliminan Mutuamente. Suman su acción con enrequecimiento consiguiente del saber y de la sensibilidad humanos. Los libros no desaparecen con la radio o la televisión. Por el contrario, se hacen más necesarios por la curiosidad que aquéllas despiertan. Sin embargo, no puede negarse que Mac Luhan con sus teorías llama la atención sobre el papel que la información tiene en la configuraciónnsle las nuevas formas de vida que la humanidad, en su permanente esfuerzo de afirmarse a sí misma, está creando. Es evidente que la radio, la televisión, el teléfono, los telestares, etc están dando a los hombres nuevas imágenes de la realidad y con ello creando nuevos modos de sentir. Por eso, las ideas del profesor canadiense que, como hemos dicho ya, son apasionadamente discutidas, merecen ser conocidas y analizadas corno contribuciones al mejor conocimiento de las fascinantes realizaciones de nuestro tiempo.

La hora de la hipertelevisión

La influencia de Internet se hace sentir no sólo en los denominados “nuevos medios”, sino también en los medios tradicionales. El lenguaje de la TV ha ido incorporando en los últimos años aspectos propios de la interactividad de las redes digitales.Artículo publicado en Prisma Sindical, publicación periódica del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) Seccional Capital, Año 3, N° 17, Junio de 2010, pág. 12.

En los años ochenta, Umberto Eco (1986), en su libro “La estrategia de la ilusión”, trazaba una distinción de lo que él denominaba la paleotelevisión –aquella vieja TV que se esforzaba por no mostrar el artificio tecnológico, escondiendo los micrófonos y evitando las alusiones hacia ella misma- y la neotelevisión, la cual habla todo el tiempo de ella misma, muestra la maquinaria televisiva con orgullo y manifiesta una mezcla cada vez más fuerte entre información y entretenimiento. Los distintos formatos de reality show, los programas que hablan de otros programas y los periodistas que hablan de otros periodistas son un ejemplo de esta neotv que se instaló en los años noventa para no irse.
Sin embargo, en su último libro, Carlos Scolari (2008) se pregunta a acerca del tipo de espectador modelo que está construyendo la televisión justo en momentos en que los denominados nativos digitales (Prensky, 2001) han desarrollado nuevas competencias perceptivas y cognitivas. En ese sentido, Scolari sostiene que “a partir de las experiencias hipertextuales, los medios tradicionales deben adaptar su producción a estos nuevos perfiles de espectadores”, y es por eso que propone un concepto superador de la divisoria paleo/neo TV, y propone el término hipertelevisión para definir este momento de evolución mediática.

La hipertelevisión, siguiendo a Scolari, tiene las siguientes características, que se pueden ver en series tales como 24, ER Emergencias, Six Feet Under, en realities como Gran Hermano y también en los noticieros vernáculos, que adoptan algunas de ellas para captar el interés del espectador:

Multiplicidad de programas narrativos: a diferencia de las viejas series basadas en relatos lineales y unitarios, en la ficción hipertelevisiva las historias se multiplican y las aventuras de sus personajes se entrecruzan formando una compleja trama argumental.

Fragmentación de la pantalla: con este recurso, que se utiliza para presentar varios programas narrativos en forma simultánea, la TV busca parecerse a la pantalla de la computadora. En muchos programas periodísticos, el uso del videograph o zócalo (texto que aparece en la parte inferior de la pantalla) se ha vuelto una práctica editorial más que informativa.

Ritmo acelerado: el montaje se acelera para dar cabida a todos los programas narrativos, desde series frenéticas como 24 hasta los noticieros, que no dan respiro al espectador por la sucesión rápida e implacable de planos, historias y movimientos de cámara.

Intertextualidad desenfrenada: la cita constante a otros programas o producciones es una de las características de la estética posmoderna, en virtud de la cual la TV se canibaliza y autoconsume, dando lugar a la llamada metatelevisión (Carlón, 2006)

Extensión narrativa: los relatos de la hipertelevisión no se agotan en una capítulo ni en una temporada, sino que se extienden a través de los años, no sólo en la “pantalla chica” sino en otras interfaces como los videojuegos o los cómics, integrando así un relato transmediático que los coloca dentro de un universo mayor que los contiene (Jenkins, 2006).

Scolari sostiene que todas estas características enunciadas “provienen de experiencias de consumo hipertextual como la navegación en internet, los videojuegos o el trabajo multitasking con diferentes ventanas-aplicaciones al mismo tiempo”. De esta manera, adoptando la perspectiva de la ecología de los medios -la cual implica que éstos no se reemplazan entre sí sino que se influyen mutuamente provocando reposicionamientos y mutaciones en sus formas de construir y comunicar los mensajes- podemos comprender la importancia de entender cómo nuestros alumnos y nosotros mismos cambiamos nuestro modo de percibir. La convergencia mediática y cultural que vivimos, con su característica fundamental de la interactividad gracias a la digitalización de la información, requiere de nuevos modos de uso y recepción, y desde las escuelas debemos dar cuenta de estas transformaciones, que ejercen su influencia sobre las formas de transmisión y construcción de la cultura.
Lazarzfeld y Melton
Los problemas que suscitan la atención del hombre cambian, no al azar, sino de acuerdo, en su mayor parte, con las variantes demandas de la sociedad y la economía. Si un grupo de personas como los que han escrito los capítulos de este libro se hubiese reunido hace una generación, con toda probabilidad el tema discutido hubiera sido completad mente distinto. El trabajo en la edad infantil, el sufragio femenino o las pensiones de los jubilados hubieran captado, tal vez, la mención de un grupo como este pero no, desde luego, los problemas de los medios de comunicación de masas. Como indica toda una legión de recientes canrencías, libros y artículos, el papel de la radio, la prensa y el film en la sociedad se ha 'convertido en un problema interesante para muchos y en fuente de reflexión para algunos. Estas variaciones de las preocupaciones sociales parecen ser el producto de varias tendencias.
Preocupación social con respecto a los mass-media
Muchos están alarmados por la ubicuidad y el poder potencial de los mass media
Se ha llegado a escribir, por ejemplo, que «el poder de la radio puede ser comparado con el poder de la bomba atómica. Se admite en general que los mass-media constituyen un poderoso instrumento que puede ser utilizado para bien o para mal y que en ausencia de los controles adecuados la segunda posibilidad es, en conjunto, más verosímil. Y es que estos medios son los de la propaganda, y los norteamericanos le tienen peculiar temor al poder de la propaganda. Corno nos dijo. el observador británico William Einpson; «Creen en la propaganda más apasionadamente que nosotros, y la propaganda rnu clema es una máquina científica, .por lo que a ellos les parece obvio que un hombre normal no podrá resistirse a ella. Todo esto produce una curiosa actitud, que puede calificarse de infantil, con respecto a todo aquél  que pueda estar haciendo propaganda: "¡No dejéis que ese hombre se acerque a miNo permitáis que me tiente, porque si la hace es seguro que caere».
La ubicuidad de los mass-media conduce a muchos, fácilmente, a una creencia casi mágica en su enorme poder. Pero hay otra base para una amplia preocupación con respecto al papel social de los mass-media una base que tiene con las tipos variables de control social ejercidos por poderosos grupos de intereses en la sociedad. Cada vez mas los principales grupos de poder entre los cuales el negocio organizada ocupa el lugar mas espectacular han adoptado tecnicas para la manipulación de públicos de masas a través de la propaganda, en lugar de utilizar medios de control mas directos, Las  organizaciones industriales ya no obligan a Mitos de ocho años a cuidar la 1 maquina catorce horas diarias; emprenden complicados programas de «relaciones públicas. Publican amplios e impresionantes anuncios en los periódicos de la nación, patrocinan numerosos programas de radio y ... por consejo de los. expertos en relaciones públicas, organizan concursos, . crean instituciones de causas benéfico. El poder económico parece haber reducido la explotación directa y haberse vuelto hacia un tipo sutil de explotación psicológica y haberse vuelto en gran parte mediante la diseminación de propaganda a través de los mass-media.
Este cambio en  la estructure del control social merece un examen a fondo. Las sociedades complejas estan sometidas a diversas formas de control organizado. Hitler, por ejemplo, empleo las mis visibles y directas de ellas: la violencia organizada y la coerción
En estados Unidos, la coerción directa ha sido reducida a un minimo. Si la gente. no adopta las creencias y actitudes recomendadas poralgun grupo de poder por ejemplo la Asociación Nacional de Fabricantes no puede ser liquidada ni internada en campos de concentración. Quienes  descartan controlar las opiniones y creencias de nuestra sociedad recurren a la fuerza fisicia y a la intimidacion masiva el programa de radio y el anuncio institucional ocupan el lugar de la  intimidación y de la coercion
La manifesta preocupacion por las funciones de los mass-media se basa en parte en la observacion valida segun las cuales medios han asumido la labor de lograr que los publicos masivos se amolden al status quo social y economico
Una tercera fuente de  extendida preocupacion por el papel social de los mass-media se encuentra en sus efectos asumidos en la cultura popular y los gustos esteticos de sus audiencias. Se arguye que, en la medida en que el temario de estas audiencias se ha incrementada, el nivel de gusto estético se ha deteriorado, y se teme que los. mass-media nutran deliberadamente estos gustos vulgarizados, contribuyendo con ello a su  ulterior deterioro
Perece probable que éstos constituyan los tres elementosorganicamente relacionados de nuestra gran preocupacion por los medios de comunicacion de masas, muchos temen ante todo la omniprescencia y el poder potencial de estos medios y ya hemos sugerido que hay en ello un cierto temor indiscriminado a un duende abstracto fruto de una posicion social de inseguridad  y de la fragilidad de los valores que se profesan, la propaganda parece amenazadora.
Hay en segundo lugar una preocupación por los esfuerzos reales de los mass-media sobre sus enormes audiencias en particular la posibilidad de que el persistente salió de estos medios puede conducir a la redención inconstitucional de las facultades criticas y a un conformismo irracional.
Existe el peligro de que estos instrumentos de comunicación técnicamente avanzadas constituyan una amplia avenida  para el deterioro de los gustos estéticos y las pautas culturales populares. Existe  motivo de preocupación acerca de estos efectos sociales de los mass-media
Una revisión del estado actual del conocimiento acerca del papel social de los mass-media y sus fectos sobre la comunidad americana contemporanea es una tarea ingrata, puesto que el conocimiento cientifico en esta materia es impresionantemente escaso. Se podria hacer poco mas que explorar la naturaleza de los problemas con métodos que en el curso de varias décadas, acabaría por facilitar el conocimiento que buscarnos. Aunque  este no sea mas que un preambulo Alentador, nos es útil para evaluar lo investigación y las conclusiones tentativas de quienes estamos  abocados profesionalmente al estudio de los mass-media Un reconocimiento explorativo sugerira lo que sabemos y lo que necesitamos saber y localizara los puntos estratetigocos que requieran mas estudio
Buscar los efectos de los mass-media en la sociedad equivale a exponer un problema mal definido. Es necesario distinguir 3 facetas del problema y considerar cada una de ellas por separado. Planteémonos primero acerca de los efectos de la existencia de tales medios en nuestra sociedad, despues examinemos los ciclos de la particular estructura norteameriaana de propiedad, estructura que difiere apreciablemente e la existente en los demas lugares y el funcionamiento de los mas media en ella y finalmente consideremos aquel aspecto del problema que mas directtamente indicide en as politicas y tacticas que rigen el uso de tales medios con fines sociales precisos: nuestro conocimiento respecto a los efectos de los contenidos hechos por los mass-media
El papel social de la maquinaria de los mass-media
Que papel se les puede asignar a los mas-media en virtud del hecho de su existencia? Cuales son las implicaciones de un Hollywend de una Radio City y de una empresa como Time Life Fortune en nuestra sociedad? Estas preguntas claro este solo pueden ser discutidas con términos mas o menos especulativos ya que no es posible ninguna experimentación o estudio comparativvo riguroso. Las compraciones con otras sociedades carentes de estos mass-media serian demasiado toscas
para aportar resultados : decisivos, y alas conspiraciiones con épocas anteriores en la sociedad norteamericana implicarían aserciones a ojo, 1:134$ bien que demostraciones precisas. En tal caso, es evidente la conveniencia de la brevedad; las opiniones deben ser expuestas con cautela. En nuestra opinion el papel social desempeñado por la misma existencia de los mass-media ha sido; en general, sobreestimado, ¿En qué se funda este jucio?

Es indudable que los mass-media llegan a audiencias enormes. Unos 45 miliones de norteamericanos van al cine cada semana, la tirada (liarle de periódicos en Estados Unidos es de unos 54 millones, 46 mill nes de hogares cuentan con televisión, y en estos hogares el no:tenme:1- cano medio contemple el televisor unas tres horas diarias. Son cifras formidables, pero se trata, meramente, de cifras de suministro y consumo, no de cifras que registren los efectos de los mass-media. Sólo señalan l'O que hace la gente, no el Impacto social y psicológico de los medios de comunicación. Saber el numero de horas que la gente tiene la radio encendida no da indicacion  alguna acerca Je! efecto que ejerce :obre quienes la oyen. El conocimiento de los datos de consumo en el campo de los mass-media dista de ser una demostración  de su cliclo de conducta, actitud y—perspectiva.
No podemos recurrir á comparar la sociedad norteamericana contemporánea con las sociedades sin mass-media, pero, en cambio, si podemos comparar el electo social de los mass-media con el_ .riel. automovil, por ejemplo.' Es probable que la invención del automóvil y 13 evolucicion de este hasta convertirse en un articulo de consumo masivo haya tenido un efecto mucho mayor en la sociedad que • la invención de la radio  y la conversión de-ésta en un medio decomunicacion de masas. Consideremos los complejos sociales en los que el auto-móvil ha entrado. Su misma existencia ha ejercido presión para la creación de carreteras enormemente mejoradas y, con éstas, la movilidad ha ;lumen-sedo extraordinariomente. Las características de las aglomeraciones meteos politenes han quedado significativamente afectadas por el automóvil, y es obvio que las invenciones que amplían el radio de movimiento y acción ejerced mayor influencia sobre la perspectiva social y la Mida cotidiana que los inventos que procuran canales para los ideas, ideo que pueden ser evitadas por ausencia, desviadas por resistencia y iranio: formadas por asimilación" Concedido, por un momento, que los mas:-asedia desetnpeAan .un papel relativamente menor en la formación de nuestra sociedad, ¿por qué son obieto de' tan gran preocupación y critica popular? ¿Por qué tantos se inquietan por los «problemas* de la radio, del cine y de la prensa, y tan pocos lo hacen por los problemas de, por ejemplo, el auto-móvil y e! avión? Además de las fuentes de esta preocupación antes citadas, existe una .bate psicológica inconsciente para la preocupación, base que procede de un contexto socio•histórico.
Son muchos los que hacen de los manwrrodia blanco pata una critica hostil porque ellos mismos se sienten hurtados por d giro de los acontecimientos, en pos cambios sociales atribuibles a los «movimientos reformis-tas» puectch ser lentos y leves, pero se acumulan. Los hechos de super-fide son harto conocido:, La semana de sesenta horas ha dado paso la de cuarenta. El trabajo de los niños ha sido progresivamente elimis nado. Con todas sus deficiencias, la en disnea gratuita para todos ha sido Poco a poco institucionalizada, Estas y otras mejoras constituyen 1 una serie de victorias reformistas .
En la actualidad la gente dispone de más tiempo de ocio y, evidentemente, mayor acceso al legado cultural. ¿y qué uso hace de en tiempo no hipotecado y que con tan poco esfuerzo ha ido ganando? Escuchen la radio y ven al cince, Parece como si de algún modo estos massmedia hubieran arrebatado a los reformadores itai'frutos de siii-Vicióries, 1.4 lucha en pos del ti=po libre, de la educación poi. pular y le seguridad social fue librada con k esperanza de que, una vez extinta de traban aherrojantes, la gente se valdría de los principales productos culturales de nuestra sociedad, corno Shakespeare, Beethoven o tal vez Kant, pero en cambio se he vuelto hacia Faith Baldevin, johnny Meren o Ligar Gueiept Muchos se sienten despojados de su premio. Es una situación símiles' a la primero experiencia de un joven en el dificil campo de los =arios pritrierixos, Profundamente Impresionado por los encantos de su predilecta, ahorra durante semanas y finalmente consigue regalarle un lindo brazalete. Ella lo considera «simplemente divino», y seguidas mente procede a salir con otro chico para exhibir su nuevo adorno, NiltS tras luchas sociales han conseguido' un desenlace parecido. Durante genes, valones, se ha luchado para dar a la gene más tiempo libre, y ahora lo consume con la Columbia Broadcesiing System, en vez de hacerlo con la Caber :lisio University,
 Por poco que esta sensación de traición pueda pesar en las actitudes prevalecientes a los mass-media  debemos señalar de nuevo  que la sola presencia de estos mechas puede que no afecte a nuestra sociedad tan profundamente como en general se cree
Algunas funciones sociales de los mass-media
Al proseguir nuestro examen del papel social que cabe adjudicar a los mass-media en virtud de su mera  existencia, temporalmente no obtenemos la estructura social en la que los medios de comunicacion encuentran su puerto. No consideramos, por ejemplo, los diversos afectos de loe mass-media bajo los variables sistemas  de propiedad y  control, un importante factor estructural que a continuación comentas Es indudable que los rnass-media atienden a muchas funciones sociales que bien podrían convenirse en el objeto de una  investigaciób continuada. Acerca de tales funciones, vamos a sefialar sólo tres

La función otorgadora de «status»

Los mass-media  confieren categoría, status, a cuestiones públicas, personas, organizaciones movimientos sociales

