Capítulo 3. Las perspectivas de las teorías de la
comunicación / 195
Ca. Por ejemplo Parés (1992: 136 – 140) dentro de las
teorías críticas sitúa a la teoría marxista de los medios de comunicación, la
escuela de Francfort, la teoría de la hegemonía y la teoría de la economía
política de la comunicación. Mientras que Montenegro (1994: 61-72) incluye dentro
de la perspectiva marxista el punto de vista socio-económico, los estudios
culturales (escuela de Birmingham) y los estudios críticos norteamericanos.
Finalmente, por poner un tercer ejemplo, saperas (1992 a:
209-232) focaliza le teoría crítica en la escuela de Francfort y en Habernas. Evidentemente
cualquiera de estas opciones es pertinente, sin que ninguna sea completa. No
voy a entrar en la discusión sobre el encasillamiento de las distintas
corrientes. Recuérdese que en este encuadramiento tiene fundamentalmente un objetivo
explicativo y expositivo. Por mi parte bajo el epígrafe de la perspectiva
crítica, voy a explicar 3 corrientes: la Escuela de Francfort, la economía
política y los estudios culturales.
Estas 3 corrientes tienen una nfluencia notable del análisis
marxista y su objeto de análisis es la sociedad capitalista del siglo XX. En
este análisis se muestra a los medios de comunicación como empresas que
funcionan dentro de la lógica del sistema capitalsita y como isntituciones que
coayudan a la reproducción del mismo. Lo que pretende esta perspectiva es
denunciar las estrategias de manipulación y de persuasión de los medios de
comunicación, para sostener un sistema basado en la desigualdad y en el
dominicio de clase. En definitiva, lo que caracteriza a los medios de
comunicación es que son instrumentos ideologícos
3.1 La escuela de Francfort
La escuela de Francofort se constituye en el periódo de entreguerras,
en dicha ciudad alemana. Con la subida al poder en 1933 del nazismo se inicia
el exilio de sus miembros dada la ideología marxista del centro y del
origen judío de sus promotores. Algunos pudieron acceder al exilio en los
Estados Unidos: Herbert Marcuse, Max Horkheimer, Teodor W Adorno, entre otros. Allí
realizaron una serie de estudios y generaron una polémica con la perspectiva
funcionalista (Saperas 1992 a 215-222) Esta polémica era inevitable porque
los postulados de la escuela de Francfort eran muy distintos a los del
funcionalismo y sus métodos poco equiparables al empirismo que dominaba la Mass
Communication Research.
De hecho, como señala Saperas (1998:130) La teoría crítica
no implica una formalización metodológica estricta y de complumiento obligado
por parte de sus miembros, sin embargo. El propio Saperas (1998: 131-132)
apunta que la metodología de la escuela de Francfort estaría dentro de la
inducción analítica que tiene las siguientes características:
a)
Al observar un hecho social se propone a una
primera definición del fenómeno observado
b)
Se plantean una o varias hipótesis que se
consideran que permiten comprende el fenómeno social. Para ello se puede
utilizar la empatía autoreflexiva, datos empíricos, entrevistas en profundidad,
etc
c)
Se analiza un caso concreto del fenómeno social
d)
Si la hipótesis es incorrecta, se modifica y se
reinicia el análisis.
e)
Si la hipótesis se nos muestra correcta, se
estudian otros casos. Si en estos otros casos no se produce la refutación de la
hipótesis se procederá a una evaluación comprensiva del fenómeno analizado
Como apunta Saperas (1998:132) este método deberá producir
un discurso comprensivo y crítico, que es el propio de la escuela de Francfort.
El objeto de estudio de la escuela de Francofrt era la
sociedad industrial avanzada y la industria de la cultura que en ella se había
generado. Las fuentes de las que partía eran, fundamentalmente el marxismo y el
psicoanálisis. Así, se les ha puesto la etiqueta de freudomarxismo. Además,
siguiendo a Marx, consideraban que los filósofos no solo deben describir
verdades, si no que deben ayudar a cambiar el mundo.
Para la escuela de Francfort la filosofía y el sentido común
que se supone una inmediatez gneoseológica, resultan ser conceptos antagónicos.
La inmediatez de la conciencia que se atiene a los datos percibidos, a los
sentidos, pero no trasciende la relación que en la realidad existe entre la realidad y la racionalidad. Hay que ir a
la escencia de las cosas y no quedarse simplemente en la superficie aparente.
