LA ALDEA PLANETARIA DE MAC LUHAN
En los anteriores capítulos nos
fiemos ocupado de los estructuralistas franceses: de Lévi-Strauss, de Foucault,
de Althusser, para quienes. exigencias rigurosas configuran el alma y el
comportamiento de las comunidades humanas y consiguientemente de los
individuos. Nos hemos referido a las críticas. que Calbraith hace a la sociedad
opulenta o de consumo y a lo que él llama las «tecnoestructuras" cuyo
destino es producir por producir, sin
descanso. Dedicamos atención a Herbert Marcuse, filósofo alemán naturalizado
americano, para quien la tecnología« ha creado la civilización unidirOnsional
de nuestros días, que esclaviza a los hombres y cu-yos profundos impulsos y
cuya libertad natural reprime brutalmente. Dijimos entonces que los movimientos
juveniles realizados en 1968 en Francia y en los Estados Unidos tenían la
inspiración marcnsiana. Nos parece, por eso, interesante anotar ahora que
refinándose específicamente a los jóvenes franceses Alain Robbe-Prillet, cineasta
y teórico del nouvenit roiitan declaraba a la prensa de Ríode janeiro , poco
tiempo dospués,loiguiento: "Los estudiantes quieren destruir la
civilización de consumo en la cual los trabajadores tratan precisamente de
entrar. Estos desean con razón más casas, más heladeras, más bienestar para
todo el mundo, en tanto que los estudiantes quieren destruir todo eso".
Las palabras de Robbe-Grillet explican las incongruencias que pudieron
observarse en la crisis francesa de mayo de 1968. En el presente capítulo
pretendemos dar un esbozo de las ideas brillantes y paradojales de otro
escritor que se ha hecho también famoso
en nuestros días. Se trata de Marshall Mac Luhan quien, partiendo del estudio
de los. Medios de información el discurso la radio, el libro, la televisión,
etc intenta un análisis en profundidad de la eiT wlizadión. Los medios de
información tienen según él, un papel decisivo en la configuración del espíritu
y en la estructuracion del pensamiento de los sentimientos y hasta de la vida
sensorial de los hombres. Afectan el complejo psíquico y social humano en su
totalidad. En los medios de información lo importante no es el contenido los
datos que, trasmiten, sino el órgano de percepció que utilizan. La información
oral, la información escrita, la información electrónica afectan diferentemente
nuestro sistema sensorial, alterando nuestro torno y con ello modifican
nuestros modos de sentir y de pensar. Es imposible, según Mac Luhan comprender
los cambios sociales y culturales que han tenido linar en la historia que se
producen fictualmente en el mundo sin el conocimiento de los medios que se
utilizan para la información enlas respectivas épocas.
Como los estructuralistas y como
Calbraith y Marcuse, y acaso con más virulencia que éstos, Mac Luhan es
discutido. Así, por ejemplo, la revista L'Express de París ciaba cuenta de la
aparición de dos de sus libros, traducidos al francés, bajo el llamativo título
de El escándalo Mac No faltan quienes lo colocan, como intérprete de la
civilización, a la altura de Spengler o de Toynbee, considerándolo como uno de
los más agudos pensadores de nuestro tiempo. Es, sin duda, una exageración.
Pero no menos exagerados son los que lo califican de mistificados y afirman que
sus ideas no son más que el producto de un ingenioso talento mezclado con una
arrogante seudociencia. En un seminario que tuvo lugar en Stanford sobre el
significado de la televisión, el profesor John R. Silvcr llegó a decir de él
que estaba presente en la reunión, que era el "mas divertido comediante
del hemisferio occidental". Sin embargo, por muy discutibles que sean las
ideas de Mac Luhan, el ensayo de explicación que él intenta contribuye
indudablemente a ilustraciones sorprendentes mutaciones que se producen en el
mundo moderno y merecen ser conocidas. Mac Luhan es canadiense. Tiene unos
sesenta años.
Profesor de la Universidad de
Toronto, dirige en ella , el Centro de Cultura y Tecnología. Publica
frecuentemente al tículos en revistas y Periódicos y tiene varios libros.
Indico a continuación los mas importantes de éstos. La galaxia de Gutenberg,
cuya primera edición canadiense es de 1962, estudia la configuración que ha
dado a la vida, desde hace cinco siglos, la tipografía. En Los medios de
información,, aparecido en 1964, muestra principalmente los 'efectos que la
radio, el teléfono, la máquina de' escribir, el cine, la televisión, los
anuncios, etc tienen en nuestros días. En 1967, publicó Mac Luhan el libro que
se titula en inglés The medium is the message, que podría acaso traducirse al castellano
como La información es el mensaje. Hay en ese título un juego de palabras entre
masa, masaje y mensaje. Se trata de un libro hecho de una desconcertante
superposición de fotogafías, gráficos y textos que dan un esquema de su
pensamiento con respecto al carácter sensorial de los Medios de información.
Los libros de Mac Luhán no son sistemáticos; son como una sucesión, un poco
heteródlita, de ensayos, en que la literatura, la historia, la antropología,
los hechos de la actualidad, con la ayuda de abundantes y sugerentes citas,
refuerzan las tesis esenciales. Descubren conexiones inesperadas o pintorescas.
Por ejemplo, de los anuncios de los periódicos dice que con sus buenas noticiaS
nos compensan de aquellas que sobre desastres, crímenes, guerras, latrocinios,
etc dan invariablemente las «verdaderas noticias". A propósito del cine,
cita esta frase del presidente Sukarno en Hollywood: "Las películas han
abierto un ventanal sobre el mundo y los pueblos coloniales miran a través de
él y ven cosas de que se sienten privados". Al referirse a la máquina de
escribir, muestra la influencia de ésta n (31 .comportamiento femenino, en el
crecimiento burocrático, en la renovación del estilo literario y en la
aparición de la nueva poesía.
Se ha podido comparar a Mac Luhan
con Spengler y Toynbec porque en su obra, como en las de estos, o hay una
teoría de la historia Nilac ,Luhan piensa, en efecto, que tia historizi
presenta tres etapas perfectamente definidas de acuerdo con los me-dios de
información utilizados en ellas. En la primera etapa, las sociedades vivían.
dentro del sistema de la comunicación oral Las palabras directamente escuchadas
constituían el único medio de información. Eran fuerzas naturales vivientes y
activas. Tenían la potencia mágica del verbo. Dentro del mundo acústico, los
hombres estaban cerca los unos de los otros. Inclusive los poblados, como pedía
todavía Aristóteles, no se extendían más allá del límite a que podía llegar la
voz humana. Reinaba un colectivismo impersonal. Era el mundo de la emoción, del
discurso, de la poesía recitada, de la sensibilidad tribal. Los hechos eran
percibidos como simultáneos y discontinuos. El pensamiento era intuitivo. Todos
sondan al mismo tiempo las mismas cosas. No existían medidas para el tiempo y
para el espacio. Los hombres, identificados con su ambiente, tenían los mismos
problemas y la conciencia de las comunes ruponsabilidades.
La segunda etapa comienza con el
alfabeto la aparición de ésté, hace tres mil años, destrialia a los hombres,
los individualiza y creda la civilización. La palabra como medio de
información...
es 1 sustituida por la escritura
fonética: Una vez escrita, la palabra se vuelve integrante del mundo visual. La
lectura depende del ojo Pero la palabra que se ve no es ya la palabra que se
escucha. La escritura reduce el lenguajea un código visual. La percepción
alfabética línea por línea canaliza el pensamiento. La lectura exige una
secuencia no sólo en la mirada que capta los signos gráficos, si no también en
las ideas. El hombre es llevado a pensar de una manera logica las emociones
humanas son reemplazadas por el pensamiento racional
El hombre no necesita estar junto
a sus semejantes pala informarse. Por el contrario, la lectura lo lleva a
aislarse lo obliga a abstraerse de su ambiente. El hombre que lee se desliga.
de todo. Surgen como consecuencia dé ello el individualismo, el personalismo el
enclaustramiento, el punto de vista personal la propiedad intelectual.
El hombre vive en medio de
objetos parados, disgregados, mecánicamente dispuestos. El mundo se vuelve una
máquina y la ecnología mecánica se extiende progresivamente a todo. Aparece la
imprenta que mecaniza la propia escritura. El libro es una máquina de enseñar
El universo V la naturaleza son un libro que hay que leer. La imprenta y el
libro, unificando y fijando las lenguas, crean el nacionalismo moderno.
Permiten el crecimiento de los centros urbanos. "La mano que llenó el
primer pliego de pergamino edificó la ciudad" dice Mac unan Deshecha la
"realidad tribal" primitiva, la vida se convierte te en una realidad
abstracta, mecanizada y objetiva. Las relaciones humanas son una
intercomunicación racional y sin misterios. La tercera etapa, cuyo advenimiento
se produce en nuestros días, constituye un retorno al universo sonoro. La
electrónica, la radio, el teléfono, la televisión, etc están creando un nuevo
ambiente. Las palabras envuelven de nuevo al homntr. La escritura, el
conocimiento libresco, con su pensar mecanizado y racionalista, se van haciendo
obsoletos y son reemplazados por un sistema de información rápido, envolvente,
que actúa sobre el individuo entero, sin que él mismo se dé cuenta de clip.
Gracias a los nuevos medios de información, los hombres se comunican
instantáneamente entre sí, como en los tiempos primitivos. Dice Mac Luhan que
Jorge Washington, refiriéndose a su embajador en Francia expresó cierta vez:
"No hemos tenido noticias de Benjamín Franklin este año. Tenemos que
mandarle una carta". Tal cosa sería imposible en nuestros días. Todo es
simultáneo en el mundo actual, que está abierto al conocimiento de todo y de
todos. El espacio y el tiempo están siendo suprimidos por la velocidad
eléctrica. Los hombres se informan de lo que ocurre en el mundo en.el.momento
mismo en que los hechos se producen. Hay una nueva interdependencia
humana...Nada de lo que les sucede a los unos es extraño a los otros. Volvernos
así a la realidad primitiva, pero en una escala completamente nueva. La
electrónica está modelando el mundo dentro del tipo de la "aldea global",
de la aldea planetaria. La separación de los hombres de culturas diferenciadas,
se convertirá rápidamente en algo absurdo. La humanidad es una gran familia: El
poeta Mallarmé decía en el siglo pasado que "el mundo existe para acabar
en un libro". Hoy podemos declarar que el mundo tionde sei cerebro
cicctiónico. Ya no existen el aislamiento y la intimidad. El mundo entra en
nuestra casa. Los parroquialismos mentales, sociales y políticos exigen 'una
participación activa de todos. Vamos hacia un nuevo irracionalismo y hacia la
responsabilidad universal. La solidaridad humana reaparece con la emoción
compartida. El trabajo en equipo se impone así como la lealtad tribal. La
imprenta creó el "público" la electrónica crea las masas. La física
moderna abandonamear Tv Newton y se acomoda a la realidad de los campos"
.Aparecen las geomenríais no euclidianas. Se desacraliza el mundo y predomina
una existencia pagana. "Inclusive el Dios de Newton el Dios que hizo el
mundo como un reloj, lo piso en marcha y se retiró “murió hace tiempo". En
adelante, sólo tendrá sentido lo divino como una realidad misteriosa y
profunda. Por lo tanto según Mac Luhan, debido' a los cambios introducidos en
la información por la electrónica, la humanidad está actualmente en un recodo
de su historia, está en vísperas de drásticas
visar las ideas, la conducta y
las instituciones. Los hombres todavía no se dan cuenta de lo que la nueva
situación exige de ellos Pero lo presienten. En 1844, cuando se estrenaba el
telégrafo, Kierkegaard escribía su famoso libro sobre El concepto de la
angustia. Comenzaba la era de la ansiedad. Habituados a los medios de
información tradicionales, los hombres tienen dificultad en adaptarse a los
nuevos. Los usan como prolongacionés de la escritura, de la prensa o del libro,
sin darse cuenta de que su esencial es diferente y de que es necesario
manejarlos en otra forma. Estamos en un momento de transición que no sabemos a
dónde conducirá. Pero pronto, con la utilización apropiada de los nuevos medios
de información se producirá la mudanza total de actitudes que corresponde a
nuestra época.
Tal es, es, en rápida síntesis,
la teoría histórica de Mac Luhan. Es fácil darse cuenta, de su simplismo y de
la grande fragilidad de sus generalizaciones. Mac Luhan confiere a los medios de
información un predominio que realmente no poseen. La historia es un juego de
múltiples elementos y no se puede considerar a la información como el unico y
ni siquiera como el primordial entre ellos. Los medios de información, además,
nos eliminan Mutuamente. Suman su acción con enrequecimiento consiguiente del
saber y de la sensibilidad humanos. Los libros no desaparecen con la radio o la
televisión. Por el contrario, se hacen más necesarios por la curiosidad que
aquéllas despiertan. Sin embargo, no puede negarse que Mac Luhan con sus
teorías llama la atención sobre el papel que la información tiene en la
configuraciónnsle las nuevas formas de vida que la humanidad, en su permanente
esfuerzo de afirmarse a sí misma, está creando. Es evidente que la radio, la
televisión, el teléfono, los telestares, etc están dando a los hombres nuevas
imágenes de la realidad y con ello creando nuevos modos de sentir. Por eso, las
ideas del profesor canadiense que, como hemos dicho ya, son apasionadamente
discutidas, merecen ser conocidas y analizadas corno contribuciones al mejor
conocimiento de las fascinantes realizaciones de nuestro tiempo.
La hora de la hipertelevisión
La influencia de Internet se hace
sentir no sólo en los denominados “nuevos medios”, sino también en los medios
tradicionales. El lenguaje de la TV ha ido incorporando en los últimos años
aspectos propios de la interactividad de las redes digitales.Artículo publicado
en Prisma Sindical, publicación periódica del Sindicato Argentino de Docentes
Privados (SADOP) Seccional Capital, Año 3, N° 17, Junio de 2010, pág. 12.
En los años ochenta, Umberto Eco
(1986), en su libro “La estrategia de la ilusión”, trazaba una distinción de lo
que él denominaba la paleotelevisión –aquella vieja TV que se esforzaba por no
mostrar el artificio tecnológico, escondiendo los micrófonos y evitando las
alusiones hacia ella misma- y la neotelevisión, la cual habla todo el tiempo de
ella misma, muestra la maquinaria televisiva con orgullo y manifiesta una
mezcla cada vez más fuerte entre información y entretenimiento. Los distintos
formatos de reality show, los programas que hablan de otros programas y los
periodistas que hablan de otros periodistas son un ejemplo de esta neotv que se
instaló en los años noventa para no irse.
Sin embargo, en su último libro,
Carlos Scolari (2008) se pregunta a acerca del tipo de espectador modelo que
está construyendo la televisión justo en momentos en que los denominados
nativos digitales (Prensky, 2001) han desarrollado nuevas competencias perceptivas
y cognitivas. En ese sentido, Scolari sostiene que “a partir de las
experiencias hipertextuales, los medios tradicionales deben adaptar su
producción a estos nuevos perfiles de espectadores”, y es por eso que propone
un concepto superador de la divisoria paleo/neo TV, y propone el término
hipertelevisión para definir este momento de evolución mediática.
La hipertelevisión, siguiendo a
Scolari, tiene las siguientes características, que se pueden ver en series
tales como 24, ER Emergencias, Six Feet Under, en realities como Gran Hermano y
también en los noticieros vernáculos, que adoptan algunas de ellas para captar
el interés del espectador:
Multiplicidad de programas
narrativos: a diferencia de las viejas series basadas en relatos lineales y unitarios,
en la ficción hipertelevisiva las historias se multiplican y las aventuras de
sus personajes se entrecruzan formando una compleja trama argumental.
Fragmentación de la pantalla: con
este recurso, que se utiliza para presentar varios programas narrativos en
forma simultánea, la TV busca parecerse a la pantalla de la computadora. En
muchos programas periodísticos, el uso del videograph o zócalo (texto que
aparece en la parte inferior de la pantalla) se ha vuelto una práctica
editorial más que informativa.
Ritmo acelerado: el montaje se
acelera para dar cabida a todos los programas narrativos, desde series
frenéticas como 24 hasta los noticieros, que no dan respiro al espectador por
la sucesión rápida e implacable de planos, historias y movimientos de cámara.
Intertextualidad desenfrenada: la
cita constante a otros programas o producciones es una de las características
de la estética posmoderna, en virtud de la cual la TV se canibaliza y
autoconsume, dando lugar a la llamada metatelevisión (Carlón, 2006)
Extensión narrativa: los relatos
de la hipertelevisión no se agotan en una capítulo ni en una temporada, sino
que se extienden a través de los años, no sólo en la “pantalla chica” sino en
otras interfaces como los videojuegos o los cómics, integrando así un relato
transmediático que los coloca dentro de un universo mayor que los contiene
(Jenkins, 2006).
Scolari sostiene que todas estas
características enunciadas “provienen de experiencias de consumo hipertextual
como la navegación en internet, los videojuegos o el trabajo multitasking con
diferentes ventanas-aplicaciones al mismo tiempo”. De esta manera, adoptando la
perspectiva de la ecología de los medios -la cual implica que éstos no se
reemplazan entre sí sino que se influyen mutuamente provocando
reposicionamientos y mutaciones en sus formas de construir y comunicar los
mensajes- podemos comprender la importancia de entender cómo nuestros alumnos y
nosotros mismos cambiamos nuestro modo de percibir. La convergencia mediática y
cultural que vivimos, con su característica fundamental de la interactividad
gracias a la digitalización de la información, requiere de nuevos modos de uso
y recepción, y desde las escuelas debemos dar cuenta de estas transformaciones,
que ejercen su influencia sobre las formas de transmisión y construcción de la
cultura.
Lazarzfeld y Melton
Los problemas que suscitan la
atención del hombre cambian, no al azar, sino de acuerdo, en su mayor parte,
con las variantes demandas de la sociedad y la economía. Si un grupo de personas
como los que han escrito los capítulos de este libro se hubiese reunido hace
una generación, con toda probabilidad el tema discutido hubiera sido completad
mente distinto. El trabajo en la edad infantil, el sufragio femenino o las
pensiones de los jubilados hubieran captado, tal vez, la mención de un grupo
como este pero no, desde luego, los problemas de los medios de comunicación de
masas. Como indica toda una legión de recientes canrencías, libros y artículos,
el papel de la radio, la prensa y el film en la sociedad se ha 'convertido en
un problema interesante para muchos y en fuente de reflexión para algunos.
Estas variaciones de las preocupaciones sociales parecen ser el producto de
varias tendencias.
Preocupación social con respecto
a los mass-media
Muchos están alarmados por la
ubicuidad y el poder potencial de los mass media
Se ha llegado a escribir, por
ejemplo, que «el poder de la radio puede ser comparado con el poder de la bomba
atómica. Se admite en general que los mass-media constituyen un poderoso
instrumento que puede ser utilizado para bien o para mal y que en ausencia de
los controles adecuados la segunda posibilidad es, en conjunto, más verosímil.
Y es que estos medios son los de la propaganda, y los norteamericanos le tienen
peculiar temor al poder de la propaganda. Corno nos dijo. el observador
británico William Einpson; «Creen en la propaganda más apasionadamente que
nosotros, y la propaganda rnu clema es una máquina científica, .por lo que a
ellos les parece obvio que un hombre normal no podrá resistirse a ella. Todo
esto produce una curiosa actitud, que puede calificarse de infantil, con
respecto a todo aquél que pueda estar
haciendo propaganda: "¡No dejéis que ese hombre se acerque a miNo
permitáis que me tiente, porque si la hace es seguro que caere».
La ubicuidad de los mass-media
conduce a muchos, fácilmente, a una creencia casi mágica en su enorme poder.
Pero hay otra base para una amplia preocupación con respecto al papel social de
los mass-media una base que tiene con las tipos variables de control social
ejercidos por poderosos grupos de intereses en la sociedad. Cada vez mas los
principales grupos de poder entre los cuales el negocio organizada ocupa el
lugar mas espectacular han adoptado tecnicas para la manipulación de públicos
de masas a través de la propaganda, en lugar de utilizar medios de control mas
directos, Las organizaciones
industriales ya no obligan a Mitos de ocho años a cuidar la 1 maquina catorce
horas diarias; emprenden complicados programas de «relaciones públicas.
Publican amplios e impresionantes anuncios en los periódicos de la nación,
patrocinan numerosos programas de radio y ... por consejo de los. expertos en
relaciones públicas, organizan concursos, . crean instituciones de causas
benéfico. El poder económico parece haber reducido la explotación directa y
haberse vuelto hacia un tipo sutil de explotación psicológica y haberse vuelto
en gran parte mediante la diseminación de propaganda a través de los
mass-media.
Este cambio en la estructure del control social merece un
examen a fondo. Las sociedades complejas estan sometidas a diversas formas de
control organizado. Hitler, por ejemplo, empleo las mis visibles y directas de
ellas: la violencia organizada y la coerción
En estados Unidos, la coerción directa
ha sido reducida a un minimo. Si la gente. no adopta las creencias y actitudes
recomendadas poralgun grupo de poder por ejemplo la Asociación Nacional de
Fabricantes no puede ser liquidada ni internada en campos de concentración.