La experiencia corriente, así como Ia 'investigación, atestiguo que el prestigio social de personas o de políticas sociales queda realzado cuando éstes exigen uno atención favorable en los mass-medias (En muchos sentidos, por ejemplo, el apoyo a un candidato político o a: una politica pública por parte del Times el considerada como importante, y este apoyo es juzgado como un señalado activo en favor del candidato o de la política. ¿Por qué?
 Las opiniones del editorial del Times representan el juicio considerado de un grupo de expertos, por lo que exigen  el respeto de los profanos. Pero éste es tan sólo un elemento en le función otorgadors de status de los mass-media, ya que  este efecto  prestigiado concurre en aquellos que, por causas diversas, reciben atención en los medios de comunicación, al margen de iodo apoyo de índole editorial;
Los mass-media dan prestigio y realzan la autoridad del iinviduos y grupos al legitimizar su status el reconocimiento por parte de una prensa radio revistas o noticiarios cinematográficos testifica que uno  ha llegado que uno tiene la importancia suficiente como para destacar entre les grandes masas anónimas, que la conducta y las opiniones de tal persona son lo suficientemente significativas como para requerir la atención publica.
La operación de esta función otorgadora de prestigio puede ser presenciada con la mayor viveza en la en la pauta de testimonios publicitarios en favor de un producto por parte de  «personas destacadas En amplíos circulos de  población estos testimonios no sólo realzan el renombre del producto sino que además reflejan el prestigio sobre la persona que facilita el testimonio. Notifican públicamente que el extenso y poderoso mundo de los negocios considera a tal persona como poseedora dé una reputación, lo bastante alta como para que su opinión pese entre muchos. En una palabra, su testimonio es una testificación para su propio status. Las actividades de esta sociedad de mutua admiración pueden llegar a ser tan ilogicas como efectivos. Al parecer las audiencias de los mass-media suscriben la creencia circular «Si realmente pesas, estaría en el centro de la atención de las masas seguro que en realidad debes ser una persona de peso”
Esta función otorgadorade status entra pues en la acción social organizada legitimizando políticas, personas y grupos selectos que reciban el apoyo de los mass-media. Tendremos ocasión de señalar la detallada operación de esta función en relación con las condiciones que imponen la máxima utilización de los mass-media para determinados fines Sociales. De momento, tras haber considerado la función «otorgadora de status», consideraremos una segunda función; la aplicación forzosa de normas sociales a través de los mass-media
La compulsión de normas sociales
 Frases tales corno «el poder de la prensa» o «el vivo resplandor de la publicidad» se refieren presumiblemente a  esta función los mass-media pueden iniciar una acción social «exponiendo» condiciones distintos respecto a  establecido por la moral pública. Sin embargo, no hay que suponer prematuramente que esta pauta La consista simplemente en la difusión. de tales desviaciones. Algo podemos aprender al respecto a partir de las observaciones de Malinowski entre los isleños . de Trobriand, donde según nos explica no se emprende ninguna acción social organizada con respecto A una conducta desviada de lo norma social, a no ser que haya anuncio público  de la desviación No se trata simpletriente de «dar a, conocer» los hechos a los individuos del grupo. Muchos pueden conocer privadamente tales desviaciones. Pero una ven hechas publicas las desviaciones en la conducta, ello crea tensiones entre Io«privadamente tolerable» y lo «publicamente"
 Al parecer, el mecanismo de exposición pública funciona mas o menos como sigue. Muchas normas sociales se revelen inconvenientes para individuos de la sociedad. Van en contra de la satisfacción de deseos e impulsos.Puesto que muchos consideran. agobiantes existe ,un cierto margen de benevolencia en su aplicación, tanto de cara a uno mismo como a los demás de donde la aparicion de conducta desviada y tolerancia privada respecto de tales desviaciones, Pero esto sólo puede continuar mientras uno no se encuentre en una situacion en la que deba adoptar une actitud pública en favor de las normas o contra ellas. Hacer públicos los hechos, el reconocimiento forzoso en miembros del grupo de que, estas desviaciones han ,tenido lugar, requiere que cada Individuo azuma una postura. Entonces, éste o bien debe alinearse con los inconfirmistas proclamando con ello su repudio de las normas del grupo y aseverando asi que también a se encuentra fuera de la estructura moral, o bien debe, sean cuales fueren sus predilecciones particulares,
ajustarse a ésta apoyando la norma. La publicidad cierra el hueco entre «actitudes privadas» y «moralidad publica».
La publicidad ejerce presión en pop de una moralidad única mas bien que dual al impedir la evasión continua exige reafirmación publica y aplicación aunque sea esporádica de la norma social.
En una sociedad de masas esta función de la exposición publica es institucionalizada en los mass-media de la comunicación. Prensa como norma esta exposición fuerza un cierto grado de acción publica contra lo que ha sido privadamente tolerado por ejemplo los mass-media pueden introducir severas tensiones en a las cortes discriminaion étnica al llamar la atención del publico sobre aquellas practicas que no se ajusten a las normasde la discriminación a veces los medios de comunicación pueden organizar actividades de difusión en forma de cruzada
El estudio de esta especie de cruzadas de los mass-media puede contestar preguntas básicas acerca de la relación de estos con la acción social organizada es escencial saber por ejemplo hasta que punto la cruzada facilita un foco organizativo para individuos de hecho no organizados la cruzada puede operar diversamente entre los varios sectores de la población en ciertos casos, su principal efecto puede no ser tanto el de excitar a unos ciudadanos indiferentes como el de alarmar) los culpables,  llevandolos a medidas extremas que a su vez alienan el electorado en fuga como ocurrio por ejemplo con algunos autores del fraude electoral del Tweed Ring después de ser puestos en la picota por el Peru York Times, Cabe también que los promotores de la corrupción temieran a la cruzada solo por el efecto que previeron podría tener sobre el electorado asi con una apreciación extraordinariamente realista de la conducta de su districto electoral en lo referente a comunicaciones, Boss tweed  se quejo de los mordaces dibujos de Thomas Nast en el Harpers Weekly con las siguientes palabras No me importan un pepino los aticulos de su periódico ya que mis votantes no saben leer pero no pueden dejar de ver estos malditos dibujos
Tales campanas pueden afectar directamente el pueblico. Pueden centrar la  atención de unos ciudadanos hasta ese momento aletargados, indiferentes a fuerza de familiaridad con la corrupción reinante sobre unas cuantas cuestiones drásticamente simplificadas. Como observó al respecto Lawrence Loweel las complejidades generalmente inhiben las acciones de masas Las cuestiones públicas deben ser definidas en simples alternativas en términos de blanco y negro para permitir una acción publica organizada t la presentación de simples alternativas una de las principales funciones de la cruzada, si bien esta puede abarcar también otros mecanismos Aunque un gobierno municipal no tenga sus trapos totalmente limpios rara vez es totalmente corrupto, algunos miembros de la administración y de la esfera judicial suelen verse mezclados con sus colegas carentes de principios. La campaña puede reforzar la mano. de los elementos rectos en el Gobierno, tomar la mano del indiferente y debilitar la mano del corrupto. Finalmente bien puede ser que una cruzada con éxito ejemplifique un proceso circular autónomo en el que la preocupación del medio de comunicación de masas por el interés publico coincida con su propio interés. La cruzada triunfante puede realzar el poder y el prestigio del medio dándole un carácter mas formidable en posteriores cruzadas que de tener éxito puedan acrecentar todavía mas este poder y este prestigio.
Cualquiera sea la respuesta a estas cuestiones esta claro que los mass-media sirven para reafirmar normas sociales al exponer desviaciones respecto a tales normas asi reafirmadas facilitarte un claro índice de la extensión con la que estos medios tratan problemas periféricos o centrales de la estructura de nuestra sociedad.
La disfunción narcotizante
Lo operadores de los mass-media conocen, desde luego las funciones de otorgación de status y de reafirmación de normas sociales. Al igual que otros mecanismos sociales y psicológicos estas funciones se prestan a diversas formas de aplicación su conocimiento es poder y el poder puede ser utilizado para intereses especiales o para el interés general.
Una tercera consecuencia social de los mass-media ha pasado muy desapercivida al menos ha recibido muy pocos comentarios explicitos y al parecer no ha sido sistemáticamente utilizada para mover objetos planificados cabe darle la denominación  de disfunción narcotizante de los mass-media y al calificarla de disfuncional en vez de funcional por que a la compleja sociedad moderna no le interesa tener grandes masas de la población políticamente apáticas e inertus como funciona este mecanismo no planificado?
Estudios sueltos han mostrado que una  proporción creciente del tiempo de dos norteamericanos se dedica a tos productos de los Mass-media. Con distintas variaciones en diferentes regiones y entre diferentes capas sociales, el caudal de los medios de comunicacion es de presumir que permite al norteamericano del siglo xx estar al corriente de lo que ocurre en el mundo sin embargo este vasto suministro de comunicaciones puede susitar tan solo una preocupación superficial por los problemas de la sociedad y esta superficialidad a menudo enmascarar una apatía masiva.
La exposición a este flujo de información puede servir para narcoder mas bien que para dinamizar al lector al oyente medio a medida que aumenta el tiempo dedicado a la lectura y a la escuela decrece el disponible para la acción organizada.
El individuo lee relatos sobre cuestiones y problemas y puede comentar incluso líneas alternativas de acción pero esta conexión harto intelectualizada y harto remota  con la acción social organizada no es activada. El ciudadano interesado e informado puede felicitarse asi mismo por su alto nivel de interés e informacion, y dejar de ver que se ha abstenido en lo referente  a decisión y acción, En resumidas cuentas, toma su contacto secundario con el mundo de la realidad política, su lectura, escucha y pensamiento, como una prestación ajena. Llega a confundir el saber acerca de los problemas del día con el hacer algo al respecto. Su conciencia social se mantiene impoluta. Se preocupa. Esta informado y tiene toda clase de ideas acerca de lo que debiera hacerse, pero después de haber cenado, después de haber escuchado sus programas favoritos de la radio y tras haber leído el segundo periódico del día, es hora ya de acostarse. En este aspecto peculiar, las comunicaciones de masas pueden ser incluidas entre los más respetables y eficientes de los narcóticos sociales. Pueden ser tan plenamente efectivos como para impedir que el adicto reconozca su propia enfermedad.
Es evidente que los mass-media han elevado el nivel de informacon de amplios sectores de población pero muy al margen de la intención, cabe que las dosis crecientes de comunicaciones de masas puedan! estar transformando inadvertidamente las energías de muchos que pasan de la participación, activa al conocimiento pasivo. Apenas se puede dudar de la incidencia de esta disfunción narcotizante, pero la extensión con la que actúa todavía está por determinar. La investigación de este problema persiste como una de las muchas tareas a las que todavta se enfruta el estudioso de Ias comunicacioens  de masas.
Estructura de la propiedad y control de los mass-media

