ESTRUCTURA Y PARTES DEL LIBRO



ESTRUCTURA Y PARTES DEL LIBRO
1. La lectura técnica del libro ; su importancia
En la estructura del libro podernos distinguir P) la parte ex-terior, que comprende la tapa, cubierta, guarda, anteportada, frente-portada ; y portada ; 29) las páginas preliminares : dedicatoria, prefa-cio, introducción ; 39) el cuerpo de la obra que, a su vez, se divide intelectual y materialmente, y 49) los accesorios tabla de materias, indice, apéndice, bibliografía, suplemento, colofón. En la encuadernación —como veremos más adelante— pueden señalarse distintos elementos con su nomenclatura especial. La lectura técnica del libro - práctica indispensable en el cata logador— significa interpretar y describir adecuadamente las partes constitutivas de su estructura material, para facilitar el mejor cono-cimiento del mismo. "Es muy importante —dice una autora que aquéllos cuyo deber es describir los libros y facilitar isu uso, estén familiarizados con cada detalle de la técnica del autor y del editor. Es menester que aprendan lo que se debe observar acerca de un libro para poder encontrar lo esencial, sin pérdida de tiempo ni esfuerzo. Deben ser, así, capaces de discernir lo característico de un libro, que el autor puede haber revelado en su prefacio o en su introducción y de llegar a comprender que el "resumen" proporciona a veces datos suficientes que hacen innecesaria la lectura del libro entero" (1).


(1 ) Mann, Margaret. Cómo ha, de leerse un libro técnicamente. Traducción de uno de los capítulos de la, difundida obra de la, autora. Introduction to ea-cataloging ami the clasification of books (Chicago, 1930) hecha por Federico Schwab, para el " Boletín Bibliográfico de la Biblioteca Central de la Universidad Mayor de San Mareos de Lima", (Volumen VTT, tilo 1937) p. 314.


Estructura del libro 1. Parte exterior
Veamos sumariamente cada una de las partes del libro Tapa. Es la cubierta exterior encuadernada con un material resistente : cue ro, tela, oartón, etc. Cubierta. Es la envoltura que protege el libro a la rústica ; ge-neralmente es de cartulina o papel Algunos libros —v.gr., los de las colecciones Austral y Contem-poránea de las editoriales Eispasa-Calpe y Losada— llevan, además, una sobrecubierta en papel barnizado de un color característico para las distintas series. Es conveniente, para no mutilar el libro, hacerlo encuadernar
conservando su cubierta 'original. Guarda. Es la hoja en blanco ligue sigue inmediatamente a la cubierta. Anteportada. (Llámase también portadilla o falsa portada). Es la primera página impresa del libro, y menciona simplemente el titu-lo abreviado de la obra (falso título o pretítulo), sin el nombre del autor ni pie de imprenta. Este título es de poco o ningún interés para el catalogador, salvo que sea el único del libro o que indique la serie a que pertenece. Frente-portada. Es el retrato o grabado del autor que algunas veces se coloca frente a la portada. Se la llama, también, frontispicio. Portada. (2) Es la página que contiene el titulo completo de la obra, precedido del nombre del autor y seguido, al final, del pie de imprenta. Los franceses la llaman page-titre. La portada es la fuente que suministra los elementos más impor-tantes para la redacción mde la noticia catalográfica. Muchos libros antiguos llevaban en el centro de la portada la mar-ca de fábrica del editor, marca consistente en un emblema o dibujo alegórico. Así:, por ejemplo, son universalmente conocidas la de Aldo Martuceio (un aneja con 1131 delfín enroscado) la de los Estienne
(2) A menudo, sobre todo en las obras antiguas, "la portada se halla rodeada de recuadros a decorada con viñetas y florones tomando entonces el nombre de portada ornada (en. francés titre orné o .enciadré). Si la porta la esta íntegramente grabada, sin mezcla de composición tipográfica tenemos la portada grabada (titre gravé). No debe confundirse, la portada ornada o gra bada con el frontispicio, como a veces lo hacen algunos autores, Cim, entre otros". Finó, J. F. Elementos, etc. P. 120421.