La humanidad no puede entenderse y ser interpretada por la mera subjetividad.
Como puede apreciarse en esto tampoco coincidirían con la perspectiva
interpretativa que ya hemos explicado. El racionalismo está en la base del
pensamiento de la escuela de Francfort. De hecho, tienen una gran fe en la
razón y en la posibilidad de una sociedad racional. Por eso son muy críticos
con la irracionalidad existente en la sociedad nazi, en primer lugar y en la
sociedad industrial avanzada a continuación.
En relación con los medios de comunicación de la escuela de
Francfort pasó de la utopía al desencanto. Inicialmente se planteó el potencial
revolucionario de los nuevos medios de comunicación. El cine podía ser el
instrumento perfecto para permitir la participación de las masas en los
procesos culturales. La radio se habría de convertir en el medio de información
por excelencia. Sus características tecnológicas le permitían llevar todos los
acontecimientos históricos a todas las casas. La fotografía también podía ser
un instrumento revolucionario al acercar la realidad histórica a la realidad
cotidiana de cada receptor.
Cualquiera podía simplemente con una cámara dejar constancia de las
contradicciones del capitalismo y de las injusticias sociales.
De hecho, se partía de una idea un tanto utópica. Utopía que
donde mejor se refleja es la narranción que hace de epílogo al libro de Vázques
Montalbán (1979: 91-149) La palabra libre en la ciudad libre.
Parece inevitable que cada vez que aparece un nuevo medio de
comunicación se plantee su potencial revolucionario, al menos en el sentido de
propiciar un cambio social en alguna dirección. De hecho, con la aparición del
video doméstico también sucedió, pero una cosa es el potencial comunicativo
de un medio y otra distinta es el uso social que el sistema social potencia.
Si tenemos en cuenta la utilización que hizo el régimen nazi
de los medios de comunicación en su propaganda política se podrá comprender el
desencanto subsiguiente de los pensadores de la escuela de Francfort. Las
posibilidades revolucionarias de los medios se confrontaron con la realidad
política de su utilización, quue los va a convertir en maquinarias de la
manipulación política. La tecnología informativa se va a convertir en un
agente del control social en un freno al cambio social. Además, a través de
los medios de comunicación se vehiculan las pulsiones más irracionales de los
seres humanos.
Aunque como se encarga de apuntar Attallah (1991:195) la
llegada de la sociedad norteamericana de los miembros de la escuela de
Francfort no supuso ningún cambio a esta perspectiva. Ya que la sociedad
norteamericana está próxima al autoritarismo nazi por las siguientes
tendencias.
a)
La carrera armamentista y el gasto militar que
es una producción para la destrucción.
b)
El uso por parte de los políticos
norteamericanos de las técnicas de la propaganda política clásica y del culto a
la personalidad. Se trata de vender bien a un político como quien vende un
producto cualquera (McGinnis, 1974)
c)
El gran peso que tuvo el pensamiento derechista
en los Estados Unidos durante la guerra fría. Las persecusiones a las
personalidades tildadas de izquierdistas no distaban mucho de las persecusiones
nazis. Al menos en algunos aspectos.
Como puede apreciarse la irracionalidad seguía siendo el
elemento más característico de esta sociedad industrial avanzada. El
irracionalismo quedaba disimulado en forma de teroía política y cultural. A
todo esto, además habría que añadir, según Attallah (1991: 195), los siguientes
fenómenos sociales.
A)
La violencia cotidiana en las grandes ciudades,
que puede producirse en cualquier lugar y en cualquier momento, es decir de
forma tipicamente irracional.
B)
La degradación del debate público que ya no
trata de la elaboración de las reglas de la vida social si no cada vez más de
la gestión puramente económica y de las trivialidades de la vida privada de los
políticos.
C)
La fascinación de los medios de comunicación por
el crimen, lo espetacular y las figuras de autoridad al margen de la ley como
los policías próximos a la criminalidad, los justicieros simples y brutales
El problema que plantea la escuela de Francfort es que
con los medios de comunicación la manipulación se ha convertido en masiva y que
la cultura de masa es una vulgarización nefasta de la cultura. Para
sintetizar las teorías de la escuela de Francfort nos vamos a limitar a tres
aspectos: la industria de la cultura, la pseudocultura y la
unidimensionalidad.