Hasta el mómento hemos considerado los mass-media al margen de  su vinculación a una particular estructura social y económica. Pero  evidente que los efectos sociales de los Medios variarán al variar el sistema de propiedad o pertenencia y tic control. Por tanto, considerar  los efectos sociales de los mass-media norteamericanos equivale tan sólo tratar los efectos de estos medios como empresas de propiedad privada'y bajo una administracion orientada hacia el beneficio Es sabido que esta circunstancia no es inherente a la naturaleza tecnológica de los mass-media. En Inglaterra, por ejemplo, y ello sin hablar de Rusia, la radió está para todo fin y propósito, controlada y operada por el gobierno de lo que es propiedad
La estructura del control es totalmente distinta en estados unidos. Su característica primordial proviene del hecho de que, salvo las películas y los libros, no es el lector de revistas ni el radioyente, ni, en gran parte, el lector de periódicos quien sostiene la empresa, sino el anunciante las grandes firmas comerciales  financian la producción y la de los mass media en general, quien paga la orquesta es también quien escoge lo que ata ha de tocar;
Conformismo Social
 Puesto que los mass-media son sustentados por grandes complejos del mundo de los negocios enclavados en el actual sistema social y económico, los medios contribuyen al mantenimiento de este sistema esta contribución no aparece simplemente en el anuncio del producto del patrocinador si no mas bien por la prescencia en relatos de revistas programas de radio y columnas de diarios de algún elemento de información algún elemento de aprobación de la actual estructura de la sociedad esta reinformacion continuada del orden establecido subraya el deber de aceptarlo.
En la medida en que los medios de comunicación de masas han tenido una influencia sobre sus audiencias, ésta no sólo seha revelado  en lo que se dice si no mas bien significativernente, en lo que no se dice, ya que estos Medios no sólo siguen afirmando que el status queo si no que además dejan de suscitar preguntas escenciales acerca de la estructura de la sociedad
 En consecuencia al llevar hacia  el conformismo y al facilitar muy poca base para una estimación critica de la sociedad los mass-media bajo patrocinio comercial restringen indirecta pero efectivamente el desarrollo convincente de una visión genuinamente critica efectivamente el desarrollo convincente de una visión genuinamente erística no es que no tengamos en cuenta el ocasional articulo o programa radiado con intención critica pero estas  excepciones son tan escasas que se pierden en el avasallador torrente de los materiales con estas puesto que nuestros mass-media comercialmente patrocinados promuevan una obediencia inconsciente a nuestra estructura social, no cabe confiar en ellos para que elaboren cambios, aunque se trate de cambios intimos en esa estructura. Es posible ciertas evoluciones en el aspecto contrario, pero bajo una minuciosa inspección  resultan irisorias un grupo comunitario puede pedir al productor de un programa de la radio que inserte en este el tema de las actitudes raciales tolerantes de juzgar el productor que el tema no ofrece riesgo que antagonizara a ninguna parte sustancial de su audiencia puede acceder pero si a la primera indicación de que se trata de un tema peligroso capaz de alarmar a clientes potenciales se negara o pronto abandona. Los objetivos sociales son abandonados por los medios comercializados cuando chocan con los intereses economicos. Unas pequeñas muestras de opiniones progresistas tienen muy pequeña importancia ya que solo son adquiridas por adquisicencia de los patrocinadores y unicamente con la condicion de que sean lo bastante aceptables como para no alienar a ninguna parte apreciable de la audiencia. La presion economica alienta al conformismo apartir de la omisión de cuestiones polemicas
Impacto sobre el gusto popular
Puesto que la mayor porte de nuestra radio, nuestro cine y nuestras revistas, así como una putear considerable de nuestros libros y peridclicos, están destinadas al l'entretenimiento», es obligado considerar el impacto de los mass-media sobre el gusto popular. De preguntar al norteamericano medio con cierta pretensión de cultura literaria o estética, si las comunicaciones de masas han tenido .algún efecto sobre d gusto popular. nos contestaría sin duda con un «sh rotundo es mas citando ejemplos en abundancia insisitiria en que los gustos estéticos e intelectuales han sido degradados por el fujo de productos estereotipados los emisores de radio y los estudios cinematográficos la columna de critica abundan en este tipo de quejas
En cierto modo eso no requiere discusión es lógico que las mujeres acosadas a darle durante tres o cuatro horas por una docena de seriales radiofónicos consecutivos todos ellos del mismo corte lamentablemente exhiban una penosa carencia de juicio estratégico y esta impresión se ve reforzada por el contenido de las revistas del corazón por la deprimente abundancia de films estándar repletos de héroes heroínas y villanos que actúan en una atmosfera fabricada con sexo pecado y éxitos
Ahora bien si no somos capaces de localizar estas pautas en términos históricos y sociológicos nos encontraremos confusamente entregados a condensar sin comprensión realizando una critica solida pero en su mayor parte irrelevante cual es su status histórico de este nivel notoriamente bajo del gusto popular son los miseros vestigios de pautas que en otro tiempo fueron mucho mas altas son en su mayor parte valores recién nacidos sin relación con las pautas mas elevadas de las que supuestamente han descendido o son un infimo sustituto que cierra el paso en el desarrollo de modelos superiores a la expresión de una alta fidelidad estética
Si hemos de considerar los gustos estéticos en su ubicación social debemos reconocer que la audiencia efectiva para las artes ha experimentado una transformación historicahace unos siglos esta audiencia quedaba mayoritariamente limitada a una elite aristocrática eran relativamente pocos quienes sabían leer y muy pocos quienes disponían de medios para comprar libros para ir al teatro o para viajar a los centros urbanos de las artes tan solo una pequeñísima fracción posiblemente no mas del uno al dos por ciento de la población componía el publico efectivo para las artes estos pocos afortunados cultivababan sus gustos estéticos y su exigencia selectiva dejo su huella en forma de unas pautasartisticas relativamente altas.
Con la amplia difusión de la educación popular y con la aparición de las nuevas técnicas de la comunicación de masas se desarrollo de un mercado enormemente ampliado paa las artes ciertas formas de música teatro y literatura llegan hor virtualmente a todos los componentes de nuestra sociedad por esto desde luego hablamos de medios de comunicación de masas y de arte de masas y las grandes audiencias de los mass-media aunque en su gran mayoría alfabetizadas no poseen  una elevada cultura de hecho una mitad de la población ha dejado su educación organizada al abandonar la escuela elemental.
Con el ascenso de la educación popular se ha producido un declive similar en el gusto popular un gran numero de personas han adquirido lo que cabria denominar alfabetización formal es decir capacidad para leer, captar significados toscos y superficiales y una correlativa incapacidad para una total comprensión de lo que leen en otras palabras se ha creado una zanja profunda entre alfabetización y comprensión la gente lee mas pero  comprende menos leen mas personas pero son proporcionalmente menos las que asimilan críticamente lo que leen
Nuestra formulación del problema debería ser llena es desorientador hablar simplemente del declive de los gustos estéticos las audiencias de masas probablemente abarcan un mayor numero de personas con un nivel estético culto pero estas son absorbidas por las grandes masas que constituyen la nueva e incontrolada audiencia para las artes En tanto que ayer la elite constituia virtualmente la totalidad de la audiencia hyo es una fracción diminuta del todo por consiguiente el nivel medio de las pautas estéticas y los gustos de las audiencias ha bajado pese a que los gustos de ciertos sectores de la población indudablemente han ascendido y el total de personas expuestas al contenido de los medios de comunicación ha aumentado enormemente
Pero este análisis no contesta directamentea la pregunta acerca de los efectos de los mass-media sobre el gusto del publico una cuestión tan compleja como inexplorada la respuesta solo puede proceder de una investigación disciplinada Uno dbeeria saber por ejemplo si los mass-media han despojado a la elite intelectual y artística de las formas artísticas que de otro modo le hubieran sido accesibles y esto implica investigar la presión ejercida por la audiencia de los mass-media sobre los individuos creativos para amoldarlos a los gustos de las masas
En toda época han existido escritores mercenarios pero seria importante averiguar si la electrificación de las artes sumistra corriente para una proporción mucho mayor de luces lierarias y ante todo seria escencial determinar si los mass-media y los gustos de las masas están necesariamente vinculados en un circulo vicioso de pautas en pleno deterioro o si una acción apropiada por parte de los directores de los mass-media podría iniciar un circulo vicioso de gustos que mejorasen acumulativamente entre sus audiencias dicho de manera mas concreta están atrapados los realizadores de los mass-media comercializados en una situación en la que cualquiera sean sus preferencias privadas no pueden elevar radicalmente las pautas estéticas de sus productos.
Deberá indicarse de paso que es mucho lo que queda por aprender en lo referente a pautas apropiadas para el arte de las masas es posible que unas normas concretas para formas artísticas producidas por un reducido grupo de talentos creativos para una audienia reducida y selecta no sean aplicables a las formas de atte producidas por una industria gigantesca para población en general los comienzos de la investigación sobre este problema son suficientemente sugestivos como para merecer estudios mas profundos
Los experimentos esporádicos y por consiguiente no concluyera de elevar niveles han topado con profunda resistencia por parte de las audiencias de masas en algunas ocasiones las redes de radiodifusión han tratado de suplantar una serial con un programa de música clásica o comedias estereotipadas por discusiones sobre cuestioens publicas en general la gente a la que se suponía beneficiada por esta reforma programática se ha negado simplemente a dejarse beneficiar han dejado de escuchar la audiencia se ha empequeñecido los investigadores han mostrado por ejemplo que los programas radiados de música clásica tienden a conservar mas bien que a crear interés en la música clásica y que los nuevos intereses que surgen son típicamente superficiales en su mayoría los oyentes de estos programas han adquirido previamente interés por la música clásica y los pocos cuyo interés es iniciado por los programas se ven movidos por composiciones melódicas en la música clásica exclusivamente en función de Tchnkosky Rimski Korsakov o Dvorak
Las soluciones propuestas para estos problemas son mas bien fruto de la fe del conocimiento la mejora de los gustos masivos a través de la mejora en los productos artísticos de tipo masivo no es una cuestión tan simple como nos gustaría imaginar cabe en lo posible desde luego que no se haya realizado en esfuerzo a fondo mediante un triunfo de la imaginación sobre la actual organización de los mass-media cabe concebir una censura rigurosa sobre todos los medios de modo que no se permitiese en imprenta cada que no fuese lo mejor que haya sido pensado o dicho en el mundo pero la posibilidad de que un cambio radical en la aportación de arte para las masas remodeladas a su debido tiempo los gustos de las audiencias masivas sigue siendo materia de pura especulación se necesitan décadas de experimentación e investigación hoy en dia es muy poco lo que sabemos acerca de los métodos para mejorar los gustos estéticos y nos consta que algunos de los métodos sugeridos son inefectivos contamos con abundantes antecedentes de fracasos y de renaudarse esta discusión dentro de 30 años tal vez pudiésemos aportar con la misma confianza nuestros conocimientos sobre logros positivos
Llegados a este punto podemos hacer una pausa para contemplar el camino que hemos recorrido como introducción consideramos la amplia preocupación por el lugar que ocupan los mass-media en nuestra sociedad a continuación examinamos primero el papel social atribuible a la misma existencia de los mass-media y llegamos a la conclusión de que se puede haber exagerado en este punto
A este respecto sin embargo señalamos varias consecuencias de la existencia de los mass-media su función otorgadora de status su función de inducir a la aplicación de normas sociales y su disfunción narcotizante
Segundo indicamos los contraferrimientos puestos por una estructura de propiedad comercializada y de control sobre los mass-media como agencias de critica social y como portadores de altos valores estéticos
Pasamos ahora al tercer y ultimo aspecto del papel social de los mass-media las posibilidades de utilizarlos para avanzar hacia los objetivos sociales previstos
Propaganda para objetivos sociales
La cuestión final tal vez ofrezca un interés mas directo para el lector que las otras comentadas hasta ahora representa para nosotros una especie de desafio puesto que facilita los medios para resolver la paradoja aparente a la que nos hemos referido la que surge de la aserción de que el significado de la propia existencia de los mass-media ha sido exagerado y las multiples indicaciones sobre las influencias que ejercen los medios sobre sus audiencias
Cuales son als condiciones para el uso efectivo de los mass-media en lo que cabria denominar propaganda para objetivos sociales por ejemplo la promoción de relaciones de raza no discriminatorias las reformas educativas o las actitudes positivas con respecto al trabajo organizado? La investigación indica que como minimo una de las tres condiciones debe ser satisfecha si esta propaganda ha de resultar efectiva estas condiciones puedenser designadas brevemente como monopolización canalización antes que cambio de los valores básicos y un contacto suplemntario cara a cara cada una de estas condiciones merece un comentario
Monopolizacion
Esta situación se da cuando hay poca o ninguna oposición en los mass-media a la difusión de valores, políticas o imágenes publicas es decir la monopolización de los mass-media tiene lugar en ausencia de contrapropaganda
En este sentido restringido la monopolizcion de los mass-media se encuentran en diversas circunstancias corresponde desde luego a la estructura política de la sociedad autoritaria donde el acceso a los medios de comunicación esta totalmente cerrado a quienes se oponen a la ideología oficial la evidencia sugiere que este monopolio desempeño su papel permitiendo a los nazis mantener el control sobre el pueblo alemán
Pero esta misma situación es aproximada en otros sistemas sociales durante la guerra el gobierno de estados unidos utilizo la radio con cierto éxito para promover y mantener una identificación con el esfuerzo belico la efectividad de estos esfuerzos para codficiar la moral debiéndose a esta fuerte ausencia virtualmente total de la contrapropaganda
Surgen situaciones similares en el mundo de la propaganda comerciallos mass-media crean ídolos populares la imagen publica de la animadora de radio kate Smith r k merton por ejemplo la describe como una mujer de insuperable copresion hacia las mujeres norteamericanas una guía y una tutora espiritual y una patriota cuya opiniones en los asuntos públicos debía ser tomada en serio unida a las virtudes cardinales nnorteamericanas la imagen publica de kate Smith se encuentra sometida en un espectro alguno a la contrapropaganda no se trata de que no tenga competidores en el mercado de la publicidad por radio pero no hay ninguno que se dedique sistemáticamente o cuestionar lo que ella haya dicho en consecuencia una animadora soltera que tiene unos ingresos anuales de seis cifras puede ser comtemplada por millones de mujeres como una madre de familia gran trabajadora y conocedora de la receta para vivir con mil quienientos dólares al año
Esa imagen e un ídolo popular hubiera tenido una repercusión mucho menor de haber estado sometida a contrapropaganda esta neutralización ocurre por ejemplo como resultado de las campañas prelectorales por parte de republicanos y demócratas en general como ha demostrado un estudio reciente la propaganda emitida por cada uno de estos partidos realizaba efectos en la propaganda del otro si ambos partidos omnitieran por completo sus campañas a través de los mass-media es muy probable que el efecto neto fuese una reproducción de la actual distribución de votos
Esta pauta general ha sido descripta por kennet burke en su obra actitudes soward history los hombres de negocios compiten entre si tratando de ensalzar cada uno su articulo de modo  mas persuasivo que sus rivales en tanto los políticos compiten calumniando a la oposición cuando se suma todo se obtiene un total de absoluta alabantia por parte de los  negocios y un total de absoluta calumnia en lo que se refiere a política
Canalizacion
La creencia en el enorme poder de las comunicaciones de masas parecer brotar de casos afortunados de propaganda monopolística o de la publicidad sin embargo el salto desde la eficacia del anuncio a la supuesta eficacia de la propaganda que apunta a actitudes profundamente arraigadas y conductas implicadas en el ego es tan inseguro como peligroso anunciar es una acitivdad dirigida generalmente a la canazilacion e pautas de comportamiento o actitudes preexistentes rara vez rata de instalar nuevas actitudes o de crear pautas de conducta significamentemente nuevas anunciar cuesta por que generalmente trata de una simple situación psicológica
Para los norteamericanos familiarizados en el uso de un cepillo para los dientes poca diferencia representa relativamenta la marca del cepillo que empleen una vez establecida la pauta general de conducta o la actitud genérica esta puede ser canalizada en una u otra dirección la resistencia es muy leve sin embargo la propaganda masiva suele enfrentarse a una situación mas compleja puede buscar objetivos que topen con actitudes subyacentes puede tratar de reformar mas bien que de canalizar los actuales sistemas de valores y puede que los éxitos de la publicidad solo reflejen sistemas de valores y puede que los éxitos de la publicidad solo reflejen los fracasos de la propaganda gran parte de la propaganda actual destinada a la volición de prejuicios étnicos y raciales muy hondos por ejemplo no parece haber tenido una gran efectividad
Los medios de comunicación de masas pues han sido utilizados efectivamente para canalizar actitudes básicas pero hay muy pocas pruebas de que hayan servido para cambiar estas actitudes
Complementación
La propagandamasiva que no es ni monopolica ni canalizante en su carácter puede resultar efectiva si satisface a una tercera condición la complementación atraves de contactos cara a cara
El aparente éxito propagandístico conseguido hace unos años por el padre Coughlin no parece una vez inspecciondo haber resultado primordialmente del contenido propagandístico de sus charlas por radio, fue mas bien, el producto de esas charlas propagandísticas centralizadas y de extensas organizaciones locales que dispusieron que sus miembros las escucharan siguiéndolas con discusiones  entre si acerca de las opiniones sociales por el expresadas esta combinación de un suministro central de propaganda couglklin con sus discursos a través de una red de ámbito nacional la distribución coordinada de periódicos y folletos y las discusiones cara a cara localmente organizadas entre grupos relativamente pequeños constituyeron un conjunto de refuerzo reciproco por parte de los mass-media y de relaciones personales que permitio un éxito espetacular
Los especialistas en movimientos de masas han repudiado la opinión de que la propaganda masiva en si de por que se cree o mantenga el movimiento. El narizmo no alcanzo su breve momento de hegemonía mediante la captura de los medios de comuninación de masas. Los medios desempeñaron un papel secundario al completar la violencia organizada la distribución organizada de recompensas a la conformidad y los entros organizados de adoctrinamiento local. La unión soviética ha hecho también un uso impresionante de los mass-media para adoctrinar a poblaciones enormes con sus ideologías apropiadas pero los organiadores del adoctrinamiento cuidaron de que los mass-mediano actuasen por si solos
Esquinas rojas, cabañas de lectura, y centros de escuche constituían puntos de reuinion en los que grupos de ciudadanos eran expuestos en común a los medios, los 55000 clubs y salas de lectura instalados en 1933 permitieron a las elites ideológicas locales comenzar con los lectores corrientes el contenido de lo que estos leían. La relativa escasez de aparatos de radio en los hogares facilito también la escucha en grupo y las discusiones colectivas sobre los temas escuchados
En estos casos la maquinaria de la persuacion masiva incluyo el contacto cara a cara en organizaciones locales como un anexo a los mass-media la respuesta individual privada a los materiales presentados a través de los caneles de comunicacon de masas fue considera inadecuada para transformar la exposición a la propaganda en efectividad propagandística en una sociedad como la nuestra en la que el patrón de burocratización todavía no ha llegado a estar en implantado o por lo menos tan claramente cristalizado se ha observado asi mismo que los mass-media muestran su máxima efectividad en conjunción con los centros locales de contacto cara a cara organizado
Varios factores contribuyen a la mayor efectividad de esta reunión de medios de comunicación de masas y contacto personal directo . Esta bien claro que las discusiones locales sirven para reforzar el contenido de la propaganda de masas. Esta confirmación mutua produce el efecto de afianzamiento, segundo la centralización de las decisiones aligera las responsabilidades de los subalternos en su tarea con los movimientos populares los subalternos no han de lanzar el contenido propagandístico por si mismo solo han de pilotar a los conversos en potencia hacia la radio donde se esta exponiendo la doctrna tercero la aparición de un representante del movimiento en una red de ámbito nacional o su mención en la prensa del país sirve para simbolizar la legitimidad y la importancia del movimiento no es una empresa importante o inconsiente los mass-media como hemos visto confieren status y el status del movimiento nacional se refleja en el de las células locales y consolidando con ello las decisiones tentativas de sus miembros en esta distribución mutua el organizar local asegura que una audiencia para el portavoz nacional y el portavoz nacional da validez al status del organizador local
Este breve resumen de las situaciones en las que loas mass-media consiguen su máximo efecto propagandístico puede resolver l a aparente contracción que se presento al iniciar nuestro comentarios
Los mass-media demuestran ser mas afectivos cuando peran en una situación de virtual monopolio psicológico o cuando el  objetivo consiste en canalizar mas que en modificar unas actitudes básicas o cuando actúan conjuntamente con unos contactos cara a cara
Pero estas 3 condiciones rara vez son satisfechas conjuntas en la propaganda en pro de objetivos sociales en la medida en que la monopolización de la atención es rara las propagandas opuestas entre si gozan de libre juego en una democracia y en general las cuestiones sociales básicas implican algo masque una mera canalización de actitudes básicas preexistentes ya que exigen mas bien cambios sustanciales en actitudes y comportamiento. Finalmente por la mas obvia de las razones la estrecha colaboración de mass-media y centros locamente organizados para un contacto cara a cara rara vez ha sido conseguida en grupos que luchan por un cambio social planificado Tales programas son caros y son precisamente tales grupos los que pocas veces disponen de los cuantiosos recursos necesarios para estos caros programas. Generalmente los grupos progresistas situados en los bordes de la estructura del poder no poseen los amplios medios financieros de los grupos bien establecidos en el centro
El papel actual de los medios queda limitado en su mayor parte a las preocupaciones  sociales perutracas y los medios de comunicacion no muestran el grado de poder social que corrientemente les es atribuido AL mismo tiempo, y en virtud de la actual organizaCión de la propiedad, comercial y el control de los mass-media, éstos han servido para cimentar la estructura de nuestra sociedad. EI sistema de mercado se aproxima a un virtual *monopolio psicológico* de los mass-media, Los anuncios comerciales en la radio y los periódicos funcionan, desde luego, en un contexto que ha recibido la denominación de sistema de libre empresa. Ademas, el mundo del comercio se ocupa. primordialmente de canalizar más bien que de cambiar radicalmente actitudes básicas; sólo trata de crear preferencias par una marca de producto en vez de otra. Los contactos cara a cara con aquellos que han sido socializados en nuestra cultura sirven, principalmente, para reforzar las pautas culturales prevalecientes
Por consiguiente, las mismas condiciones que procuran la máxima efectividad a los medios de comunicación de masas funcionan en pos del mantenimiento de las estructuras sociales y culturales existentes, y no en busca de cambios en las mismas.
Veron
Modos de acceso al libro
Como toda investigación, la que voy a presentar en lo que sigue tiene sus antecedentes. En este caso, se trata del cruzamiento entre una historia institucional (de largo plazo) y una historia personal (de mucho más corto plazo). La feliz conjunción de estas dos historias explica que haya podido realizar esta investigación.
La primera historia tiene que ver con una institución muy importante en los países europeos: las bibliotecas municipales. En Francia, este tipo de bibliotecas se inscribe en la historia de la república y está asociada a la ideología democrática que la acompaña. La biblioteca municipal fue siempre el símbolo de la posibilidad del acceso igualitario de los ciudadanos al objeto libro, acceso no marcado por el elitismo relativo de las bibliotecas universitarias, que suponen el ejercicio de un capital cultural elevado. Definida en un marco local, la biblioteca municipal fue y es, por su proximidad, la expresión del principio del libro al alcance de todos.