Quienes descartan controlar las
opiniones y creencias de nuestra sociedad recurren a la fuerza fisicia y a la
intimidacion masiva el programa de radio y el anuncio institucional ocupan el
lugar de la intimidación y de la
coercion
La manifesta preocupacion por las
funciones de los mass-media se basa en parte en la observacion valida segun las
cuales medios han asumido la labor de lograr que los publicos masivos se
amolden al status quo social y economico
Una tercera fuente de extendida preocupacion por el papel social de
los mass-media se encuentra en sus efectos asumidos en la cultura popular y los
gustos esteticos de sus audiencias. Se arguye que, en la medida en que el
temario de estas audiencias se ha incrementada, el nivel de gusto estético se
ha deteriorado, y se teme que los. mass-media nutran deliberadamente estos
gustos vulgarizados, contribuyendo con ello a su ulterior deterioro
Perece probable que éstos
constituyan los tres elementosorganicamente relacionados de nuestra gran
preocupacion por los medios de comunicacion de masas, muchos temen ante todo la
omniprescencia y el poder potencial de estos medios y ya hemos sugerido que hay
en ello un cierto temor indiscriminado a un duende abstracto fruto de una
posicion social de inseguridad y de la
fragilidad de los valores que se profesan, la propaganda parece amenazadora.
Hay en segundo lugar una
preocupación por los esfuerzos reales de los mass-media sobre sus enormes
audiencias en particular la posibilidad de que el persistente salió de estos
medios puede conducir a la redención inconstitucional de las facultades
criticas y a un conformismo irracional.
Existe el peligro de que estos
instrumentos de comunicación técnicamente avanzadas constituyan una amplia
avenida para el deterioro de los gustos
estéticos y las pautas culturales populares. Existe motivo de preocupación acerca de estos
efectos sociales de los mass-media
Una revisión del estado actual
del conocimiento acerca del papel social de los mass-media y sus fectos sobre
la comunidad americana contemporanea es una tarea ingrata, puesto que el
conocimiento cientifico en esta materia es impresionantemente escaso. Se podria
hacer poco mas que explorar la naturaleza de los problemas con métodos que en
el curso de varias décadas, acabaría por facilitar el conocimiento que
buscarnos. Aunque este no sea mas que un
preambulo Alentador, nos es útil para evaluar lo investigación y las
conclusiones tentativas de quienes estamos
abocados profesionalmente al estudio de los mass-media Un reconocimiento
explorativo sugerira lo que sabemos y lo que necesitamos saber y localizara los
puntos estratetigocos que requieran mas estudio
Buscar los efectos de los
mass-media en la sociedad equivale a exponer un problema mal definido. Es
necesario distinguir 3 facetas del problema y considerar cada una de ellas por
separado. Planteémonos primero acerca de los efectos de la existencia de tales
medios en nuestra sociedad, despues examinemos los ciclos de la particular
estructura norteameriaana de propiedad, estructura que difiere apreciablemente
e la existente en los demas lugares y el funcionamiento de los mas media en
ella y finalmente consideremos aquel aspecto del problema que mas directtamente
indicide en as politicas y tacticas que rigen el uso de tales medios con fines
sociales precisos: nuestro conocimiento respecto a los efectos de los
contenidos hechos por los mass-media
El papel social de la maquinaria
de los mass-media
Que papel se les puede asignar a
los mas-media en virtud del hecho de su existencia? Cuales son las
implicaciones de un Hollywend de una Radio City y de una empresa como Time Life
Fortune en nuestra sociedad? Estas preguntas claro este solo pueden ser discutidas
con términos mas o menos especulativos ya que no es posible ninguna
experimentación o estudio comparativvo riguroso. Las compraciones con otras
sociedades carentes de estos mass-media serian demasiado toscas
para aportar resultados :
decisivos, y alas conspiraciiones con épocas anteriores en la sociedad
norteamericana implicarían aserciones a ojo, 1:134$ bien que demostraciones
precisas. En tal caso, es evidente la conveniencia de la brevedad; las
opiniones deben ser expuestas con cautela. En nuestra opinion el papel social
desempeñado por la misma existencia de los mass-media ha sido; en general,
sobreestimado, ¿En qué se funda este jucio?
Es indudable que los mass-media
llegan a audiencias enormes. Unos 45 miliones de norteamericanos van al cine cada
semana, la tirada (liarle de periódicos en Estados Unidos es de unos 54
millones, 46 mill nes de hogares cuentan con televisión, y en estos hogares el
no:tenme:1- cano medio contemple el televisor unas tres horas diarias. Son
cifras formidables, pero se trata, meramente, de cifras de suministro y
consumo, no de cifras que registren los efectos de los mass-media. Sólo señalan
l'O que hace la gente, no el Impacto social y psicológico de los medios de
comunicación. Saber el numero de horas que la gente tiene la radio encendida no
da indicacion alguna acerca Je! efecto
que ejerce :obre quienes la oyen. El conocimiento de los datos de consumo en el
campo de los mass-media dista de ser una demostración de su cliclo de conducta, actitud
y—perspectiva.
No podemos recurrir á comparar la
sociedad norteamericana contemporánea con las sociedades sin mass-media, pero,
en cambio, si podemos comparar el electo social de los mass-media con el_
.riel. automovil, por ejemplo.' Es probable que la invención del automóvil y 13
evolucicion de este hasta convertirse en un articulo de consumo masivo haya
tenido un efecto mucho mayor en la sociedad que • la invención de la radio y la conversión de-ésta en un medio
decomunicacion de masas. Consideremos los complejos sociales en los que el
auto-móvil ha entrado. Su misma existencia ha ejercido presión para la creación
de carreteras enormemente mejoradas y, con éstas, la movilidad ha ;lumen-sedo
extraordinariomente. Las características de las aglomeraciones meteos politenes
han quedado significativamente afectadas por el automóvil, y es obvio que las
invenciones que amplían el radio de movimiento y acción ejerced mayor
influencia sobre la perspectiva social y la Mida cotidiana que los inventos que
procuran canales para los ideas, ideo que pueden ser evitadas por ausencia,
desviadas por resistencia y iranio: formadas por asimilación" Concedido,
por un momento, que los mas:-asedia desetnpeAan .un papel relativamente menor
en la formación de nuestra sociedad, ¿por qué son obieto de' tan gran
preocupación y critica popular? ¿Por qué tantos se inquietan por los
«problemas* de la radio, del cine y de la prensa, y tan pocos lo hacen por los
problemas de, por ejemplo, el auto-móvil y e! avión? Además de las fuentes de
esta preocupación antes citadas, existe una .bate psicológica inconsciente para
la preocupación, base que procede de un contexto socio•histórico.
Son muchos los que hacen de los
manwrrodia blanco pata una critica hostil porque ellos mismos se sienten
hurtados por d giro de los acontecimientos, en pos cambios sociales atribuibles
a los «movimientos reformis-tas» puectch ser lentos y leves, pero se acumulan.
Los hechos de super-fide son harto conocido:, La semana de sesenta horas ha
dado paso la de cuarenta. El trabajo de los niños ha sido progresivamente
elimis nado. Con todas sus deficiencias, la en disnea gratuita para todos ha
sido Poco a poco institucionalizada, Estas y otras mejoras constituyen 1 una
serie de victorias reformistas .
En la actualidad la gente dispone
de más tiempo de ocio y, evidentemente, mayor acceso al legado cultural. ¿y qué
uso hace de en tiempo no hipotecado y que con tan poco esfuerzo ha ido ganando?
Escuchen la radio y ven al cince, Parece como si de algún modo estos massmedia
hubieran arrebatado a los reformadores itai'frutos de siii-Vicióries, 1.4 lucha
en pos del ti=po libre, de la educación poi. pular y le seguridad social fue
librada con k esperanza de que, una vez extinta de traban aherrojantes, la
gente se valdría de los principales productos culturales de nuestra sociedad,
corno Shakespeare, Beethoven o tal vez Kant, pero en cambio se he vuelto hacia
Faith Baldevin, johnny Meren o Ligar Gueiept Muchos se sienten despojados de su
premio. Es una situación símiles' a la primero experiencia de un joven en el
dificil campo de los =arios pritrierixos, Profundamente Impresionado por los
encantos de su predilecta, ahorra durante semanas y finalmente consigue
regalarle un lindo brazalete. Ella lo considera «simplemente divino», y
seguidas mente procede a salir con otro chico para exhibir su nuevo adorno,
NiltS tras luchas sociales han conseguido' un desenlace parecido. Durante
genes, valones, se ha luchado para dar a la gene más tiempo libre, y ahora lo
consume con la Columbia Broadcesiing System, en vez de hacerlo con la Caber
:lisio University,
Por poco que esta sensación de traición pueda
pesar en las actitudes prevalecientes a los mass-media debemos señalar de nuevo que la sola presencia de estos mechas puede
que no afecte a nuestra sociedad tan profundamente como en general se cree
Algunas funciones sociales de los
mass-media
Al proseguir nuestro examen del
papel social que cabe adjudicar a los mass-media en virtud de su mera existencia, temporalmente no obtenemos la
estructura social en la que los medios de comunicacion encuentran su puerto. No
consideramos, por ejemplo, los diversos afectos de loe mass-media bajo los
variables sistemas de propiedad y control, un importante factor estructural que
a continuación comentas Es indudable que los rnass-media atienden a muchas
funciones sociales que bien podrían convenirse en el objeto de una investigaciób continuada. Acerca de tales
funciones, vamos a sefialar sólo tres
La función otorgadora de «status»
Los mass-media confieren categoría, status, a cuestiones
públicas, personas, organizaciones movimientos sociales
La experiencia corriente, así
como Ia 'investigación, atestiguo que el prestigio social de personas o de
políticas sociales queda realzado cuando éstes exigen uno atención favorable en
los mass-medias (En muchos sentidos, por ejemplo, el apoyo a un candidato
político o a: una politica pública por parte del Times el considerada como
importante, y este apoyo es juzgado como un señalado activo en favor del
candidato o de la política. ¿Por qué?
Las opiniones del editorial del Times
representan el juicio considerado de un grupo de expertos, por lo que
exigen el respeto de los profanos. Pero
éste es tan sólo un elemento en le función otorgadors de status de los
mass-media, ya que este efecto prestigiado concurre en aquellos que, por
causas diversas, reciben atención en los medios de comunicación, al margen de
iodo apoyo de índole editorial;
Los mass-media dan prestigio y
realzan la autoridad del iinviduos y grupos al legitimizar su status el reconocimiento
por parte de una prensa radio revistas o noticiarios cinematográficos testifica
que uno ha llegado que uno tiene la
importancia suficiente como para destacar entre les grandes masas anónimas, que
la conducta y las opiniones de tal persona son lo suficientemente
significativas como para requerir la atención publica.
La operación de esta función
otorgadora de prestigio puede ser presenciada con la mayor viveza en la en la
pauta de testimonios publicitarios en favor de un producto por parte de «personas destacadas En amplíos circulos
de población estos testimonios no sólo
realzan el renombre del producto sino que además reflejan el prestigio sobre la
persona que facilita el testimonio. Notifican públicamente que el extenso y
poderoso mundo de los negocios considera a tal persona como poseedora dé una
reputación, lo bastante alta como para que su opinión pese entre muchos. En una
palabra, su testimonio es una testificación para su propio status. Las
actividades de esta sociedad de mutua admiración pueden llegar a ser tan
ilogicas como efectivos. Al parecer las audiencias de los mass-media suscriben
la creencia circular «Si realmente pesas, estaría en el centro de la atención
de las masas seguro que en realidad debes ser una persona de peso”
Esta función otorgadorade status
entra pues en la acción social organizada legitimizando políticas, personas y
grupos selectos que reciban el apoyo de los mass-media. Tendremos ocasión de
señalar la detallada operación de esta función en relación con las condiciones
que imponen la máxima utilización de los mass-media para determinados fines
Sociales. De momento, tras haber considerado la función «otorgadora de status»,
consideraremos una segunda función; la aplicación forzosa de normas sociales a
través de los mass-media
La compulsión de normas sociales
Frases tales corno «el poder de la prensa» o
«el vivo resplandor de la publicidad» se refieren presumiblemente a esta función los mass-media pueden iniciar
una acción social «exponiendo» condiciones distintos respecto a establecido por la moral pública. Sin
embargo, no hay que suponer prematuramente que esta pauta La consista
simplemente en la difusión. de tales desviaciones. Algo podemos aprender al
respecto a partir de las observaciones de Malinowski entre los isleños . de
Trobriand, donde según nos explica no se emprende ninguna acción social
organizada con respecto A una conducta desviada de lo norma social, a no ser
que haya anuncio público de la
desviación No se trata simpletriente de «dar a, conocer» los hechos a los
individuos del grupo. Muchos pueden conocer privadamente tales desviaciones.
Pero una ven hechas publicas las desviaciones en la conducta, ello crea
tensiones entre Io«privadamente tolerable» y lo «publicamente"
Al parecer, el mecanismo de exposición pública
funciona mas o menos como sigue. Muchas normas sociales se revelen
inconvenientes para individuos de la sociedad. Van en contra de la satisfacción
de deseos e impulsos.Puesto que muchos consideran. agobiantes existe ,un cierto
margen de benevolencia en su aplicación, tanto de cara a uno mismo como a los
demás de donde la aparicion de conducta desviada y tolerancia privada respecto
de tales desviaciones, Pero esto sólo puede continuar mientras uno no se
encuentre en una situacion en la que deba adoptar une actitud pública en favor
de las normas o contra ellas. Hacer públicos los hechos, el reconocimiento
forzoso en miembros del grupo de que, estas desviaciones han ,tenido lugar,
requiere que cada Individuo azuma una postura. Entonces, éste o bien debe
alinearse con los inconfirmistas proclamando con ello su repudio de las normas
del grupo y aseverando asi que también a se encuentra fuera de la estructura
moral, o bien debe, sean cuales fueren sus predilecciones particulares,
ajustarse a ésta apoyando la
norma. La publicidad cierra el hueco entre «actitudes privadas» y «moralidad
publica».
La publicidad ejerce presión en
pop de una moralidad única mas bien que dual al impedir la evasión continua
exige reafirmación publica y aplicación aunque sea esporádica de la norma
social.
En una sociedad de masas esta
función de la exposición publica es institucionalizada en los mass-media de la
comunicación. Prensa como norma esta exposición fuerza un cierto grado de
acción publica contra lo que ha sido privadamente tolerado por ejemplo los
mass-media pueden introducir severas tensiones en a las cortes discriminaion
étnica al llamar la atención del publico sobre aquellas practicas que no se
ajusten a las normasde la discriminación a veces los medios de comunicación
pueden organizar actividades de difusión en forma de cruzada
El estudio de esta especie de
cruzadas de los mass-media puede contestar preguntas básicas acerca de la
relación de estos con la acción social organizada es escencial saber por
ejemplo hasta que punto la cruzada facilita un foco organizativo para
individuos de hecho no organizados la cruzada puede operar diversamente entre
los varios sectores de la población en ciertos casos, su principal efecto puede
no ser tanto el de excitar a unos ciudadanos indiferentes como el de alarmar)
los culpables, llevandolos a medidas
extremas que a su vez alienan el electorado en fuga como ocurrio por ejemplo
con algunos autores del fraude electoral del Tweed Ring después de ser puestos
en la picota por el Peru York Times, Cabe también que los promotores de la
corrupción temieran a la cruzada solo por el efecto que previeron podría tener
sobre el electorado asi con una apreciación extraordinariamente realista de la
conducta de su districto electoral en lo referente a comunicaciones, Boss
tweed se quejo de los mordaces dibujos
de Thomas Nast en el Harpers Weekly con las siguientes palabras No me importan
un pepino los aticulos de su periódico ya que mis votantes no saben leer pero
no pueden dejar de ver estos malditos dibujos
Tales campanas pueden afectar
directamente el pueblico. Pueden centrar la
atención de unos ciudadanos hasta ese momento aletargados, indiferentes
a fuerza de familiaridad con la corrupción reinante sobre unas cuantas
cuestiones drásticamente simplificadas. Como observó al respecto Lawrence
Loweel las complejidades generalmente inhiben las acciones de masas Las
cuestiones públicas deben ser definidas en simples alternativas en términos de
blanco y negro para permitir una acción publica organizada t la presentación de
simples alternativas una de las principales funciones de la cruzada, si bien
esta puede abarcar también otros mecanismos Aunque un gobierno municipal no
tenga sus trapos totalmente limpios rara vez es totalmente corrupto, algunos
miembros de la administración y de la esfera judicial suelen verse mezclados
con sus colegas carentes de principios. La campaña puede reforzar la mano. de
los elementos rectos en el Gobierno, tomar la mano del indiferente y debilitar
la mano del corrupto. Finalmente bien puede ser que una cruzada con éxito
ejemplifique un proceso circular autónomo en el que la preocupación del medio
de comunicación de masas por el interés publico coincida con su propio interés.
La cruzada triunfante puede realzar el poder y el prestigio del medio dándole
un carácter mas formidable en posteriores cruzadas que de tener éxito puedan
acrecentar todavía mas este poder y este prestigio.
Cualquiera sea la respuesta a
estas cuestiones esta claro que los mass-media sirven para reafirmar normas
sociales al exponer desviaciones respecto a tales normas asi reafirmadas
facilitarte un claro índice de la extensión con la que estos medios tratan
problemas periféricos o centrales de la estructura de nuestra sociedad.
La disfunción narcotizante
Lo operadores de los mass-media
conocen, desde luego las funciones de otorgación de status y de reafirmación de
normas sociales. Al igual que otros mecanismos sociales y psicológicos estas
funciones se prestan a diversas formas de aplicación su conocimiento es poder y
el poder puede ser utilizado para intereses especiales o para el interés
general.
Una tercera consecuencia social
de los mass-media ha pasado muy desapercivida al menos ha recibido muy pocos
comentarios explicitos y al parecer no ha sido sistemáticamente utilizada para
mover objetos planificados cabe darle la denominación de disfunción narcotizante de los mass-media
y al calificarla de disfuncional en vez de funcional por que a la compleja
sociedad moderna no le interesa tener grandes masas de la población
políticamente apáticas e inertus como funciona este mecanismo no planificado?
Estudios sueltos han mostrado que
una proporción creciente del tiempo de
dos norteamericanos se dedica a tos productos de los Mass-media. Con distintas
variaciones en diferentes regiones y entre diferentes capas sociales, el caudal
de los medios de comunicacion es de presumir que permite al norteamericano del
siglo xx estar al corriente de lo que ocurre en el mundo sin embargo este vasto
suministro de comunicaciones puede susitar tan solo una preocupación
superficial por los problemas de la sociedad y esta superficialidad a menudo
enmascarar una apatía masiva.
La exposición a este flujo de
información puede servir para narcoder mas bien que para dinamizar al lector al
oyente medio a medida que aumenta el tiempo dedicado a la lectura y a la
escuela decrece el disponible para la acción organizada.
El individuo lee relatos sobre
cuestiones y problemas y puede comentar incluso líneas alternativas de acción
pero esta conexión harto intelectualizada y harto remota con la acción social organizada no es
activada. El ciudadano interesado e informado puede felicitarse asi mismo por
su alto nivel de interés e informacion, y dejar de ver que se ha abstenido en
lo referente a decisión y acción, En
resumidas cuentas, toma su contacto secundario con el mundo de la realidad
política, su lectura, escucha y pensamiento, como una prestación ajena. Llega a
confundir el saber acerca de los problemas del día con el hacer algo al respecto.
Su conciencia social se mantiene impoluta. Se preocupa. Esta informado y tiene
toda clase de ideas acerca de lo que debiera hacerse, pero después de haber
cenado, después de haber escuchado sus programas favoritos de la radio y tras
haber leído el segundo periódico del día, es hora ya de acostarse. En este
aspecto peculiar, las comunicaciones de masas pueden ser incluidas entre los
más respetables y eficientes de los narcóticos sociales. Pueden ser tan
plenamente efectivos como para impedir que el adicto reconozca su propia
enfermedad.
Es evidente que los mass-media
han elevado el nivel de informacon de amplios sectores de población pero muy al
margen de la intención, cabe que las dosis crecientes de comunicaciones de
masas puedan! estar transformando inadvertidamente las energías de muchos que
pasan de la participación, activa al conocimiento pasivo. Apenas se puede dudar
de la incidencia de esta disfunción narcotizante, pero la extensión con la que
actúa todavía está por determinar. La investigación de este problema persiste
como una de las muchas tareas a las que todavta se enfruta el estudioso de Ias
comunicacioens de masas.
Estructura de la propiedad y
control de los mass-media
Hasta el mómento hemos
considerado los mass-media al margen de
su vinculación a una particular estructura social y económica. Pero evidente que los efectos sociales de los
Medios variarán al variar el sistema de propiedad o pertenencia y tic control.
Por tanto, considerar los efectos
sociales de los mass-media norteamericanos equivale tan sólo tratar los efectos
de estos medios como empresas de propiedad privada'y bajo una administracion
orientada hacia el beneficio Es sabido que esta circunstancia no es inherente a
la naturaleza tecnológica de los mass-media. En Inglaterra, por ejemplo, y ello
sin hablar de Rusia, la radió está para todo fin y propósito, controlada y
operada por el gobierno de lo que es propiedad
La estructura del control es
totalmente distinta en estados unidos. Su característica primordial proviene
del hecho de que, salvo las películas y los libros, no es el lector de revistas
ni el radioyente, ni, en gran parte, el lector de periódicos quien sostiene la
empresa, sino el anunciante las grandes firmas comerciales financian la producción y la de los mass
media en general, quien paga la orquesta es también quien escoge lo que ata ha
de tocar;
Conformismo Social
Puesto que los mass-media son sustentados por
grandes complejos del mundo de los negocios enclavados en el actual sistema
social y económico, los medios contribuyen al mantenimiento de este sistema
esta contribución no aparece simplemente en el anuncio del producto del
patrocinador si no mas bien por la prescencia en relatos de revistas programas
de radio y columnas de diarios de algún elemento de información algún elemento
de aprobación de la actual estructura de la sociedad esta reinformacion
continuada del orden establecido subraya el deber de aceptarlo.