olivo), la de Cristóbal Plantin, (un compás con las piernas abiertas y el lema : Labore et Cortstantia), las varias de los Elzeviero (un ol-mo junto a la vid y el lema Non solas ; Una minerva y el lema Ne extra oleas, y el águila que aprieta un haz de siete flechas). Instituto Internacional de Bibliografía de Bruselas recomienda la impresión, en el reverso de la portada de todo libro que se edite, de una noticia bibliográfica completa referente al mismo. Esta noti-cia, con la notación decimal respectiva, serviría de guía a los tecarios para la redacción de las fichas correspondientes. En el reverso de la portada se consigna a) la historia de la edi ción, es decir, número de la misma, cantidad de ejemplares que la componen, con especificación de las tiradas en papel de lujo, para bi-bliófilos, ete.; b) el copyright, o el derecho de propiedad sobre la obra en virtud dehaberse hecho el depósito que marca la ley (3) ; e) fecha —día y año— de impresión de la obra y nombre del impresor.
2. Preliminares
Las páginas preliminares constituyen el preámbulo que precedí', al cuerpo propiamente dicho de la obra. Debemos distinguir a) la dedicatoria, b) e)1 prefacio, e) la introducción. Dedicatoria. Es la nota o carta, comúnmente después de la por-tada, en virtud de la cual se ofrece, en calidad de homenaje, afecto, etc., la obra a una persona determinada. Las dedicatorias tuvieron gran importancia en épocas anteriores, en que los escritores protegi-dos por reyes, señores, etc., debían testimoniar públicamente su reco-nocimiento. Prefacio. Llamado también prólogo, isagoge, advertencia preli-minar, etc. En él expone el autor consideraciones relativas al origen y carácter de la obra, su pian, propósitos, colaboradores que han in-tervenido en la misma, indicaciones útiles para su mejor consulta, etc.
A veces el prólogo ha sido escrito por un tercero y consiste en un estudio sobre la personalidad del autor, méritos de su obra, etc., adquiriendo por su extensión e importancia los caracteres de un ver-
(3) La ley 11.723 sobre régimen de la propiedad intelectual exige al en-tory con carácter de obligatoriedad, el depósito de tres ejemplares de toda obra publicada dentro de los tres meses siguientes a la aparición. El depósito debe hacerse en el Registro Nacional de la Propiedad Intelectual y él garantiza to-talmente los derechos de autor sobre su obra y los del editor sobre su f afición. Artículos 57, 61 y 63.
dadero libro que precede y complementa al que sirve de introducciól Notables bajo peste aspecto son, por ejemplo, los eruditisimos pró-logos —verdaderas monografías— que compuso Menéndez y Pelayo para varias obras, entre ellas, la Antología de poetas líricos castellanos.
La lectura del prólogo siempre es útil para el catalogador, pues contribuye muchas veces, con datos aclaratorios, a facilitar la mejor 'redacción de la noticia catalográfica y la clasificación de la obra de que se trata. Introducción. Algunos libros están precedidos además del pre-facio, de un capítulo de introducción que contiene isintéticamente los
—conocimientos previos necesarios para la mejor interpretación de la

3. Cuerpo de la obra
División intelectual o ideológica. El cuerpo de la obra es el Mxto propiamente dicho, sin las páginas preliminares y los accesorios tales como apéndices, tablas, etc. La obra distribuye metódicamente su contenido en diversos see cionamientos, de acuerdo con un principio de lógica. La división in-telectual de la misma se hace a los fines de una mejor orden y ma!,., fácil inteligencia de su texto y comprende tomos, partes, libros, secciones, capítulos y parágrafos. El tomo (del lat. tomus, y éste del gr., sección) significa, por O consiguiente, una parte del contenido o materia de una obra, esto es la unidad racional o ideológica, que hace el autor de la misma. Ei cambio el volumen, que puede constituir por sí solo una obra indepen-diente y completa, denota únicamente la unidad material y depende del impresor o encuadernador (3). Estas divisiones sucesivas guardan, con respecto a la materia, un orden decreciente de generalidad e importancia —desde el tomo. la más amplia, hasta el parágrafo, la más específica  cuyos titulagi se señalan en el texto con distintos tipos de letras.