Tradicionalmente, el acceso a una biblioteca pública estuvo durante mucho tiempo mediado por un dispositivo de clasificación: el fichero. El fichero es un repertorio que contiene todos los libros conservados en la biblioteca, y que el usuario debe consultar, como condición para acceder al libro. Cuando el usuario ha identificado lo que busca, llena un formulario en el que inscribe el código del libro deseado, se lo entrega a un empleado y éste, un cierto tiempo después (más o menos largo según los casos), regresa con el libro en cuestión, que el usuario podrá leer en el local de la biblioteca o llevárselo a su casa en préstamo.
Desde fines de la Segunda Guerra Mundial, las bibliotecas municipales francesas fueron progresivamente adoptando una nueva metodología para el acceso al libro, denominada acceso libre, destinada precisamente a reforzar el carácter democrático de la institución. El acceso libre implica que el usuario no necesita pasar por un fichero y llenar un formulario: tiene acceso directo a las colecciones, puede pasearse a su antojo por la biblioteca, recorrer los estantes y elegir el libro que le interesa. El acceso libre es, en cierto modo, la irrupción de la lógica del "autoservicio", es decir del supermercado, en el campo del servicio público de bibliotecas.
La generalización del sistema de libre acceso ha tenido implicaciones ideológicas, políticas y culturales importantes y, como vamos a ver, consecuencias teóricas inesperadas.
Desde el punto de vista ideológico, implicó un cambio importante de paradigma: la misión central de la institución pasa de una función de conservación a una función de comunicación. Se trata de extender y diversificar la práctica de la lectura.
Véase este texto de una de las figuras claves de la bibliotecología francesa contemporánea:
"El objetivo prioritario no es la conservación de las colecciones, sino su difusión y la conquista de un público extenso y variado (...) Conviene, en este caso, simplificar al máximo el acceso a las colecciones, evitar toda barrera entre los libros y el público, de modo que cada uno, sean cuales fueren su origen socioprofesional y su formación escolar previa, se sienta perfectamente cómodo en la biblioteca. Es por esta razón que se impone, en estos servicios de lectura pública, el acceso directo a las colecciones. Estas son presentadas en salas vastas, claras y acogedoras, en las cuales cada uno puede pasear, abrir un libro, después otro, pedir sin dudarlo información al personal y discutir ocasionalmente con otros lectores (...) el lector podrá ampliar el campo de su curiosidad, y de esa manera su cultura personal: el aficionado a libros de historia se llevará ocasionalmente una novela o un libro de historietas y completará sus conocimientos a través de la lectura de obras de arte y de arqueología; el lector de novelas fáciles terminará por interesarse en diversos otros campos, en la medida en que sepamos proponer los libros de una manera ágil, exponiendo regularmente selecciones de libros sobre temas variados" (Béthery, 1982, pp. 10 y 13).
La longitud de la cita se justifica, porque en este texto están presentes todos los componentes del problema que nos interesa.
Pasar del acceso indirecto (a través de un fichero) al acceso libre, comportaría por un lado una simplificación de la relación del usuario con los libros, lo cual representaría una ventaja para todos los sectores sociales. Dado que existen hábitos de lectura más o menos cristalizados, el libre acceso permitiría modificarlos en el sentido de un enriquecimiento: se despertarían nuevos intereses en el lector de "novelas fáciles"; el aficionado a la historia sería llevado a leer historietas. El contacto con la diversidad de las colecciones de la biblioteca produciría una diversificación de las prácticas de lectura.
Esta hipótesis reposa sobre un argumento que parece a primera vista muy razonable. Cuando el acceso es indirecto, es decir cuando se debe afrontar la "barrera" de un fichero o un catálogo, el usuario debe ir a la biblioteca con una idea    bastante precisa de lo que busca. Si éste es probablemente el caso en niveles de capital cultural relativamente elevado (un investigador, un profesional o un profesor, por ejemplo), no lo es cuando se trata del "gran público", motivado en general por un deseo impreciso de lectura-entretenimiento. La oportunidad de un contacto directo con las colecciones, siguiendo las peripecias de un paseo más o menos azaroso a través de los estantes de la biblioteca, confortaría la práctica de un lector no especializado y al mismo tiempo pondría a su disposición la riqueza de una oferta que lo llevaría a diver-sificar su consumo de libros.
En verdad, el texto de Annie Béthery que he citado contiene un síntoma: está habitado por dos imágenes muy diferentes del usuario. Por un lado, se trata de "cada uno" (en francés: tout un chacun, literalmente: todo cada uno, cualquier cada uno =cualquier persona). Pero por otro lado, el usuario aparece caracterizado por hábitos específicos de lectura: aficionado a la historia, lector de "novelas fáciles", etc. La primera figura es la del usuario de una biblioteca municipal concebida como un servicio público: el ciudadano. La segunda figura, no problematizada, permite sospechar la existencia de una demanda multiforme y diversificada.
Todos los "cada uno" no son aficionados a la historia; todos los "cada uno" no leen "novelas fáciles". El libre acceso ¿es satisfactorio para todos? La cuestión fundamental que surgía era la siguiente: ¿cómo hay que disponer las colecciones de una biblioteca en el espacio que les está destinado y que va a ser libremente explorado por los visitantes, teniendo en cuenta a la vez las preferencias de los usuarios, lo cual supone un mínimo de orientación en términos de alguna clasificación, y el objetivo de un enriquecimiento de la práctica de la lectura?
Hasta aquí la historia institucional que, como dije, se cruzó afortunadamente con una historia personal, la mía. En el momento en que la Dirección del Libro y de la Lectura
del Ministerio de Educación de Francia se planteaba ese tipo de preguntas a propósito de las bibliotecas municipales, yo había terminado y publicado una investigación para el Centro Georges Pompidou de París, acerca de los espacios de comunicación que son las exposiciones y los museos. Había identificado una serle de estrategias desplegadas por los visitantes, relacionadas con el espacio de la exposición. La descripción de las estrategias puestas en práctica en los comportamientos de visita culminaba en una especie de bestiario: había hormigas, langostas, peces y mariposas. Y esta tipología se reveló asociada con el capital cultural de los visitantes y también con el modo de relación de cada tipo de visitante con la modernidad de la prestigiosa institución cultural que es el Centro Georges Pompidou, más conocida como "Beaubourg". Esta investigación había tenido una cierta resonancia en los círculos de la museología francesa.' El Ministerio me propuso entonces aplicar una metodología semejante a los espacios de las bibliotecas municipales que funcionaban en libre acceso.
Pero lo primero que hay que entender es que el pasaje de una biblioteca de acceso indirecto (a través de un fichero) a una biblioteca de libre acceso comporta un verdadero salto epistemológico.
Notas
La presentación detallada de esta investigación se encontrará en Verón y Levasseur, 1983.
Espacialización y clasificación
En la situación tradicional donde una biblioteca ad-ministra un fondo de libros que no es directamente accesible para los usuarios, situación que sigue siendo en Francia la de muchas bibliotecas universitarias y algunas bibliotecas municipales, la manera en que los libros están en el espacio no produce ningún fenómeno de sentido que pueda afectar al usuario en su relación con el universo de los libros. La puesta en espacio equivale simplemente a un depósito, y la única función técnica esencial de ese depósito es la de permitir a los empleados de la biblioteca la localización (en la medida de lo posible, rápida) de los documentos que se les solicitan.
En este caso, los libros pueden estar codificados de muchas maneras: según el orden de llegada a la biblioteca, según el formato, el color, etc. En una biblioteca en la que el fondo no es accesible a los usuarios, no hay ninguna relación conceptual entre la puesta en espacio de los libros y el sistema de categorías (sea cual fuere) que organiza el único instrumento de acceso del que dispone el usuario: el fichero. Si la función de localización de un documento dado en un momento dado está asegurada, la disposición espacial de las colecciones puede ser totalmente arbitraria y no tener ninguna relación con el sistema de categorías que organiza el fichero.
La clasificación más utilizada en Francia en las bibliotecas públicas es la clasificación llamada Dewey, en homenaje a su autor, que la creó en la segunda mitad del siglo Kix. Todo libro que exista en el universo puede ser ubicado en esta clasificación, que va del 000 al 999. Una clasificación de este tipo es un conjunto de clases lógicas construido por medio de dos operaciones: la exclusión (entre categorías) y la inclusión (de una subcategoría dentro de una categoría). Aun cuando se pueda considerar que esto da lugar a un espacio lógico bidimensional, el conjunto de clases que componen la clasificación puede ordenarse en una sucesión: cualquier subcategoría (por ejemplo, la subcategoría "Argentina" dentro de la categoría "Historia") es localizable sin ambigüedad en un punto determinado de la secuencia que va de 000 a 999. Podemos concluir que una clasificación como la Dewey es lineal, es decir unidimensional.
La puesta en el espacio del fondo de libros de una biblioteca de libre acceso produce la irrupción de la tri-dimensionalidad, hace necesario un conjunto de decisiones de localización que son totalmente ajenas a la estructura de la clasificación misma: cerca/lejos, alto/bajo, izquierda/ derecha, centro/periferia, delante/detrás, etc. Relaciones nuevas, creadas por la naturaleza metonímica a la vez del espacio y de la dinámica de los cuerpos que van a recorrerlo, y acerca de las cuales la grilla conceptual de la clasificación no dispone de ninguna regla.
La espacialización del fondo al que los usuarios tienen un acceso directo engendra fenómenos totalmente nuevos. La ley de sucesión que estructura una clasificación como la Dewey será fatalmente transformada, descompuesta, profundamente perturbada. Podríamos tal vez imaginar como única organización espacial congruente con la naturaleza de una clasificación lineal, un solo estante a lo largo de un corredor infinito, donde los libros se suceden de 000 a 999.
La clasificación no puede desaparecer totalmente, pues-to que las colecciones siguen siendo organizadas en térmi-nos de sus categorías (física, química, biología, zoología, historia, geografía, economía...) Y estas categorías deberán ser visualizadas de alguna manera dentro del espacio en libre acceso de la biblioteca. El libre acceso transforma pues la relación del usuario con la clasificación y agrega una nueva dimensión, la de los fenómenos engendrados por la puesta en espacio.
Como la clasificación misma no comporta ninguna regla de puesta en espacio, un mismo stock de libros puede ser espacializado de muchas maneras diferentes. ¿Qué criterios deben operar en las decisiones acerca de la organización espacial de los libros? ¿Hay buenas y malas maneras de puesta en espacio? ¿Cómo controlar los efectos del cruzamiento entre la unidimensionalidad de la clasificación y la tridimensionalidad de la espacialización, con las perturbaciones que la segunda va a provocar en la primera? De hecho, en el momento en que iniciamos esta investigación se habían realizado ya muchas puestas-en-espacio y numerosas bibliotecas municipales habían adoptado el sistema del libre acceso. En cada situación, los factores que habían determinado la puesta en espacio habían sido múltiples. En ciertos casos, estrategias institucionales más o menos explícitas habían sido definidas, a partir de imágenes o hipótesis sobre los usuarios de la biblioteca.
Como en el caso de los supermercados, la espacialización del fondo de una biblioteca de libre acceso es una puesta en espacio de la oferta. En la medida en que ella comporta decisiones específicas por parte de los responsables de la institución, se trate o no de una estrategia explícita, podemos decir que la organización espacial del fondo es una enunciación de la oferta. Como todo acto de enunciación, la espacialización contiene una imagen del destinatario, supone hipótesis sobre los visitantes de la biblioteca, sobre sus intereses y sus expectativas. Estas imágenes y estas hipótesis son lo que exploramos en primer lugar. ¿Cómo se inscribe la figura del usuario y la misión de la institución en la estructura espacial de una biblioteca?
Espacios enunciativos y apropiativos
Trabajamos en cuatro bibliotecas municipales de libre acceso, elegidas con el acuerdo de los responsables de la Dirección del Libro, en función de sus especificidades y de sus diferencias. Una en pleno centro del barrio latino de París, dos en el conurbano parisino y una en una gran capital de provincia. Las llamaremos en lo que sigue A, B, M y N, en función de la primera letra del nombre de la localidad en que funcionaban. En cada caso, nuestro análisis se concentró en la sala de préstamo para adultos (dejamos de lado las salas de literatura infantil, y el público de estudiantes secundarios y universitarios, que tienen una relación puramente instrumental con la biblioteca, en función de sus necesidades escolares). Se trataba en primer lugar de representarnos la puesta en espacio de las colecciones para adultos y de comparar a este respecto las cuatro bibliotecas.
Comenzaremos por la biblioteca B, que poseía en aquel momento un fondo de aproximadamente treinta mil volúmenes. El esquema de pág. 42 indica la localización en términos de las grandes categorías de la clasificación Dewey. Las líneas negras representan la disposición de las estanterías de libros.
Al entrar en esta sala, el visitante se encuentra con (y debe obligatoriamente atravesar) una zona importante consagrada a las iniciativas de la institución: mesas y estanterías que presentan libros que han sido extraídos del fondo general por razones específicas: libros agrupados por
temas; novedades; "los bibliotecarios han leído..."; "los \ lectores han leído...y han apreciado"; una selección de novelas policiales; libros para los adolescentes, etc. La
Biblioteca B
trayectoria del visitante se inicia pues con una configuración de interpelaciones por parte de los responsables de la institución: la acogida es activa. A través de estos actos, el enunciador-institución expresa sus preferencias y su voluntad de orientar al usuario sugiriéndole ciertas lecturas.
Atravesada esta zona de recepción, el visitante se encuentra más o menos en el punto marcado 'x' en el comienzo de un ancho pasaje central que conduce oblicuamente hasta el fondo de la sala. Desde allí, la mayoría de los grandes carteles que indican el contenido de las estanterías es visible al mismo tiempo: panorama de conjunto del universo de los libros, con el mundo de la ficción a la derecha del visitante (grandes cubos colocados sobre las estanterías indican el orden alfabético por autor) y el mundo "real" a su izquierda. Las ciencias "duras" esperan al visitante al fondo de ese pasaje central.
Búsqueda de contacto con el público, voluntad pedagógica de orientación de los usuarios, claridad en la organización espacial de la sala que puede ser visualizada en su conjunto desde el inicio de la trayectoria de cada individuo. La larga entrevista con la directora del establecimiento confirmó la existencia de una estrategia explícita destinada a tener en cuenta las necesidades y demandas del público, pero también a generar nuevos intereses (actividades de contacto con otras instituciones de la ciudad, como visitas a escuelas, "bibliobus" que recorre los barrios, etc.), estrategia fuertemente asociada a una ideología de "la lectura para todos" en el contexto de una municipalidad de signo político comunista.
Transparencia, contacto, orientación es una frase que puede resumir muy bien la política institucional de esta biblioteca.
En el caso de la biblioteca A, la frase apropiada sería: distancia y opacidad. La espacialización de esta biblioteca, con un fondo mucho mayor que la precedente (aproxi-madamente cien mil volúmenes), es radicalmente distinta de la que acabamos de describir (véase el esquema de pág. 45).
Se trata de un verdadero laberinto. En razón, por una parte, de la reducción del campo perceptual: cuando un visitante se encuentra en un espacio cualquiera de esta sala, sólo tiene acceso visual a su contexto inmediato, debido a la altura de los estantes. Ninguna percepción del conjunto es posible. Por otra parte, en razón de la multiplicidad de trayectos que se pueden realizar a partir de las dos entradas-salidas de la sala. La secuencia lineal de la clasificación Dewey se encuentra aquí enteramente desarticulada.
El enunciador institucional está casi ausente: las únicas sugerencias de lectura conciernen a las novedades, colocadas en la entrada, fuera de la sala principal. Esta entrada, previa a la sala principal es una suerte de sas* con un fuerte carácter administrativo, dedícado esencialmente a las operaciones de préstamo y devolución de los libros, la inscripción de los nuevos usuarios, etc. En la sala, no hay ningún señalamiento explícito de orientación espacial.
Para comprender mejor las características de este espacio A, conviene introducir algunas observaciones sobre la relación entre la estructuración del espacio y los compor-tamientos que pueden tener lugar en su interior.
En nuestro análisis de las bibliotecas, distinguimos dos niveles globales de descripción de un comportamiento en el espacio, cuando éste es un espacio destinado al cumplimiento de operaciones técnicas de carácter funcional. Entiendo por operaciones de carácter funcional actos que culminan en resultados específicos. El envío de una carta desde una oficina de correos es un ejemplo; otro ejemplo es el de la compra de tales o cuales productos en un supermercado. En el caso de la biblioteca, se trata de la elección (y aprehensión manual) de uno o más libros.
Estos dos niveles son los contextos inmediatos de apropiación y los espacios progresivos. Los contextos de apropiación son los espacios en que tienen lugar las operaciones técnicas; en el caso de una biblioteca de libre acceso, se trata del contexto de proximidad en el que pueden tener lugar las operaciones de búsqueda y exploración: tomar un libro, hojearlo, recorrer visualmente los estantes leyendo los nombres de los libros inscriptos en el lomo, etc. Los espacios progresivos conectan entre sí los diferentes contextos de apropiación; el visitante los recorre para ir de un contexto inmediato a otro. Ciertos espacios son exclusivamente progresivos (el amplio pasaje central de la biblioteca B, por ejemplo). Otros espacios no son, en sí mismos, ni progresivos ni de apropiación; su carácter está determinado por el comportamiento del usuario. El espacio entre dos estante-rías de la zona "novelas" de la biblioteca B, por ejemplo, será fragmentariamente contexto de apropiación para el visitante que se detiene a examinar un determinado estante, pero también se lo puede recorrer como un pasillo progresivo.
Volvamos a la biblioteca A. En primer lugar, podemos comprobar que en la sala principal no existen espacios intrínsecamente progresivos. El emplazamiento de las estanterías produce un entrelazamiento de espacios que pueden ser tratados como tortuosos corredores o como contextos de apropiación. En B, hay espacios que invitan al usuario a avanzar y otros que lo invitan a elegir uno o varios libros. En A, estos dos actos de enunciación espacial están constantemente mezclados.
En segundo lugar, si observamos la localización de las zonas correspondientes a las grandes categorías de la clasificación Dewey, constataremos que en A se producen fenómenos de interpenetración entre categorías: hay numerosos lugares del laberinto, que pueden ser usados como contexto de apropiación, donde están co-presentes libros pertenecientes a categorías diferentes; por ejemplo, hacia la derecha novelas, hacia la izquierda geografía. La biblioteca A contiene numerosos contextos de apropiación inmediata que son heterogéneos. En B, los contextos son en su mayoría homogéneos.
En tercer lugar, en B los espacios progresivos están marcados por la señalización, dado que el conjunto de los carteles indicadores se perciben desde el inicio del pasaje central. EnA, por el contrario, el comportamiento progresivo opera a ciegas (o apoyado, si es el caso, en el conocimiento previo del lugar). En A, la institución no busca entrar en contacto con el visitante y le propone un espacio que deja permanentemente indeterminada la elección entre dos comportamientos posibles: detenerse para realizar las operaciones que llamamos técnicas o seguir avanzando (pero hacia dónde?).2
Laberinto, opacidad, distancia, necesidad de atravesar en cierto modo una "jungla" de libros...para llegar a las novelas colocadas en el fondo de la sala. Todos estos elementos formaban también parte de una estrategia explícita. En efecto, en las bibliotecas municipales la mayoría de los usuarios concurre para sacar en préstamo obras de ficción. En el caso de A, el usuario que busca su novela para el fin de semana tiene que atravesar las ciencias, las ciencias aplicadas, las bellas artes, las ciencias sociales. De las cuatro instituciones estudiadas, la biblioteca A es la que ha llevado más lejos el esfuerzo por incitar a la exploración con el fin de diversificar la lectura, anteponiendo al género más solicitado, la novela, las otras áreas del saber, que hay forzosamente que atravesar para llegar al fondo. Aquí el usuario es construido como más activo que el de B; el enunciador no busca orientarlo, busca más bien que se pierda en el mundo múltiple y heterogéneo de los libros. Otra política asociada a las estrategias culturales del partido socialista, que administraba la ciudad en el momento en que se concibió y construyó la biblioteca A.
Otro universo de libros en el caso de la biblioteca M, insertada en el corazón del barrio latino (véanse los esquemas de págs. 48 y 49). Aquí, máxima segregación entre las categorías de la clasificación: cada una ocupa un lugar perfectamente separado de los demás y encerrado en sí mismo (la disposición de las estanterías genera "micro-espacios" especializados. Fuerte disociación entre el mundo de la ficción y el mundo de la "realidad": uno está en la planta baja y el otro en el subsuelo: imposible deslizarse libremente de uno a otro como en A. Esta es probablemente una biblioteca de libre acceso que añora el viejo sistema del acceso indirecto: aunque el acceso es efectivamente libre, dos enormes ficheros flanquean la entrada a la sala, como una muda invitación a consultar las fichas antes de buscar un libro. La zona de "novedades" está reducida a un pequeño anaquel colocado en una posición marginal, y no existen iniciativas temáticas por parte de la institución. La directora del establecimiento nos explicó que la gente sabe lo que quiere y que no necesita ninguna orientación particular. La directora de una biblioteca municipal instalada en un barrio C que reúne la Sorbona, las 'universidades de Jussieu y deensier, la Escuela Normal Superior, la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, el Colegio de Francia, la Escuela de Física que ha producido recientemente dos premios Nobel, el Instituto Pasteur, entre otras institu-ciones, y donde viven muchos de los respectivos profesores y estudiantes, tenía probablemente razón. 50
Finalmente una biblioteca (perdón: una mediateca) de provincia, que he llamado N. Aunque el esquema no permite indicarlo por comparación con los esquemas de las otras bibliotecas (véase pág. 52) el espacio de N es mucho mayor y es también abierto, porque se trata de un espacio inserto, sin muros, en otro mucho más grande con múltiples actividades, una cafetería, un gran quiosco de diarios, revistas y libros. Había un desnivel entre los dos espacios y se bajaba a la sala por una escalinata. Con una arquitectura marcadamente "high tech", el edificio había sido inaugurado unos meses antes de que iniciáramos la investigación. Era ya un gran suceso de público, en particular joven, éxito del cual se hablaba profusamente en los medios. Al mismo tiempo este nuevo lugar urbano era objeto de un enfrentamiento político importante: concebido y construido por una municipalidad de izquierda, el gobierno de la ciudad había pasado a manos de la derecha. Típica consecuencia política de esta situación, la nueva administración no quería oír hablar de la mediateca y las autoridades de la ciudad no habían asistido a la inauguración.
El fondo era de un poco más de cuarenta mil volúmenes. Las zonas de la clasificación están menos segregadas que en M, con la oposición fuerte (a la manera de B) entre ficción y no ficción: en la mitad derecha las novelas, en la mitad izquierda las ciencias. Una estructura global muy ordenada: nada más alejado de un laberinto que esta espacialización. Como en B, la señalización puede ser captada en su conjunto al entrar en el espacio de la sala. Algunos elementos marcan la vocación "multimedia" del lugar: en el centro, entre las dos mitades, un espacio importante, con monitores de televisión, para la lectura de las videocasetes. No hay catálogo en papel disponible ni ficheros, y las consultas bibliográficas eventuales pueden efectuarse a través de las pantallas de las terminales informáticas.
Biblioteca N
Realizamos el mismo trabajo de campo que en las otras tres bibliotecas, pero, por los factores indicados, el "clima" general era muy diferente y afectó sin duda nuestras operaciones. La nueva institución había modificado radicalmente la población que frecuenta una biblioteca municipal: en este caso, el 70% tenía menos de 30 años. El público era de unas dos mil personas promedio por día, pero sólo el 40% de ese público leía o retiraba libros. Se trataba más bien de un lugar de encuentros y de socialidad difusa. En los términos de la directora del establecimiento, que no dudó en parafrasear a McLuhan, la diferencia entre una mediateca y una biblioteca es que, en el primer caso, "la oferta es el mensaje". ¿Qué pueden significar, en ese contexto, los libros? En todo caso, nos encontrábamos ante una nueva especie de biblioteca, donde el 60% del público que concurría al lugar no estaba allí para leer.
Notas
Tampoco tuvimos en cuenta otros servicios eventualmente presentes en estas bibliotecas como videoteca, discoteca, etc. Nos concentramos en el análisis de la sala principal de libre acceso de cada una y de los usuarios adultos de dicha sala. ' En el trabajo de campo (del que hablaremos más adelante) con usuarios de las cuatro bibliotecas, apareció el comentario, en el caso de usuarios adultos que concurrían a la biblioteca A con niños pequeños, de que frecuentemente perdían de vista a sus hijos y tenían que buscarlos por todas partes. El tono de estos comentarios no era dramático sino más bien risueño.