En la medida en que los medios de
comunicación de masas han tenido una influencia sobre sus audiencias, ésta no
sólo seha revelado en lo que se dice si
no mas bien significativernente, en lo que no se dice, ya que estos Medios no
sólo siguen afirmando que el status queo si no que además dejan de suscitar
preguntas escenciales acerca de la estructura de la sociedad
En consecuencia al llevar hacia el conformismo y al facilitar muy poca base
para una estimación critica de la sociedad los mass-media bajo patrocinio
comercial restringen indirecta pero efectivamente el desarrollo convincente de una
visión genuinamente critica efectivamente el desarrollo convincente de una
visión genuinamente erística no es que no tengamos en cuenta el ocasional
articulo o programa radiado con intención critica pero estas excepciones son tan escasas que se pierden en
el avasallador torrente de los materiales con estas puesto que nuestros
mass-media comercialmente patrocinados promuevan una obediencia inconsciente a
nuestra estructura social, no cabe confiar en ellos para que elaboren cambios,
aunque se trate de cambios intimos en esa estructura. Es posible ciertas
evoluciones en el aspecto contrario, pero bajo una minuciosa inspección resultan irisorias un grupo comunitario puede
pedir al productor de un programa de la radio que inserte en este el tema de
las actitudes raciales tolerantes de juzgar el productor que el tema no ofrece
riesgo que antagonizara a ninguna parte sustancial de su audiencia puede
acceder pero si a la primera indicación de que se trata de un tema peligroso
capaz de alarmar a clientes potenciales se negara o pronto abandona. Los
objetivos sociales son abandonados por los medios comercializados cuando chocan
con los intereses economicos. Unas pequeñas muestras de opiniones progresistas
tienen muy pequeña importancia ya que solo son adquiridas por adquisicencia de
los patrocinadores y unicamente con la condicion de que sean lo bastante
aceptables como para no alienar a ninguna parte apreciable de la audiencia. La
presion economica alienta al conformismo apartir de la omisión de cuestiones
polemicas
Impacto sobre el gusto popular
Puesto que la mayor porte de
nuestra radio, nuestro cine y nuestras revistas, así como una putear
considerable de nuestros libros y peridclicos, están destinadas al
l'entretenimiento», es obligado considerar el impacto de los mass-media sobre
el gusto popular. De preguntar al norteamericano medio con cierta pretensión de
cultura literaria o estética, si las comunicaciones de masas han tenido .algún
efecto sobre d gusto popular. nos contestaría sin duda con un «sh rotundo es
mas citando ejemplos en abundancia insisitiria en que los gustos estéticos e
intelectuales han sido degradados por el fujo de productos estereotipados los
emisores de radio y los estudios cinematográficos la columna de critica abundan
en este tipo de quejas
En cierto modo eso no requiere
discusión es lógico que las mujeres acosadas a darle durante tres o cuatro
horas por una docena de seriales radiofónicos consecutivos todos ellos del
mismo corte lamentablemente exhiban una penosa carencia de juicio estratégico y
esta impresión se ve reforzada por el contenido de las revistas del corazón por
la deprimente abundancia de films estándar repletos de héroes heroínas y
villanos que actúan en una atmosfera fabricada con sexo pecado y éxitos
Ahora bien si no somos capaces de
localizar estas pautas en términos históricos y sociológicos nos encontraremos
confusamente entregados a condensar sin comprensión realizando una critica
solida pero en su mayor parte irrelevante cual es su status histórico de este
nivel notoriamente bajo del gusto popular son los miseros vestigios de pautas
que en otro tiempo fueron mucho mas altas son en su mayor parte valores recién
nacidos sin relación con las pautas mas elevadas de las que supuestamente han
descendido o son un infimo sustituto que cierra el paso en el desarrollo de
modelos superiores a la expresión de una alta fidelidad estética
Si hemos de considerar los gustos
estéticos en su ubicación social debemos reconocer que la audiencia efectiva
para las artes ha experimentado una transformación historicahace unos siglos
esta audiencia quedaba mayoritariamente limitada a una elite aristocrática eran
relativamente pocos quienes sabían leer y muy pocos quienes disponían de medios
para comprar libros para ir al teatro o para viajar a los centros urbanos de
las artes tan solo una pequeñísima fracción posiblemente no mas del uno al dos
por ciento de la población componía el publico efectivo para las artes estos
pocos afortunados cultivababan sus gustos estéticos y su exigencia selectiva dejo
su huella en forma de unas pautasartisticas relativamente altas.
Con la amplia difusión de la
educación popular y con la aparición de las nuevas técnicas de la comunicación
de masas se desarrollo de un mercado enormemente ampliado paa las artes ciertas
formas de música teatro y literatura llegan hor virtualmente a todos los
componentes de nuestra sociedad por esto desde luego hablamos de medios de
comunicación de masas y de arte de masas y las grandes audiencias de los
mass-media aunque en su gran mayoría alfabetizadas no poseen una elevada cultura de hecho una mitad de la
población ha dejado su educación organizada al abandonar la escuela elemental.
Con el ascenso de la educación
popular se ha producido un declive similar en el gusto popular un gran numero
de personas han adquirido lo que cabria denominar alfabetización formal es
decir capacidad para leer, captar significados toscos y superficiales y una
correlativa incapacidad para una total comprensión de lo que leen en otras
palabras se ha creado una zanja profunda entre alfabetización y comprensión la
gente lee mas pero comprende menos leen
mas personas pero son proporcionalmente menos las que asimilan críticamente lo
que leen
Nuestra formulación del problema
debería ser llena es desorientador hablar simplemente del declive de los gustos
estéticos las audiencias de masas probablemente abarcan un mayor numero de
personas con un nivel estético culto pero estas son absorbidas por las grandes
masas que constituyen la nueva e incontrolada audiencia para las artes En tanto
que ayer la elite constituia virtualmente la totalidad de la audiencia hyo es
una fracción diminuta del todo por consiguiente el nivel medio de las pautas
estéticas y los gustos de las audiencias ha bajado pese a que los gustos de
ciertos sectores de la población indudablemente han ascendido y el total de
personas expuestas al contenido de los medios de comunicación ha aumentado
enormemente
Pero este análisis no contesta
directamentea la pregunta acerca de los efectos de los mass-media sobre el
gusto del publico una cuestión tan compleja como inexplorada la respuesta solo
puede proceder de una investigación disciplinada Uno dbeeria saber por ejemplo
si los mass-media han despojado a la elite intelectual y artística de las
formas artísticas que de otro modo le hubieran sido accesibles y esto implica
investigar la presión ejercida por la audiencia de los mass-media sobre los
individuos creativos para amoldarlos a los gustos de las masas
En toda época han existido
escritores mercenarios pero seria importante averiguar si la electrificación de
las artes sumistra corriente para una proporción mucho mayor de luces lierarias
y ante todo seria escencial determinar si los mass-media y los gustos de las
masas están necesariamente vinculados en un circulo vicioso de pautas en pleno
deterioro o si una acción apropiada por parte de los directores de los
mass-media podría iniciar un circulo vicioso de gustos que mejorasen
acumulativamente entre sus audiencias dicho de manera mas concreta están
atrapados los realizadores de los mass-media comercializados en una situación
en la que cualquiera sean sus preferencias privadas no pueden elevar
radicalmente las pautas estéticas de sus productos.
Deberá indicarse de paso que es
mucho lo que queda por aprender en lo referente a pautas apropiadas para el
arte de las masas es posible que unas normas concretas para formas artísticas
producidas por un reducido grupo de talentos creativos para una audienia
reducida y selecta no sean aplicables a las formas de atte producidas por una
industria gigantesca para población en general los comienzos de la
investigación sobre este problema son suficientemente sugestivos como para
merecer estudios mas profundos
Los experimentos esporádicos y
por consiguiente no concluyera de elevar niveles han topado con profunda
resistencia por parte de las audiencias de masas en algunas ocasiones las redes
de radiodifusión han tratado de suplantar una serial con un programa de música
clásica o comedias estereotipadas por discusiones sobre cuestioens publicas en
general la gente a la que se suponía beneficiada por esta reforma programática
se ha negado simplemente a dejarse beneficiar han dejado de escuchar la
audiencia se ha empequeñecido los investigadores han mostrado por ejemplo que
los programas radiados de música clásica tienden a conservar mas bien que a
crear interés en la música clásica y que los nuevos intereses que surgen son
típicamente superficiales en su mayoría los oyentes de estos programas han
adquirido previamente interés por la música clásica y los pocos cuyo interés es
iniciado por los programas se ven movidos por composiciones melódicas en la
música clásica exclusivamente en función de Tchnkosky Rimski Korsakov o Dvorak
Las soluciones propuestas para
estos problemas son mas bien fruto de la fe del conocimiento la mejora de los
gustos masivos a través de la mejora en los productos artísticos de tipo masivo
no es una cuestión tan simple como nos gustaría imaginar cabe en lo posible
desde luego que no se haya realizado en esfuerzo a fondo mediante un triunfo de
la imaginación sobre la actual organización de los mass-media cabe concebir una
censura rigurosa sobre todos los medios de modo que no se permitiese en
imprenta cada que no fuese lo mejor que haya sido pensado o dicho en el mundo
pero la posibilidad de que un cambio radical en la aportación de arte para las
masas remodeladas a su debido tiempo los gustos de las audiencias masivas sigue
siendo materia de pura especulación se necesitan décadas de experimentación e
investigación hoy en dia es muy poco lo que sabemos acerca de los métodos para
mejorar los gustos estéticos y nos consta que algunos de los métodos sugeridos
son inefectivos contamos con abundantes antecedentes de fracasos y de
renaudarse esta discusión dentro de 30 años tal vez pudiésemos aportar con la
misma confianza nuestros conocimientos sobre logros positivos
Llegados a este punto podemos
hacer una pausa para contemplar el camino que hemos recorrido como introducción
consideramos la amplia preocupación por el lugar que ocupan los mass-media en
nuestra sociedad a continuación examinamos primero el papel social atribuible a
la misma existencia de los mass-media y llegamos a la conclusión de que se
puede haber exagerado en este punto
A este respecto sin embargo
señalamos varias consecuencias de la existencia de los mass-media su función
otorgadora de status su función de inducir a la aplicación de normas sociales y
su disfunción narcotizante
Segundo indicamos los
contraferrimientos puestos por una estructura de propiedad comercializada y de
control sobre los mass-media como agencias de critica social y como portadores
de altos valores estéticos
Pasamos ahora al tercer y ultimo
aspecto del papel social de los mass-media las posibilidades de utilizarlos
para avanzar hacia los objetivos sociales previstos
Propaganda para objetivos
sociales
La cuestión final tal vez ofrezca
un interés mas directo para el lector que las otras comentadas hasta ahora
representa para nosotros una especie de desafio puesto que facilita los medios
para resolver la paradoja aparente a la que nos hemos referido la que surge de
la aserción de que el significado de la propia existencia de los mass-media ha
sido exagerado y las multiples indicaciones sobre las influencias que ejercen
los medios sobre sus audiencias
Cuales son als condiciones para
el uso efectivo de los mass-media en lo que cabria denominar propaganda para
objetivos sociales por ejemplo la promoción de relaciones de raza no
discriminatorias las reformas educativas o las actitudes positivas con respecto
al trabajo organizado? La investigación indica que como minimo una de las tres
condiciones debe ser satisfecha si esta propaganda ha de resultar efectiva
estas condiciones puedenser designadas brevemente como monopolización
canalización antes que cambio de los valores básicos y un contacto suplemntario
cara a cara cada una de estas condiciones merece un comentario
Monopolizacion
Esta situación se da cuando hay
poca o ninguna oposición en los mass-media a la difusión de valores, políticas
o imágenes publicas es decir la monopolización de los mass-media tiene lugar en
ausencia de contrapropaganda
En este sentido restringido la
monopolizcion de los mass-media se encuentran en diversas circunstancias
corresponde desde luego a la estructura política de la sociedad autoritaria
donde el acceso a los medios de comunicación esta totalmente cerrado a quienes
se oponen a la ideología oficial la evidencia sugiere que este monopolio
desempeño su papel permitiendo a los nazis mantener el control sobre el pueblo
alemán
Pero esta misma situación es
aproximada en otros sistemas sociales durante la guerra el gobierno de estados
unidos utilizo la radio con cierto éxito para promover y mantener una
identificación con el esfuerzo belico la efectividad de estos esfuerzos para
codficiar la moral debiéndose a esta fuerte ausencia virtualmente total de la
contrapropaganda
Surgen situaciones similares en
el mundo de la propaganda comerciallos mass-media crean ídolos populares la
imagen publica de la animadora de radio kate Smith r k merton por ejemplo la
describe como una mujer de insuperable copresion hacia las mujeres
norteamericanas una guía y una tutora espiritual y una patriota cuya opiniones
en los asuntos públicos debía ser tomada en serio unida a las virtudes cardinales
nnorteamericanas la imagen publica de kate Smith se encuentra sometida en un
espectro alguno a la contrapropaganda no se trata de que no tenga competidores
en el mercado de la publicidad por radio pero no hay ninguno que se dedique
sistemáticamente o cuestionar lo que ella haya dicho en consecuencia una
animadora soltera que tiene unos ingresos anuales de seis cifras puede ser
comtemplada por millones de mujeres como una madre de familia gran trabajadora
y conocedora de la receta para vivir con mil quienientos dólares al año
Esa imagen e un ídolo popular
hubiera tenido una repercusión mucho menor de haber estado sometida a
contrapropaganda esta neutralización ocurre por ejemplo como resultado de las
campañas prelectorales por parte de republicanos y demócratas en general como
ha demostrado un estudio reciente la propaganda emitida por cada uno de estos
partidos realizaba efectos en la propaganda del otro si ambos partidos
omnitieran por completo sus campañas a través de los mass-media es muy probable
que el efecto neto fuese una reproducción de la actual distribución de votos
Esta pauta general ha sido
descripta por kennet burke en su obra actitudes soward history los hombres de
negocios compiten entre si tratando de ensalzar cada uno su articulo de modo mas persuasivo que sus rivales en tanto los
políticos compiten calumniando a la oposición cuando se suma todo se obtiene un
total de absoluta alabantia por parte de los
negocios y un total de absoluta calumnia en lo que se refiere a política
Canalizacion
La creencia en el enorme poder de
las comunicaciones de masas parecer brotar de casos afortunados de propaganda
monopolística o de la publicidad sin embargo el salto desde la eficacia del
anuncio a la supuesta eficacia de la propaganda que apunta a actitudes
profundamente arraigadas y conductas implicadas en el ego es tan inseguro como
peligroso anunciar es una acitivdad dirigida generalmente a la canazilacion e
pautas de comportamiento o actitudes preexistentes rara vez rata de instalar
nuevas actitudes o de crear pautas de conducta significamentemente nuevas
anunciar cuesta por que generalmente trata de una simple situación psicológica
Para los norteamericanos
familiarizados en el uso de un cepillo para los dientes poca diferencia
representa relativamenta la marca del cepillo que empleen una vez establecida
la pauta general de conducta o la actitud genérica esta puede ser canalizada en
una u otra dirección la resistencia es muy leve sin embargo la propaganda
masiva suele enfrentarse a una situación mas compleja puede buscar objetivos
que topen con actitudes subyacentes puede tratar de reformar mas bien que de
canalizar los actuales sistemas de valores y puede que los éxitos de la
publicidad solo reflejen sistemas de valores y puede que los éxitos de la publicidad
solo reflejen los fracasos de la propaganda gran parte de la propaganda actual
destinada a la volición de prejuicios étnicos y raciales muy hondos por ejemplo
no parece haber tenido una gran efectividad
Los medios de comunicación de
masas pues han sido utilizados efectivamente para canalizar actitudes básicas
pero hay muy pocas pruebas de que hayan servido para cambiar estas actitudes
Complementación
La propagandamasiva que no es ni
monopolica ni canalizante en su carácter puede resultar efectiva si satisface a
una tercera condición la complementación atraves de contactos cara a cara
El aparente éxito propagandístico
conseguido hace unos años por el padre Coughlin no parece una vez inspecciondo
haber resultado primordialmente del contenido propagandístico de sus charlas
por radio, fue mas bien, el producto de esas charlas propagandísticas
centralizadas y de extensas organizaciones locales que dispusieron que sus
miembros las escucharan siguiéndolas con discusiones entre si acerca de las opiniones sociales por
el expresadas esta combinación de un suministro central de propaganda couglklin
con sus discursos a través de una red de ámbito nacional la distribución
coordinada de periódicos y folletos y las discusiones cara a cara localmente
organizadas entre grupos relativamente pequeños constituyeron un conjunto de
refuerzo reciproco por parte de los mass-media y de relaciones personales que
permitio un éxito espetacular
Los especialistas en movimientos
de masas han repudiado la opinión de que la propaganda masiva en si de por que
se cree o mantenga el movimiento. El narizmo no alcanzo su breve momento de
hegemonía mediante la captura de los medios de comuninación de masas. Los
medios desempeñaron un papel secundario al completar la violencia organizada la
distribución organizada de recompensas a la conformidad y los entros
organizados de adoctrinamiento local. La unión soviética ha hecho también un
uso impresionante de los mass-media para adoctrinar a poblaciones enormes con
sus ideologías apropiadas pero los organiadores del adoctrinamiento cuidaron de
que los mass-mediano actuasen por si solos
Esquinas rojas, cabañas de
lectura, y centros de escuche constituían puntos de reuinion en los que grupos
de ciudadanos eran expuestos en común a los medios, los 55000 clubs y salas de
lectura instalados en 1933 permitieron a las elites ideológicas locales
comenzar con los lectores corrientes el contenido de lo que estos leían. La
relativa escasez de aparatos de radio en los hogares facilito también la
escucha en grupo y las discusiones colectivas sobre los temas escuchados
En estos casos la maquinaria de
la persuacion masiva incluyo el contacto cara a cara en organizaciones locales
como un anexo a los mass-media la respuesta individual privada a los materiales
presentados a través de los caneles de comunicacon de masas fue considera
inadecuada para transformar la exposición a la propaganda en efectividad
propagandística en una sociedad como la nuestra en la que el patrón de
burocratización todavía no ha llegado a estar en implantado o por lo menos tan
claramente cristalizado se ha observado asi mismo que los mass-media muestran
su máxima efectividad en conjunción con los centros locales de contacto cara a
cara organizado
Varios factores contribuyen a la
mayor efectividad de esta reunión de medios de comunicación de masas y contacto
personal directo . Esta bien claro que las discusiones locales sirven para
reforzar el contenido de la propaganda de masas. Esta confirmación mutua
produce el efecto de afianzamiento, segundo la centralización de las decisiones
aligera las responsabilidades de los subalternos en su tarea con los
movimientos populares los subalternos no han de lanzar el contenido
propagandístico por si mismo solo han de pilotar a los conversos en potencia
hacia la radio donde se esta exponiendo la doctrna tercero la aparición de un
representante del movimiento en una red de ámbito nacional o su mención en la
prensa del país sirve para simbolizar la legitimidad y la importancia del
movimiento no es una empresa importante o inconsiente los mass-media como hemos
visto confieren status y el status del movimiento nacional se refleja en el de
las células locales y consolidando con ello las decisiones tentativas de sus
miembros en esta distribución mutua el organizar local asegura que una
audiencia para el portavoz nacional y el portavoz nacional da validez al status
del organizador local
Este breve resumen de las
situaciones en las que loas mass-media consiguen su máximo efecto
propagandístico puede resolver l a aparente contracción que se presento al
iniciar nuestro comentarios
Los mass-media demuestran ser mas
afectivos cuando peran en una situación de virtual monopolio psicológico o
cuando el objetivo consiste en canalizar
mas que en modificar unas actitudes básicas o cuando actúan conjuntamente con
unos contactos cara a cara
Pero estas 3 condiciones rara vez
son satisfechas conjuntas en la propaganda en pro de objetivos sociales en la
medida en que la monopolización de la atención es rara las propagandas opuestas
entre si gozan de libre juego en una democracia y en general las cuestiones
sociales básicas implican algo masque una mera canalización de actitudes
básicas preexistentes ya que exigen mas bien cambios sustanciales en actitudes
y comportamiento. Finalmente por la mas obvia de las razones la estrecha
colaboración de mass-media y centros locamente organizados para un contacto
cara a cara rara vez ha sido conseguida en grupos que luchan por un cambio
social planificado Tales programas son caros y son precisamente tales grupos
los que pocas veces disponen de los cuantiosos recursos necesarios para estos
caros programas. Generalmente los grupos progresistas situados en los bordes de
la estructura del poder no poseen los amplios medios financieros de los grupos
bien establecidos en el centro
El papel actual de los medios
queda limitado en su mayor parte a las preocupaciones sociales perutracas y los medios de
comunicacion no muestran el grado de poder social que corrientemente les es
atribuido AL mismo tiempo, y en virtud de la actual organizaCión de la
propiedad, comercial y el control de los mass-media, éstos han servido para
cimentar la estructura de nuestra sociedad. EI sistema de mercado se aproxima a
un virtual *monopolio psicológico* de los mass-media, Los anuncios comerciales
en la radio y los periódicos funcionan, desde luego, en un contexto que ha
recibido la denominación de sistema de libre empresa. Ademas, el mundo del
comercio se ocupa. primordialmente de canalizar más bien que de cambiar
radicalmente actitudes básicas; sólo trata de crear preferencias par una marca
de producto en vez de otra. Los contactos cara a cara con aquellos que han sido
socializados en nuestra cultura sirven, principalmente, para reforzar las
pautas culturales prevalecientes
Por consiguiente, las mismas
condiciones que procuran la máxima efectividad a los medios de comunicación de
masas funcionan en pos del mantenimiento de las estructuras sociales y
culturales existentes, y no en busca de cambios en las mismas.
