TAI 2 - Concepto de Preservación Digital

 



Capítulo II Nuevo paradigma en preservación: la preservación digital

A lo largo de los años las instituciones que conservan la memoria cultural bibliotecas, archivos y museos han desarrollado pautas, procedimientos y prácticas des-tinadas a prolongar la vida de los materiales custodiados. La transición al entorno digital que se ha vivido durante las dos últimas décadas plantea una serie de nuevos retos a los responsables de la preservación. Aunque algunos de sus cono-cimientos y aptitudes aún servirán, otros tendrán que ser adaptados a la nueva realidad ya que el contexto es, en muchos aspectos, radicalmente diferente; incluso algunos de los conceptos básicos sobre los que se han desarrollado las prácticas profesionales tendrán que ser replanteados. Al mismo tiempo los profesionales de la preservación tendrán que demostrar haber alcanzado nuevas competencias, aún sin definir. En el capítulo VIII se exponen algunas de las recomendaciones para las nuevas competencias. Esta sección se enfoca sobre las diferencias que representan los recursos digitales para los profesionales de la preservación a quienes se exigen cambios de las políticas y prácticas habituales. En las siguientes páginas se exploran algunos de los aspectos más afectados, entre ellos los relacionados con el "qué", "cuándo" y "quién": ¿qué hay que preservar? ¿cuándo hay que poner en marcha las acciones de preservación? ¿quién tiene que responsabilizarse de la preservación?

1. Conceptos básicos

1.1 Definiciones

Este capitulo se inicia con una mirada a las definiciones de preservación elabo-radas por dos asociaciones profesionales: la Federación Internacional de Asociaciones Bibliotecarias (IFLA) y la American Library Association (ALA).

Editorial IKX: 28 La preservación de recursos digitales

IFLA: "...abarca todas las consideraciones relacionadas con la gestión, adminis-tración, financiamiento y recursos humanos tendentes a salvaguardar el bienestar de la colecciones de bibliotecas." [IFLA principios para el cuidado...) ALA: "Actividades asociadas al mantenimiento en buenas condiciones del material de archivo y bibliotecario para su utilización en forma original." [Glosario ALA...]

Hay tres puntos -explícitos o implícitos- que son especialmente pertinentes para la comparación entre la preservación tradicional y la de recursos digitales: • se trata de una serie de actividades y no sólo técnicas aisladas; • la finalidad de la preservación de los recursos bibliográficos es su futura utilización; • se pretende preservar el documento físico además de la información que éste contiene.

Es decir, poco valdría dedicar los esfuerzos para preservar documentos si luego la información que contienen no fuese recuperable y utilizable. Para ello, hay que llevar a cabo una variedad de actividades que comprenden -además de los procedimientos técnicos- la planificación y la gestión de los recursos institucionales. En la preservación de recursos digitales, algunos de los conceptos tradicionales siguen siendo válidos y otros ya no sirven en el nuevo entorno; además se incorporan otros, completamente nuevos, tal y como se puede apreciar en las siguientes definiciones:

• ...acciones destinadas a mantener la accesibilidad de los objetos digitales a largo plazo (Directrices para la preservación..., p. 165) • ...acciones necesarias para asegurar un acceso continuado y pertinente a la infor-mación digital durante el tiempo que sea requerido y para cualquier finalidad legí-tima.. (Waller/Sharpe, 2006, p.10) • ...actividades necesarias para asegurar el acceso continuado a materials digita-les hasta cuando sea necesario -no obstante los obstáculos que representan los fallos en los soportes o los cambios tecnológicos. (Jones/Beagrie, 2002, 1.3) • ...actividades gestionadas necesarias para asegurar el mantenimiento a largo plazo de la cadena de bits y la accesibilidad continuada del contenido. (Trusted digi. tal repositories, p. 3)

e Editorial UOC 29 Nuevo paradigma en preservación

Estas definiciones, con una ligera variación entre ellas, tienen puntos en común con las definiciones tradicionales y, al mismo tiempo, muestran algunas diferencias básicas. Por ejemplo, el concepto de "el objetivo de la preservación es la utilización de la información" se parece en parte a las definiciones tradicionales pero también se introducen dos elementos nuevos: • se pretende preservar la información en vez del documento físico; • se pretende garantizar la accesibilidad y no solamente la utilización de la información.