(3') Ajustándonos rigurosamente a esta terminología, los volumenes TV y y de la Historia de la Nación Argentina, divididos en dos secciones cada un') tienen una notación deficiente. En efecto: lis referidas piezast, bibliográficas rnr-zan, en realidad, cuatro volúmenes distintos e independientes, que dell'ertvi vi.evar numeración correlativa (IV, V, VI, VII) y dividirse, por razón de la ateria., en dos tornos —uno para "El momento histórico del Virreynato del Río de la Plata" y otro para "La revolución de mayo hasta la Asambin General Constituyente"— y éstos, a su vez, subdividirse en dos partes respectivamente.

La indicación de estas divisiones con sus correspondientes títu-los y titulillos se hace por un sistema de notación basado en núme-tos, (arábigos y romanos), letras, (mayúsculas y minúsculas), o una combinación de ambos. La notación, como se comprende, facilita la consulta y las refe lencias o citas de la obra. División material. La división material de la obra comprende volumen, el cuadernillo, la hoja, la página y la línea. Volumen. (del latín volvere, envolver, esto es, rollo, y no de volumen, espacio ocupado por un cuerpo , representa una obra o parte de ella. El volumen es, por tradición, la unidad clásica de una biblioteca ; por eso suele decirse que una biblioteca "consta de tantos volúmenes y no de tantas obras". El volumen es una división material que depende sólo de la forma de la encuadernación o del impreso. "Un volumen —dice un autor (4)— lleva el nombre de tal cuan-do tiene su propia carátula [sic] (5), su paginación y, salvo raras excepciones, su índice (6), sin que ise tenga en cuenta su formato, Di su mayor o menor número de páginas. No hay opinión más errónea que la que considera "un volumen" la colección de 15 a 20 tesis o folletos encuadernados dentro de las mismas tapas. Según ese criterio la palabra volumen significa "corpulencia o bulto de una cosa" o "espacio ocupado por un cuerpo"; de modo que si fuese posible en-cuadernar en un solo volumen los cinco mil de una biblioteca, ya no podría decirse que esa biblioteca posee cinco mil volúmenes, sino un solo volumen". Ordinariamente la división en volúmenes concuerda con la divi-Sión en tomos, pero es común hallar dos tornos pequeños en un volu-men y, también, —aunque más raramente- tomo en dos volú-menes (7).
(4) Túmburus, J., El bibliotecario práctico, (Buenos Aires, La Semv:a, Médica, 1915), phg. 14. (5) También "portn da" o "cubierta".
(6) En algunas obras compuestas de varios volúmenes, se halla un índice único al final del último volumen. (a) Aquí incurre Umburus en un doble error. CarStula, en el sentido que él lo emplea es un feo barliarismo, pues dicho vocablo, como se sabe, e „s-- tiza mente signUica caleta. Ademhs, según lo hemos visto anteriormente, pul-- tad a, y cubierta son partes distintas del libro que no deben confundirse. (7) Ejemplo de esto último lo constituye la obra El Poder Legislati \ de la Nación Argentina, por Carlos Alberto Silva. cuyo primer torno, que, reúne los antecedentes comprendidos entre 1810 y 1854, ha aparecido en dos partes que forman sendos volúmenes independientes.

Cuadernillo. Está formado por uno o más pliegos que juntos y cosidos forman el volumen. El orden de los pliegos se determina por la signatura, esto es por el número colocado en la extremidad inferior derecha, debajo de la última línea del texto, que lleva la primera página de cada cuadernillo. También ,se acostumbraba agregar debajo de la última línea di:11. la página final del pliego, la palabra o sílaba con que había de empezar la página siguiente. Esta palabra trunca era lo que se llamaba reclamo y servia para facilitar la ordenación de los pliegos.