Veron
Modos de acceso al libro
Como toda investigación, la que voy a presentar en lo que
sigue tiene sus antecedentes. En este caso, se trata del cruzamiento entre una
historia institucional (de largo plazo) y una historia personal (de mucho más
corto plazo). La feliz conjunción de estas dos historias explica que haya
podido realizar esta investigación.
La primera historia tiene que ver con una institución muy
importante en los países europeos: las bibliotecas municipales. En Francia,
este tipo de bibliotecas se inscribe en la historia de la república y está
asociada a la ideología democrática que la acompaña. La biblioteca municipal
fue siempre el símbolo de la posibilidad del acceso igualitario de los
ciudadanos al objeto libro, acceso no marcado por el elitismo relativo de las
bibliotecas universitarias, que suponen el ejercicio de un capital cultural
elevado. Definida en un marco local, la biblioteca municipal fue y es, por su
proximidad, la expresión del principio del libro al alcance de todos.
Tradicionalmente, el acceso a una biblioteca pública estuvo
durante mucho tiempo mediado por un dispositivo de clasificación: el fichero.
El fichero es un repertorio que contiene todos los libros conservados en la
biblioteca, y que el usuario debe consultar, como condición para acceder al
libro. Cuando el usuario ha identificado lo que busca, llena un formulario en
el que inscribe el código del libro deseado, se lo entrega a un empleado y
éste, un cierto tiempo después (más o menos largo según los casos), regresa con
el libro en cuestión, que el usuario podrá leer en el local de la biblioteca o
llevárselo a su casa en préstamo.
Desde fines de la Segunda Guerra Mundial, las bibliotecas
municipales francesas fueron progresivamente adoptando una nueva metodología
para el acceso al libro, denominada acceso libre, destinada precisamente a
reforzar el carácter democrático de la institución. El acceso libre implica que
el usuario no necesita pasar por un fichero y llenar un formulario: tiene
acceso directo a las colecciones, puede pasearse a su antojo por la biblioteca,
recorrer los estantes y elegir el libro que le interesa. El acceso libre es, en
cierto modo, la irrupción de la lógica del "autoservicio", es decir
del supermercado, en el campo del servicio público de bibliotecas.
La generalización del sistema de libre acceso ha tenido
implicaciones ideológicas, políticas y culturales importantes y, como vamos a
ver, consecuencias teóricas inesperadas.
Desde el punto de vista ideológico, implicó un cambio
importante de paradigma: la misión central de la institución pasa de una
función de conservación a una función de comunicación. Se trata de extender y
diversificar la práctica de la lectura.
Véase este texto de
una de las figuras claves de la bibliotecología francesa contemporánea:
"El objetivo prioritario no es la conservación de las
colecciones, sino su difusión y la conquista de un público extenso y variado
(...) Conviene, en este caso, simplificar al máximo el acceso a las
colecciones, evitar toda barrera entre los libros y el público, de modo que
cada uno, sean cuales fueren su origen socioprofesional y su formación escolar
previa, se sienta perfectamente cómodo en la biblioteca. Es por esta razón que
se impone, en estos servicios de lectura pública, el acceso directo a las
colecciones. Estas son presentadas en salas vastas, claras y acogedoras, en las
cuales cada uno puede pasear, abrir un libro, después otro, pedir sin dudarlo
información al personal y discutir ocasionalmente con otros lectores (...) el
lector podrá ampliar el campo de su curiosidad, y de esa manera su cultura
personal: el aficionado a libros de historia se llevará ocasionalmente una
novela o un libro de historietas y completará sus conocimientos a través de la
lectura de obras de arte y de arqueología; el lector de novelas fáciles
terminará por interesarse en diversos otros campos, en la medida en que sepamos
proponer los libros de una manera ágil, exponiendo regularmente selecciones de
libros sobre temas variados" (Béthery, 1982, pp. 10 y 13).
La longitud de la cita se justifica, porque en este texto
están presentes todos los componentes del problema que nos interesa.
Pasar del acceso indirecto (a través de un fichero) al
acceso libre, comportaría por un lado una simplificación de la relación del
usuario con los libros, lo cual representaría una ventaja para todos los
sectores sociales. Dado que existen hábitos de lectura más o menos
cristalizados, el libre acceso permitiría modificarlos en el sentido de un
enriquecimiento: se despertarían nuevos intereses en el lector de "novelas
fáciles"; el aficionado a la historia sería llevado a leer historietas. El
contacto con la diversidad de las colecciones de la biblioteca produciría una
diversificación de las prácticas de lectura.
Esta hipótesis reposa sobre un argumento que parece a
primera vista muy razonable. Cuando el acceso es indirecto, es decir cuando se
debe afrontar la "barrera" de un fichero o un catálogo, el usuario
debe ir a la biblioteca con una idea
bastante precisa de lo que busca. Si éste es probablemente el caso en
niveles de capital cultural relativamente elevado (un investigador, un
profesional o un profesor, por ejemplo), no lo es cuando se trata del
"gran público", motivado en general por un deseo impreciso de
lectura-entretenimiento. La oportunidad de un contacto directo con las
colecciones, siguiendo las peripecias de un paseo más o menos azaroso a través
de los estantes de la biblioteca, confortaría la práctica de un lector no
especializado y al mismo tiempo pondría a su disposición la riqueza de una oferta
que lo llevaría a diver-sificar su consumo de libros.
En verdad, el texto de Annie Béthery que he citado contiene
un síntoma: está habitado por dos imágenes muy diferentes del usuario. Por un
lado, se trata de "cada uno" (en francés: tout un chacun, literalmente:
todo cada uno, cualquier cada uno =cualquier persona). Pero por otro lado, el
usuario aparece caracterizado por hábitos específicos de lectura: aficionado a
la historia, lector de "novelas fáciles", etc. La primera figura es
la del usuario de una biblioteca municipal concebida como un servicio público:
el ciudadano. La segunda figura, no problematizada, permite sospechar la
existencia de una demanda multiforme y diversificada.
Todos los "cada uno" no son aficionados a la
historia; todos los "cada uno" no leen "novelas fáciles".
El libre acceso ¿es satisfactorio para todos? La cuestión fundamental que
surgía era la siguiente: ¿cómo hay que disponer las colecciones de una
biblioteca en el espacio que les está destinado y que va a ser libremente explorado
por los visitantes, teniendo en cuenta a la vez las preferencias de los
usuarios, lo cual supone un mínimo de orientación en términos de alguna
clasificación, y el objetivo de un enriquecimiento de la práctica de la
lectura?
Hasta aquí la historia institucional que, como dije, se
cruzó afortunadamente con una historia personal, la mía. En el momento en que
la Dirección del Libro y de la Lectura
del Ministerio de Educación de Francia se planteaba ese tipo
de preguntas a propósito de las bibliotecas municipales, yo había terminado y
publicado una investigación para el Centro Georges Pompidou de París, acerca de
los espacios de comunicación que son las exposiciones y los museos. Había
identificado una serle de estrategias desplegadas por los visitantes,
relacionadas con el espacio de la exposición. La descripción de las estrategias
puestas en práctica en los comportamientos de visita culminaba en una especie
de bestiario: había hormigas, langostas, peces y mariposas. Y esta tipología se
reveló asociada con el capital cultural de los visitantes y también con el modo
de relación de cada tipo de visitante con la modernidad de la prestigiosa
institución cultural que es el Centro Georges Pompidou, más conocida como
"Beaubourg". Esta investigación había tenido una cierta resonancia en
los círculos de la museología francesa.' El Ministerio me propuso entonces
aplicar una metodología semejante a los espacios de las bibliotecas municipales
que funcionaban en libre acceso.
Pero lo primero que hay que entender es que el pasaje de una
biblioteca de acceso indirecto (a través de un fichero) a una biblioteca de
libre acceso comporta un verdadero salto epistemológico.
Notas
La presentación
detallada de esta investigación se encontrará en Verón y Levasseur, 1983.
Espacialización y
clasificación
En la situación tradicional donde una biblioteca ad-ministra
un fondo de libros que no es directamente accesible para los usuarios,
situación que sigue siendo en Francia la de muchas bibliotecas universitarias y
algunas bibliotecas municipales, la manera en que los libros están en el
espacio no produce ningún fenómeno de sentido que pueda afectar al usuario en
su relación con el universo de los libros. La puesta en espacio equivale
simplemente a un depósito, y la única función técnica esencial de ese depósito
es la de permitir a los empleados de la biblioteca la localización (en la
medida de lo posible, rápida) de los documentos que se les solicitan.
En este caso, los libros pueden estar codificados de muchas
maneras: según el orden de llegada a la biblioteca, según el formato, el color,
etc. En una biblioteca en la que el fondo no es accesible a los usuarios, no
hay ninguna relación conceptual entre la puesta en espacio de los libros y el
sistema de categorías (sea cual fuere) que organiza el único instrumento de
acceso del que dispone el usuario: el fichero. Si la función de localización de
un documento dado en un momento dado está asegurada, la disposición espacial de
las colecciones puede ser totalmente arbitraria y no tener ninguna relación con
el sistema de categorías que organiza el fichero.
La clasificación más utilizada en Francia en las bibliotecas
públicas es la clasificación llamada Dewey, en homenaje a su autor, que la creó
en la segunda mitad del siglo Kix. Todo libro que exista en el universo puede
ser ubicado en esta clasificación, que va del 000 al 999. Una clasificación de
este tipo es un conjunto de clases lógicas construido por medio de dos
operaciones: la exclusión (entre categorías) y la inclusión (de una subcategoría
dentro de una categoría). Aun cuando se pueda considerar que esto da lugar a un
espacio lógico bidimensional, el conjunto de clases que componen la
clasificación puede ordenarse en una sucesión: cualquier subcategoría (por
ejemplo, la subcategoría "Argentina" dentro de la categoría
"Historia") es localizable sin ambigüedad en un punto determinado de
la secuencia que va de 000 a 999. Podemos concluir que una clasificación como
la Dewey es lineal, es decir unidimensional.
La puesta en el espacio del fondo de libros de una
biblioteca de libre acceso produce la irrupción de la tri-dimensionalidad, hace
necesario un conjunto de decisiones de localización que son totalmente ajenas a
la estructura de la clasificación misma: cerca/lejos, alto/bajo, izquierda/
derecha, centro/periferia, delante/detrás, etc. Relaciones nuevas, creadas por
la naturaleza metonímica a la vez del espacio y de la dinámica de los cuerpos
que van a recorrerlo, y acerca de las cuales la grilla conceptual de la
clasificación no dispone de ninguna regla.
La espacialización del fondo al que los usuarios tienen un
acceso directo engendra fenómenos totalmente nuevos. La ley de sucesión que
estructura una clasificación como la Dewey será fatalmente transformada,
descompuesta, profundamente perturbada. Podríamos tal vez imaginar como única
organización espacial congruente con la naturaleza de una clasificación lineal,
un solo estante a lo largo de un corredor infinito, donde los libros se suceden
de 000 a 999.
La clasificación no puede desaparecer totalmente, pues-to
que las colecciones siguen siendo organizadas en térmi-nos de sus categorías
(física, química, biología, zoología, historia, geografía, economía...) Y estas
categorías deberán ser visualizadas de alguna manera dentro del espacio en
libre acceso de la biblioteca. El libre acceso transforma pues la relación del
usuario con la clasificación y agrega una nueva dimensión, la de los fenómenos
engendrados por la puesta en espacio.
Como la clasificación misma no comporta ninguna regla de
puesta en espacio, un mismo stock de libros puede ser espacializado de muchas
maneras diferentes. ¿Qué criterios deben operar en las decisiones acerca de la
organización espacial de los libros? ¿Hay buenas y malas maneras de puesta en
espacio? ¿Cómo controlar los efectos del cruzamiento entre la
unidimensionalidad de la clasificación y la tridimensionalidad de la
espacialización, con las perturbaciones que la segunda va a provocar en la
primera? De hecho, en el momento en que iniciamos esta investigación se habían
realizado ya muchas puestas-en-espacio y numerosas bibliotecas municipales
habían adoptado el sistema del libre acceso. En cada situación, los factores
que habían determinado la puesta en espacio habían sido múltiples. En ciertos
casos, estrategias institucionales más o menos explícitas habían sido
definidas, a partir de imágenes o hipótesis sobre los usuarios de la
biblioteca.
Como en el caso de los supermercados, la espacialización del
fondo de una biblioteca de libre acceso es una puesta en espacio de la oferta.
En la medida en que ella comporta decisiones específicas por parte de los
responsables de la institución, se trate o no de una estrategia explícita,
podemos decir que la organización espacial del fondo es una enunciación de la
oferta. Como todo acto de enunciación, la espacialización contiene una imagen
del destinatario, supone hipótesis sobre los visitantes de la biblioteca, sobre
sus intereses y sus expectativas. Estas imágenes y estas hipótesis son lo que
exploramos en primer lugar. ¿Cómo se inscribe la figura del usuario y la misión
de la institución en la estructura espacial de una biblioteca?
Espacios enunciativos
y apropiativos
Trabajamos en cuatro bibliotecas municipales de libre
acceso, elegidas con el acuerdo de los responsables de la Dirección del Libro,
en función de sus especificidades y de sus diferencias. Una en pleno centro del
barrio latino de París, dos en el conurbano parisino y una en una gran capital
de provincia. Las llamaremos en lo que sigue A, B, M y N, en función de la
primera letra del nombre de la localidad en que funcionaban. En cada caso,
nuestro análisis se concentró en la sala de préstamo para adultos (dejamos de
lado las salas de literatura infantil, y el público de estudiantes secundarios
y universitarios, que tienen una relación puramente instrumental con la
biblioteca, en función de sus necesidades escolares). Se trataba en primer
lugar de representarnos la puesta en espacio de las colecciones para adultos y
de comparar a este respecto las cuatro bibliotecas.
Comenzaremos por la biblioteca B, que poseía en aquel
momento un fondo de aproximadamente treinta mil volúmenes. El esquema de pág.
42 indica la localización en términos de las grandes categorías de la
clasificación Dewey. Las líneas negras representan la disposición de las
estanterías de libros.
Al entrar en esta sala, el visitante se encuentra con (y
debe obligatoriamente atravesar) una zona importante consagrada a las
iniciativas de la institución: mesas y estanterías que presentan libros que han
sido extraídos del fondo general por razones específicas: libros agrupados por
temas; novedades; "los bibliotecarios han
leído..."; "los \ lectores han leído...y han apreciado"; una
selección de novelas policiales; libros para los adolescentes, etc. La
Biblioteca B
trayectoria del visitante se inicia pues con una
configuración de interpelaciones por parte de los responsables de la
institución: la acogida es activa. A través de estos actos, el
enunciador-institución expresa sus preferencias y su voluntad de orientar al
usuario sugiriéndole ciertas lecturas.
Atravesada esta zona de recepción, el visitante se encuentra
más o menos en el punto marcado 'x' en el comienzo de un ancho pasaje central
que conduce oblicuamente hasta el fondo de la sala. Desde allí, la mayoría de
los grandes carteles que indican el contenido de las estanterías es visible al
mismo tiempo: panorama de conjunto del universo de los libros, con el mundo de
la ficción a la derecha del visitante (grandes cubos colocados sobre las
estanterías indican el orden alfabético por autor) y el mundo "real"
a su izquierda. Las ciencias "duras" esperan al visitante al fondo de
ese pasaje central.
Búsqueda de contacto con el público, voluntad pedagógica de
orientación de los usuarios, claridad en la organización espacial de la sala
que puede ser visualizada en su conjunto desde el inicio de la trayectoria de
cada individuo. La larga entrevista con la directora del establecimiento
confirmó la existencia de una estrategia explícita destinada a tener en cuenta
las necesidades y demandas del público, pero también a generar nuevos intereses
(actividades de contacto con otras instituciones de la ciudad, como visitas a
escuelas, "bibliobus" que recorre los barrios, etc.), estrategia
fuertemente asociada a una ideología de "la lectura para todos" en el
contexto de una municipalidad de signo político comunista.
Transparencia, contacto, orientación es una frase que puede
resumir muy bien la política institucional de esta biblioteca.
En el caso de la biblioteca A, la frase apropiada sería:
distancia y opacidad. La espacialización de esta biblioteca, con un fondo mucho
mayor que la precedente (aproxi-madamente cien mil volúmenes), es radicalmente
distinta de la que acabamos de describir (véase el esquema de pág. 45).
Se trata de un verdadero laberinto. En razón, por una parte,
de la reducción del campo perceptual: cuando un visitante se encuentra en un
espacio cualquiera de esta sala, sólo tiene acceso visual a su contexto
inmediato, debido a la altura de los estantes. Ninguna percepción del conjunto
es posible. Por otra parte, en razón de la multiplicidad de trayectos que se
pueden realizar a partir de las dos entradas-salidas de la sala. La secuencia
lineal de la clasificación Dewey se encuentra aquí enteramente desarticulada.
El enunciador institucional está casi ausente: las únicas
sugerencias de lectura conciernen a las novedades, colocadas en la entrada,
fuera de la sala principal. Esta entrada, previa a la sala principal es una
suerte de sas* con un fuerte carácter administrativo, dedícado esencialmente a
las operaciones de préstamo y devolución de los libros, la inscripción de los
nuevos usuarios, etc. En la sala, no hay ningún señalamiento explícito de
orientación espacial.
Para comprender mejor las características de este espacio A,
conviene introducir algunas observaciones sobre la relación entre la
estructuración del espacio y los compor-tamientos que pueden tener lugar en su
interior.
En nuestro análisis de las bibliotecas, distinguimos dos
niveles globales de descripción de un comportamiento en el espacio, cuando éste
es un espacio destinado al cumplimiento de operaciones técnicas de carácter
funcional. Entiendo por operaciones de carácter funcional actos que culminan en
resultados específicos. El envío de una carta desde una oficina de correos es
un ejemplo; otro ejemplo es el de la compra de tales o cuales productos en un
supermercado. En el caso de la biblioteca, se trata de la elección (y
aprehensión manual) de uno o más libros.
Estos dos niveles son los contextos inmediatos de
apropiación y los espacios progresivos. Los contextos de apropiación son los
espacios en que tienen lugar las operaciones técnicas; en el caso de una
biblioteca de libre acceso, se trata del contexto de proximidad en el que
pueden tener lugar las operaciones de búsqueda y exploración: tomar un libro,
hojearlo, recorrer visualmente los estantes leyendo los nombres de los libros
inscriptos en el lomo, etc. Los espacios progresivos conectan entre sí los
diferentes contextos de apropiación; el visitante los recorre para ir de un
contexto inmediato a otro. Ciertos espacios son exclusivamente progresivos (el
amplio pasaje central de la biblioteca B, por ejemplo). Otros espacios no son,
en sí mismos, ni progresivos ni de apropiación; su carácter está determinado
por el comportamiento del usuario. El espacio entre dos estante-rías de la zona
"novelas" de la biblioteca B, por ejemplo, será fragmentariamente
contexto de apropiación para el visitante que se detiene a examinar un
determinado estante, pero también se lo puede recorrer como un pasillo
progresivo.
Volvamos a la biblioteca A. En primer lugar, podemos
comprobar que en la sala principal no existen espacios intrínsecamente
progresivos. El emplazamiento de las estanterías produce un entrelazamiento de
espacios que pueden ser tratados como tortuosos corredores o como contextos de
apropiación. En B, hay espacios que invitan al usuario a avanzar y otros que lo
invitan a elegir uno o varios libros. En A, estos dos actos de enunciación
espacial están constantemente mezclados.
En segundo lugar, si observamos la localización de las zonas
correspondientes a las grandes categorías de la clasificación Dewey,
constataremos que en A se producen fenómenos de interpenetración entre
categorías: hay numerosos lugares del laberinto, que pueden ser usados como
contexto de apropiación, donde están co-presentes libros pertenecientes a
categorías diferentes; por ejemplo, hacia la derecha novelas, hacia la
izquierda geografía. La biblioteca A contiene numerosos contextos de apropiación
inmediata que son heterogéneos. En B, los contextos son en su mayoría
homogéneos.