Esto se debe a factores que representan unas diferencias fundamentales entre los soportes digitales y la mayoría de los tradicionales. Tradicionalmente la conservación del documento físico equivalía a la conservación de la información que contenía y, como consecuencia, garantizaba su usabilidad (salvo, obviamente, problemas debidos a idioma o defectos sensoria-les). En palabras de Abby Smith:

Muchas nociones que los bibliotecarios y los usuarios de bibliotecas tienen sobre la preservación, se derivan -de forma consciente o no- de nuestra experiencia con los libros: fijos, estables y duraderos. (Access in the fuhire tense, p.4)

En cambio, ha quedado roto el vínculo intrínseco que antes existía, por un lado, entre los datos y los soportes en que se grababan y, por otro, entre los datos y su uso posterior, tal y como se expone en la siguiente sección.

1.2 Alteración de la relación entre contenido y soporte

Se exponen a continuación algunos efectos de la relación alterada entre el con-tenido y el soporte físico en el entorno digital.

Separación entre los datos y los soportes

• La grabación de datos digitales no es inalterable como lo es la escritura o impresión con tinta sobre papel y los datos se pueden reproducir, alterar o borrar con gran facilidad. • La vida funcional del soporte digital es extremadamente limitada y, por ello, los datos tienen que pasarse a soportes nuevos para preservarlos.

Editorial UOC 29 Nuevo paradigma en preservación

Estas definiciones, con una ligera variación entre ellas, tienen puntos en común con las definiciones tradicionales y, al mismo tiempo, muestran algunas diferencias básicas. Por ejemplo, el concepto de "el objetivo de la preservación es la utilización de la información" se parece en parte a las definiciones tradiciona-les pero también se introducen dos elementos nuevos: • se pretende preservar la información en vez del documento físico; • se pretende garantizar la accesibilidad y no solamente la utilización de la infor-mación.

Esto se debe a factores que representan unas diferencias fundamentales entre los soportes digitales y la mayoría de los tradicionales. Tradicionalmente la conservación del documento físico equivalía a la conservación de la información que contenía y, como consecuencia, garantizaba su usabilidad (salvo, obviamente, problemas debidos a idioma o defectos sensoria-les). En palabras de Abby Smith:

Muchas nociones que los bibliotecarios y los usuarios de bibliotecas tienen sobre la preservación, se derivan -de forma consciente o no de nuestra experiencia con los libros: fijos, estables y duraderos. (Access in the fuhire tense, p.4)

En cambio, ha quedado roto el vínculo intrínseco que antes existía, por un lado, entre los datos y los soportes en que se grababan y, por otro, entre los datos y su uso posterior, tal y como se expone en la siguiente sección.

1.2 Alteración de la relación entre contenido y soporte

Se exponen a continuación algunos efectos de la relación alterada entre el con-tenido y el soporte físico en el entorno digital.

Separación entre los datos y los soportes

• La grabación de datos digitales no es inalterable como lo es la escritura o impre-sión con tinta sobre papel y los datos se pueden reproducir, alterar o borrar con gran facilidad. • La vida funcional del soporte digital es extremadamente limitada y, por ello, los datos tienen que pasarse a soportes nuevos para preservarlos.

© Editorial UOC 31 Nuevo paradigma en preservación

2. Principales diferencias entre la preservación tradicional y la preservación de recursos digitales

Para planificar la preservación de un fondo tradicional, era necesario saber, por ejemplo qué material preservar y hasta cuándo preservarlo. En el entorno digital, también se requieren las respuestas a estas preguntas; pero al mismo tiempo la respuesta a la pregunta "¿qué material?" es más compleja por haber adquirido otros matices. En esta sección se tratan los tres siguientes interrogantes y la forma en que afectarán a la labor de preservación: • ¿Qué recursos hay que preservar? • ¿Cuándo hay que empezar el tratamiento? • ¿Quiénes se implicarán en el proceso de preservación?