Comportamientos opacos
Ya mencioné que unos años antes de este trabajo sobre las bibliotecas, había dirigido una investigación para el centro Georges Pompidou de París, destinada a describir y conceptualizar los comportamientos de los visitantes de una exposición sobre el tema "Vacaciones en Francia, 1860-1982" (Verón y Levasseur, 1983). Se trataba de una exposición fotográfica acerca de la evolución histórica del uso del tiempo libre. Una etapa del trabajo consistió en la construcción de una tipología de estrategias de visita. Observamos "desde afuera", sin entrevistarlos, el modo en que los concurrentes recorrían la exposición. Cada miembro de nuestro equipo seguía disimuladamente a visitantes elegidos al azar en el momento de ingresar al lugar, e indicaba cuidadosamente en un plano de la exposición la trayectoria exacta de la visita. Al cabo de varias semanas de observación, llegamos a una tipología de cuatro estrategias comportamentales. Como no conocíamos nada de esas personas salvo su comportamiento observado de visita, les atribuimos nombres de animales. La exposición comportaba dos espacios principales y muy distintos uno del otro: una suerte de largo corredor a la izquierda y una gran sala a la derecha, que adquiría cierta dinámica circular debido a un quiosco instalado en el centro, en el que se proyectaban diapositivas.
El visitante hormiga tendía a organizar su trayectoria siguiendo las paredes de los espacios de la exposición, y a una distancia corta del material expuesto. Su estrategia era a la vez lineal y de proximidad. La simple observación externa daba la impresión de que el visitante hormiga tenía temor a atravesar espacios abiertos y prefería comenzar la visita por el corredor, intentando después recorrer la gran sala de la derecha con la misma metodología (aunque algunos visitantes hormiga no se atrevían a entrar en la gran sala y daban por terminada su visita cuando llegaban al fondo del corredor). La hormiga respetaba escrupulo-samente el orden cronológico de la exposición, a partir de 1860.
El visitante mariposa desplegaba lo que llamamos una estrategia pendular, izquierda-derecha, respetaba también la cronología de la exposición pero no estaba sometido a la linealidad de las paredes y podía sin problema aparente atravesar espacios vacíos.
El visitante langosta se dirigía directamente a los elementos que le interesaban y era totalmente indiferente a la cronología de la exposición. Se dejaba llevar por lo que Barthes llamó el punctum de la fotografía y no respetaba en absoluto el studium, el proyecto cultural propuesto por la exposición.
El visitante pez, en fin, realizaba una visita "entre dos aguas" guardando siempre una distancia prudente respecto de los elementos expuestos. Tenía una estrategia de deslizamiento.
Cuando nuestra tipología estuvo saturada (es decir, cuando comprobamos que nueve de cada diez nuevos visitantes pertenecían inequívocamente a uno de los cuatro tipos o a una combinación clara de dos de ellos) decidimos que nuestras categorías funcionaban. Recién entonces entrevistamos largamente a visitantes pertenecientes a cada una de ellas, contactándolos a la salida de la exposición. Una parte de la entrevista consistía en rehacer con el entrevistado, comentándola, la visita que acababa de realizar (teníamos su trayectoria exacta registrada en el plano de la exposición). Descubrimos entonces que cada tipo estaba asociado a un cierto imaginario del espacio, a un determinado nivel de capital cultural, a un modo de relación con la cultura en general y con el Centro Pompidou en particular. En este caso, la observación "objetiva" o "exterior" del comportamiento estratégico de apropiación de los espacios se reveló un buen modo de entrada en el mundo cultural de cada individuo.
Apoyándonos en este antecedente, intentamos repetir la experiencia en el contexto de las cuatro bibliotecas que hemos presentado más arriba. Durante varias semanas, nos dedicamos a registrar, en cada biblioteca, el comportamiento de visitantes adultos, hombres y mujeres, tomados al azar, trazando cuidadosamente sus trayectorias en el plano de la biblioteca. A la salida les formulábamos unas pocas preguntas para conocer la motivación de su venida, la frecuencia con que concurrían, el tipo de libros que buscaban, etc. Finalmente, tuvimos que aceptar la evidencia: no apa-recían reglas generales de organización de los comportamientos. Dos usuarios que habían dado respuestas muy semejantes al pequeño cuestionario administrado a posteriori, habían efectuado dos visitas muy diferentes. Inversamente, dos usuarios que daban respuestas muy distintas al cuestionario, habían tenido comportamientos comparables durante su estadía en la biblioteca. Mediante la sola observación exterior, resultaba imposible construir una tipología. Nos enfrentábamos a comportamientos opacos a la observación exterior.
Cuando realizamos, posteriormente, el trabajo de campo en cada biblioteca mediante entrevistas de larga duración, comprendimos por qué una biblioteca de libre acceso y una exposición temática son dos espacios de comunicación totalmente distintos, y comprendimos también lo que ocu-rre cuando la estrategia cultural expresada en la oferta, y la demanda encarnada en las estrategias individuales de los usuarios, siguen caminos divergentes. Lo cual nos pro-porcionó el consuelo de entender por qué una misma metodología había resultado eficaz en un caso (nuestra tipología fue confirmada en trabajos posteriores de otros investigadores sobre exposiciones temáticas) y había fracasado en el otro.
Programas de lectura
No pudiendo orientarnos mediante una tipología previamente establecida de estrategias comportamentales decidimos realizar, en cada biblioteca, diez entrevistas en profundidad a adultos que la frecuentaban, cuarenta entrevistas en total. Elegimos a nuestros entrevistados equilibrando la variable sexo (igual número de hombres que de mujeres), y haciendo variar al máximo la edad, la fre-cuencia en el uso de la biblioteca y la "antigüedad" de la frecuentación. Todos estos datos estaban a disposición de los bibliotecarios, a partir de la ficha de inscripción completada por el usuario la primera vez que había concurrido al establecimiento.
La entrevista duraba entre una hora y una hora y media, y tenía lugar en una oficina dentro de los locales de la biblioteca. En ella explorábamos primero todos los aspectos del uso de la biblioteca por el entrevistado, sus hábitos de lectura y también los de su familia; uso de otras bibliotecas, frecuentación de librerías y en general consumo de medios. En un momento dado de la entrevista se rehacían con el entrevistado los distintos momentos de su última visita a la biblioteca. En la última parte de la entrevista se le proponían algunos ejercicios de clasificación de libros, para comprender a través de qué categorías el entrevistado organizaba el universo de los libros.
Aparecieron así, muy claramente, seis estrategias o programas de lectura. Estos programas estructuran el espacio mental del usuario en el momento en que atraviesa el umbral de la biblioteca7Son programaS que detérin-inan sus comportamientos dé- apropiación del espacio, pero que son invisibles a la_pbseryación. Un programa comporta a la vez la motivación y el o los objetivos de la visita; define lo esencial de las expectativas del usuario, es decir, los documentos que busca; las zonas de la biblioteca que visitará y los documentos que, eventualmente, pedirá en préstamo. Pudimos constatar que un usuario viene a veces a la biblioteca con varios programas (por ejemplo, libros para él, y libros para su mujer o sus hijos), lo cual nos permitió comenzar a comprender la opacidad de su comportamiento. En la identificación de las estrategias de lectura que hacemos en lo que sigue, consideramos solamente el programa del propio entrevistado.
Veamos primero las características de esos programas.
La lectura temática
"Lo que a mí me gusta es la Resistencia, eso es lo que me interesa. Las novelas no me gustan, porque es inventado. Me gusta lo vivido, los reportajes sobre la vida, los relatos de expediciones. Poesía, literatura, todo eso, no me ocupo. (...) Conozco bien la Resistencia, yo voy ahí, donde estaba sentado hace un rato, eso me basta." (Un lector temático)
"Yo tenía libros, después los vendí. Me dije, de todas maneras no los releo, entonces para qué sirve que los guarde (...) Voy sobre todo allí, ¿ve?, geografía, paisajes, la descripción, el turismo, la fauna, la flora. Sobre una gran ciudad, por ejemplo, uno aprende cualquier cantidad de cosas." (Un lector temático)
El lector temático está encerrado en un tema, y su moti-vación es explorarlo a fondo. La noción de encerramiento tiene aquí una justificación bien precisa: el lector temático no quiere salir del campo delimitado por su tema. Es además, y en consecuencia, incapaz de contextualizarlo dentro de un marco más general. Su interés por un tema no es transitorio, no resulta de un efecto de "moda", sino que perdura a lo largo del tiempo. Detrás de ese encerramiento se adivina el temor a perderse en el universo del saber.
Los temas pueden ser muy diversos, pero tienen en común el hecho de pertenecer al universo "documental" o "no accionan son ajenos a la literatura. Por ejemplo: las técnicas de relajación, el origen del hombre, las grandes ciudades, los viajes, la Resistencia (término que designa la lucha contra el ocupante nazi en Francia, durante la Segunda Guerra Mundial, tema histórico muy importante en la cultura francesa).
Para el lector temático la lectura es una actividad difícil, una obligación más bien que un placer. Este lector valoriza ciertos campos (como la historia o las biografías de hombres célebres) que representan algo así como la cultura "legítima". Al mismo tiempo, tiende a desvalorizar la ficción: para el lector temático las obras literarias no ayudan ni a formarnos ni a informarnos.
Este tipo de lector tiene de la biblioteca municipal una imagen tradicional muy coherente. Frecuentar la biblioteca significa interesarse por la cultura, y esa frecuentación expresa una cierta relación con los libros: el lector temático tiene muy pocos libros en su casa, va raramente a una librería y no relee nunca un libro. Ideológicamente, tiende a oponer la biblioteca como símbolo del acceso de todos a la cultura, a la librería como acceso pago al libro.
El programa del lector temático produce una percepción puntual y fuertemente selectiva del espacio de la biblioteca.
Conoce muy bien la zona en que se encuentran los libros que corresponden al tema que le interesa; conoce mal o desconoce el resto de la biblioteca. En el curso de la visita que formaba parte de la entrevista, el lector temático estaba desorientado en las zonas que no acostumbraba frecuentar, e ignoraba la ubicación de aquellos sectores ajenos a su interés fundamental.
Los medios no afectan al lector temático en la elección de los libros que va a seleccionar en un momento dado, porque los identifica, dentro de la zona que es para él pertinente, recorriendo visualmente los estantes. Pero los medios tienen un papel indirecto muy importante: la mayoría de los temas que interesan a este tipo de lector son temas mediatizados, corresponden a categorías mediáticas. Además de los que ya mencionamos, pueden aparecer categorías como "historias extraordinarias", "hombres célebres", "turismo", o simplemente "libros del editor x", cuando se trata de un editor que se caracteriza por publicar libros que corres-ponden a su temática. Las categorías de clasificación del lector temático son las más pobres, comparativamente con las de los otros programas de lectura. Utiliza frecuentemente oposiciones globales destinadas a tomar distancia respecto de la literatura: valorización de la "experiencia vivida" en contraste con las "novelas".
Hay en el lector temático un rechazo,. tanto de la posibilidad de adoptar una percepción global de la biblioteca como de reflexionar sobre la clasificación del universo de los libros. Interrogado sobre este último punto, da a entender que la cuestión no le interesa. Sus únicos esfuerzos relativos a la clasificación se remontan a sus primeras visitas a la biblioteca, destinadas a identificar la zona que contiene lo que busca. Después, su percepción se cierra. Poseedor de un capital cultural relativamente bajo, el lector temático respeta la cultura instalándose en un nicho en el que puede permitirse activar su subjetividad y cons-truir su relación con el mundo "real", rechazando el inútil imaginario de la literatura.
La lectura problemática
"Yo estudio cómo los jóvenes evolucionan entre 1966-68 y 1980, porque es el gran período creativo, en música como también en moda y en otras cosas (...) Es a fuerza de ver la crisis, los problemas de comunicación entre los jóvenes, todo lo que no funciona que me dije, habría que ver lo que pasa. Agarro por ejemplo historietas, un libro sobre el rock femenino (...) Fui a ver en sociología pero no encontré lo que buscaba. Paso dos, a veces tres horas. Siempre el sábado a la tarde. Empiezo siempre mirando los catálogos. No vale la pena que pierda mi tiempo explorando los estantes." (Un lector problemático)
En este programa, la lectura se organiza en torno a un problema que no corresponde a un dominio temático general ni a una disciplina específica. Se trata pues de un problema que no tiene localización precisa en el espacio de la biblioteca. Ejemplos de problemas: los jóvenes y la crisis, la renovación de la filosofía a través de las ciencias humanas, la cuestión de la identidad, l'a modernidad. El problema en cuestión se sitúa en el cruce de distintas temáticas. El problema de la juventud y la crisis puede llevar a leer tanto libros de sociología como de historia del cine.
La lectura no es aquí una obligación asociada a una cierta legitimación cultural, como en el caso de los lectores temáticos; no es tampoco ni una actividad de entrete-nimiento ni un centro de interés transitorio, como veremos, respectivamente, en el caso de los lectores novelescos y de los lectores eclécticos. La lectura problemática reposa sobre una ética y un método. "Estoy investigando" es una frase frecuente en boca de los lectores problemáticos. Este tipo de lector tiene miedo de dispersarse y expresa su voluntad de no perder tiempo. Busca una cierta sistematicidad. Por contraste, este lector puede practicar otras lecturas, ajenas a "su problema", que serán entonces definidas como "puro entretenimiento", no sometidas a reglas.
El lector problemático frecuenta las librerías, y la aparición de un libro que lo interpela en relación con su interés tiene mucha importancia porque implica a la vez la certidumbre de que lo encontrará en las librerías y la probabilidad de que haya comentarios en los medios, lo cual conjuga los elementos fundamentales de su deseo del libro. Para este lector, la biblioteca municipal tiene funciones a la vez claras y limitadas: permite examinar un libro antes de comprarlo, y permite completar el conocimiento de un aspecto particular del problema que no justifica la compra de un libro.
En realidad, el lector problemático añora las bibliotecas tradicionales y utiliza la biblioteca municipal lamentando el libre acceso. Por un lado, para él la atmósfera de una biblioteca es muy importante: silencio, una cierta penumbra y los libros fuera del alcance de la mirada. Las dificultades (o las mediaciones) que hay que atravesar para llegar al libro que uno busca, son en cierto modo una garantía del deseo del libro. El lector problemático critica el libre acceso como "demagogia de la lectura", describiéndolo como un supermercado del consumo de libros. El libre acceso es el acceso fácil. Critica también la pobreza de las colecciones: cuando uno avanza suficientemente en su problema, los libros que necesita ya no están en el fondo de la biblioteca. En coherencia con esta actitud, el lector problemático es el único de los seis tipos que consulta sistemáticamente el fichero o los catálogos de la biblioteca, y la elección de los libros es hecha antes de la visita, a través de medios especializados y de bibliografías. Al mismo tiempo, el lector problemático tiene una relación conflictiva con la clasificación. Se describe a sí mismo como debiendo luchar contra ella, porque su problema no corresponde a ninguna categoría genérica, es transversal. Todos los lectores de este tipo tienen libros en su casa y, al hablar de ellos, o bien explican que no están en absoluto clasificados ("y eso no importa") o bien describen una clasificación muy personal, en función del problema que les interesa.
Los problemáticos son lectores con capital cultural comparativamente alto y construyen un modo de entrada personal al universo de los libros. Este universo tiene que tener alguna organización, a partir de la cual (o contra la cual) pueden trazar su propio camino.
La lectura ecléctica
"Para encontrar, me dejo llevar. Tengo una idea precisa, después miro lo que hay. Realmente no hay cosas que no me interesen. Creo que voy de nuevo a leer teatro. Una vez me llevé la Biblia, que hacía mucho tenía ganas de leer. ...) Hoy no le puedo decir por dónde pasé, porque estuve dando vueltas. Lo que busco puede ser diferente de una vez a la otra." (Un lector ecléctico)
"Soy obrero, y sólo puedo entender las cosas que se me escapan en los libros (...) Es todo lo que no aprendí cuando era chico. Me permite comprender el mundo en que vivo. Puede ser teología, religión, astronomía, comprender el sistema solar, o si no novelas.
(...) Voy por todos los rincones, salvo los de-portes. (...) Hay el azar, el flash, el libro que a uno lo atrae inmediatamente." (Un lector ecléctico)
Los lectores eclécticos tienen una curiosidad inagotable, y oponen su práctica a la lectura "utilitaria" como es el caso de los investigadores, de los estudiantes o de los profesionales. Su lectura es una búsqueda de placer y entretenimiento. Se consideran a sí mismos como autodidactas.
No hay en el lector ecléctico ningún prurito de jerar-quización cultural: la cocina, el "bricolage" y la literatura están en el mismo plano; atribuye a todos los sectores temáticos igual importancia. Por lo tanto, ni moralidad ni obligación cultural: si encuentra que un libro no es interesante, abandona la lectura. Sus intereses se van acumulando, porque rara vez abandona un tema; además los temas no son genéricos, cada uno es enunciado de manera específica; por ejemplo: "la pesca en alta mar" o "los problemas de la descolonización". El programa ecléctico opera por tejido, por deslizamiento: un tema lleva a otro, los distintos temas se van entrelazando y hay entre ellos reenvíos permanentes. Y no existe frontera ni oposición entre libros de ficción y obras documentales. El lector ecléctico tiene una percepción muy positiva de la biblioteca municipal, porque implica un acceso sin restricciones a la cultura. Es más importante la diversidad de campos propuestos que la riqueza "en profundidad" de cada uno. Aprecia la libertad total del usuario frente a la oferta y espera que esta última se multiplique: exposiciones, manifestaciones diversas, encuentros con los autores, etcétera.
El lector ecléctico es el que mejor conoce el espacio de la biblioteca en su conjunto. En su vocabulario abundan los términos de la errancia: deambular, pasear, dar vueltas, hacer turismo con los libros. Su método consiste en ir rastreando ("escaneando" diríamos ahora) los estantes. El encuentro inesperado con un libro puede hacerle diferir la búsqueda de otro, o bien memoriza un libro y se dice que volverá a él la próxima vez.
De los seis tipos identificados, el lector ecléctico es el que utiliza las categorías espontáneas de clasificación más abundantes y más detalladas y ubicadas en niveles de generalidad diferentes. Aparecen "medicina", "filosofía" o "informática", pero también "hongos", "prácticas de alimentación" o "cómo comprar más barato". Al mismo tiempo, la clasificación Dewey no lo molesta ni lo perturba; de hecho, los eclécticos son los que mejor la conocen. El lector ecléctico es en cierto modo el lector-modelo, el usuario esperado por la ideología institucional de la biblioteca municipal, particularmente en una de las versiones que analizamos: la biblioteca A, con su organización laberíntica, está pensada para él.
La lectura ficcional por autor
"Yo no tendré nunca los medios de tener a mi disposición tantos libros. Esto me aporta mucho desde el punto de vista económico porque cuando descubro un autor, me dan realmente ganas de leer la mayoría de los libros que ha escrito. Yo nunca podría tener a mi disposición las obras completas de un autor." (Un lector de ficción por autor) "Yo sé lo que busco en una novela. Es un cierto estilo. Tiene que ser un poco confuso, no demasiado cuadrado, con frases largas.(...) Las palabras me fascinan." (Un lector de ficción por autor)
En este programa, la visita a la biblioteca está dominada por la motivación de llevar en préstamo novelas de determinados autores. Este lector reivindica una cierta cultura literaria: reflexiones sobre la novela como género, diferenciación entre "la novela" y "la literatura", interés en la novela como "explicación del mundo", interés por diferentes "estilos de escritura".
Tiene conocimientos de historia de la literatura y excluye sistemáticamente ciertos géneros: la "novela rosa", la "nove-la histórica", la "novela comercial". Su interés por la novela no se reduce al entretenimiento; la novela es un "proyecto de comprensión del hombre". La biblioteca municipal no permite el conocimiento exhaustivo de un autor: hay siempre libros que faltan. Hace posible una cierta profundización, y también un primer contacto con autores que todavía no conoce. El lector ficcional por autor frecuenta una zona de la biblioteca que es diferente de todas las demás: está simplemente ordenada por orden alfabético. Orden alfabético que resiente negativamente: produce una homogeneización artificial de los libros, es mecánica, desconoce la historia literaria, las épocas y los países. Hay en la clasificación alfabética pérdida ala vez de la identidad de los autores y de los editores. Este lector conoce mal el resto de la biblioteca, salvo en algunos casos en los que desarrolla una estrategia complementaria que puede llevarlo a zonas no ficcionales. En general, este tipo de exploración compensa una ex-pectativa ficcional que no ha podido satisfacer, una nove-la que no está en la biblioteca. En este caso, describe su búsqueda como "azarosa" o "intuitiva". Se interesa por las novedades, pero rechaza las "modas". El término "novela" nunca es usado genéricamente; siempre está asociado a alguna especificación: autor, período histórico o escuela, o bien país o región del mundo ("novela rusa" o "literatura sudamericana").
En cuanto a los libros que posee en su casa, tiende a separar las "obras literarias" del "resto".
Para este lector la estructuración global de la biblioteca no es pertinente, y está disconforme con la organización puramente alfabética de la única zona que le interesa.
La lectura ficcional por género
"Esos dos autores hablan del campo en un tiempo no muy lejano. Uno aprende cómo vivía la familia en esa época, todo lo que pasaba, las cosechas, los casamientos, los nacimientos, todo eso. Es una manera de conocer su propio pasado, sobre todo aquí que tenemos una tradición agrícola." (Un lector de géneros)
"Leo sobre todo novelas policiales. Prefiero conocer bien un género que leer cualquier cosa. (...) Compré una bibliografía de la novela policial francesa. Entonces la consulto en casa y después busco los libros en biblioteca. Me guío por las tapas." (Un lector de géneros)
El discurso de este tipo de lector está marcado por términos que remiten a la distracción: "entretenerse", "divertirse", "evasión", "relajación". Confiesa tener siempre "hambre de lectura". La lectura es para él un placer cuantitativo.
Los libros que responden a las exigencias del género son todos iguales. Y deben poder leerse "de un tirón". El estilo se define sólo negativamente: "no tiene que ser muy difícil" ni "muy complicado".
Algunos casos típicos de géneros son: la saga novelesca, conocer las costumbres de una época a través de la vida de una familia; la novela histórica, que satisface el gusto por las anécdotas, el interés por la "historia viva", la voluntad de aprender historia "de manera divertida"; la novela policial o de ciencia ficción, que implica "encerrarse en un mundo extraño".
El lector ficcional por género es un gran consumidor de los medios, en los cuales se habla mucho de géneros. No frecuenta las librerías; prefiere explorar la góndola de libros de un hipermercado. La diferencia entre la librería y la biblioteca es también cuantitativa: en la segunda hay más libros que en la primera. De la biblioteca, este lector espera que responda a su "hambre de lectura"; la invitación a la lectura está definida por la abundancia que representa la biblioteca. Las modalidades de elección de los libros varían con el género. En el caso de las sagas novelescas y de las novelas históricas, la elección se hace generalmente antes de ir a la biblioteca, con ayuda de los medios. En el caso de los géneros policial y de ciencia ficción, la decisión se toma durante la visita, a través de la identificación del lugar en que se encuentran las colecciones importantes.
A este lector le molesta también la organización puramente alfabética de la zona de ficción; sugiere que la biblioteca adopte alguna manera de identificar los géneros (por ejemplo, pastillas de distinto color pegadas en el lomo de los libros).
Las categorías espontáneas de clasificación de estos lectores constituyen una verdadera galería de géneros, esencialmente mediáticos: ciencia ficción, policial, historia de vida, biografía, novela histórica, aventura, espionaje, novela fantástica, política-ficción, novela social.
A los usuarios que aplican este programa de lectura, las otras zonas de la biblioteca fuera del sector "novelas", les son totalmente desconocidas.
La lectura de las novedades
"Una vez que estoy en la biblioteca decido lo que me voy a llevar. Voy a la sección de periódicos, después sigo las novelas estante por estante. Mirando las tapas de los libros, veo en seguida cuáles son los más recientes. Pero antes voy a la sección de novedades y si encuentro algo, la visita puede durar diez minutos." (Un lector de novedades)
"¡Todo lo que hay como novedades! Miro también los libros devueltos. No llego a la biblioteca con una idea precisa, espero que la biblioteca me dé ideas. (...) En la biblioteca es muy rápido, justo después de hacer las compras. Paseando, busco un título o un autor que me recuerde algo que leí en el periódico o que vi en la televisión." (Un lector de novedades)
Como su nombre lo indica, este último programa de lectura está enteramente focalizado en la noción de novedad. Noción que se nutre de una doble motivación: una que tiene que ver con la necesidad de información actualizada, "estar informado", "conocer lo que sale"; la otra que remite más bien a un deseo social: de qué temas hay que hablar para estar "al día".