 Hoja o folio. Dividida en dos páginas, caras o planas la que cae a la derecha del que lee un libro se llama recto y lleva la numera-ción impar ; la que corresponde al lado opuesto y tiene, por consiguien-te, la numeración par, ise llama verso o vuelto.
 Página. La página distribuye su contenido en el texto propia  mente dicho y en notas y subnotas. Las páginas del libro tienen numeración continua ; se emplean las cifras romanas para el prefacio, epilogo, anexo, etc., y las arábigas para el cuerpo mismo de la obra. La paginación se relaciona con la división material del libro, mientras que la notación se refiere a la división racional del mismo. La numeración puede señalarse en el punto medio o en los extremos de la parte superior o inferior de la página. Conviene, —sobre todo para las obras que siguen la notación decimal-- fijar la numeración en los lados exteriores de la parte alta de la página y agregar la notación de los capítulos en los lados interiores. (Ver al respecto el dispositivo adoptado por la mencionada obra de Otlet). En la página se hallan diversos títulos que debemos  distinguir.
Titulo de cabecera o título corriente. Es el título que se repite en la parte superior de las páginas. En Francia se lo llama titre eourant. El título de cabecera debe considerarse como el sumario o resu-men de la página a que corresponde. Por eso es impropio dar por título de cabecera a las páginas de un libro el mismo título de la portada. Otlet aconseja mencionar en las páginas pares (lado izquierdo) las grandes divisiones de la obra (secciones o capítulos) y en las pá-ginas impares (lado derecho) las divisiones más especiales (parágrafos) (8).
(8) Cfr. Traité de Documentation, etc., pág. 116. Sin embargo, el títu-lo de la portada repetidocomo título de cabecera puede, algunas veces, —v.gr. cuando falta la portada— ser útil al catalogar para reconstruir el títulode la obra. Desde luego, el inconveniente siempre es subsanable con el auxilio de una guía bibliográfica.
Titulo de partida. Es el que está colocado en la primera página del texto propiamente dicho y del cual puede decirse que arranca el libro. En Francia se lo designa titre de départ.
Título marginal. Es el que se coloca en los márgenes y sirva para dar a conocer el contenido de los parágrafos. Línea. La línea distribuye la composición tipográfica en toda la extensión de la plana, o en dos o más columnas de la misma
Accesorios del libro
El libro lleva al final diversas partes accesorias tablas, índices, bibliografía, anuncios, fe de erratas, suplementos y, por último, el colofón. Tabla de materias. Es la lista que señala las divisiones más importantes que contiene la obra, con referencia a las páginas respec-tivas, para facilitar su consulta. n principio, la tabla debe ser el esquema metódico del conjun-to de la materia desarrollada en la obra y por ello, generalmente, se inserta al comienzo de la misma, a continuación del prefacio  
Indice. Es el repertorio alfabético de palabras —clave, nombre;, lugares, fechas, etc.—, para facilitar la búsqueda de las materias que contiene la obra.
 Es un medio auxiliar de consulta que complementa la tabla y debe ser colocado al final. "los índices tienen una importancia fundamental en obras de carácter científico. El lector, que está obligado a consultar cada día mayor número de obras para estudiar un tema cualquiera, necesita economizar su tiempo hallando con la mayor facilidad posible el tema mismo que le interesa, lo que se logra mediante una correcta división de la materia, de acuerdo a lo expuesto en su lugar, y con buenos índices" (9).
 Apéndice. Por apéndice o anexo se entiende la parte de una obra en la que se incluyen notas, documentos o piezas justificativas destinadas a probar, aclarar o ilustrar el texto. A menudo el apéndice reproduce in extenso documentos, especialmente en los libros de historia, para evitar al lector el trabajo de confrontación con la fuente original. Otras veces incluye las láminas y planchas fuera de texto.