2.1 ¿Qué recursos hay que preservar?

El hecho de que los recursos económicos y humanos sean limitados obliga a las instituciones a establecer una política para guiar la inversión de los recursos existentes de forma sistemática y eficiente. La política tiene que elaborarse teniendo en cuenta las necesidades y recursos institucionales, los intereses de sus usuarios y los diferentes aspectos físicos e intelectuales de los documentos tales como formato, estado, pertinencia, valor y uso. Dentro del marco de las posibilidades económicas y materiales institucionales, se pretende buscar un equilibrio entre la importancia relativa del documento y los factores de riesgo que le amenacen o que le hayan afectado. En la preservación tradicional, a la hora de seleccionar un documento o grupo de documentos para ser preservados, se suelen aplicar criterios como: • la obligación legal, • el valor intrínseco del material, • la pertinencia para los intereses de la institución, • el estado físico, • el uso actual y potencial, • el valor artístico, • las políticas sobre su emplazamiento y manipulación, • la disponibilidad en otras bibliotecas, • la costeefectividad del tratamiento, • la disponibilidad de personal e instalaciones para realizar el tratamiento,

O Editorial UOC. 32 La preservación de recursos digitales

• la existencia y disponibilidad de soportes alternativos apropiados (Baró, 1990).

La prioridad asignada a cada criterio la establece la institución; por ejemplo, ¿qué es más importante: preservar un solo documento valioso a un coste alto o varios documentos de mayor uso y con una inversión menor? Es lógico suponer que la decisión de una biblioteca nacional podría diferir sensiblemente de la de una biblioteca universitaria en determinados casos. En el caso de la preservación de los recursos digitales, además de los criterios ya expuestos, hay nuevos factores relacionados con la naturaleza de los documentos digitales que también deben considerarse. El Handbook publicado en 2001 por la British Library2 sugiere los siguientes interrogantes para que la institución determine la factibilidad -o no- de asumir la responsabilidad de la preservación: (Jones/Beagrie, 2001): 1. si el material se ajusta a la política institucional de selección; 2. si otra institución ha asumido la responsabilidad de preservar el recurso; 3. si hay obligación de preservar (por ejemplo, para cumplir el Depósito legal); 4. si el valor del documento justifica la preservación a largo plazo; 5. si la institución tiene pleno derecho a manipular los datos para asegurar su acceso en futuros entornos informáticos; 6. si hay permiso para acceder al material en el futuro; 7. si el recurso está en un formato legible actualmente y previsiblemente en el futuro; 8. si el recurso está en un soporte que se pueda gestionar para transferir o almacenar los datos; 9. si el recurso dispone de documentación identificativa, incluyendo los metadatos.

De estos criterios, los cuatro primeros son parecidos a los tradicionales, mien-tras que los cinco últimos representan nuevos criterios que los profesionales tendrán que comenzar a aplicar. Además, cada uno de ellos implicará nuevos pro-cesos y requerirá nuevos conocimientos tal y como sugieren los siguientes ejemplos:

2. La versión en línea está disponible en la web de la Digital Library Coalition. La DLC también se responsabiliza de su actualización.

O Editorial UOC. 32 La preservación de recursos digitales

• la existencia y disponibilidad de soportes alternativos apropiados (Baró, 1990).