A mediados de los años cuarenta, Adorno y Horkheimer
propusieron el concepto de industria de la cultura. De acuerdo con las
características industrializadoras de la época, la cultura también se
industrializa. La cultura se convierte en mercancía. Sin embargo se trata de
una industria un tanto especial,: la industria de la cultura es una industria
de la conciencia. Es una industria que afecta al nivel psíquico de las
personas. Pero en lugar de desarollar la capacidad crítica los medios de
comunicación de masas provocan mentalidades rígidas y homogeneidad psíquica. De
esta forma la población va aceptando acríticamente las estructuras de
persuasión que los medios canalizan. La cultura se convierte en ideología.
La industria de la cultura tiene una serie de macanismos
simbólicos para imponer determinadas representaciones colectivas que son la
ideología fundamental de las sociedades avanzadas. LA publicidad es uno de
los pilares ideológicos de las sociedades avanzadas. Que modelo de sociedad
nos muestra la publicidad? Cuales son los comportamientos deseables? En que
consiste el éxito? La publicidad va creando representaciones simbólicas que
funcionan como mercancías y que están basadas en la lógica del beneficio.
Además la publicidad también se impone en el mundo de la política. La imagen
carismática de un lider suplanta en las campañas políticas a las discursión
racional sobre las distintas opciones. La política se convierte en el
espetáculo. El entretenimiento es la base de la cultura de masas así el sujeto
perderá centrando su atención en los contenidos frívolos de los medios de
comunicación, su capacidad de análisis y
no se planteará discrepancias valorativas. El mercado absorbe la totalidad de
las relaciones humanas y sociales, y la creación cultural que tenga éxito será
la que mejor entre en las fases de producción y distribución de mercancías del
sistema capitalista.
Esto nos lleva directamente a la teoría de la pseudocultura.
La pseudocultura es para escuela de Francfort la superestructura ideológica de
la sociedad industrial avanzada. El capitalismo en su fase industrial avanzada
necesita que sus trabajadores tengan una mayor preparación intelectual y
cultural pero esta mayor preparación intelectual de los trabajadores tiene que
ser al mismo tiempo neutralizada para que no sean demasiado críticos con el
sistema. La neutralización de conocimientos va a hacerse desde una cultura
convertida en idologíia, entendida como falsa conciencia. Es decir, la cultura
se someterá a las necesidades del sistema de producción y también a los
intereses comerciales dominantes. Así la cultura en lugar de superponer una
ampliación de las facultades sensibles e intelectuales humanas se
transforma en ideología destinada conservar el sistema. Por un lado, supone la
consolidación de la política burguesa: es un culto a lo práctico, a lo
funcional, a lo eficaz para el sistema. Por otro sirve para encubrir las
contracciones de un sistema basado en la explotación. Esta será la causa básica
de la génesis de la pseudocultura. La pseudocultura tiene la misión de
dirigirse a lo instintivo, lo facilmente comprensivo, lo que no necesita ser
conceptualizado si no simplemente percibido.
Muñoz (1989:130-139) señala como características de la
psudocultura la fragmentaci´´on de los contenidos, la uniformidad de los
mensajes, la homogeneización de los públicos, la selección de valores, la moral
del éxito como fundamento determinante y el autoritarismo latente.
La fragmentación de los contenidos.
Al consumir el contenido de los medios de comunicación las
personas se identifican con unas pautas de conducta que aseguran el
mantenimiento del orden social. Además estas pautas de conducta se imponen
através de unos contenidos repetidos redundantes.
Aunque, por supuesto, no tengan nada que ver el conductismo
y la escuela de Francfort coinciden en el gran poder de los medios de
comunicación para imponerse sobre una audiencia débil. Para la escuela de
Francfort la persuación de los mass media se bada en su capacidad de impacto
directo mediante la simplicficación y la superficialidad de los contenidos. La
fragmentación de los mensajes de la comunicación de masas impide llegar a una síntesis
o a tipos de explicaciones de corte racional. Así la sucesión de
géneros-telefilmes, concursos, noticieros, etc- provoca efectos persuasivos
sobre la psicología social en cuanto a que el receptor recibe, por un lado, más
información de la que puede asimilar y por otro asimila acríticamente (Muñoz
1989:130)
Esto afecta tanto a las capas sociales poco ilustradas como
a los sectores con cierta formación intelectual. Esta pseudocultura es una
cultura afirmativa en el sentido que busca la armonía de lo social encubriendo
las contradicciones que se producen en la sociedad. Para Allattah (1991:207) la
cultura afirmativa propone el narcicismo en lugar de lo social, el mito de la
historial, el cuerpo en lugar de la razón



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