En este caso, raramente la elección de los libros es anterior a la visita. El lector de novedades pone en práctica una serie de técnicas para identificar los libros que le interesan. La más sencilla es concentrarse en la oferta de novedades promovida por la biblioteca, pero este tipo de iniciativas, como vimos, no es siempre importante. Si lo es, se deja guiar por lo que ha escuchado en los medios. En caso contrario, tenderá a escrutar los carritos donde se acumulan los libros que los usuarios han devuelto en el día, para saber qué se está leyendo, o bien explorar las estanterías tratando de reconocer los libros recientes por el estado material de los lomos.'
El lector que representa este programa es totalmente indiferente a la organización espacial de la biblioteca.
Notas
Sobre la oferta de novedades en biblioteca, véase un interesante análisis en Barbier-Bouvet y Poulain, 1986.
Constataciones
¿Por qué los comportamientos de visita de una exposición aparecen como "inteligibles" para un observador exterior, lo cual permite identificar estrategias que están asociadas a características "no visibles" del visitante (sus motivaciones, su capital cultural, etc.) (véase Verón y Levasseur, 1989) y en cambio el sentido de los comportamientos de los usuarios de una biblioteca no puede ser aprehendido fuera del discurso mismo del usuario? El conjunto de los resultados de la investigación nos permitió comprender las razones de esta diferencia en la eficacia de una metodología de observación.
Una exposición es, por definición, un lugar transitorio: la puesta en espacio dura el tiempo que dura la exposición. Una exposición se visita una vez, a lo sumo dos veces. Una biblioteca es un lugar que permanece idéntico en su estructuración durante largo tiempo, y que el usuario frecuenta regularmente. En consecuencia, cuando se visita una exposición no se tiene un conocimiento previo de la disposición del espacio y de los objetos exhibidos en él. La familiaridad con un espacio, como veremos, tiene mucha importancia en relación con el programa que aplica el usuario de la biblioteca.
En la medida en que la puesta en espacio es específica para una exposición dada, podemos decir que la estructuración espacial forma parte del "producto" que es propuesto para "consumo" de los visitantes. Dicho de otra manera: en el caso de una exposición el visitante "consume" también el lugar. En el caso de la biblioteca, el espacio es un simple marco que permanece siempre igual y que no es soporte de un mensaje a la vez global y específico pertinente en el momento en que el usuario se apropia del lugar. De esto se sigue que una exposición posee la unidad de un objeto cultural, una coherencia global que comprende a la vez los elementos que la componen y el espacio en que éstos se despliegan. Una biblioteca sólo tiene la unidad de un depósito. Como veremos, su sentido es enteramente construido por el usuario: depende del tipo de documentos que ha venido a buscar, según los define su programa de lectura.
El visitante de una exposición instaura, por su compor-tamiento, una relación con el conjunto significante que se le propone. Las características de este conjunto significante están en relación estratégica con los comportamientos de visita. En estas condiciones, los comportamientos son interpretables. Una exposición es pues, globalmente una puesta en escena. Una biblioteca no lo es. Este resultado negativo es importante, porque muchas reflexiones institucionales en torno a la problemática de las modalidades de puesta en espacio de las bibliotecas municipales presuponían que podían existir efectos globales de puesta en escena de una biblioteca, susceptibles de afectar las prácticas de utilización de los usuarios. No es así. La diferencia entre apropiarse de un espacio significante en el momento de visitar una exposición y acudir a un depósito de libros, explica el fracaso de nuestra metodología aplicada a las bibliotecas.' No hay que olvidar que, en ambas investigaciones, observamos a cada individuo una sola vez. En una exposición, el individuo es observado en el momento mismo en que se apropia de un espacio significante estructurado de una manera particular. En el caso de las bibliotecas está usando, una vez más, un depósito. Si hubiéramos podido observar a un mismo usuario de la biblioteca durante un período relativamente prolongado (por ejemplo, una vez por semana durante varios meses), hubiésemos tal vez captado la "lógica" de su programa. Pero semejante observación era, por razones prácticas, imposible. La situación resultaba aun más complicada por el hecho, que ya señalé, de que en diferentes oportunidades un mismo usuario viene a la biblioteca con distintos programas relacionados con los hábitos de lectura de otros miembros de su familia.
Otros resultados de nuestra investigación confirman plenamente que una biblioteca no es una puesta en escena. Recuérdese que trabajamos en cuatro bibliotecas con estructuraciones espaciales muy diferentes. No pudimos establecer ninguna relación entre los programas de lectura identificados y las variaciones en la puesta en espacio del fondo, representadas por las cuatro bibliotecas. Esto quiere decir, en primer lugar, que los seis tipos de programas de lectura estaban presentes en las cuatro bibliotecas. En segundo lugar, los seis tipos de lectores estaban, en términos generales, igualmente satisfechos en las cuatro bibliotecas (con una reserva: no podemos saber si hubiesen estado más satisfechos en otra biblioteca, diferente de la que estaban acostumbrados a frecuentar, porque no podían comparar, en la entrevista, las diferentes bibliotecas estudiadas). En tercer lugar, los programas de lectura son estables y coherentes de una biblioteca a otra, vale decir que la "lógica interna" de cada estrategia no parece afectada por las diferentes puestas en espacio. Esto significa que dos usuarios que aplican un mismo programa pero frecuentan dos bibliotecas diferentes, se parecen mucho más entre sí que dos usuarios de la misma biblioteca que practican dos estrategias diferentes. El programa de lectura sobredetermina pues la estructuración del espacio.
¿Cómo se puede especificar esta noción de depósito aplicada a una biblioteca?
El conjunto de una biblioteca (con excepción de los lectores eclécticos, a los que volveremos más adelante), no existe en cuanto tal en la percepción que los usuarios tienen del lugar. El programa de lectura comporta un vínculo fragmentario y parcial con el espacio. Esto tiene que ver con las características del aprendizaje del espacio de una biblioteca.
El único momento en que una percepción global del lugar es pertinente es en el comienzo de la frecuentación: un individuo que tiene la intención de utilizar regularmente la biblioteca busca, al principio, obtener una visión de conjunto. El nuevo "cliente" necesita identificar las zonas de la biblioteca que son significativas para él, en función del programa de lectura que lo caracteriza. Este aprendizaje inicial se hace muy rápidamente. Una prueba indirecta es el hecho de que una modalidad de lectura no varía en sus características entre los usuarios antiguos (varios años) y los usuarios recientes (algunas semanas); tampoco varía entre los usuarios regulares (una vez por semana) y los menos regulares (una vez por mes o menos). Dicho de otro modo: dos lectores problemáticos serán muy próximos uno de otro en sus estrategias de apropiación del espacio de la biblioteca, aun cuando uno la frecuente desde hace varios años y el otro desde hace dos o tres semanas, y aun cuando uno use la biblioteca todas las semanas y el otro una vez por mes. Esto parece indicar que el aprendizaje es relativamente sencillo y rápido, y que su cristalización bajo la forma de una estrategia de comportamiento implica una percepción extremadamente selectiva del lugar. No hay ninguna razón para que una percepción global del conjunto del espacio se instale en el usuario. Una vez que el usuario se ha familiarizado con la biblioteca, su programa es activado en relación con un fragmento del espacio, y esta percepción fragmentaria se refuerza con la frecuentación. La percepción inicial del conjunto se atrofia con el paso del tiempo. Muy rápidamente, un lector temático, por ejemplo, aplicará su estrategia con una eficacia comparable en un espacio trans-parente, como el de la biblioteca B, y en un espacio laberíntico como el de la biblioteca A.
Esto no quiere decir que, para un programa dado de lectura, no existan espacios más "propicios" que otros. Esto nos lleva a la cuestión central de la política cultural, aunque la problemática se haya revelado muy diferente de la imaginada al comienzo de la investigación.
Notas
En este contexto no se debe atribuir a la expresión "depósito de libros" ningún sentido peyorativo, a diferencia de lo que parece ser el punto de vista del director de la Biblioteca Nacional argentina en una nota publicada recientemente, donde afirma que la gente (¿quiénes serán'?) está preocupada por saber "si la Biblioteca Nacional será un auténtico centro cultural o un mero depósito de libros" (Oscar Sbarra Mitre, diario Perfil, 18 de julio de 1998, p. 42). Conseguir que una biblioteca sea un buen depósito, es decir, que el usuario encuentre el libro que busca, sería ya un satisfactorio resultado de una política cultural, como lo subraya en su réplica Guillermo Piro, redactor especial de Cultura de ese mismo diario (20 de junio de 1998, p. 60).
Política de los espacios
Dado lo que aprendimos en esta investigación, ¿cómo podemos representarnos la relación entre la oferta y la demanda, es decir, entre la puesta en espacio del fondo de cada biblioteca y los programas de lectura de los usuarios? Esta relación, mucho más compleja que lo imaginado por la ideología institucional que dio origen a esta investigación, se resume en el cuadro adjunto.
En este cuadro los (+) y los (—) son relativos: se trataba de evaluar comparativamente las características de los espacios de las cuatro bibliotecas con respecto a los seis programas de lectura. Un signo negativo aplicado a una biblioteca en relación con una modalidad de lectura no quiere decir que la biblioteca en cuestión haya sido juzgada negativamente por los usuarios que practican ese programa; significa que esa biblioteca, por comparación con las otras, puede ser considerada como menos adaptada a la estrategia implicada por el programa. Como ya lo indiqué, esta evaluación no fue hecha por los entrevistados, que no estaban en condiciones de comparar las cuatro bibliotecas, sino por el equipo de investigación a partir de lo que sabíamos de la puesta en espacio de cada biblioteca, por un lado, y de los programas de lectura por otro lado. Desde un punto de vista general, se puede comprobar que ninguna de las cuatro bibliotecas está en consonancia con todos los programas de lectura, lo cual no es sorprendente dada la diversidad de estrategias de los usuarios. La biblioteca B aparece como facilitando cuatro de los seis programas de lectura y la biblioteca N sólo dos. Para justificar este cuadro, hay que relacionarlo detalladamente con cada uno de los programas.
Podemos comenzar por los lectores temáticos. Las bibliotecas B, M y N son bastante próximas en cuanto a su adecuación a esta estrategia de lectura: las zonas de la clasificación Dewey están nítidamente separadas unas de otras y la diferenciación entre ficción y no ficción es clara en los tres casos. Se puede pensar que la espacialización de M es la que corresponde mejor a este tipo de lectores, en la medida en que la segregación entre las categorías es particularmente fuerte y que los espacios de apropiación inmediata son relativamente cerrados. La disociación entre ficción y no ficción (sectores ubicados en dos pisos diferentes del edificio) está en sintonía con el rechazo, por parte de los lectores temáticos, de la literatura, y con su concentración en la "realidad". Comparativamente, la puesta en espacio opaca y laberíntica de la biblioteca A, con una cierta interpenetración entre las categorías, es la que está más claramente en desajuste con las expectativas de los lectores temáticos.
Para los lectores problemáticos, todos los signos son negativos. No parece haber, en efecto, ninguna razón para considerar que haya, entre estas cuatro bibliotecas, una más adecuada para ellos que otra. Como ya lo indicamos, los lectores problemáticos utilizan las bibliotecas municipales a pesar del libre acceso (consultando frecuentemente los ficheros, por ejemplo). En la medida en que la estrategia de estos lectores no supone ninguna localización específica, la segregación entre categorías que caracteriza (de diversas maneras) a las bibliotecas B, M y N no los ayuda particularmente, y la interpenetración entre categorías en A no necesariamente es para ellos una ventaja. Se puede pensar que la fuerte diferenciación entre ficción y no ficción en M, representa para los lectores problemáticos la situación más desfavorable.
Está claro, como ya lo señalamos, que la estructura laberíntica de A representa la mejor puesta en espacio para los lectores eclécticos. Los espacios de las bibliotecas M y N, con una separación marcada entre las categorías, son probablemente para ellos menos interesantes. Algunos lectores eclécticos que frecuentaban las bibliotecas M y N se quejaron del carácter excesivamente "geométrico" de esos espacios.
En lo que respecta a los lectores de ficción por autor, los espacios de las bibliotecas estudiadas son comparables: las dificultades principales de estos lectores resultan del ordenamiento puramente alfabético de la zona de novelas (que es común a las cuatro bibliotecas) y del carácter no exhaustivo del fondo respecto de la obra completa de ciertos autores. Hemos marcado con un signo negativo la biblioteca B porque es la única que integraba la poesía, el teatro y las ediciones críticas o las ediciones de obras completas en la zona alfabética de las novelas, mientras que en las otras tres bibliotecas estos sectores están separados de las novelas bajo la rúbrica "literatura". Esta fusión de géneros en la secuencia alfabética indiferenciada es particularmente molesta para los lectores de ficción por autor. Sería difícil distinguir las cuatro bibliotecas en cuanto a su adecuación respecto de los lectores de ficción por género: tanto la clasificación cuanto la puesta en espacio son indiferentes a la problemática de los géneros. Dicho esto, la biblioteca B tenía una ventaja sobre las otras en razón de la importancia de la zona de iniciativas de los biblioteca-rios: la multiplicidad de proposiciones comportaban ciertos reagrupamientos que se correspondían con géneros novelísticos. La biblioteca B era la única que, en esta zona, tenía un estante permanente consagrado a las novelas policiales. Las bibliotecas B, A y M proponían un sector, de importancia variable, consagrado al lector de novedades. La biblioteca N era en este sentido totalmente indiferente a este tipo de lector. Ante esta complejidad de la articulación entre la oferta y la demanda, ¿es posible definir principios de puesta en espacio de una biblioteca de libre acceso? ¿No es, por definición, imposible satisfacer simultáneamente todas las estrategias de apropiación de los libros? Dado que finalmente todos los tipos de lectores terminan por adaptarse al ordenamiento espacial que se les propone, se podría pensar que el problema inicial de esta investigación era un falso problema.
Sí y no. La reflexión de la institución (en este caso, el Ministerio de Cultura de Francia, a través de la Dirección del Libro y de la Lectura) era insuficiente en relación con la complejidad de la demanda cultural. Había que cambiar el nivel de esa reflexión, pero no abandonarla. La cuestión de la puesta en espacio de las bibliotecas municipales había sido abordada como si fuera posible encontrar un ordenamiento espacial adecuado para todos los usuarios. Ese ordenamiento ideal no existe: una determinada puesta en espacio será siempre más adecuada para ciertos programas de lectura y menos adecuada para otros, aun cuando, en definitiva, todo el mundo se adapte.
En nuestra investigación, nos encontramos con dos casos extremos: la biblioteca A y la biblioteca M. La estructura laberíntica de la biblioteca Ano tiene en cuenta la diversidad de la demanda: su puesta en espacio sólo es adecuada para un programa de lectura, el de los lectores eclécticos. Los lectores temáticos, los problemáticos y los lectores de ficción por género se sienten más molestos que en otras bibliotecas, y la satisfacción de los lectores de novedades depende de un factor independiente de la estructuración espacial global, a saber, que haya un lugar de presentación de novedades.
En el otro extremo, encontramos la biblioteca M: su rigidez y la fuerte segregación entre las zonas correspondientes a las categorías de la clasificación Dewey la vuelve ideal sólo para los lectores temáticos.
Nuestras recomendaciones fueron que había que evitar estos dos extremos: una interpenetración laberíntica de las categorías y una segregación demasiado marcada entre zonas cerradas. Dos ideologías opuestas, fundada cada una en una hipótesis a la vez fuerte y global, que desconocía la diversidad de la demanda. En verdad, las decisiones globales sobre la puesta en espacio del fondo de una biblioteca deberían ser tomadas considerando la composición socioprofesional de la población que frecuenta la biblioteca, dado que los programas de lectura parecen asociados al capital cultural del usuario (aunque no hayamos podido verificar cuantitativamente esta asociación).
En tres de las cuatro bibliotecas estudiadas, B, A y M, tuvimos acceso a encuestas que nos permitieron trazar aproximadamente el perfil socioprofesional de sus respectivos públicos. La comparación debe hacerse con prudencia, porque las categorías socioprofesionales utilizadas no coinciden exactamente de una biblioteca a otra. La categoría "patrones de la industria y el comercio" sólo es utilizada en la biblioteca M. Es posible que representantes de esta categoría estén incluidos en la categoría "ejecutivos" (cadres, en francés) de la biblioteca B y en la categoría "altos ejecutivos" (cadres superieurs) de la biblioteca A, pero no lo podemos saber con exactitud. El universo de los "inactivos" plantea también problemas. En B, la encuesta distingue entre los estudiantes y el resto de los inactivos, pero no se pueden diferenciar los jubilados, los desocupados y las amas de casa. En el caso de A, disponemos de la distinción entre desocupados y el resto de los inactivos no estudiantes.
Los datos se presentan en el cuadro adjunto. En los tres casos, corresponden al público que frecuenta la sala de libre acceso para adultos. Está claro que el nivel socioprofe-sional del público de la biblioteca M es netamente más elevado que el de las otras bibliotecas: 21,5% de "ejecutivos superiores", categoría que incluye las profesiones inte-lectuales (probablemente, en el caso de M, profesores uni-versitarios), contra 5,5% en A; en B, los ejecutivos superio-res y medios totalizan el 22%. En realidad, se pueden adicionar a los ejecutivos superiores de M los patrones, en la medida en que, si representantes de esta categoría exis-ten en las otras dos bibliotecas, han sido incluidos en la categoría de los ejecutivos superiores. De lo cual resulta, en lo que toca a las capas socioprofesionales más elevadas, un 23% para M, un 5,5% para A y una proporción imposible de calcular para B dado que los ejecutivos superiores y medios están mezclados, pero que debe estar más próxima a A que a M, teniendo en cuenta el conjunto de características del público de B.
En el otro extremo de la escala, los obreros son práctica-mente inexistentes en M (0,5%). Los ejecutivos medios y los empleados considerados en conjunto representan más de un tercio del público de Ay un cuarto del público de M (23%).
El público de la biblioteca M, localizada en el corazón del barrio latino de París y rodeada de universidades, es sin duda el de nivel socioprofesional más alto. B es proba-blemente la más popular. En el caso de M, la entronización de los ficheros en la entrada y la sistemática segregación de las zonas temáticas armoniza entonces con su público. Con el dato complementario de que en A y en B, el fondo documental y el fondo ficcional son aproximadamente iguales (mitad y mitad de las colecciones); en M en cambio, el fondo documental es casi tres veces más importante que el fondo de novelas. Sin embargo, la puesta en espacio de M no es adecuada para los lectores problemáticos, que son probablemente allí más numerosos que en las otras dos bibliotecas.
Se pueden detectar pues algunas relaciones globales entre la ideología que preside la gestión de la institución, la puesta en espacio de la biblioteca y las características del público que la frecuenta, lo cual no excluye incongruencias y contradicciones.
Desde este punto de vista, la biblioteca B es probablemente la más coherente. Transparencia, contacto, orientación: así habíamos resumido nuestro análisis de la puesta en espacio de B. Voluntad pedagógica enérgicamente expresada por la directora, en el contexto popular de una biblioteca dependiente de una municipalidad comunista. De las cuatro bibliotecas estudiadas, es la que facilitaba la mayor cantidad de programas de lectura (cuatro sobre seis). En el otro extremo la biblioteca M, con fuertes reminiscencias de las bibliotecas tradicionales sin libre acceso, y que servía a una burguesía parisina media y alta con una proporción importante de profesores universitarios. La biblioteca A, en un contexto de "clase media" por decirlo así, donde la puesta en espacio laberíntica, si bien expresaba institucionalmente la óptica de funcionarios socialistas en su concepción, era mucho más difícil de interpretar.
Queda en fin la biblioteca N, llamada mediateca, que no había realizado encuestas sobre la composición socioprofesional de su público, salvo el dato según el cual el 70% de los que concurrían a ese establecimiento eran jóvenes de menos de 30 años. Insertada en medio de un espacio "high-tec" mucho más amplio era, de las cuatro bibliotecas, la más parecida a lo que, después, Marc Augé ha calificado de "no lugares": diferentes tipos de actividades rodeaban ese espacio abierto, a la manera de un shopping center; en el centro de ese espacio los televisores para mirar las videocasetes; terminales de computación para consultar las colecciones, y ausencia total de empleados, salvo en el mostrador de préstamos (véase Augé, 1992). Al principio del libre acceso se agregaba en este caso la lógica del "autoservicio". Vista a la distancia, representaba sin duda la irrupción de una cierta "modernidad", la irrupción de la mediatización en el universo de las bibliotecas municipales. Lo importante era atraer público, dispuesto a entregarse a múltiples actividades de socialidad difusa: como lo señalé, sólo el 40% del público acudía al lugar para leer. Este tema de la mediatización apareció incidentalmente cuando ya habíamos terminado la investigación. Y dio lugar a ciertas discusiones en el ambiente de los bibliotecarios.
Polémica
Habiendo tenido acceso al informe final de esta investigación antes de que fuera publicado, la directora de la mediateca de la ciudad de Le Mans, que había sido inaugurada poco antes, se puso en contacto conmigo y me invitó a visitar el establecimiento. La particularidad de esta flamante mediateca era que representaba una concepción en guerra con la clasificación tradicional de Dewey, y consistente en organizar la temática de las colecciones en "centros de interés".
En mi informe yo había insistido en que la cuestión de la clasificación no tiene mayor importancia en sí misma; que lo importante es que haya una clasificación, un modo de organización específico a partir del cual (o contra el cual) el usuario puede construir su estrategia y aplicar su programa de lectura. En el contexto del enfrentamiento ideológico entre los partidarios de la clasificación Dewey y los promotores de los "centros de interés", mi posición sólo podía ser interpretada como una suerte de provocación.
Respondí amablemente a la invitación y, naturalmente, visité la mediateca de Le Mans. Como nuestra investigación estaba terminada, era imposible incorporarla como un caso más de nuestro análisis. Me limité entonces a añadir un posfacio al informe, titulado "A propósito de un espacio organizado en 'centros de interés". Reproduzco a continuación lo esencial de ese posfacio.
"El establecimiento [la nueva mediateca de Le Mans] comporta un espacio de libre acceso organizado en 'centros de interés'. Se trata pues de un caso a priori muy diferente de las cuatro bibliotecas analizadas en este trabajo. Por otro lado (y contrariamente a la biblioteca N, que ha adoptado también el nombre de `mediateca'), la mediateca de Le Mans integra los diferentes soportes en los mismos lugares: cada centro de interés agrupa los documentos papel y las casetes de audio y vídeo que corresponden al tema. La clasificación comporta 25 centros de interés representados por otros tantos ideogramas que se reproducen en grandes paneles. 
Los resultados de esta investigación nos han llevado a una conclusión: el sistema de clasificación es menos importante de lo que se podría suponer en función de las discusiones apasionadas en torno a la Dewey y las polémicas sobre los 'centros de interés'. Es pues probable que el sistema aplicado en Le Mans sea, en relación con la orientación espacial de los usuarios, tan eficaz como los demás sistemas. Sólo una investigación comparativa permitiría aclarar este punto." "Toda clasificación vehicula una concepción del mundo y de los saberes que siempre, a partir de un determinado punto de vista, se podrá criticar. La buena clasificación no existe. En cambio, es fácil identificar rápidamente los defectos de una clasificación. Enumeremos algunos de los defectos que aparecen en la clasificación de la mediateca de Le Mans. Dado que hay un centro de interés que se llama 'Las ciencias y las técnicas', que la sociología y la antropología se encuentran incluidas en 'Vivir en sociedad' y que la astronomía, la biología, la zoología, etc., aparecen en la na-turaleza y la tierra', de esto resulta que la sociología, la antropología y las ciencias de la naturaleza no son ciencias.
El centro de interés `La vida política y la vida del ciudada-no' no parece tener relación con el fenómeno de 'Vivir en sociedad'. Dado que hay un centro de interés que se llama `El mundo del espectáculo' y otro que se llama 'El arte y los artistas', hay que concluir que sólo se consideran artes las artes tradicionales (pintura, escultura, grabado, etc.). Y que el cine, el teatro, la danza, no son artes..."