En tercer lugar, en B los espacios progresivos están
marcados por la señalización, dado que el conjunto de los carteles indicadores
se perciben desde el inicio del pasaje central. EnA, por el contrario, el
comportamiento progresivo opera a ciegas (o apoyado, si es el caso, en el
conocimiento previo del lugar). En A, la institución no busca entrar en
contacto con el visitante y le propone un espacio que deja permanentemente
indeterminada la elección entre dos comportamientos posibles: detenerse para
realizar las operaciones que llamamos técnicas o seguir avanzando (pero hacia
dónde?).2
Laberinto, opacidad, distancia, necesidad de atravesar en
cierto modo una "jungla" de libros...para llegar a las novelas
colocadas en el fondo de la sala. Todos estos elementos formaban también parte
de una estrategia explícita. En efecto, en las bibliotecas municipales la
mayoría de los usuarios concurre para sacar en préstamo obras de ficción. En el
caso de A, el usuario que busca su novela para el fin de semana tiene que
atravesar las ciencias, las ciencias aplicadas, las bellas artes, las ciencias
sociales. De las cuatro instituciones estudiadas, la biblioteca A es la que ha
llevado más lejos el esfuerzo por incitar a la exploración con el fin de
diversificar la lectura, anteponiendo al género más solicitado, la novela, las
otras áreas del saber, que hay forzosamente que atravesar para llegar al fondo.
Aquí el usuario es construido como más activo que el de B; el enunciador no
busca orientarlo, busca más bien que se pierda en el mundo múltiple y
heterogéneo de los libros. Otra política asociada a las estrategias culturales
del partido socialista, que administraba la ciudad en el momento en que se
concibió y construyó la biblioteca A.
Otro universo de libros en el caso de la biblioteca M,
insertada en el corazón del barrio latino (véanse los esquemas de págs. 48 y
49). Aquí, máxima segregación entre las categorías de la clasificación: cada
una ocupa un lugar perfectamente separado de los demás y encerrado en sí mismo
(la disposición de las estanterías genera "micro-espacios"
especializados. Fuerte disociación entre el mundo de la ficción y el mundo de
la "realidad": uno está en la planta baja y el otro en el subsuelo:
imposible deslizarse libremente de uno a otro como en A. Esta es probablemente
una biblioteca de libre acceso que añora el viejo sistema del acceso indirecto:
aunque el acceso es efectivamente libre, dos enormes ficheros flanquean la
entrada a la sala, como una muda invitación a consultar las fichas antes de
buscar un libro. La zona de "novedades" está reducida a un pequeño
anaquel colocado en una posición marginal, y no existen iniciativas temáticas
por parte de la institución. La directora del establecimiento nos explicó que
la gente sabe lo que quiere y que no necesita ninguna orientación particular.
La directora de una biblioteca municipal instalada en un barrio C que reúne la
Sorbona, las 'universidades de Jussieu y deensier, la Escuela Normal Superior,
la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, el Colegio de Francia, la
Escuela de Física que ha producido recientemente dos premios Nobel, el
Instituto Pasteur, entre otras institu-ciones, y donde viven muchos de los
respectivos profesores y estudiantes, tenía probablemente razón. 50
Finalmente una biblioteca (perdón: una mediateca) de
provincia, que he llamado N. Aunque el esquema no permite indicarlo por
comparación con los esquemas de las otras bibliotecas (véase pág. 52) el
espacio de N es mucho mayor y es también abierto, porque se trata de un espacio
inserto, sin muros, en otro mucho más grande con múltiples actividades, una
cafetería, un gran quiosco de diarios, revistas y libros. Había un desnivel
entre los dos espacios y se bajaba a la sala por una escalinata. Con una
arquitectura marcadamente "high tech", el edificio había sido
inaugurado unos meses antes de que iniciáramos la investigación. Era ya un gran
suceso de público, en particular joven, éxito del cual se hablaba profusamente
en los medios. Al mismo tiempo este nuevo lugar urbano era objeto de un
enfrentamiento político importante: concebido y construido por una
municipalidad de izquierda, el gobierno de la ciudad había pasado a manos de la
derecha. Típica consecuencia política de esta situación, la nueva
administración no quería oír hablar de la mediateca y las autoridades de la
ciudad no habían asistido a la inauguración.
El fondo era de un poco más de cuarenta mil volúmenes. Las
zonas de la clasificación están menos segregadas que en M, con la oposición
fuerte (a la manera de B) entre ficción y no ficción: en la mitad derecha las
novelas, en la mitad izquierda las ciencias. Una estructura global muy
ordenada: nada más alejado de un laberinto que esta espacialización. Como en B,
la señalización puede ser captada en su conjunto al entrar en el espacio de la
sala. Algunos elementos marcan la vocación "multimedia" del lugar: en
el centro, entre las dos mitades, un espacio importante, con monitores de televisión,
para la lectura de las videocasetes. No hay catálogo en papel disponible ni
ficheros, y las consultas bibliográficas eventuales pueden efectuarse a través
de las pantallas de las terminales informáticas.
Biblioteca N
Realizamos el mismo trabajo de campo que en las otras tres
bibliotecas, pero, por los factores indicados, el "clima" general era
muy diferente y afectó sin duda nuestras operaciones. La nueva institución
había modificado radicalmente la población que frecuenta una biblioteca
municipal: en este caso, el 70% tenía menos de 30 años. El público era de unas
dos mil personas promedio por día, pero sólo el 40% de ese público leía o
retiraba libros. Se trataba más bien de un lugar de encuentros y de socialidad
difusa. En los términos de la directora del establecimiento, que no dudó en
parafrasear a McLuhan, la diferencia entre una mediateca y una biblioteca es
que, en el primer caso, "la oferta es el mensaje". ¿Qué pueden
significar, en ese contexto, los libros? En todo caso, nos encontrábamos ante
una nueva especie de biblioteca, donde el 60% del público que concurría al
lugar no estaba allí para leer.
Notas
Tampoco tuvimos en cuenta otros servicios eventualmente
presentes en estas bibliotecas como videoteca, discoteca, etc. Nos concentramos
en el análisis de la sala principal de libre acceso de cada una y de los
usuarios adultos de dicha sala. ' En el trabajo de campo (del que hablaremos
más adelante) con usuarios de las cuatro bibliotecas, apareció el comentario,
en el caso de usuarios adultos que concurrían a la biblioteca A con niños
pequeños, de que frecuentemente perdían de vista a sus hijos y tenían que
buscarlos por todas partes. El tono de estos comentarios no era dramático sino
más bien risueño.
Comportamientos
opacos
Ya mencioné que unos años antes de este trabajo sobre las
bibliotecas, había dirigido una investigación para el centro Georges Pompidou
de París, destinada a describir y conceptualizar los comportamientos de los
visitantes de una exposición sobre el tema "Vacaciones en Francia,
1860-1982" (Verón y Levasseur, 1983). Se trataba de una exposición
fotográfica acerca de la evolución histórica del uso del tiempo libre. Una
etapa del trabajo consistió en la construcción de una tipología de estrategias
de visita. Observamos "desde afuera", sin entrevistarlos, el modo en
que los concurrentes recorrían la exposición. Cada miembro de nuestro equipo
seguía disimuladamente a visitantes elegidos al azar en el momento de ingresar
al lugar, e indicaba cuidadosamente en un plano de la exposición la trayectoria
exacta de la visita. Al cabo de varias semanas de observación, llegamos a una
tipología de cuatro estrategias comportamentales. Como no conocíamos nada de
esas personas salvo su comportamiento observado de visita, les atribuimos
nombres de animales. La exposición comportaba dos espacios principales y muy
distintos uno del otro: una suerte de largo corredor a la izquierda y una gran
sala a la derecha, que adquiría cierta dinámica circular debido a un quiosco
instalado en el centro, en el que se proyectaban diapositivas.
El visitante hormiga tendía a organizar su trayectoria
siguiendo las paredes de los espacios de la exposición, y a una distancia corta
del material expuesto. Su estrategia era a la vez lineal y de proximidad. La
simple observación externa daba la impresión de que el visitante hormiga tenía
temor a atravesar espacios abiertos y prefería comenzar la visita por el
corredor, intentando después recorrer la gran sala de la derecha con la misma
metodología (aunque algunos visitantes hormiga no se atrevían a entrar en la
gran sala y daban por terminada su visita cuando llegaban al fondo del
corredor). La hormiga respetaba escrupulo-samente el orden cronológico de la
exposición, a partir de 1860.
El visitante mariposa desplegaba lo que llamamos una
estrategia pendular, izquierda-derecha, respetaba también la cronología de la
exposición pero no estaba sometido a la linealidad de las paredes y podía sin
problema aparente atravesar espacios vacíos.
El visitante langosta se dirigía directamente a los
elementos que le interesaban y era totalmente indiferente a la cronología de la
exposición. Se dejaba llevar por lo que Barthes llamó el punctum de la
fotografía y no respetaba en absoluto el studium, el proyecto cultural
propuesto por la exposición.
El visitante pez, en fin, realizaba una visita "entre
dos aguas" guardando siempre una distancia prudente respecto de los
elementos expuestos. Tenía una estrategia de deslizamiento.
Cuando nuestra tipología estuvo saturada (es decir, cuando
comprobamos que nueve de cada diez nuevos visitantes pertenecían
inequívocamente a uno de los cuatro tipos o a una combinación clara de dos de
ellos) decidimos que nuestras categorías funcionaban. Recién entonces
entrevistamos largamente a visitantes pertenecientes a cada una de ellas,
contactándolos a la salida de la exposición. Una parte de la entrevista
consistía en rehacer con el entrevistado, comentándola, la visita que acababa
de realizar (teníamos su trayectoria exacta registrada en el plano de la
exposición). Descubrimos entonces que cada tipo estaba asociado a un cierto
imaginario del espacio, a un determinado nivel de capital cultural, a un modo
de relación con la cultura en general y con el Centro Pompidou en particular.
En este caso, la observación "objetiva" o "exterior" del
comportamiento estratégico de apropiación de los espacios se reveló un buen
modo de entrada en el mundo cultural de cada individuo.
Apoyándonos en este antecedente, intentamos repetir la
experiencia en el contexto de las cuatro bibliotecas que hemos presentado más
arriba. Durante varias semanas, nos dedicamos a registrar, en cada biblioteca,
el comportamiento de visitantes adultos, hombres y mujeres, tomados al azar,
trazando cuidadosamente sus trayectorias en el plano de la biblioteca. A la
salida les formulábamos unas pocas preguntas para conocer la motivación de su
venida, la frecuencia con que concurrían, el tipo de libros que buscaban, etc.
Finalmente, tuvimos que aceptar la evidencia: no apa-recían reglas generales de
organización de los comportamientos. Dos usuarios que habían dado respuestas
muy semejantes al pequeño cuestionario administrado a posteriori, habían
efectuado dos visitas muy diferentes. Inversamente, dos usuarios que daban respuestas
muy distintas al cuestionario, habían tenido comportamientos comparables
durante su estadía en la biblioteca. Mediante la sola observación exterior,
resultaba imposible construir una tipología. Nos enfrentábamos a
comportamientos opacos a la observación exterior.
Cuando realizamos, posteriormente, el trabajo de campo en
cada biblioteca mediante entrevistas de larga duración, comprendimos por qué
una biblioteca de libre acceso y una exposición temática son dos espacios de
comunicación totalmente distintos, y comprendimos también lo que ocu-rre cuando
la estrategia cultural expresada en la oferta, y la demanda encarnada en las
estrategias individuales de los usuarios, siguen caminos divergentes. Lo cual
nos pro-porcionó el consuelo de entender por qué una misma metodología había
resultado eficaz en un caso (nuestra tipología fue confirmada en trabajos
posteriores de otros investigadores sobre exposiciones temáticas) y había
fracasado en el otro.
Programas de lectura
No pudiendo orientarnos mediante una tipología previamente
establecida de estrategias comportamentales decidimos realizar, en cada
biblioteca, diez entrevistas en profundidad a adultos que la frecuentaban,
cuarenta entrevistas en total. Elegimos a nuestros entrevistados equilibrando
la variable sexo (igual número de hombres que de mujeres), y haciendo variar al
máximo la edad, la fre-cuencia en el uso de la biblioteca y la
"antigüedad" de la frecuentación. Todos estos datos estaban a
disposición de los bibliotecarios, a partir de la ficha de inscripción
completada por el usuario la primera vez que había concurrido al
establecimiento.
La entrevista duraba entre una hora y una hora y media, y
tenía lugar en una oficina dentro de los locales de la biblioteca. En ella
explorábamos primero todos los aspectos del uso de la biblioteca por el
entrevistado, sus hábitos de lectura y también los de su familia; uso de otras
bibliotecas, frecuentación de librerías y en general consumo de medios. En un
momento dado de la entrevista se rehacían con el entrevistado los distintos
momentos de su última visita a la biblioteca. En la última parte de la
entrevista se le proponían algunos ejercicios de clasificación de libros, para
comprender a través de qué categorías el entrevistado organizaba el universo de
los libros.
Aparecieron así, muy claramente, seis estrategias o
programas de lectura. Estos programas estructuran el espacio mental del usuario
en el momento en que atraviesa el umbral de la biblioteca7Son programaS que
detérin-inan sus comportamientos dé- apropiación del espacio, pero que son
invisibles a la_pbseryación. Un programa comporta a la vez la motivación y el o
los objetivos de la visita; define lo esencial de las expectativas del usuario,
es decir, los documentos que busca; las zonas de la biblioteca que visitará y
los documentos que, eventualmente, pedirá en préstamo. Pudimos constatar que un
usuario viene a veces a la biblioteca con varios programas (por ejemplo, libros
para él, y libros para su mujer o sus hijos), lo cual nos permitió comenzar a comprender
la opacidad de su comportamiento. En la identificación de las estrategias de
lectura que hacemos en lo que sigue, consideramos solamente el programa del
propio entrevistado.
Veamos primero las características de esos programas.
La lectura temática
"Lo que a mí me gusta es la Resistencia, eso es lo que
me interesa. Las novelas no me gustan, porque es inventado. Me gusta lo vivido,
los reportajes sobre la vida, los relatos de expediciones. Poesía, literatura,
todo eso, no me ocupo. (...) Conozco bien la Resistencia, yo voy ahí, donde
estaba sentado hace un rato, eso me basta." (Un lector temático)
"Yo tenía libros, después los vendí. Me dije, de todas
maneras no los releo, entonces para qué sirve que los guarde (...) Voy sobre
todo allí, ¿ve?, geografía, paisajes, la descripción, el turismo, la fauna, la
flora. Sobre una gran ciudad, por ejemplo, uno aprende cualquier cantidad de
cosas." (Un lector temático)
El lector temático está encerrado en un tema, y su
moti-vación es explorarlo a fondo. La noción de encerramiento tiene aquí una
justificación bien precisa: el lector temático no quiere salir del campo
delimitado por su tema. Es además, y en consecuencia, incapaz de
contextualizarlo dentro de un marco más general. Su interés por un tema no es transitorio,
no resulta de un efecto de "moda", sino que perdura a lo largo del
tiempo. Detrás de ese encerramiento se adivina el temor a perderse en el
universo del saber.
Los temas pueden ser muy diversos, pero tienen en común el
hecho de pertenecer al universo "documental" o "no accionan son
ajenos a la literatura. Por ejemplo: las técnicas de relajación, el origen del
hombre, las grandes ciudades, los viajes, la Resistencia (término que designa
la lucha contra el ocupante nazi en Francia, durante la Segunda Guerra Mundial,
tema histórico muy importante en la cultura francesa).
Para el lector temático la lectura es una actividad difícil,
una obligación más bien que un placer. Este lector valoriza ciertos campos
(como la historia o las biografías de hombres célebres) que representan algo
así como la cultura "legítima". Al mismo tiempo, tiende a
desvalorizar la ficción: para el lector temático las obras literarias no ayudan
ni a formarnos ni a informarnos.
Este tipo de lector tiene de la biblioteca municipal una
imagen tradicional muy coherente. Frecuentar la biblioteca significa
interesarse por la cultura, y esa frecuentación expresa una cierta relación con
los libros: el lector temático tiene muy pocos libros en su casa, va raramente
a una librería y no relee nunca un libro. Ideológicamente, tiende a oponer la
biblioteca como símbolo del acceso de todos a la cultura, a la librería como
acceso pago al libro.
El programa del lector temático produce una percepción
puntual y fuertemente selectiva del espacio de la biblioteca.
Conoce muy bien la zona en que se encuentran los libros que
corresponden al tema que le interesa; conoce mal o desconoce el resto de la
biblioteca. En el curso de la visita que formaba parte de la entrevista, el
lector temático estaba desorientado en las zonas que no acostumbraba
frecuentar, e ignoraba la ubicación de aquellos sectores ajenos a su interés
fundamental.
Los medios no afectan al lector temático en la elección de
los libros que va a seleccionar en un momento dado, porque los identifica,
dentro de la zona que es para él pertinente, recorriendo visualmente los
estantes. Pero los medios tienen un papel indirecto muy importante: la mayoría
de los temas que interesan a este tipo de lector son temas mediatizados,
corresponden a categorías mediáticas. Además de los que ya mencionamos, pueden
aparecer categorías como "historias extraordinarias", "hombres
célebres", "turismo", o simplemente "libros del editor
x", cuando se trata de un editor que se caracteriza por publicar libros
que corres-ponden a su temática. Las categorías de clasificación del lector
temático son las más pobres, comparativamente con las de los otros programas de
lectura. Utiliza frecuentemente oposiciones globales destinadas a tomar
distancia respecto de la literatura: valorización de la "experiencia
vivida" en contraste con las "novelas".
Hay en el lector temático un rechazo,. tanto de la
posibilidad de adoptar una percepción global de la biblioteca como de
reflexionar sobre la clasificación del universo de los libros. Interrogado
sobre este último punto, da a entender que la cuestión no le interesa. Sus
únicos esfuerzos relativos a la clasificación se remontan a sus primeras
visitas a la biblioteca, destinadas a identificar la zona que contiene lo que
busca. Después, su percepción se cierra. Poseedor de un capital cultural
relativamente bajo, el lector temático respeta la cultura instalándose en un
nicho en el que puede permitirse activar su subjetividad y cons-truir su
relación con el mundo "real", rechazando el inútil imaginario de la
literatura.
La lectura
problemática
"Yo estudio cómo los jóvenes evolucionan entre 1966-68
y 1980, porque es el gran período creativo, en música como también en moda y en
otras cosas (...) Es a fuerza de ver la crisis, los problemas de comunicación
entre los jóvenes, todo lo que no funciona que me dije, habría que ver lo que
pasa. Agarro por ejemplo historietas, un libro sobre el rock femenino (...) Fui
a ver en sociología pero no encontré lo que buscaba. Paso dos, a veces tres
horas. Siempre el sábado a la tarde. Empiezo siempre mirando los catálogos. No
vale la pena que pierda mi tiempo explorando los estantes." (Un lector
problemático)
En este programa, la lectura se organiza en torno a un
problema que no corresponde a un dominio temático general ni a una disciplina
específica. Se trata pues de un problema que no tiene localización precisa en
el espacio de la biblioteca. Ejemplos de problemas: los jóvenes y la crisis, la
renovación de la filosofía a través de las ciencias humanas, la cuestión de la
identidad, l'a modernidad. El problema en cuestión se sitúa en el cruce de
distintas temáticas. El problema de la juventud y la crisis puede llevar a leer
tanto libros de sociología como de historia del cine.
La lectura no es aquí una obligación asociada a una cierta
legitimación cultural, como en el caso de los lectores temáticos; no es tampoco
ni una actividad de entrete-nimiento ni un centro de interés transitorio, como
veremos, respectivamente, en el caso de los lectores novelescos y de los
lectores eclécticos. La lectura problemática reposa sobre una ética y un
método. "Estoy investigando" es una frase frecuente en boca de los
lectores problemáticos. Este tipo de lector tiene miedo de dispersarse y
expresa su voluntad de no perder tiempo. Busca una cierta sistematicidad. Por
contraste, este lector puede practicar otras lecturas, ajenas a "su
problema", que serán entonces definidas como "puro
entretenimiento", no sometidas a reglas.
El lector problemático frecuenta las librerías, y la
aparición de un libro que lo interpela en relación con su interés tiene mucha
importancia porque implica a la vez la certidumbre de que lo encontrará en las
librerías y la probabilidad de que haya comentarios en los medios, lo cual
conjuga los elementos fundamentales de su deseo del libro. Para este lector, la
biblioteca municipal tiene funciones a la vez claras y limitadas: permite
examinar un libro antes de comprarlo, y permite completar el conocimiento de un
aspecto particular del problema que no justifica la compra de un libro.
En realidad, el lector problemático añora las bibliotecas
tradicionales y utiliza la biblioteca municipal lamentando el libre acceso. Por
un lado, para él la atmósfera de una biblioteca es muy importante: silencio,
una cierta penumbra y los libros fuera del alcance de la mirada. Las dificultades
(o las mediaciones) que hay que atravesar para llegar al libro que uno busca,
son en cierto modo una garantía del deseo del libro. El lector problemático
critica el libre acceso como "demagogia de la lectura",
describiéndolo como un supermercado del consumo de libros. El libre acceso es
el acceso fácil. Critica también la pobreza de las colecciones: cuando uno
avanza suficientemente en su problema, los libros que necesita ya no están en
el fondo de la biblioteca. En coherencia con esta actitud, el lector
problemático es el único de los seis tipos que consulta sistemáticamente el
fichero o los catálogos de la biblioteca, y la elección de los libros es hecha
antes de la visita, a través de medios especializados y de bibliografías. Al
mismo tiempo, el lector problemático tiene una relación conflictiva con la
clasificación. Se describe a sí mismo como debiendo luchar contra ella, porque
su problema no corresponde a ninguna categoría genérica, es transversal. Todos
los lectores de este tipo tienen libros en su casa y, al hablar de ellos, o
bien explican que no están en absoluto clasificados ("y eso no
importa") o bien describen una clasificación muy personal, en función del
problema que les interesa.