La prioridad asignada a cada criterio la establece la institución; por ejemplo, ¿qué es más importante: preservar un solo documento valioso a un coste alto o varios documentos de mayor uso y con una inversión menor? Es lógico suponer que la decisión de una biblioteca nacional podría diferir sensiblemente de la de una biblioteca universitaria en determinados casos. En el caso de la preservación de los recursos digitales, además de los criterios ya expuestos, hay nuevos factores relacionados con la naturaleza de los documentos digitales que también deben considerarse. El Handbook publicado en 2001 por la British Library2 sugiere los siguientes interrogantes para que la institución determine la factibilidad -o no- de asumir la responsabilidad de la preservación: (Jones/Beagrie, 2001): 1. si el material se ajusta a la política institucional de selección; 2. si otra institución ha asumido la responsabilidad de preservar el recurso; 3. si hay obligación de preservar (por ejemplo, para cumplir el Depósito legal); 4. si el valor del documento justifica la preservación a largo plazo; 5. si la institución tiene pleno derecho a manipular los datos para asegurar su acceso en futuros entornos informáticos; 6. si hay permiso para acceder al material en el futuro; 7. si el recurso está en un formato legible actualmente y previsiblemente en el futuro; 8. si el recurso está en un soporte que se pueda gestionar para transferir o almacenar los datos; 9. si el recurso dispone de documentación identificativa, incluyendo los metadatos.

De estos criterios, los cuatro primeros son parecidos a los tradicionales, mientras que los cinco últimos representan nuevos criterios que los profesionales tendrán que comenzar a aplicar. Además, cada uno de ellos implicará nuevos procesos y requerirá nuevos conocimientos tal y como sugieren los siguientes ejemplos:

2. La versión en línea está disponible en la web de la Digital Library Coalition. La DLC también se responsabiliza de su actualización.

O Editorial UOC

34 La preservación de recursos digitales

• actuación esporádica o continuada; • actuación cuando se crea el documento o sólo en caso de deterioro; • actuación u omisión.

Actuación reactiva o proactiva

La preservación tradicional abarca actuaciones anteriores a la aparición de los efectos nocivos de los factores de riesgo, para prevenirlos o, al menos, para redu-cir su impacto. Por ejemplo, algunos de los riesgos relacionados con el ambiente pueden ser eliminados mediante controles eficaces de temperatura y humedad relativa y de esta manera la vida de los documentos puede ser prolongada. Pero, en la práctica, a menudo las actuaciones tradicionales para alargar la vida de los materiales han sido reactivas: la aplicación de técnicas de conservación para paliar el daño sufrido una vez detectados los signos de deterioro. La respuesta reactiva no es adecuada para los documentos digitales pues cuan-do se detecta el daño, a menudo es demasiado tarde rescatar la información archivada. Por ello se insiste tanto en la importancia de actuaciones proactivas para combatir los peligros específicos a que se enfrentan los recursos digitales. ¿A qué se debe esta necesidad de prever y responder antes de que se produzca el problema? Se debe a las causas tales como: • la reducida vida útil de un recurso digital, • la rápida evolución de la tecnología, • la facilidad de alteración de los datos.

Mientras un documento tradicional puede estar décadas o incluso siglos en la biblio-teca antes de que necesite un tratamiento específico, la vida de los soportes digi-tales dura unos pocos años (¡y a veces meses!) dependiendo de factores como el tipo de soporte, la calidad de su fabricación y las condiciones ambientales en que se ha almacenado desde su inicio. Por otra parte, la evolución tecnológica deja ilegibles a muchos documentos a causa de la desaparición de su entorno informático original a pocos años de su creación, a diferencia del documento tradicional que no requiere ningún software o hardware para ser interpretado a lo largo de los años. Un informe sobre las necesidades de preservación digital en el Reino Unido define "largo término" (long-terrn) aplicado a documentos digitales como un período ¡de más de veinte años! (Waller/Sharpe, 2006, p.10) ¿Cuál habría sido el coste para las bibliotecas

s1 Editorial LrOC 35 Nuevo paradigma en preservación

actuales -en adquisiciones y en actividades de preservación- si los libros hubie-sen quedado inutilizables sólo veinte años después de su compra? También se requiere una intervención rápida debido a la facilidad de alterar los datos grabados. Esta falta de estabilidad de los datos digitales pone en entre dicho la autenticidad de la información archivada: ¿cómo se sabrá si no ha sufrido ninguna pérdida de datos u otra alteración a lo largo de los años? O, en otras palabras, ¿cómo podrán confiar los usuarios del futuro en el recurso preservado y cómo podrán demostrárselo los responsables de su custodia? Por ello, es necesaria la descripción del recurso original mediante metadatos incorporados en una etapa temprana de su vida. De esta forma se podrá certificar cómo era el original para luego, en un momento del futuro, poder constatar la autenticidad del recurso recuperado.