"Fuera de los defectos de toda clasificación, se podría buscar la categorización más próxima a los funcionamientos cognitivos de los usuarios: es, en parte, la ambición de los partidarios de los 'centros de interés'. Ahora bien, hemos visto que la diversidad de la demanda...muestra toda la dificultad de semejante proyecto: el sistema al que se llegue facilitará ciertas modalidades de lectura y excluirá otras. La clasificación 'natural', que responda a las modalidades de categorización de una mayoría de usuarios, tampoco existe."
"Lo que está verdaderamente en juego en la oposición entre partidarios de la clasificación Dewey (más o menos adaptada) y los partidarios de la filosofía de los 'centros de interés' es la cuestión de elegir entre una clasificación marcada por una concepción del mundo y de los saberes que se remonta al siglo xix, y una clasificación que estará inevitablemente marcada por otra ideología, sin duda más actual. Desde este punto de vista, uno puede preguntarse si no es preferible hacer uso de una clasificación en desfase con el mundo contemporáneo (como la Dewey) antes que un sistema que no hace otra cosa que reproducir (esta vez en el espacio de las bibliotecas municipales) la `grilla' consagrada a nuestro alrededor, en todos los discursos sociales, por los medios. En mi opinión ésta es la principal crítica que se puede formular, en lo que hace a la clasificación misma, a los 'centros de interés'; éstos no hacen más que reforzar los modos de clasificación establecidos por la mediatización de nuestras sociedades. `La salud', 'El hogar', 'El niño', `Deportes', Viajes', 'Auto-moto', 'Espectáculos', 'Tiempo libre y entretenimientos: pareciera que estamos leyendo la lista de rúbricas de la prensa, o la grilla de programas de los canales de televisión."
"Quedan planteados los problemas de la puesta en espacio. Por la claridad del lugar, por la posibilidad de una visión global, e inclusive por la configuración del conjunto, la sala de adultos de la mediateca de Le Mans recuerda la biblioteca B que hemos analizado, salvo que el espacio en Le Mans es mucho más grande. Por la segregación de los lugares consagrados a cada centro de interés, en cambio, la mediateca de Le Mans se parece a la biblioteca M: cada contexto inmediato de apropiación, correspondiente a un tema, está construido como un 'nicho' separado de los demás. Esta estrategia de encerramiento en cada tema, que privilegia lo que llamamos el contexto inmediato de apropiación, es explícita en la presentación conceptual del proyecto de la mediateca de Le Mans: el centro de interés, se dice allí, 'es un espacio lógico y material donde el verdadero centro es el lector'; ese espacio 'debe entrar completamente en el campo de visión del lector' y 'debe estar a escala del individuo'."
"Ahora sabemos que el único usuario 'ideal' inscripto en semejante espacio es el lector temático. Los lectores de ficción por autor, los lectores de ficción por género y los lectores de novedades encuentran en Le Mans la misma situación que en las otras bibliotecas que hemos estudiado. Los problemáticos y los eclécticos, en cambio, se encuentran allí netamente desfavorecidos."(Verón, 1990, pp. 85-88)
SEGUNDA PARTE LIBROS EN LA ESCUELA
Mercado y estrategias enunciativas
Los múltiples discursos que circulan en la sociedad a través de los medios constituyen un mercado de consumo extremadamente complejo. Yo me he interesado durante largo tiempo en los medios informativos, y en particular en. la prensa escrita. Trabajando sobre la prensa escrita (llamada también prensa "gráfica") en Europa y en la Argentina, me pareció importante elaborar un concepto destinado a comprender el vínculo entre el medio y &lector: • el concepto de contrato de lectura.'
La metodología del contrato de lectura se inspira en la teoría de la enunciación, que ha conocido un desarrollo extremadamente importante en los últimos veinte años. La teoría de la enunciación parte de la distinción entre dos niveles de funcionamiento de toda comunicación, lingüística o no lingüística: el plano de la enunciación y el plano del enunciado. Decimos de "toda" comunicación porque la teoría sostiene que estos dos planos son diferentes y están necesariamente presentes en todo acto de discurso.
El plano de la enunciación es aquél en el cual, en el discurso mismo, se construyen las posiciones del que comunica (enunciador) y de aquél a quien el acto de discurso   está dirigido (destinatario) Es pues indispensable distinguir el enunciador (posición del que comunica, construida en su comunicación) del. emisor (entidad individual o colectiva "real"); del mismo modo, conviene diferenciar el destinata-rio (posición de aquél a quien está dirigida la comunicación, posición construida en el discurso), del receptor (enti-dad individual o colectiva "real"). Enunciador y destinata-rio son entidades cliscursiVas o, si se prefiere, entidades del imaginario de la comunicación. Está claro que un mismo emisor puede construir de sí mismo diferentes posiciones (diferentes enunciadores) en diferentes comunicaciones que pueda efectuar.
El plano del enunciado corresponde esquemáticamente al "contenido" de la comunicación. Un mismo contenido puede ser transmitido a través de estrategias enunciativos muy diferentes.
Otra manera de presentar la distinción entre enunciación y enunciado es decir que el enunciado tiene que ver con lo que se dice y la enunciación con la manera de decir lo que se dice. Es en las múltiples maneras disponibles para transmitir un mismo "contenido" que se construyen las posiciones del enunciador y del destinatario.
El análisis de las estrategias enunciativas tiene una importancia central en el análisis de los discursos mediatizados, por razones que derivan directamente de las leyes de la competencia en el mercado de los discursos.  Piénsese en la competencia entre los grandes diarios, de información. En términos de contenidos, en un día dado los diarios nos relatan más á menos los mismos hechos. ¿Qué puede determinar que yo prefiera el diario A al diario B? No los contenidos respectivos de uno y otro (que son muy semejantes) sino la manera en que me los transmiten. Lo que se me propone en el quiosco no es simplemente . información, sino maneras:de transmitir información. Y cada lector prefiere unas maneras a otras. La metodología del contrato de lectura está destinada a identificar y describir esas maneras de decir que son las que crean el vínculo entre el medio y el lector.
Si la actualidad del país y del mundo día tras día impone a los medios informativos una fuerte homogeneidad de contenidos, homogeneidad que sólo puede ser compensada, en términos de la búsqueda de una singularidad del producto, en el plano de la enunciación, de las maneras de decir, la situación aparece como aun más rígida en el campo de los textos escolares, que es el campo que nos va a interesar aquí.
A las reglas propias de la competencia entre productos discursivos, tal como aparecen en el sector de los medios de información, se agregan en este campo de los textos escolares otras restricciones institucionales que acentúan la inevitable homogeneidad de los contenidos: los programas que el libro o manual tiene que respetar, las directivas del Ministerio de Educación sobre unidades temáticas, etc. ¿Qué es entonces lo que puede determinar que un maestro (principal prescriptor de libros de texto) prefiera recomendar el manual del editor A y no el del editor B? La importancia crucial de la enunciación aparece aquí con una claridad particular; permite en cierto modo una demostración privilegiada del hecho de que la competencia en el mercado de discursos pasa por las maneras de decir; en este caso, por ese plano en que el libro de texto construye su vínculo con los actores del mundo escolar.
Mientras miro las viejas hojas – Carlos Scolari
Un libro, otro más, sobre el fin del libro (y de los otros medios). La Modernidad se pone de pie sobre las espaldas de sus gigantes para contabilizar los cadáveres que ha dejado su avance arrollador. La planificación de la obsolescencia. La Postmodernidad, una meta-muerte en sí misma, extiende un certificado de defunción sobre la Modernidad y sus muertos. Fin de los grandes relatos (Lyotard), fin de la historia (Fukuyama), fin de la novela (Mendoza), fin del trabajo (Rifkin)... Ahora que el debate sobre lo postmoderno fue desterrado de las tertulias intelectuales, sólo nos queda un montí-culo de cenizas que los nuevos vientos se encargarán de ir llevando por ahí. Cada medio de comunicación, antes o después, asiste a su propio velatorio. El cine ha reflexionado, si no sobre su muerte, al menos sobre el final de una época dorada donde este medio no tenía contendientes en el universo de las imágenes en movimiento. Nuovo Cinema Paradiso (G. Tornatore, 1988) nos hacía revivir esa época, un período que terminaba como los libros de Ray Bradbury en Fahrenheit 451: en medio de las llamas y con olor a celuloide quemado. A todos los que nos gusta navegar por las aguas semióticas llevamos en nuestra retina otra imagen de libros quemándose: el incendio de la biblioteca en las últimas páginas de El Nombre de la Rosa. De estas cosas tan actuales hablaremos en este artículo.
La llegada de lo nuevo Cada vez que un "nuevo medio' se integra al ecosistema de co-municación se producen de manera indefectible ciertos movimien-tos o desplazamientos teóricos que se indican a continuación: I) De forma casi automática se generan movimientos culturales de rechazo o de aceptación acrítica de "lo nuevo". El debate entre apocalípticos e integrados (Eco, 1964) alrededor de la televisión y la cultura de masas se repitió en los años noventa con la web: frente a los que ensalzaron lo "nuevo" de los tt070 media los defensores de los old media se refugiaron detrás de una trinchera de volúmenes para resistir un ataque que sólo ellos veían. Cualquier libro con pretensiones de cientificidad debe colocarse más allá de la razón dualista que reduce todo a oposiciones manicy teas. 2) El discurso maniqueo algunas veces pretende ser superado a golpes de instrumentalismo: el medio, según está versión, es sólo un instrumento neutro que, dependiendo de quién o cómo lo utilice, pue-de tener efectos positivos o negativos. Esta lectura apresurada —basada en la vulgata mcluhaniana es refutada por el mismo McLuhan: los instrumentos creados por los humanos, lejos de ser una dócil prótesis en sus manos, los remodelan. Los "nuevos medios" no son ni buenos ni malos, pero es indudable que están reformateando nuestra cognición y muchos aspectos de la vida cultural y social. 3) Cada vez que aparece una nueva tecnología y se la pretende encuadrar teóricamente, se producen otros dos movimientos que tienden a anularse mutuamente. Por un lado surgen los investigado-res aeriiital distoniimáitas cuyo planteo puede reducirse al siguiente postulado: el "nuevo medio" es tan revolucionario e innovador que todo el saber científico acumulado hasta ahora no puede ser aplicado: la salida, obviamente, se encontraría en los siempre citados y nunca explicitados "nuevos paradigmas" teóricos. Por otra parte, los Tifitili enahnuilias sostienen que el "nuevo medio" de "nuevo" no tiene nada, y por lo tanto se puede seguir trabajando con los modelos teóricos y las metodologías tradicionales. Se trata de seguir regando el propio paradigma y seguir comiendo de sus magros fru-tos (Scolari, 2008a).
4) Cada discurso que ensalza la aparición de un "nuevo medio" se complementa con un discurso que extiende un certificado de de-función a un "viejo medio". Algunos predijeron la muerte del teatro por la llegada del cine, la desaparición del cine por la difusión de la radio y la televisión, la extinción del libro por culpa de la web. Como se puede deducir a partir del párrafo anterior, la historia de los medios se repite, primero como irrupción innovadora —la radio era un new media en la década del veinte, y la televisión lo fue en los cin-cuenta- v después como velorio. Algunos intelectuales sienten un espe-cial placer en extender certificados de defunción a las old media. Como dice la I )] inicia línea de Fahnmheit 451 ,"it was a pleasure to bum".'
2. Libros + bibliotecas + incendios = Eco2
Escribe Humberto  Eco en El  Nombre de la Rosa : "Quería un ciego que custodiase una biblioteca (me parecía una buena idea narrativa), y biblioteca más ciego sólo puede dar Borges, también porque las deudas se pagan" (1989:515). Mutatis mutandis, si hablamos de incendios y libros, una figura se abre paso entre los anaque-les de la biblioteca: el mismo Umberto Eco. Tanto su producción teórica como narrativa, sin olvidar su pasión como bibliófilo, lo co-locan como referencia ineludible en el debate sobre el fin de libro. Recapitulemos este recorrido.
Robert Comer abrió la discusión con un artículo titulado The Enid of Books y publicado por The New York Times en 1992: El hipertexto es ciertamente un entorno nuevo y único. Los artistas que trabajan en ese entorno deben ser leídos ahí. Y probablemente serán juzgados en ese mismo entorno: la crítica, al igual que la ficción, se está moviendo fuera de la página (off the pape) para irse al online, donde es .susceptible de continuos cambios textuales y de estado.
Fluidez, contingencia, indeterminación, pluralismo, discontinuidad son las claves del hipertexto, y se están convirtiendo rápidamente en principios, de la misma manera que la relatividad hace no tanto tiempo desplazó a la manzana cayéndose (Comer, 1992). En los comienzos de la era digital parecía que todos los textos se estaban moviendo, como decía Comer, "off the page" . Después ele 500 años de libros impresos y 2.000 años de pasar páginas con la yema del dedo la web afectó formas muy radicadas de producir y hacer circular el conocimiento. En este contexto los libros de Gutenberg, como los grandes depredadores del jurásico, parecían condenados a la extinción.
mberto Eco no podía quedar al margen de este debate. En 1994 organizó en el Centro Intenzazionak di Studi Semiotici e Cognitivi (San Marino) un seminario titulado The. Future of the Book que convocó a especialistas de todo el mundo. Como resultado de este seminario, no podía ser de otra forma, Ceoffrey Nunberg publicó un libro titu-lado 'the Future of the Book (University of California Press, 1997). En este seminario Eco dejó caer aquellas que serían sus reflexiones más destacadas sobre el fin del libro.
Eco identificó una serie de núcleos temáticos en el discurso sobre el "fin del libro" y trató de ir más allá de las oposiciones maniqueas (nuevo/viejo, vida/muerte, pasado/fiuuro, etc.). Escuchemos lo que Eco decía sobre el más importante dispositivo para la transmisión cultural desde el siglo XV:
Imágenes versus cultura alfabética
Las responsabilidades y las tareas deben ser cuidado-samente balanceadas. Si para aprender idiomas las cimas son mejores que los libros, cuidemos los case-tes. Si una presentación de Chopin con comentarios en CD ayuda a que la gente entienda a Chopin, no nos preocupemos si no compran los cinco volúmenes
Libros venus otros [...] Estoy seguro de que las nuevas tecnologías vol-soportes verán obsoletos muchos tipos de libros, como las en-ciclopedias o los manuales [...] Los libros seguirán siendo indispensables no sólo para la literatura, sino en cualquier circunstancia donde se necesite leer con cuidado, no sólo recibiendo información sino también especulando y reflexionando sobre ella (Eco, I997b).
Publicar versus La gente puede comunicar directamente sin la inter-comunicar mediación de las editoriales. Mucha gente no quiere publicar; simplemente quieren comunicarse entre sí. El hecho de que en el futuro lo harán por coreo ele-trónico o por Internet será un gran beneficio para los libros, la cultura y el mercado de libros. Miren una librería. Hay demasiados libros (Eco, 1997h).
Cambio venus En la historia de la cultura nunca algo ha simplemente integración matado otra cosa. Algo ha cambiado otra casa (...] Me parece que la oposición real no es entre computadoras y libros, o entre escritura electrónica y escritura ma-nual o impresa (Eco, 1997b).
En los años siguientes Eco siguió participando en el debate sobre el fin del libro en diferentes conferencias y eventos, pero los fundamentos de su discurso siguieron siendo aquellos presentados en San Marino en 1994. En una serie de entrevistas -A Gonversation on Infinnation (Eco, 19956), Le notizie surto troppe, imparate a decimar-le, (Eco, 1996a) y The JVorld According to Eco (Eco, I 997a)- el destacado semiólogo describió muchas circunstancias y experiencias personales relativas al uso de la computadora y la sobrecarga infor-mativa (infOrmation ovellmo). Antes, si yo necesitaba una bibliografía sobre Noruega y la semiótica, iba a una biblioteca y probablemente encontraba 4 Ítems. Tomaba notas y encontraba otras referencias bibliográficas. Ahora con Internet puedo tener 10.000 Ítems. A estas alturas queda paralizado. Tengo que elegir otro tema (Eco. 1995)
nos permite crear y editar imágenes, cuyas instrucciones son introducidas por medio de iconos; pero también. es cierto que la computadora .se ha convertido, ante todo, en un instrumento alfabético (Eco, 1996b). La 11'11'11' es la Abuela de Todos las Hipertextos, una biblioteca mundial donde uno puede, o podrá dentro de poco tiempo, tener acceso a todos los libros que desee. La web es el sistema general de todos los hipertextos existentes (Eco, 1996h). penemos tres tipas de memoria. La primera es orgánica, es la memoria de carne y sangre (11e.sh ami blood) administrada por nuestro cerebro. La segunda. es mineral. En este sentido la humanidad ha conocido dos tipos de memoria mineral: hace algunos milenios era la memoria. representada por las tablas de arcilla y los obeliscos, muy conocidos en. este país (Egipto, N.d.1..), donde la gente grababa sus textos. Sin. embargo, el segundo tipo de memoria mineral es la actual, la. de nuestras computadoras basadas en el silicio. También hemos conocido otro tipo de memoria, la vegetal, representada en las primeros papiros, también muy conocida en este país, y los libros, hechos de papel 1. Este lugar (la Biblioteca Alejandrina, N.d.T) ha estado en. el pasado y lo estará en el futuro destinado a. la conservación de libros; por lo tanto es y será. un templo de la. memoria vegetal (Eco, 2003). Inclusive si se imprime en papel ácido moderno, un libro dura unos 70 años más o menos, pero siempn? es más que un soporte magnético. Es mas, ellas no .sufren por los cortes eléctricos ni las caídas de tensión, y son más resistentes a las descargas (Eco, 2003).
Por favor recuerden que tanto los hebreos como las primeras civilizaciones árabes estaban basadas en un. libro, y esto no es independiente del hecho de que ambas fueran civilizaciones nómades. Los antiguos egipcios pudieron grabar sus textos en obeliscos de piedra.; Moisés y Mahoma no pudieron. Si una quiere cruzar el Mar Rojo, o ir desde la península arábiga hasta España, un rollo es un
Después de haber pasado doce horas en una computadora, mis ojos quedan como dos pelotas de tenis, y siento la necesidad de sentarme confortablemente en un sillón y leer el diario, o quizás un buen poema. Creo que las computadoras están dijúndiendo un nuevo tipo de allizbetismo, pero son incapaces de satisfacer todas las necesidades intelectuales que ellas mismas estimulan (Eco, 2003).
Para concluir esta sección, podemos decir que la visión ele Umberto Eco sobre el futuro del libro no se aleja demasiado de las concepciones de Marshall McLuhan y otros miembros de la llama-da Escuela ele Toronto (Harold Milis, Derrick de Kerkhove, Robert Logan). Como hemos visto, Eco considera que los libros no desapare-cerán: simplemente están redefiniendo su lugar en el sistema de medios. Si bien en la actualidad "el concepto de alfabetismo compren-de muchos medios", el libro es todavía "el más económico, flexible, lava-y-listo sistema para transportar información a muy bajo costo" (1997b). El libro no ha muerto, larga vida a la memoria vegetal.
3. Soportes, semiosis e interfaces ¿Cuál Eco se interesa por el fin del libro? ¿El profesor ele semióti-ca de Rolan o el bibliófilo empedernido? En otras palabras: ¿Debe la semiótica ocuparse del fin del libro? ¿Entra dentro de su mirada científica la desaparición de un soporte material? ¿Debe la semiótica extender su análisis hacia el soporte material o está limitada al estudio de los procesos semiósicos de producción e interpretación de significados? Esbozo una primera hipótesis: el bibliófilo se interesa por el oh-jeto-libro, el semiótico por los sistemas de significación que se expre-san en sus páginas y los correspondientes procesos ele producción/ reconocimiento de sentidos que desencadenan. Explica Eco en su
Claro que hay bibliófilos que 11.1 incluso leen las libros que acumulan.. Pero para leer tantas libras hay que ser un ratón. de biblioteca. El bibliófilo, en. cambio, si bien. está atento al contenido, quiere el objeto, y si es posible que sea el primero que salió de la imprenta. Existen bibliófilos, que yo no apruebo pero comprendo, que si tienen. un. libro con. las páginas pegadas no las separan para. no violar el objeto que han conquistado. Cortar las páginas de un libro raro sería. como si un. coleccionista de relojes rompiera la caja para ver el mecanismo (Eco, 2007). El bibliófilo practica el culto del soporte orgánico, es incapaz de maltratar un volumen, se esmera por mantenerlo en vida y nunca se le ocurriría subrayar una frase. El semiótico, por el contrario, desarrolla una mirada con rayos X donde el soporte tiende a des-aparecer y se fija en la estructura ósea del corpus textual. Cuando el Eco-semiólogo analiza Sylvie de Nerval en Isctor in abulta 0979: no nos dice nada del ejemplar impreso sobre el cual está traba-jando. No sabemos si era un ejemplar hardcover o de bolsillo, si estaba subrayado con lápiz o anotado en sus márgenes con tinta. Esta aproximación semiótica que ignora al soporte se convierte en el gesto especular del Eco-bibliófilo, el cual se deleita en El Nombre de In Rosa describiendo con lujo de detalles el estado de las páginas de un manuscrito del siglo XII (pero sin entrar a analizar su dispo-sitivo de significación).
Volvamos a nuestro debate sobre el fin de libro. Si el libro des. aparece en tanto soporte orgánico de la escritura, la profesión (que es también pasión) del bibliófilo se extinguirá ole a poco, hasta que quede desfigurada o absorbida totalmente por la del arqueólogo. Es sólo una cuestión de tiempo: los bibliófilos se ocupan de incunables y los arqueólogos de papiros. Al César lo que es del César. Pero si el libro muere, el lenguaje verbal e icónico que se expresa en sus páginas de papel no se irá con él: encontrará otros soportes para expresarse. El semiólogo, desde esta perspectiva, tiene su futuro profesional (y pasional) asegurado. Siempre habrá textualidades mi-nerales, vegetales o digitales para analizan si no son los libros, nos paremos de los textos que aparecen en algunas de las pantallas que nos rodean.
¿Es posible cruzar estas dos tradiciones, la del bibliófilo (que se centra en el soporte material y descarta el contenido) y la del se-miólogo (que se reserva para sí el estudio de los sistemas semióticos, más allá de la materia en que se expresen)? Creo que sí. El punto de encuentro sería una semiótica de las interfaces (Scolari, 2004), en este caso una semiótica especializada en las interfaces de la escritura corno aquella desarrollada por Alessandro Zinna en Le interface  degli oggeill di serian. (2004).4 Si las interfaces son semiotizadas, es decir, analizadas en tanto dispositivos que también hacen su aporte en la construcción del sig-nificado, entonces esa zona vacía que queda entre el soporte y el texto comienza a completarse. En otras palabras: si considerarnos a las interfaces corno un dispositivo de significación, es posible juntar alrededor de una misma mesa la tradición bibliófila de los estudios de los soportes materiales de la escritura y la tradición semiótica. Este festín imaginario, donde estarían invitados investigadores como Guglielmo Cavallo, Roger Chartier, Lucien Felwre y Henri-Jean Martín, se podría completar con lo más granado de la escue-la semiótica textual, por ejemplo Algirdas Greimas, Eliseo Verón, Mijail Bajtín y Jurij Lotman. Umberto Eco, por su triple condición de bibliófilo, semiólogo e italiano, debería presidir el evento ocu-pando el lugar del eapotavoln. Enfrente a Eco, en el otro extremo de la mesa, una silla debería estar reservada a Roland Barthes.
¿Por qué no sentar a Barthes junto a Greimas, Verón, Bajtín o Lotman? Al final de los años 60, después de recoger el guante se-miológico que los discípulos de Saussure habían dejado caer en el 1916, Roland Barthes fue reconfigurando sus ideas de lo que era un texto, un autor o una interpretación. Este último Barthes, tan amado por la escuela deconstruccionista e hipertextual (Landow, 1992), se fue acercando a la práctica de la escritura, sobre todo después desu experiencia en Japón. Si en L'Empire des Signes (1970) Barthes reflexionaba sobre la escritura ideográfica japonesa y el gesto del pincel deslizándose sobre la superficie del papel, en 1977 abrió la lección inaugural al aflige de Frantz. sosteniendo que la literatura, más que un corpus de obras, es "el complejo gráfico de las huellas de una práctica: la práctica de la escritura" (Barthes, 1981: 11). Es ahí, en el papel todavía húmedo por el paso del pincel, en la superficie vegetal marcada por los tipos de plomo entintados, en la pantalla plana de las máquinas digitales, donde la semiótica de las interfaces de la escritura construye su cmpus y encuentra su motivo de ser. Pero nos volvimos a alejar del terna cle este artículo: ¿Desaparecen los libros? Es muy probable. las tablas de arcilla duraron varios mi-lenios, los papiros sobrevivieron otro tanto, los códices de pergamino tuvieron su momento de gloria durante unos trece siglos... ¿Por qué habrían de ser eternos estos objetos de papel impreso? Como ya dijimos, que el soporte material desaparezca no significa que la escritura o las prácticas cle lectura mueran ni que sus interfaces pasen a mejor vida. Veamos rápidamente estos cambios. El paso del rollo de papiro al códice de pergamino hace unos 2.000 años significó dos cambios: una modificación del soporte (de una trama de juncos a la piel) y un cambio de interfaz (cle un texto que se desenrollaba a un texto que se hojeaba). Por otro lado, el paso del códice de pergamino al códice de papel en el siglo XIII no fue tan traumático: cambió el soporte material pero la interfaz siguió siendo la misma. La llegada de la imprenta, revolucionaria bajo tantos aspectos, apenas modificó la interfaz de los libros que se copiaban a mano a comienzos del siglo XV. En la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos se encuentran expuestos dos ejemplares enfrentados: por un lado la Biblia de Gutenberg (tina de las mejores ediciones salidas cle su imprenta), por otro la Biblia Gigante de Mainz (manuscrita). Ambas fueron realizadas alrededor del 1450. Resulta cuanto menos interesante ver cómo los impresores hicieron todo lo posible para reproducir con medios mecánicos lo que hasta ese momento se hacía a manos