Los problemáticos son lectores con capital cultural comparativamente
alto y construyen un modo de entrada personal al universo de los libros. Este
universo tiene que tener alguna organización, a partir de la cual (o contra la
cual) pueden trazar su propio camino.
La lectura ecléctica
"Para encontrar, me dejo llevar. Tengo una idea
precisa, después miro lo que hay. Realmente no hay cosas que no me interesen.
Creo que voy de nuevo a leer teatro. Una vez me llevé la Biblia, que hacía
mucho tenía ganas de leer. ...) Hoy no le puedo decir por dónde pasé, porque estuve
dando vueltas. Lo que busco puede ser diferente de una vez a la otra." (Un
lector ecléctico)
"Soy obrero, y sólo puedo entender las cosas que se me
escapan en los libros (...) Es todo lo que no aprendí cuando era chico. Me
permite comprender el mundo en que vivo. Puede ser teología, religión,
astronomía, comprender el sistema solar, o si no novelas.
(...) Voy por todos los rincones, salvo los de-portes. (...)
Hay el azar, el flash, el libro que a uno lo atrae inmediatamente." (Un
lector ecléctico)
Los lectores eclécticos tienen una curiosidad inagotable, y
oponen su práctica a la lectura "utilitaria" como es el caso de los
investigadores, de los estudiantes o de los profesionales. Su lectura es una
búsqueda de placer y entretenimiento. Se consideran a sí mismos como
autodidactas.
No hay en el lector ecléctico ningún prurito de
jerar-quización cultural: la cocina, el "bricolage" y la literatura
están en el mismo plano; atribuye a todos los sectores temáticos igual
importancia. Por lo tanto, ni moralidad ni obligación cultural: si encuentra
que un libro no es interesante, abandona la lectura. Sus intereses se van
acumulando, porque rara vez abandona un tema; además los temas no son
genéricos, cada uno es enunciado de manera específica; por ejemplo: "la pesca
en alta mar" o "los problemas de la descolonización". El
programa ecléctico opera por tejido, por deslizamiento: un tema lleva a otro,
los distintos temas se van entrelazando y hay entre ellos reenvíos permanentes.
Y no existe frontera ni oposición entre libros de ficción y obras documentales.
El lector ecléctico tiene una percepción muy positiva de la biblioteca
municipal, porque implica un acceso sin restricciones a la cultura. Es más
importante la diversidad de campos propuestos que la riqueza "en profundidad"
de cada uno. Aprecia la libertad total del usuario frente a la oferta y espera
que esta última se multiplique: exposiciones, manifestaciones diversas,
encuentros con los autores, etcétera.
El lector ecléctico es el que mejor conoce el espacio de la
biblioteca en su conjunto. En su vocabulario abundan los términos de la
errancia: deambular, pasear, dar vueltas, hacer turismo con los libros. Su
método consiste en ir rastreando ("escaneando" diríamos ahora) los
estantes. El encuentro inesperado con un libro puede hacerle diferir la
búsqueda de otro, o bien memoriza un libro y se dice que volverá a él la
próxima vez.
De los seis tipos identificados, el lector ecléctico es el
que utiliza las categorías espontáneas de clasificación más abundantes y más
detalladas y ubicadas en niveles de generalidad diferentes. Aparecen
"medicina", "filosofía" o "informática", pero
también "hongos", "prácticas de alimentación" o "cómo
comprar más barato". Al mismo tiempo, la clasificación Dewey no lo molesta
ni lo perturba; de hecho, los eclécticos son los que mejor la conocen. El
lector ecléctico es en cierto modo el lector-modelo, el usuario esperado por la
ideología institucional de la biblioteca municipal, particularmente en una de
las versiones que analizamos: la biblioteca A, con su organización laberíntica,
está pensada para él.
La lectura ficcional
por autor
"Yo no tendré nunca los medios de tener a mi
disposición tantos libros. Esto me aporta mucho desde el punto de vista
económico porque cuando descubro un autor, me dan realmente ganas de leer la
mayoría de los libros que ha escrito. Yo nunca podría tener a mi disposición
las obras completas de un autor." (Un lector de ficción por autor)
"Yo sé lo que busco en una novela. Es un cierto estilo. Tiene que ser un poco
confuso, no demasiado cuadrado, con frases largas.(...) Las palabras me
fascinan." (Un lector de ficción por autor)
En este programa, la visita a la biblioteca está dominada
por la motivación de llevar en préstamo novelas de determinados autores. Este
lector reivindica una cierta cultura literaria: reflexiones sobre la novela
como género, diferenciación entre "la novela" y "la
literatura", interés en la novela como "explicación del mundo",
interés por diferentes "estilos de escritura".
Tiene conocimientos de historia de la literatura y excluye
sistemáticamente ciertos géneros: la "novela rosa", la "nove-la
histórica", la "novela comercial". Su interés por la novela no
se reduce al entretenimiento; la novela es un "proyecto de comprensión del
hombre". La biblioteca municipal no permite el conocimiento exhaustivo de
un autor: hay siempre libros que faltan. Hace posible una cierta
profundización, y también un primer contacto con autores que todavía no conoce.
El lector ficcional por autor frecuenta una zona de la biblioteca que es
diferente de todas las demás: está simplemente ordenada por orden alfabético.
Orden alfabético que resiente negativamente: produce una homogeneización
artificial de los libros, es mecánica, desconoce la historia literaria, las épocas
y los países. Hay en la clasificación alfabética pérdida ala vez de la
identidad de los autores y de los editores. Este lector conoce mal el resto de
la biblioteca, salvo en algunos casos en los que desarrolla una estrategia
complementaria que puede llevarlo a zonas no ficcionales. En general, este tipo
de exploración compensa una ex-pectativa ficcional que no ha podido satisfacer,
una nove-la que no está en la biblioteca. En este caso, describe su búsqueda
como "azarosa" o "intuitiva". Se interesa por las
novedades, pero rechaza las "modas". El término "novela"
nunca es usado genéricamente; siempre está asociado a alguna especificación:
autor, período histórico o escuela, o bien país o región del mundo
("novela rusa" o "literatura sudamericana").
En cuanto a los libros que posee en su casa, tiende a
separar las "obras literarias" del "resto".
Para este lector la estructuración global de la biblioteca
no es pertinente, y está disconforme con la organización puramente alfabética
de la única zona que le interesa.
La lectura ficcional por género
"Esos dos autores hablan del campo en un tiempo no muy
lejano. Uno aprende cómo vivía la familia en esa época, todo lo que pasaba, las
cosechas, los casamientos, los nacimientos, todo eso. Es una manera de conocer
su propio pasado, sobre todo aquí que tenemos una tradición agrícola." (Un
lector de géneros)
"Leo sobre todo novelas policiales. Prefiero conocer
bien un género que leer cualquier cosa. (...) Compré una bibliografía de la
novela policial francesa. Entonces la consulto en casa y después busco los
libros en biblioteca. Me guío por las tapas." (Un lector de géneros)
El discurso de este tipo de lector está marcado por términos
que remiten a la distracción: "entretenerse", "divertirse",
"evasión", "relajación". Confiesa tener siempre
"hambre de lectura". La lectura es para él un placer cuantitativo.
Los libros que responden a las exigencias del género son
todos iguales. Y deben poder leerse "de un tirón". El estilo se
define sólo negativamente: "no tiene que ser muy difícil" ni
"muy complicado".
Algunos casos típicos de géneros son: la saga novelesca,
conocer las costumbres de una época a través de la vida de una familia; la
novela histórica, que satisface el gusto por las anécdotas, el interés por la
"historia viva", la voluntad de aprender historia "de manera
divertida"; la novela policial o de ciencia ficción, que implica
"encerrarse en un mundo extraño".
El lector ficcional por género es un gran consumidor de los
medios, en los cuales se habla mucho de géneros. No frecuenta las librerías;
prefiere explorar la góndola de libros de un hipermercado. La diferencia entre
la librería y la biblioteca es también cuantitativa: en la segunda hay más
libros que en la primera. De la biblioteca, este lector espera que responda a
su "hambre de lectura"; la invitación a la lectura está definida por
la abundancia que representa la biblioteca. Las modalidades de elección de los
libros varían con el género. En el caso de las sagas novelescas y de las
novelas históricas, la elección se hace generalmente antes de ir a la
biblioteca, con ayuda de los medios. En el caso de los géneros policial y de
ciencia ficción, la decisión se toma durante la visita, a través de la
identificación del lugar en que se encuentran las colecciones importantes.
A este lector le molesta también la organización puramente
alfabética de la zona de ficción; sugiere que la biblioteca adopte alguna
manera de identificar los géneros (por ejemplo, pastillas de distinto color
pegadas en el lomo de los libros).
Las categorías espontáneas de clasificación de estos
lectores constituyen una verdadera galería de géneros, esencialmente
mediáticos: ciencia ficción, policial, historia de vida, biografía, novela
histórica, aventura, espionaje, novela fantástica, política-ficción, novela
social.
A los usuarios que aplican este programa de lectura, las
otras zonas de la biblioteca fuera del sector "novelas", les son
totalmente desconocidas.
La lectura de las novedades
"Una vez que estoy en la biblioteca decido lo que me
voy a llevar. Voy a la sección de periódicos, después sigo las novelas estante
por estante. Mirando las tapas de los libros, veo en seguida cuáles son los más
recientes. Pero antes voy a la sección de novedades y si encuentro algo, la
visita puede durar diez minutos." (Un lector de novedades)
"¡Todo lo que hay como novedades! Miro también los
libros devueltos. No llego a la biblioteca con una idea precisa, espero que la
biblioteca me dé ideas. (...) En la biblioteca es muy rápido, justo después de
hacer las compras. Paseando, busco un título o un autor que me recuerde algo
que leí en el periódico o que vi en la televisión." (Un lector de
novedades)
Como su nombre lo indica, este último programa de lectura
está enteramente focalizado en la noción de novedad. Noción que se nutre de una
doble motivación: una que tiene que ver con la necesidad de información
actualizada, "estar informado", "conocer lo que sale"; la
otra que remite más bien a un deseo social: de qué temas hay que hablar para
estar "al día".
En este caso, raramente la elección de los libros es
anterior a la visita. El lector de novedades pone en práctica una serie de
técnicas para identificar los libros que le interesan. La más sencilla es concentrarse
en la oferta de novedades promovida por la biblioteca, pero este tipo de
iniciativas, como vimos, no es siempre importante. Si lo es, se deja guiar por
lo que ha escuchado en los medios. En caso contrario, tenderá a escrutar los
carritos donde se acumulan los libros que los usuarios han devuelto en el día,
para saber qué se está leyendo, o bien explorar las estanterías tratando de
reconocer los libros recientes por el estado material de los lomos.'
El lector que representa este programa es totalmente
indiferente a la organización espacial de la biblioteca.
Notas
Sobre la oferta de novedades en biblioteca, véase un
interesante análisis en Barbier-Bouvet y Poulain, 1986.
Constataciones
¿Por qué los comportamientos de visita de una exposición
aparecen como "inteligibles" para un observador exterior, lo cual
permite identificar estrategias que están asociadas a características "no
visibles" del visitante (sus motivaciones, su capital cultural, etc.)
(véase Verón y Levasseur, 1989) y en cambio el sentido de los comportamientos
de los usuarios de una biblioteca no puede ser aprehendido fuera del discurso
mismo del usuario? El conjunto de los resultados de la investigación nos
permitió comprender las razones de esta diferencia en la eficacia de una metodología
de observación.
Una exposición es, por definición, un lugar transitorio: la
puesta en espacio dura el tiempo que dura la exposición. Una exposición se
visita una vez, a lo sumo dos veces. Una biblioteca es un lugar que permanece
idéntico en su estructuración durante largo tiempo, y que el usuario frecuenta
regularmente. En consecuencia, cuando se visita una exposición no se tiene un
conocimiento previo de la disposición del espacio y de los objetos exhibidos en
él. La familiaridad con un espacio, como veremos, tiene mucha importancia en
relación con el programa que aplica el usuario de la biblioteca.
En la medida en que la puesta en espacio es específica para
una exposición dada, podemos decir que la estructuración espacial forma parte
del "producto" que es propuesto para "consumo" de los
visitantes. Dicho de otra manera: en el caso de una exposición el visitante
"consume" también el lugar. En el caso de la biblioteca, el espacio
es un simple marco que permanece siempre igual y que no es soporte de un
mensaje a la vez global y específico pertinente en el momento en que el usuario
se apropia del lugar. De esto se sigue que una exposición posee la unidad de un
objeto cultural, una coherencia global que comprende a la vez los elementos que
la componen y el espacio en que éstos se despliegan. Una biblioteca sólo tiene
la unidad de un depósito. Como veremos, su sentido es enteramente construido
por el usuario: depende del tipo de documentos que ha venido a buscar, según
los define su programa de lectura.
El visitante de una exposición instaura, por su
compor-tamiento, una relación con el conjunto significante que se le propone.
Las características de este conjunto significante están en relación estratégica
con los comportamientos de visita. En estas condiciones, los comportamientos
son interpretables. Una exposición es pues, globalmente una puesta en escena.
Una biblioteca no lo es. Este resultado negativo es importante, porque muchas
reflexiones institucionales en torno a la problemática de las modalidades de
puesta en espacio de las bibliotecas municipales presuponían que podían existir
efectos globales de puesta en escena de una biblioteca, susceptibles de afectar
las prácticas de utilización de los usuarios. No es así. La diferencia entre
apropiarse de un espacio significante en el momento de visitar una exposición y
acudir a un depósito de libros, explica el fracaso de nuestra metodología
aplicada a las bibliotecas.' No hay que olvidar que, en ambas investigaciones,
observamos a cada individuo una sola vez. En una exposición, el individuo es
observado en el momento mismo en que se apropia de un espacio significante
estructurado de una manera particular. En el caso de las bibliotecas está
usando, una vez más, un depósito. Si hubiéramos podido observar a un mismo
usuario de la biblioteca durante un período relativamente prolongado (por
ejemplo, una vez por semana durante varios meses), hubiésemos tal vez captado
la "lógica" de su programa. Pero semejante observación era, por
razones prácticas, imposible. La situación resultaba aun más complicada por el
hecho, que ya señalé, de que en diferentes oportunidades un mismo usuario viene
a la biblioteca con distintos programas relacionados con los hábitos de lectura
de otros miembros de su familia.
Otros resultados de nuestra investigación confirman
plenamente que una biblioteca no es una puesta en escena. Recuérdese que
trabajamos en cuatro bibliotecas con estructuraciones espaciales muy
diferentes. No pudimos establecer ninguna relación entre los programas de lectura
identificados y las variaciones en la puesta en espacio del fondo,
representadas por las cuatro bibliotecas. Esto quiere decir, en primer lugar,
que los seis tipos de programas de lectura estaban presentes en las cuatro
bibliotecas. En segundo lugar, los seis tipos de lectores estaban, en términos
generales, igualmente satisfechos en las cuatro bibliotecas (con una reserva:
no podemos saber si hubiesen estado más satisfechos en otra biblioteca,
diferente de la que estaban acostumbrados a frecuentar, porque no podían
comparar, en la entrevista, las diferentes bibliotecas estudiadas). En tercer
lugar, los programas de lectura son estables y coherentes de una biblioteca a
otra, vale decir que la "lógica interna" de cada estrategia no parece
afectada por las diferentes puestas en espacio. Esto significa que dos usuarios
que aplican un mismo programa pero frecuentan dos bibliotecas diferentes, se
parecen mucho más entre sí que dos usuarios de la misma biblioteca que
practican dos estrategias diferentes. El programa de lectura sobredetermina
pues la estructuración del espacio.
¿Cómo se puede
especificar esta noción de depósito aplicada a una biblioteca?
El conjunto de una biblioteca (con excepción de los lectores
eclécticos, a los que volveremos más adelante), no existe en cuanto tal en la
percepción que los usuarios tienen del lugar. El programa de lectura comporta
un vínculo fragmentario y parcial con el espacio. Esto tiene que ver con las
características del aprendizaje del espacio de una biblioteca.
El único momento en que una percepción global del lugar es
pertinente es en el comienzo de la frecuentación: un individuo que tiene la
intención de utilizar regularmente la biblioteca busca, al principio, obtener
una visión de conjunto. El nuevo "cliente" necesita identificar las
zonas de la biblioteca que son significativas para él, en función del programa
de lectura que lo caracteriza. Este aprendizaje inicial se hace muy
rápidamente. Una prueba indirecta es el hecho de que una modalidad de lectura
no varía en sus características entre los usuarios antiguos (varios años) y los
usuarios recientes (algunas semanas); tampoco varía entre los usuarios
regulares (una vez por semana) y los menos regulares (una vez por mes o menos).
Dicho de otro modo: dos lectores problemáticos serán muy próximos uno de otro
en sus estrategias de apropiación del espacio de la biblioteca, aun cuando uno
la frecuente desde hace varios años y el otro desde hace dos o tres semanas, y
aun cuando uno use la biblioteca todas las semanas y el otro una vez por mes.
Esto parece indicar que el aprendizaje es relativamente sencillo y rápido, y
que su cristalización bajo la forma de una estrategia de comportamiento implica
una percepción extremadamente selectiva del lugar. No hay ninguna razón para que
una percepción global del conjunto del espacio se instale en el usuario. Una
vez que el usuario se ha familiarizado con la biblioteca, su programa es
activado en relación con un fragmento del espacio, y esta percepción
fragmentaria se refuerza con la frecuentación. La percepción inicial del
conjunto se atrofia con el paso del tiempo. Muy rápidamente, un lector
temático, por ejemplo, aplicará su estrategia con una eficacia comparable en un
espacio trans-parente, como el de la biblioteca B, y en un espacio laberíntico
como el de la biblioteca A.
Esto no quiere decir que, para un programa dado de lectura,
no existan espacios más "propicios" que otros. Esto nos lleva a la
cuestión central de la política cultural, aunque la problemática se haya
revelado muy diferente de la imaginada al comienzo de la investigación.
Notas
En este contexto no se debe atribuir a la expresión
"depósito de libros" ningún sentido peyorativo, a diferencia de lo
que parece ser el punto de vista del director de la Biblioteca Nacional
argentina en una nota publicada recientemente, donde afirma que la gente
(¿quiénes serán'?) está preocupada por saber "si la Biblioteca Nacional
será un auténtico centro cultural o un mero depósito de libros" (Oscar
Sbarra Mitre, diario Perfil, 18 de julio de 1998, p. 42). Conseguir que una
biblioteca sea un buen depósito, es decir, que el usuario encuentre el libro
que busca, sería ya un satisfactorio resultado de una política cultural, como
lo subraya en su réplica Guillermo Piro, redactor especial de Cultura de ese
mismo diario (20 de junio de 1998, p. 60).
Política de los
espacios
Dado lo que aprendimos en esta investigación, ¿cómo podemos
representarnos la relación entre la oferta y la demanda, es decir, entre la
puesta en espacio del fondo de cada biblioteca y los programas de lectura de
los usuarios? Esta relación, mucho más compleja que lo imaginado por la
ideología institucional que dio origen a esta investigación, se resume en el
cuadro adjunto.
En este cuadro los (+) y los (—) son relativos: se trataba
de evaluar comparativamente las características de los espacios de las cuatro
bibliotecas con respecto a los seis programas de lectura. Un signo negativo
aplicado a una biblioteca en relación con una modalidad de lectura no quiere
decir que la biblioteca en cuestión haya sido juzgada negativamente por los
usuarios que practican ese programa; significa que esa biblioteca, por
comparación con las otras, puede ser considerada como menos adaptada a la
estrategia implicada por el programa. Como ya lo indiqué, esta evaluación no
fue hecha por los entrevistados, que no estaban en condiciones de comparar las
cuatro bibliotecas, sino por el equipo de investigación a partir de lo que
sabíamos de la puesta en espacio de cada biblioteca, por un lado, y de los programas
de lectura por otro lado. Desde un punto de vista general, se puede comprobar
que ninguna de las cuatro bibliotecas está en consonancia con todos los
programas de lectura, lo cual no es sorprendente dada la diversidad de
estrategias de los usuarios. La biblioteca B aparece como facilitando cuatro de
los seis programas de lectura y la biblioteca N sólo dos. Para justificar este
cuadro, hay que relacionarlo detalladamente con cada uno de los programas.
Podemos comenzar por los lectores temáticos. Las bibliotecas
B, M y N son bastante próximas en cuanto a su adecuación a esta estrategia de
lectura: las zonas de la clasificación Dewey están nítidamente separadas unas
de otras y la diferenciación entre ficción y no ficción es clara en los tres
casos. Se puede pensar que la espacialización de M es la que corresponde mejor
a este tipo de lectores, en la medida en que la segregación entre las
categorías es particularmente fuerte y que los espacios de apropiación
inmediata son relativamente cerrados. La disociación entre ficción y no ficción
(sectores ubicados en dos pisos diferentes del edificio) está en sintonía con
el rechazo, por parte de los lectores temáticos, de la literatura, y con su
concentración en la "realidad". Comparativamente, la puesta en espacio
opaca y laberíntica de la biblioteca A, con una cierta interpenetración entre
las categorías, es la que está más claramente en desajuste con las expectativas
de los lectores temáticos.