Bibliografía. Muchos autores acostumbran, además de la bibliografía especial citada al pie de cada capítulo de la obra, incluir al final la bibliografía completa sobre la materia, clasificada metódica-mente en obras generales, monografías, tesis, publicaciones periódicas, etc.
Anuncios. La revista y el libro son, a veces, vehículos de pu-blicidad comercial. insertan, en papel de color, al principio o al final una lista de las obras más importantes de la casa editora o de otras similares.
Errata et corrigenda. La lista de errores y correcciones tiene por objeto salvar las deficiencias de la impresión tipográfica.
Suplemento. Está destinado a ampliar y perfeccionar una obra ,die aliento que ha demandado mucho esfuerzo y cuyo texto ya se había impreso cuando nuevos datos, etc., llegaron a conocimiento de su autor.
Colofón. (de una voz griega que significa término, fin). E la anotación final del libro que registra el nombre del impresor y la fecha exacta (día, mes y año) de la impresión. En cambio, el pie de imprenta generalmente expresa el nombre del editor y el año de publicación. En nuestro país, por la ley 11.723, es obligatorio, a los fines de inscripción. en el Registro de propiedad intelectual, la mención de la fecha exacta y nombre del editor e impresor. (Art. 63).
III. — El formato del libro
Clases de formato. Debemos distinguir el formato comercial del papel, del formato bibliográfico, del libro. Se llama formato comercial la dimensión del pliego de papel tal como sale de la "forma" o de la máquina, cualquiera fuera el uso a que se lo destine. El formato bibliográfico se determina por el número de hojas que suministra el plegado del. pliego. El depende, por consiguiente, de la cantidad de veces que se pliega y repliega el papel. El formato del libro varía de acuerdo a dos circunstancias. En primer lugar por el número de dobleces de que es objeto el pliego.
Así tenemos los siguientes formatos Inplano o atlas; pliego sin doblar (una hoja con dos páginas). Se usa para mapas, carteles, etc. In-folio; pliego doblado en dos (2 hojas con 4 páginas). Se usa para atlas, diarios, etc.
(9) Bendicente, F. C., El método en la investigación y exposición de las materias económicas. 2a edie. (Rosario, La Ciencia, 1939), 86.
pliego doblado en cuatro (4 hojas con 8 páginas). Se ui para diccionarios, obras de consulta, etc. In-89; pliego doblado en ocho (8 hojas con 16 páginas). Corr-tituye el tipo de libro más común y difundido. in-12; pliego doblado en 12 (12 hojas con 24 páginas). Se usa para novelas, poesías, etc. In-16 je pliego doblado en 16 (16 fojas con 32 páginas). Se usa para devocionarios, etc. En segundo lugar el formato bibliográfico varia de acuerdo con eLformato comercial del papel, o sea del tamaño del pliego elegido para la impresión. Cuando se conocía únicamente el papel fabricado a mano, llama-do de tina o "a la cuba", se designaban los diversos formatos — cada uno de los cuales tenía dimensiones fijas—, por su marca de fábrica o marca de agua, es decir por la filigrana o diseño transpa-rente (racimo de uvas, monograma de Cristo, águila, corona, paloma. etc.) del que resultaban las denominaciones raisin, éeu, Jésus, aigle, couronne, colombier, etc. oy la filigrama sólo se usa para algunos papeles de lujo y el formato comercial se determina, dada la diversidad de tamaño de los pliegos, por la medida en centímetros del alto por el ancho y el peso total de la resma. Más o menos a fines del Siglo XVIII el gusto del público hizo prevalecer para los formatos de más uso, el empleo de papeles de dimensiones más o menos uniformes, habiéndose podido establecer de (esta manera un tipo tradicional para cada formato, cuyo tamaño, sin ser absolutamente fijo, variaba dentro de límites muy pequeños. Mortet (10) nos da para los principales formatos estas dimensiones

In-folio In-49 . In-89 In-12 In-16 . .1.11-32