Siguiendo con esta rápida lectura histórica, los actuales libros digitales reproducen en la pantalla interactiva el gesto de "pasar página" proveniente de los códices manuscritos nacidos con la era Cristiana', al mismo tiempo que los programas de videmsnitura se presentan en la pantalla bajo la forma de un rollo vertical sin solución de continuidad... Si los soportes materiales de la eStrial-ra pueden terminar en un museo, las interfaces  mueren: se transforman y aparecen en otros soportes (Scolari, 2004). Si trasladamos este planteo desde las interfaces a los medios nos encontramos con lógicas tres. Los medios rara vez desaparecen: suelen adaptarse al nuevo ecosistema para sobrevivir, por ejemplo adoptando o lindo los rasgos pertinentes de los recién llegados o integrándose dentro del nuevo medio (Scolari, 2008a, 2008b). Según Marshall McLuhan el contenido de un nuevo medio es siem-pre otro medio. El cine deglutió al teatro, la televisión al cine, la web a la televisión.
Las apasionadas discusiones que enfrentan a los adalides de la me-moria de silicio contra los defensores de la memoria vegetal deberían ser encuadradas dentro de una evolución histórica de larga duración. Más de un escriba se habrá querido tirar de la Pir: " le de Keops cuando aparecieron los primeros códices de pergamino , y mejor no pensar en las reacciones de los copistas medievales a la "nueva tecnología" inventada por Gutenberg a mechados del siglo XV. Los soportes materiales y las discusiones pasan, las interfaces y los procesos semió-sicos de producción de sentido e interpretación, quedan.













































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