Para los lectores problemáticos, todos los signos son
negativos. No parece haber, en efecto, ninguna razón para considerar que haya,
entre estas cuatro bibliotecas, una más adecuada para ellos que otra. Como ya
lo indicamos, los lectores problemáticos utilizan las bibliotecas municipales a
pesar del libre acceso (consultando frecuentemente los ficheros, por ejemplo).
En la medida en que la estrategia de estos lectores no supone ninguna
localización específica, la segregación entre categorías que caracteriza (de
diversas maneras) a las bibliotecas B, M y N no los ayuda particularmente, y la
interpenetración entre categorías en A no necesariamente es para ellos una
ventaja. Se puede pensar que la fuerte diferenciación entre ficción y no
ficción en M, representa para los lectores problemáticos la situación más
desfavorable.
Está claro, como ya lo señalamos, que la estructura
laberíntica de A representa la mejor puesta en espacio para los lectores
eclécticos. Los espacios de las bibliotecas M y N, con una separación marcada
entre las categorías, son probablemente para ellos menos interesantes. Algunos
lectores eclécticos que frecuentaban las bibliotecas M y N se quejaron del
carácter excesivamente "geométrico" de esos espacios.
En lo que respecta a los lectores de ficción por autor, los
espacios de las bibliotecas estudiadas son comparables: las dificultades
principales de estos lectores resultan del ordenamiento puramente alfabético de
la zona de novelas (que es común a las cuatro bibliotecas) y del carácter no
exhaustivo del fondo respecto de la obra completa de ciertos autores. Hemos
marcado con un signo negativo la biblioteca B porque es la única que integraba
la poesía, el teatro y las ediciones críticas o las ediciones de obras
completas en la zona alfabética de las novelas, mientras que en las otras tres
bibliotecas estos sectores están separados de las novelas bajo la rúbrica
"literatura". Esta fusión de géneros en la secuencia alfabética
indiferenciada es particularmente molesta para los lectores de ficción por
autor. Sería difícil distinguir las cuatro bibliotecas en cuanto a su
adecuación respecto de los lectores de ficción por género: tanto la
clasificación cuanto la puesta en espacio son indiferentes a la problemática de
los géneros. Dicho esto, la biblioteca B tenía una ventaja sobre las otras en
razón de la importancia de la zona de iniciativas de los biblioteca-rios: la
multiplicidad de proposiciones comportaban ciertos reagrupamientos que se
correspondían con géneros novelísticos. La biblioteca B era la única que, en
esta zona, tenía un estante permanente consagrado a las novelas policiales. Las
bibliotecas B, A y M proponían un sector, de importancia variable, consagrado
al lector de novedades. La biblioteca N era en este sentido totalmente
indiferente a este tipo de lector. Ante esta complejidad de la articulación
entre la oferta y la demanda, ¿es posible definir principios de puesta en
espacio de una biblioteca de libre acceso? ¿No es, por definición, imposible
satisfacer simultáneamente todas las estrategias de apropiación de los libros?
Dado que finalmente todos los tipos de lectores terminan por adaptarse al
ordenamiento espacial que se les propone, se podría pensar que el problema
inicial de esta investigación era un falso problema.
Sí y no. La reflexión de la institución (en este caso, el
Ministerio de Cultura de Francia, a través de la Dirección del Libro y de la
Lectura) era insuficiente en relación con la complejidad de la demanda
cultural. Había que cambiar el nivel de esa reflexión, pero no abandonarla. La
cuestión de la puesta en espacio de las bibliotecas municipales había sido
abordada como si fuera posible encontrar un ordenamiento espacial adecuado para
todos los usuarios. Ese ordenamiento ideal no existe: una determinada puesta en
espacio será siempre más adecuada para ciertos programas de lectura y menos
adecuada para otros, aun cuando, en definitiva, todo el mundo se adapte.
En nuestra investigación, nos encontramos con dos casos
extremos: la biblioteca A y la biblioteca M. La estructura laberíntica de la
biblioteca Ano tiene en cuenta la diversidad de la demanda: su puesta en
espacio sólo es adecuada para un programa de lectura, el de los lectores
eclécticos. Los lectores temáticos, los problemáticos y los lectores de ficción
por género se sienten más molestos que en otras bibliotecas, y la satisfacción
de los lectores de novedades depende de un factor independiente de la estructuración
espacial global, a saber, que haya un lugar de presentación de novedades.
En el otro extremo, encontramos la biblioteca M: su rigidez
y la fuerte segregación entre las zonas correspondientes a las categorías de la
clasificación Dewey la vuelve ideal sólo para los lectores temáticos.
Nuestras recomendaciones fueron que había que evitar estos
dos extremos: una interpenetración laberíntica de las categorías y una
segregación demasiado marcada entre zonas cerradas. Dos ideologías opuestas,
fundada cada una en una hipótesis a la vez fuerte y global, que desconocía la
diversidad de la demanda. En verdad, las decisiones globales sobre la puesta en
espacio del fondo de una biblioteca deberían ser tomadas considerando la
composición socioprofesional de la población que frecuenta la biblioteca, dado
que los programas de lectura parecen asociados al capital cultural del usuario
(aunque no hayamos podido verificar cuantitativamente esta asociación).
En tres de las cuatro bibliotecas estudiadas, B, A y M, tuvimos
acceso a encuestas que nos permitieron trazar aproximadamente el perfil
socioprofesional de sus respectivos públicos. La comparación debe hacerse con
prudencia, porque las categorías socioprofesionales utilizadas no coinciden
exactamente de una biblioteca a otra. La categoría "patrones de la
industria y el comercio" sólo es utilizada en la biblioteca M. Es posible
que representantes de esta categoría estén incluidos en la categoría
"ejecutivos" (cadres, en francés) de la biblioteca B y en la
categoría "altos ejecutivos" (cadres superieurs) de la biblioteca A,
pero no lo podemos saber con exactitud. El universo de los
"inactivos" plantea también problemas. En B, la encuesta distingue
entre los estudiantes y el resto de los inactivos, pero no se pueden diferenciar
los jubilados, los desocupados y las amas de casa. En el caso de A, disponemos
de la distinción entre desocupados y el resto de los inactivos no estudiantes.
Los datos se presentan en el cuadro adjunto. En los tres
casos, corresponden al público que frecuenta la sala de libre acceso para
adultos. Está claro que el nivel socioprofe-sional del público de la biblioteca
M es netamente más elevado que el de las otras bibliotecas: 21,5% de
"ejecutivos superiores", categoría que incluye las profesiones inte-lectuales
(probablemente, en el caso de M, profesores uni-versitarios), contra 5,5% en A;
en B, los ejecutivos superio-res y medios totalizan el 22%. En realidad, se
pueden adicionar a los ejecutivos superiores de M los patrones, en la medida en
que, si representantes de esta categoría exis-ten en las otras dos bibliotecas,
han sido incluidos en la categoría de los ejecutivos superiores. De lo cual
resulta, en lo que toca a las capas socioprofesionales más elevadas, un 23%
para M, un 5,5% para A y una proporción imposible de calcular para B dado que
los ejecutivos superiores y medios están mezclados, pero que debe estar más
próxima a A que a M, teniendo en cuenta el conjunto de características del
público de B.
En el otro extremo de la escala, los obreros son
práctica-mente inexistentes en M (0,5%). Los ejecutivos medios y los empleados
considerados en conjunto representan más de un tercio del público de Ay un
cuarto del público de M (23%).
El público de la biblioteca M, localizada en el corazón del
barrio latino de París y rodeada de universidades, es sin duda el de nivel
socioprofesional más alto. B es proba-blemente la más popular. En el caso de M,
la entronización de los ficheros en la entrada y la sistemática segregación de
las zonas temáticas armoniza entonces con su público. Con el dato
complementario de que en A y en B, el fondo documental y el fondo ficcional son
aproximadamente iguales (mitad y mitad de las colecciones); en M en cambio, el
fondo documental es casi tres veces más importante que el fondo de novelas. Sin
embargo, la puesta en espacio de M no es adecuada para los lectores
problemáticos, que son probablemente allí más numerosos que en las otras dos
bibliotecas.
Se pueden detectar pues algunas relaciones globales entre la
ideología que preside la gestión de la institución, la puesta en espacio de la
biblioteca y las características del público que la frecuenta, lo cual no
excluye incongruencias y contradicciones.
Desde este punto de vista, la biblioteca B es probablemente
la más coherente. Transparencia, contacto, orientación: así habíamos resumido
nuestro análisis de la puesta en espacio de B. Voluntad pedagógica
enérgicamente expresada por la directora, en el contexto popular de una
biblioteca dependiente de una municipalidad comunista. De las cuatro
bibliotecas estudiadas, es la que facilitaba la mayor cantidad de programas de
lectura (cuatro sobre seis). En el otro extremo la biblioteca M, con fuertes
reminiscencias de las bibliotecas tradicionales sin libre acceso, y que servía
a una burguesía parisina media y alta con una proporción importante de
profesores universitarios. La biblioteca A, en un contexto de "clase
media" por decirlo así, donde la puesta en espacio laberíntica, si bien
expresaba institucionalmente la óptica de funcionarios socialistas en su
concepción, era mucho más difícil de interpretar.
Queda en fin la biblioteca N, llamada mediateca, que no
había realizado encuestas sobre la composición socioprofesional de su público,
salvo el dato según el cual el 70% de los que concurrían a ese establecimiento
eran jóvenes de menos de 30 años. Insertada en medio de un espacio
"high-tec" mucho más amplio era, de las cuatro bibliotecas, la más
parecida a lo que, después, Marc Augé ha calificado de "no lugares":
diferentes tipos de actividades rodeaban ese espacio abierto, a la manera de un
shopping center; en el centro de ese espacio los televisores para mirar las
videocasetes; terminales de computación para consultar las colecciones, y
ausencia total de empleados, salvo en el mostrador de préstamos (véase Augé,
1992). Al principio del libre acceso se agregaba en este caso la lógica del
"autoservicio". Vista a la distancia, representaba sin duda la
irrupción de una cierta "modernidad", la irrupción de la mediatización
en el universo de las bibliotecas municipales. Lo importante era atraer
público, dispuesto a entregarse a múltiples actividades de socialidad difusa:
como lo señalé, sólo el 40% del público acudía al lugar para leer. Este tema de
la mediatización apareció incidentalmente cuando ya habíamos terminado la
investigación. Y dio lugar a ciertas discusiones en el ambiente de los
bibliotecarios.
Polémica
Habiendo tenido acceso al informe final de esta
investigación antes de que fuera publicado, la directora de la mediateca de la
ciudad de Le Mans, que había sido inaugurada poco antes, se puso en contacto
conmigo y me invitó a visitar el establecimiento. La particularidad de esta
flamante mediateca era que representaba una concepción en guerra con la
clasificación tradicional de Dewey, y consistente en organizar la temática de
las colecciones en "centros de interés".
En mi informe yo había insistido en que la cuestión de la
clasificación no tiene mayor importancia en sí misma; que lo importante es que
haya una clasificación, un modo de organización específico a partir del cual (o
contra el cual) el usuario puede construir su estrategia y aplicar su programa
de lectura. En el contexto del enfrentamiento ideológico entre los partidarios
de la clasificación Dewey y los promotores de los "centros de
interés", mi posición sólo podía ser interpretada como una suerte de
provocación.
Respondí amablemente a la invitación y, naturalmente, visité
la mediateca de Le Mans. Como nuestra investigación estaba terminada, era
imposible incorporarla como un caso más de nuestro análisis. Me limité entonces
a añadir un posfacio al informe, titulado "A propósito de un espacio
organizado en 'centros de interés". Reproduzco a continuación lo esencial
de ese posfacio.
"El establecimiento [la nueva mediateca de Le Mans]
comporta un espacio de libre acceso organizado en 'centros de interés'. Se
trata pues de un caso a priori muy diferente de las cuatro bibliotecas
analizadas en este trabajo. Por otro lado (y contrariamente a la biblioteca N,
que ha adoptado también el nombre de `mediateca'), la mediateca de Le Mans
integra los diferentes soportes en los mismos lugares: cada centro de interés
agrupa los documentos papel y las casetes de audio y vídeo que corresponden al
tema. La clasificación comporta 25 centros de interés representados por otros
tantos ideogramas que se reproducen en grandes paneles.
Los resultados de esta investigación nos han llevado a una
conclusión: el sistema de clasificación es menos importante de lo que se podría
suponer en función de las discusiones apasionadas en torno a la Dewey y las
polémicas sobre los 'centros de interés'. Es pues probable que el sistema
aplicado en Le Mans sea, en relación con la orientación espacial de los
usuarios, tan eficaz como los demás sistemas. Sólo una investigación
comparativa permitiría aclarar este punto." "Toda clasificación
vehicula una concepción del mundo y de los saberes que siempre, a partir de un
determinado punto de vista, se podrá criticar. La buena clasificación no
existe. En cambio, es fácil identificar rápidamente los defectos de una
clasificación. Enumeremos algunos de los defectos que aparecen en la
clasificación de la mediateca de Le Mans. Dado que hay un centro de interés que
se llama 'Las ciencias y las técnicas', que la sociología y la antropología se
encuentran incluidas en 'Vivir en sociedad' y que la astronomía, la biología,
la zoología, etc., aparecen en la na-turaleza y la tierra', de esto resulta que
la sociología, la antropología y las ciencias de la naturaleza no son ciencias.
El centro de interés `La vida política y la vida del
ciudada-no' no parece tener relación con el fenómeno de 'Vivir en sociedad'.
Dado que hay un centro de interés que se llama `El mundo del espectáculo' y
otro que se llama 'El arte y los artistas', hay que concluir que sólo se
consideran artes las artes tradicionales (pintura, escultura, grabado, etc.). Y
que el cine, el teatro, la danza, no son artes..."
"Fuera de los defectos de toda clasificación, se podría
buscar la categorización más próxima a los funcionamientos cognitivos de los
usuarios: es, en parte, la ambición de los partidarios de los 'centros de
interés'. Ahora bien, hemos visto que la diversidad de la demanda...muestra
toda la dificultad de semejante proyecto: el sistema al que se llegue facilitará
ciertas modalidades de lectura y excluirá otras. La clasificación 'natural',
que responda a las modalidades de categorización de una mayoría de usuarios,
tampoco existe."
"Lo que está verdaderamente en juego en la oposición
entre partidarios de la clasificación Dewey (más o menos adaptada) y los
partidarios de la filosofía de los 'centros de interés' es la cuestión de
elegir entre una clasificación marcada por una concepción del mundo y de los
saberes que se remonta al siglo xix, y una clasificación que estará
inevitablemente marcada por otra ideología, sin duda más actual. Desde este
punto de vista, uno puede preguntarse si no es preferible hacer uso de una
clasificación en desfase con el mundo contemporáneo (como la Dewey) antes que
un sistema que no hace otra cosa que reproducir (esta vez en el espacio de las
bibliotecas municipales) la `grilla' consagrada a nuestro alrededor, en todos
los discursos sociales, por los medios. En mi opinión ésta es la principal
crítica que se puede formular, en lo que hace a la clasificación misma, a los
'centros de interés'; éstos no hacen más que reforzar los modos de
clasificación establecidos por la mediatización de nuestras sociedades. `La
salud', 'El hogar', 'El niño', `Deportes', Viajes', 'Auto-moto', 'Espectáculos',
'Tiempo libre y entretenimientos: pareciera que estamos leyendo la lista de
rúbricas de la prensa, o la grilla de programas de los canales de
televisión."
"Quedan planteados los problemas de la puesta en
espacio. Por la claridad del lugar, por la posibilidad de una visión global, e
inclusive por la configuración del conjunto, la sala de adultos de la mediateca
de Le Mans recuerda la biblioteca B que hemos analizado, salvo que el espacio
en Le Mans es mucho más grande. Por la segregación de los lugares consagrados a
cada centro de interés, en cambio, la mediateca de Le Mans se parece a la
biblioteca M: cada contexto inmediato de apropiación, correspondiente a un
tema, está construido como un 'nicho' separado de los demás. Esta estrategia de
encerramiento en cada tema, que privilegia lo que llamamos el contexto
inmediato de apropiación, es explícita en la presentación conceptual del
proyecto de la mediateca de Le Mans: el centro de interés, se dice allí, 'es un
espacio lógico y material donde el verdadero centro es el lector'; ese espacio
'debe entrar completamente en el campo de visión del lector' y 'debe estar a
escala del individuo'."
"Ahora sabemos que el único usuario 'ideal' inscripto
en semejante espacio es el lector temático. Los lectores de ficción por autor,
los lectores de ficción por género y los lectores de novedades encuentran en Le
Mans la misma situación que en las otras bibliotecas que hemos estudiado. Los
problemáticos y los eclécticos, en cambio, se encuentran allí netamente desfavorecidos."(Verón,
1990, pp. 85-88)
SEGUNDA PARTE LIBROS
EN LA ESCUELA
Mercado y estrategias
enunciativas
Los múltiples discursos que circulan en la sociedad a través
de los medios constituyen un mercado de consumo extremadamente complejo. Yo me
he interesado durante largo tiempo en los medios informativos, y en particular
en. la prensa escrita. Trabajando sobre la prensa escrita (llamada también
prensa "gráfica") en Europa y en la Argentina, me pareció importante
elaborar un concepto destinado a comprender el vínculo entre el medio y
&lector: • el concepto de contrato de lectura.'
La metodología del contrato de lectura se inspira en la
teoría de la enunciación, que ha conocido un desarrollo extremadamente
importante en los últimos veinte años. La teoría de la enunciación parte de la
distinción entre dos niveles de funcionamiento de toda comunicación,
lingüística o no lingüística: el plano de la enunciación y el plano del
enunciado. Decimos de "toda" comunicación porque la teoría sostiene
que estos dos planos son diferentes y están necesariamente presentes en todo
acto de discurso.
El plano de la enunciación es aquél en el cual, en el
discurso mismo, se construyen las posiciones del que comunica (enunciador) y de
aquél a quien el acto de discurso está
dirigido (destinatario) Es pues indispensable distinguir el enunciador
(posición del que comunica, construida en su comunicación) del. emisor (entidad
individual o colectiva "real"); del mismo modo, conviene diferenciar
el destinata-rio (posición de aquél a quien está dirigida la comunicación,
posición construida en el discurso), del receptor (enti-dad individual o
colectiva "real"). Enunciador y destinata-rio son entidades
cliscursiVas o, si se prefiere, entidades del imaginario de la comunicación. Está
claro que un mismo emisor puede construir de sí mismo diferentes posiciones
(diferentes enunciadores) en diferentes comunicaciones que pueda efectuar.
El plano del enunciado corresponde esquemáticamente al
"contenido" de la comunicación. Un mismo contenido puede ser
transmitido a través de estrategias enunciativos muy diferentes.
Otra manera de presentar la distinción entre enunciación y
enunciado es decir que el enunciado tiene que ver con lo que se dice y la
enunciación con la manera de decir lo que se dice. Es en las múltiples maneras
disponibles para transmitir un mismo "contenido" que se construyen
las posiciones del enunciador y del destinatario.
El análisis de las estrategias enunciativas tiene una
importancia central en el análisis de los discursos mediatizados, por razones
que derivan directamente de las leyes de la competencia en el mercado de los
discursos. Piénsese en la competencia
entre los grandes diarios, de información. En términos de contenidos, en un día
dado los diarios nos relatan más á menos los mismos hechos. ¿Qué puede
determinar que yo prefiera el diario A al diario B? No los contenidos
respectivos de uno y otro (que son muy semejantes) sino la manera en que me los
transmiten. Lo que se me propone en el quiosco no es simplemente . información,
sino maneras:de transmitir información. Y cada lector prefiere unas maneras a
otras. La metodología del contrato de lectura está destinada a identificar y
describir esas maneras de decir que son las que crean el vínculo entre el medio
y el lector.
Si la actualidad del país y del mundo día tras día impone a
los medios informativos una fuerte homogeneidad de contenidos, homogeneidad que
sólo puede ser compensada, en términos de la búsqueda de una singularidad del
producto, en el plano de la enunciación, de las maneras de decir, la situación
aparece como aun más rígida en el campo de los textos escolares, que es el
campo que nos va a interesar aquí.
A las reglas propias de la competencia entre productos
discursivos, tal como aparecen en el sector de los medios de información, se
agregan en este campo de los textos escolares otras restricciones
institucionales que acentúan la inevitable homogeneidad de los contenidos: los
programas que el libro o manual tiene que respetar, las directivas del
Ministerio de Educación sobre unidades temáticas, etc. ¿Qué es entonces lo que
puede determinar que un maestro (principal prescriptor de libros de texto)
prefiera recomendar el manual del editor A y no el del editor B? La importancia
crucial de la enunciación aparece aquí con una claridad particular; permite en
cierto modo una demostración privilegiada del hecho de que la competencia en el
mercado de discursos pasa por las maneras de decir; en este caso, por ese plano
en que el libro de texto construye su vínculo con los actores del mundo
escolar.