alto 40 em. ancho 26 cm. 26 20 97 17 74, 57 .41 20 ,,,,13 , ? 51 531 17 7, )7 10 57 17 13 77 /7 10 lo 006 ,,77 75 19

Entonces se difundió la costumbre de asociar a los nombres de in-folio, in-cuarto, etc., la idea de tamaño equivalente a estas  dimensiones y de relacionar, por comparación a estos tipos clásicos, los formatos variadisimos que aparecieron más tarde con los progresos en la fabricación del papel. También, desde la primera mitad del siglo pasado, el formato comercial del papel, es decir el tamaño del pliego; empezó a aumentar sensiblemente con relación al formato clásico, de lo que resultó, corno ,era lógico, un correlativo aumento del formato bibliográfico. Así, por ejemplo, un volumen iii..cuarto, impreso en papel soleil (40 x 30), resulta de tamaño mayor que un in-folio clásico (40 x 26), y un in-octavo Couronne (18 x 11,5) equivalente a un in-12 clásico (17 x 10). Como consecuencia de todo ello el término formato adquirió dos significaciones  distintas : formato real y formato aparente. El formato real indica con toda exactitud la cantidad de 'dobleces que contiene el pliego que sirve de unidad de impresión, pero sin su-gerir la imagen de un vol --u en de dimensiones fijas, por cuanto dicho pliego, como se ha dicho, es de tamaño variable.
 El formato aparente señala, por el contrario, una idea de tal año referida, por comparación, a las dimensiones de los volúmenes clásicos. El formato aparente, por ejemplo, de un volumen impreso en pa-pel soleil cuyas páginas miden 40 x 30, es un in-folio clásico de (40 11, 26), pero su formato real señalado por el número de pliegues que re-gistra la signatura, nos dice que corresponde a un in-cuarto. Se recomienda, por ello, reservar a las expresiones in-folio, in-cuarto, etc., su significado 'clásico originario correspondiente al pliegue de la hoja de papel, y cuando se quiere expresar las dimensiones exac-tas de un volumen, h._ leer 'seguir estos nombres de la marca comercia; del papel usado o, más correctamente aún indicar su medida en centí-metros por alto y ancho respectivamente. Este último criterio es el que más ,se ha generalizado y solo discute la forma o manera de tomar estas dimensiones, Selva entiende que las medidas deben tomarse del texto, com-posición o forma, ya que un mismo ejemplar varía, en cuanto a tama-ño, según se halle a la rústica o encuadernado (11). Finot con mejor criterio, nos parece— recomienda medir todo el papel, no solo porque los libros se colocan en los estantes por altura, sino también porque el valor bibliofílico de un ejemplar —sobre todo en las ediciones microscópicas— cambia notablemente según conserva .110 intactos sus márgenes (12).
 La distinción del formato tiene importancia no sólo a los efecto de la descripción bibliográfica del libro, sino también para su mejor colocación en los estantes de la biblioteca. Desde este punto de vista, para hablar con más propiedad, lo que realmente debe tenerse en cuenta es la altura en centímetros y no el formato. Para ello se divide artificialmente la masa de -volúmenes en varias series a cada una de las cuales se les asigna un máximo y mínimo de altura. La Biblioteca Nacional de Buenos Aires ha uniformado los for inatbs, a los fines de la ubicación en los anaqueles, en las seis series siguientes
De esta manera se ha creado una tercera especie ide formato, dis-tinto del formato real y del aparente, que se denomina convencional. y con el cual se expresa la ubicación de la obra en los estantes según su tamaño. Medios para conocer los formatos. Es fácil reconocer a primera vista el formato aparente de un volumen, pues basta para ello el conocimiento y práctica que se adquiere con el manipuleo de los libros. En cambio, la determinación del formato real suele presentar algunas di-ficultades. Son dos los procedimientos más conocidos.