Mientras miro las
viejas hojas – Carlos Scolari
Un libro, otro más, sobre el fin del libro (y de los otros
medios). La Modernidad se pone de pie sobre las espaldas de sus gigantes para
contabilizar los cadáveres que ha dejado su avance arrollador. La planificación
de la obsolescencia. La Postmodernidad, una meta-muerte en sí misma, extiende
un certificado de defunción sobre la Modernidad y sus muertos. Fin de los
grandes relatos (Lyotard), fin de la historia (Fukuyama), fin de la novela
(Mendoza), fin del trabajo (Rifkin)... Ahora que el debate sobre lo postmoderno
fue desterrado de las tertulias intelectuales, sólo nos queda un montí-culo de
cenizas que los nuevos vientos se encargarán de ir llevando por ahí. Cada medio
de comunicación, antes o después, asiste a su propio velatorio. El cine ha
reflexionado, si no sobre su muerte, al menos sobre el final de una época
dorada donde este medio no tenía contendientes en el universo de las imágenes
en movimiento. Nuovo Cinema Paradiso (G. Tornatore, 1988) nos hacía revivir esa
época, un período que terminaba como los libros de Ray Bradbury en Fahrenheit
451: en medio de las llamas y con olor a celuloide quemado. A todos los que nos
gusta navegar por las aguas semióticas llevamos en nuestra retina otra imagen
de libros quemándose: el incendio de la biblioteca en las últimas páginas de El
Nombre de la Rosa. De estas cosas tan actuales hablaremos en este artículo.
La llegada de lo nuevo Cada vez que un "nuevo medio' se
integra al ecosistema de co-municación se producen de manera indefectible
ciertos movimien-tos o desplazamientos teóricos que se indican a continuación:
I) De forma casi automática se generan movimientos culturales de rechazo o de
aceptación acrítica de "lo nuevo". El debate entre apocalípticos e
integrados (Eco, 1964) alrededor de la televisión y la cultura de masas se
repitió en los años noventa con la web: frente a los que ensalzaron lo "nuevo"
de los tt070 media los defensores de los old media se refugiaron detrás de una
trinchera de volúmenes para resistir un ataque que sólo ellos veían. Cualquier libro
con pretensiones de cientificidad debe colocarse más allá de la razón dualista
que reduce todo a oposiciones manicy teas. 2) El discurso maniqueo algunas
veces pretende ser superado a golpes de instrumentalismo: el medio, según está
versión, es sólo un instrumento neutro que, dependiendo de quién o cómo lo
utilice, pue-de tener efectos positivos o negativos. Esta lectura apresurada —basada
en la vulgata mcluhaniana es refutada por el mismo McLuhan: los instrumentos
creados por los humanos, lejos de ser una dócil prótesis en sus manos, los
remodelan. Los "nuevos medios" no son ni buenos ni malos, pero es
indudable que están reformateando nuestra cognición y muchos aspectos de la
vida cultural y social. 3) Cada vez que aparece una nueva tecnología y se la
pretende encuadrar teóricamente, se producen otros dos movimientos que tienden
a anularse mutuamente. Por un lado surgen los investigado-res aeriiital
distoniimáitas cuyo planteo puede reducirse al siguiente postulado: el
"nuevo medio" es tan revolucionario e innovador que todo el saber
científico acumulado hasta ahora no puede ser aplicado: la salida, obviamente,
se encontraría en los siempre citados y nunca explicitados "nuevos
paradigmas" teóricos. Por otra parte, los Tifitili enahnuilias sostienen
que el "nuevo medio" de "nuevo" no tiene nada, y por lo
tanto se puede seguir trabajando con los modelos teóricos y las metodologías
tradicionales. Se trata de seguir regando el propio paradigma y seguir comiendo
de sus magros fru-tos (Scolari, 2008a).
4) Cada discurso que ensalza la aparición de un "nuevo
medio" se complementa con un discurso que extiende un certificado de
de-función a un "viejo medio". Algunos predijeron la muerte del
teatro por la llegada del cine, la desaparición del cine por la difusión de la
radio y la televisión, la extinción del libro por culpa de la web. Como se
puede deducir a partir del párrafo anterior, la historia de los medios se
repite, primero como irrupción innovadora —la radio era un new media en la
década del veinte, y la televisión lo fue en los cin-cuenta- v después como
velorio. Algunos intelectuales sienten un espe-cial placer en extender
certificados de defunción a las old media. Como dice la I )] inicia línea de
Fahnmheit 451 ,"it was a pleasure to bum".'
2. Libros + bibliotecas + incendios = Eco2
Escribe Humberto Eco en
El Nombre de la Rosa : "Quería un
ciego que custodiase una biblioteca (me parecía una buena idea narrativa), y
biblioteca más ciego sólo puede dar Borges, también porque las deudas se
pagan" (1989:515). Mutatis mutandis, si hablamos de incendios y libros,
una figura se abre paso entre los anaque-les de la biblioteca: el mismo Umberto
Eco. Tanto su producción teórica como narrativa, sin olvidar su pasión como
bibliófilo, lo co-locan como referencia ineludible en el debate sobre el fin de
libro. Recapitulemos este recorrido.
Robert Comer abrió la discusión con un artículo titulado The
Enid of Books y publicado por The New York Times en 1992: El hipertexto es
ciertamente un entorno nuevo y único. Los artistas que trabajan en ese entorno
deben ser leídos ahí. Y probablemente serán juzgados en ese mismo entorno: la
crítica, al igual que la ficción, se está moviendo fuera de la página (off the
pape) para irse al online, donde es .susceptible de continuos cambios textuales
y de estado.
Fluidez, contingencia, indeterminación, pluralismo,
discontinuidad son las claves del hipertexto, y se están convirtiendo
rápidamente en principios, de la misma manera que la relatividad hace no tanto
tiempo desplazó a la manzana cayéndose (Comer, 1992). En los comienzos de la
era digital parecía que todos los textos se estaban moviendo, como decía Comer,
"off the page" . Después ele 500 años de libros impresos y 2.000 años
de pasar páginas con la yema del dedo la web afectó formas muy radicadas de
producir y hacer circular el conocimiento. En este contexto los libros de
Gutenberg, como los grandes depredadores del jurásico, parecían condenados a la
extinción.
mberto Eco no podía quedar al margen de este debate. En 1994
organizó en el Centro Intenzazionak di Studi Semiotici e Cognitivi (San Marino)
un seminario titulado The. Future of the Book que convocó a especialistas de
todo el mundo. Como resultado de este seminario, no podía ser de otra forma,
Ceoffrey Nunberg publicó un libro titu-lado 'the Future of the Book (University
of California Press, 1997). En este seminario Eco dejó caer aquellas que serían
sus reflexiones más destacadas sobre el fin del libro.
Eco identificó una serie de núcleos temáticos en el discurso
sobre el "fin del libro" y trató de ir más allá de las oposiciones
maniqueas (nuevo/viejo, vida/muerte, pasado/fiuuro, etc.). Escuchemos lo que
Eco decía sobre el más importante dispositivo para la transmisión cultural
desde el siglo XV:
Imágenes versus cultura alfabética
Las responsabilidades y las tareas deben ser cuidado-samente
balanceadas. Si para aprender idiomas las cimas son mejores que los libros,
cuidemos los case-tes. Si una presentación de Chopin con comentarios en CD
ayuda a que la gente entienda a Chopin, no nos preocupemos si no compran los
cinco volúmenes
Libros venus otros [...] Estoy seguro de que las nuevas
tecnologías vol-soportes verán obsoletos muchos tipos de libros, como las
en-ciclopedias o los manuales [...] Los libros seguirán siendo indispensables
no sólo para la literatura, sino en cualquier circunstancia donde se necesite
leer con cuidado, no sólo recibiendo información sino también especulando y
reflexionando sobre ella (Eco, I997b).
Publicar versus La gente puede comunicar directamente sin la
inter-comunicar mediación de las editoriales. Mucha gente no quiere publicar;
simplemente quieren comunicarse entre sí. El hecho de que en el futuro lo harán
por coreo ele-trónico o por Internet será un gran beneficio para los libros, la
cultura y el mercado de libros. Miren una librería. Hay demasiados libros (Eco,
1997h).
Cambio venus En la historia de la cultura nunca algo ha
simplemente integración matado otra cosa. Algo ha cambiado otra casa (...] Me
parece que la oposición real no es entre computadoras y libros, o entre
escritura electrónica y escritura ma-nual o impresa (Eco, 1997b).
En los años siguientes Eco siguió participando en el debate
sobre el fin del libro en diferentes conferencias y eventos, pero los
fundamentos de su discurso siguieron siendo aquellos presentados en San Marino
en 1994. En una serie de entrevistas -A Gonversation on Infinnation (Eco,
19956), Le notizie surto troppe, imparate a decimar-le, (Eco, 1996a) y The
JVorld According to Eco (Eco, I 997a)- el destacado semiólogo describió muchas
circunstancias y experiencias personales relativas al uso de la computadora y la
sobrecarga infor-mativa (infOrmation ovellmo). Antes, si yo necesitaba una
bibliografía sobre Noruega y la semiótica, iba a una biblioteca y probablemente
encontraba 4 Ítems. Tomaba notas y encontraba otras referencias bibliográficas.
Ahora con Internet puedo tener 10.000 Ítems. A estas alturas queda paralizado.
Tengo que elegir otro tema (Eco. 1995)
nos permite crear y editar imágenes, cuyas instrucciones son
introducidas por medio de iconos; pero también. es cierto que la computadora
.se ha convertido, ante todo, en un instrumento alfabético (Eco, 1996b). La
11'11'11' es la Abuela de Todos las Hipertextos, una biblioteca mundial donde
uno puede, o podrá dentro de poco tiempo, tener acceso a todos los libros que
desee. La web es el sistema general de todos los hipertextos existentes (Eco,
1996h). penemos tres tipas de memoria. La primera es orgánica, es la memoria de
carne y sangre (11e.sh ami blood) administrada por nuestro cerebro. La segunda.
es mineral. En este sentido la humanidad ha conocido dos tipos de memoria
mineral: hace algunos milenios era la memoria. representada por las tablas de
arcilla y los obeliscos, muy conocidos en. este país (Egipto, N.d.1..), donde
la gente grababa sus textos. Sin. embargo, el segundo tipo de memoria mineral
es la actual, la. de nuestras computadoras basadas en el silicio. También hemos
conocido otro tipo de memoria, la vegetal, representada en las primeros
papiros, también muy conocida en este país, y los libros, hechos de papel 1.
Este lugar (la Biblioteca Alejandrina, N.d.T) ha estado en. el pasado y lo
estará en el futuro destinado a. la conservación de libros; por lo tanto es y
será. un templo de la. memoria vegetal (Eco, 2003). Inclusive si se imprime en
papel ácido moderno, un libro dura unos 70 años más o menos, pero siempn? es
más que un soporte magnético. Es mas, ellas no .sufren por los cortes
eléctricos ni las caídas de tensión, y son más resistentes a las descargas
(Eco, 2003).
Por favor recuerden que tanto los hebreos como las primeras
civilizaciones árabes estaban basadas en un. libro, y esto no es independiente
del hecho de que ambas fueran civilizaciones nómades. Los antiguos egipcios
pudieron grabar sus textos en obeliscos de piedra.; Moisés y Mahoma no
pudieron. Si una quiere cruzar el Mar Rojo, o ir desde la península arábiga
hasta España, un rollo es un
Después de haber pasado doce horas en una computadora, mis
ojos quedan como dos pelotas de tenis, y siento la necesidad de sentarme
confortablemente en un sillón y leer el diario, o quizás un buen poema. Creo
que las computadoras están dijúndiendo un nuevo tipo de allizbetismo, pero son
incapaces de satisfacer todas las necesidades intelectuales que ellas mismas
estimulan (Eco, 2003).
Para concluir esta sección, podemos decir que la visión ele
Umberto Eco sobre el futuro del libro no se aleja demasiado de las concepciones
de Marshall McLuhan y otros miembros de la llama-da Escuela ele Toronto (Harold
Milis, Derrick de Kerkhove, Robert Logan). Como hemos visto, Eco considera que
los libros no desapare-cerán: simplemente están redefiniendo su lugar en el
sistema de medios. Si bien en la actualidad "el concepto de alfabetismo
compren-de muchos medios", el libro es todavía "el más económico,
flexible, lava-y-listo sistema para transportar información a muy bajo
costo" (1997b). El libro no ha muerto, larga vida a la memoria vegetal.
3. Soportes, semiosis e interfaces ¿Cuál Eco se interesa por
el fin del libro? ¿El profesor ele semióti-ca de Rolan o el bibliófilo
empedernido? En otras palabras: ¿Debe la semiótica ocuparse del fin del libro?
¿Entra dentro de su mirada científica la desaparición de un soporte material?
¿Debe la semiótica extender su análisis hacia el soporte material o está
limitada al estudio de los procesos semiósicos de producción e interpretación
de significados? Esbozo una primera hipótesis: el bibliófilo se interesa por el
oh-jeto-libro, el semiótico por los sistemas de significación que se expre-san
en sus páginas y los correspondientes procesos ele producción/ reconocimiento
de sentidos que desencadenan. Explica Eco en su
Claro que hay bibliófilos que 11.1 incluso leen las libros
que acumulan.. Pero para leer tantas libras hay que ser un ratón. de
biblioteca. El bibliófilo, en. cambio, si bien. está atento al contenido,
quiere el objeto, y si es posible que sea el primero que salió de la imprenta.
Existen bibliófilos, que yo no apruebo pero comprendo, que si tienen. un. libro
con. las páginas pegadas no las separan para. no violar el objeto que han
conquistado. Cortar las páginas de un libro raro sería. como si un.
coleccionista de relojes rompiera la caja para ver el mecanismo (Eco, 2007). El
bibliófilo practica el culto del soporte orgánico, es incapaz de maltratar un
volumen, se esmera por mantenerlo en vida y nunca se le ocurriría subrayar una
frase. El semiótico, por el contrario, desarrolla una mirada con rayos X donde
el soporte tiende a des-aparecer y se fija en la estructura ósea del corpus
textual. Cuando el Eco-semiólogo analiza Sylvie de Nerval en Isctor in abulta
0979: no nos dice nada del ejemplar impreso sobre el cual está traba-jando. No
sabemos si era un ejemplar hardcover o de bolsillo, si estaba subrayado con
lápiz o anotado en sus márgenes con tinta. Esta aproximación semiótica que
ignora al soporte se convierte en el gesto especular del Eco-bibliófilo, el
cual se deleita en El Nombre de In Rosa describiendo con lujo de detalles el
estado de las páginas de un manuscrito del siglo XII (pero sin entrar a
analizar su dispo-sitivo de significación).
Volvamos a nuestro debate sobre el fin de libro. Si el libro
des. aparece en tanto soporte orgánico de la escritura, la profesión (que es
también pasión) del bibliófilo se extinguirá ole a poco, hasta que quede
desfigurada o absorbida totalmente por la del arqueólogo. Es sólo una cuestión
de tiempo: los bibliófilos se ocupan de incunables y los arqueólogos de
papiros. Al César lo que es del César. Pero si el libro muere, el lenguaje
verbal e icónico que se expresa en sus páginas de papel no se irá con él:
encontrará otros soportes para expresarse. El semiólogo, desde esta
perspectiva, tiene su futuro profesional (y pasional) asegurado. Siempre habrá
textualidades mi-nerales, vegetales o digitales para analizan si no son los
libros, nos paremos de los textos que aparecen en algunas de las pantallas que
nos rodean.
¿Es posible cruzar estas dos tradiciones, la del bibliófilo
(que se centra en el soporte material y descarta el contenido) y la del
se-miólogo (que se reserva para sí el estudio de los sistemas semióticos, más
allá de la materia en que se expresen)? Creo que sí. El punto de encuentro
sería una semiótica de las interfaces (Scolari, 2004), en este caso una
semiótica especializada en las interfaces de la escritura corno aquella
desarrollada por Alessandro Zinna en Le interface degli oggeill di serian. (2004).4 Si las
interfaces son semiotizadas, es decir, analizadas en tanto dispositivos que
también hacen su aporte en la construcción del sig-nificado, entonces esa zona
vacía que queda entre el soporte y el texto comienza a completarse. En otras
palabras: si considerarnos a las interfaces corno un dispositivo de
significación, es posible juntar alrededor de una misma mesa la tradición
bibliófila de los estudios de los soportes materiales de la escritura y la
tradición semiótica. Este festín imaginario, donde estarían invitados
investigadores como Guglielmo Cavallo, Roger Chartier, Lucien Felwre y
Henri-Jean Martín, se podría completar con lo más granado de la escue-la
semiótica textual, por ejemplo Algirdas Greimas, Eliseo Verón, Mijail Bajtín y
Jurij Lotman. Umberto Eco, por su triple condición de bibliófilo, semiólogo e
italiano, debería presidir el evento ocu-pando el lugar del eapotavoln.
Enfrente a Eco, en el otro extremo de la mesa, una silla debería estar
reservada a Roland Barthes.
¿Por qué no sentar a Barthes junto a Greimas, Verón, Bajtín
o Lotman? Al final de los años 60, después de recoger el guante se-miológico
que los discípulos de Saussure habían dejado caer en el 1916, Roland Barthes
fue reconfigurando sus ideas de lo que era un texto, un autor o una
interpretación. Este último Barthes, tan amado por la escuela
deconstruccionista e hipertextual (Landow, 1992), se fue acercando a la
práctica de la escritura, sobre todo después desu experiencia en Japón. Si en
L'Empire des Signes (1970) Barthes reflexionaba sobre la escritura ideográfica
japonesa y el gesto del pincel deslizándose sobre la superficie del papel, en
1977 abrió la lección inaugural al aflige de Frantz. sosteniendo que la
literatura, más que un corpus de obras, es "el complejo gráfico de las
huellas de una práctica: la práctica de la escritura" (Barthes, 1981: 11).
Es ahí, en el papel todavía húmedo por el paso del pincel, en la superficie
vegetal marcada por los tipos de plomo entintados, en la pantalla plana de las
máquinas digitales, donde la semiótica de las interfaces de la escritura
construye su cmpus y encuentra su motivo de ser. Pero nos volvimos a alejar del
terna cle este artículo: ¿Desaparecen los libros? Es muy probable. las tablas
de arcilla duraron varios mi-lenios, los papiros sobrevivieron otro tanto, los
códices de pergamino tuvieron su momento de gloria durante unos trece siglos...
¿Por qué habrían de ser eternos estos objetos de papel impreso? Como ya
dijimos, que el soporte material desaparezca no significa que la escritura o
las prácticas cle lectura mueran ni que sus interfaces pasen a mejor vida.
Veamos rápidamente estos cambios. El paso del rollo de papiro al códice de
pergamino hace unos 2.000 años significó dos cambios: una modificación del soporte
(de una trama de juncos a la piel) y un cambio de interfaz (cle un texto que se
desenrollaba a un texto que se hojeaba). Por otro lado, el paso del códice de
pergamino al códice de papel en el siglo XIII no fue tan traumático: cambió el
soporte material pero la interfaz siguió siendo la misma. La llegada de la
imprenta, revolucionaria bajo tantos aspectos, apenas modificó la interfaz de
los libros que se copiaban a mano a comienzos del siglo XV. En la Biblioteca
del Congreso de los Estados Unidos se encuentran expuestos dos ejemplares
enfrentados: por un lado la Biblia de Gutenberg (tina de las mejores ediciones
salidas cle su imprenta), por otro la Biblia Gigante de Mainz (manuscrita).
Ambas fueron realizadas alrededor del 1450. Resulta cuanto menos interesante
ver cómo los impresores hicieron todo lo posible para reproducir con medios
mecánicos lo que hasta ese momento se hacía a manos
Siguiendo con esta rápida lectura histórica, los actuales
libros digitales reproducen en la pantalla interactiva el gesto de "pasar
página" proveniente de los códices manuscritos nacidos con la era
Cristiana', al mismo tiempo que los programas de videmsnitura se presentan en
la pantalla bajo la forma de un rollo vertical sin solución de continuidad...
Si los soportes materiales de la eStrial-ra pueden terminar en un museo, las
interfaces mueren: se transforman y
aparecen en otros soportes (Scolari, 2004). Si trasladamos este planteo desde
las interfaces a los medios nos encontramos con lógicas tres. Los medios rara
vez desaparecen: suelen adaptarse al nuevo ecosistema para sobrevivir, por
ejemplo adoptando o lindo los rasgos pertinentes de los recién llegados o
integrándose dentro del nuevo medio (Scolari, 2008a, 2008b). Según Marshall
McLuhan el contenido de un nuevo medio es siem-pre otro medio. El cine deglutió
al teatro, la televisión al cine, la web a la televisión.
Las apasionadas discusiones que enfrentan a los adalides de
la me-moria de silicio contra los defensores de la memoria vegetal deberían ser
encuadradas dentro de una evolución histórica de larga duración. Más de un
escriba se habrá querido tirar de la Pir: " le de Keops cuando aparecieron
los primeros códices de pergamino , y mejor no pensar en las reacciones de los
copistas medievales a la "nueva tecnología" inventada por Gutenberg a
mechados del siglo XV. Los soportes materiales y las discusiones pasan, las
interfaces y los procesos semió-sicos de producción de sentido e
interpretación, quedan.











































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