19) Por la búsqueda de la signatura. Ya sabemos la forma y objeto de la signatura. En la mayoría de los libros anteriores al siglo la signatura se señalaba con letras mayúsculas y cuando el número de pliegos del volumen excedía las letras del alfabeto se recienzaba la serie duplicando o triplicando las letras respectivas Aa, .1b, Cc, Aaa, Bbb, Ccc. as letras que servían de signatura no estaban fijadas solamente la primera página de cada cuadernillo, sino reproducidas, también, con un número de orden, en las hojas siguientes hasta la mitad del

IV. Encuadernación
Es la operación que consiste  en unir y coser los pliegos que componen un libro, cubriendo el todo con una tapa de material resistente a fin de asegurar su conservación. El bibliotecario debe conocer las partes de la encuadernación y sus denominaciones, como asimismo las diversas materias que se emplean, sus ventajas, etc. El tipo y calidad de la encuadernación deben conformarse al ta-maño del libro, su mayor o menor uso, etc. Las obras de frecuente consulta y manipuleo deben encuadernarse en material fuerte o resistente pasta o media pasta. En cambio, para los libros de pequeño tamaño y poco uso, basta la encuadernación ligera, tela o media tela. Para los periódicos, boletines oficiales, etc., se hacen encuadernas 'dotes de tipo especial y muy económico. Elementos de la encuadernación. En la encuadernación propiamente dicha pueden señalarse distintas partes, cada una de las cuales iene un nombre especial.
Ellas son : 19) el lomo, o parte del libro opuesta al corte de las hojas, en la icual se inscribe el título de la abra y nombre del autor (13) ;
 29) las tapas y contratapas superior e nferior ;
39) los cantos, superior o cabeza del libro, inferior y lateral;
49) el tejuelo, cuadrito de piel o papel que se adhiere al lomo para poner el rótulo ;
59) el nervio y entrenervio, cada una de las cuerdas que forman salientes en sentido transversal del lomo y el espacio comimnimumprendido entre las mismas;
69) la puntera, sobrepuesto o contrafuerte de piel que se coloca en los ángulos de las tapas;
79) la bisagra, a lo largo de la tapa en el punto de unión de ésta con el lorn3 ;
89) la costura, punto de unión o sutura ide los diversos pliegos o cuadernillo., cosidos.
Tipos de encuadernación. De acuerdo con el material empleado podemos distinguir diversos tipos de encuadernación.
 Rústica. Es el libro sin tapa ; tiene solamente una cubierta de papel o cartulina.
 Encartonado. (cartonné). Lomo de percalina o papel y las tapas de cartón cubierto de papel o tela. Muy usada para textos escolares
.Media pasta. Lomo de cuero y tapa de cartón cubierto con papel
(13) Se atribuye al célebre bibliófilo francés Juan Grolier la iniciativa de escribir el titulo de Ebro en el lomo, con la cual. se facilitó notablementr el hallazgo del mismo. Cfr. Weise, O, La escritura y el libro, Barcelona, La-tor, 1929, 154.
o tela. Si tiene punteras de cuero y los cantos dorados o pintados, la encuadernación se 'denomina amateur. Pasta entera. Lomo y tapas de piel.. Pasta española. Cuero de oveja jaspeado con salpicaduras de sulfato de hierro. Tela. Tapas de cartón y todo el libro cubierto de tela. En tres cuartos tafilete. Lomo, mitad de la tapa y punteras de cuero. El resto tela o papel. Pergamino. Piel de oveja o carnero curtida. Se difundió mucho en la Edad Media. Hoy Ise lo imita (pergamino vegetal) con papel sin encolar sumergido en ácido sulfúrico. Lona o brin. Es fuerte y económico pero se ensucia fácilmente.
Existen, además, las llamadas encuadernaciones artísticas, de lujo, de bibliófilos, etc. En la Edad Media, especialmente, se hicieron sun-tuosas encuadernaciones en madera, marfil con incrustaciones de oro y plata, seda, terciopelo, etc.
Domingo UONO CORE


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