Actuación esporádica o continuada

Además, una vez se ha sometido el documento tradicional a un tratamiento para preservarlo, su vida se alarga sustancialmente sin necesidad de intervenir nueva-mente. En cambio, la preservación de los documentos digitales requiere seguimien-to e intervenciones continuas, paralelas a la evolución de la tecnología. Estas intervenciones afectan también a la descripción expresada mediante los meta-datos- ya que tendrá que actualizarse para reflejar detalladamente las técnicas a que haya sido sometido el documento original y las transformaciones resultan-tes. Como se ha expuesto en el párrafo anterior, sólo mediante los metadatos se podrá garantizar la autenticidad del recurso custodiado.

No sólo hay que man-tener al día los datos técnicos, sino también los relacionados con los derechos sobre el documento y con la autorización para manipularlo. Esta información -también susceptible a cambiosdeterminará tanto las actuaciones técnicas permitidas a la biblioteca como el nivel de acceso y tipo de uso permitidos a los usuarios. Por ello es información imprescindible para que la biblioteca, como gestor del recurso, pueda siempre asegurar el cumplimiento de la legislación y de los acuerdos que haya firmado mientras éstos permanezcan vigentes. Como habrá quedado patente, el tratamiento continuo de los recursos requie-re una implicación directa y activa de la organización, en cuanto a la provisión de los recursos institucionales para llevar a cabo las actividades necesarias.

No cabe duda de que el nivel de apoyo y la inversión necesaria son mucho más altos que en el pasado. Por ello se plantea la interrogante sobre la capacidad y voluntad de

s1 Editorial LrOC 35 Nuevo

paradigma en preservación

actuales -en adquisiciones y en actividades de preservación- si los libros hubiesen quedado inutilizables sólo veinte años después de su compra? También se requiere una intervención rápida debido a la facilidad de alterar los datos grabados. Esta falta de estabilidad de los datos digitales pone en entre dicho la autenticidad de la información archivada: ¿cómo se sabrá si no ha sufrido ninguna pérdida de datos u otra alteración a lo largo de los años? O, en otras palabras, ¿cómo podrán confiar los usuarios del futuro en el recurso preservado y cómo podrán demostrárselo los responsables de su custodia? Por ello, es necesaria la descripción del recurso original mediante metadatos incorporados en una etapa temprana de su vida. De esta forma se podrá certificar cómo era el original para luego, en un momento del futuro, poder constatar la autenticidad del recurso recuperado.

Actuación esporádica o continuada

Además, una vez se ha sometido el documento tradicional a un tratamiento para preservarlo, su vida se alarga sustancialmente sin necesidad de intervenir nueva-mente. En cambio, la preservación de los documentos digitales requiere seguimiento e intervenciones continuas, paralelas a la evolución de la tecnología.

Estas intervenciones afectan también a la descripción -expresada mediante los meta-datos- ya que tendrá que actualizarse para reflejar detalladamente las técnicas a que haya sido sometido el documento original y las transformaciones resultantes. Como se ha expuesto en el párrafo anterior, sólo mediante los metadatos se podrá garantizar la autenticidad del recurso custodiado. No sólo hay que man-tener al día los datos técnicos, sino también los relacionados con los derechos sobre el documento y con la autorización para manipularlo. Esta información -también susceptible a cambios-determinará tanto las actuaciones técnicas permitidas a la biblioteca como el nivel de acceso y tipo de uso permitidos a los usuarios. Por ello es información imprescindible para que la biblioteca, como gestor del recurso, pueda siempre asegurar el cumplimiento de la legislación y de los acuerdos que haya firmado mientras éstos permanezcan vigentes.

 Como habrá quedado patente, el tratamiento continuo de los recursos requiere una implicación directa y activa de la organización, en cuanto a la provisión de los recursos institucionales para llevar a cabo las actividades necesarias. No cabe duda de que el nivel de apoyo y la inversión necesaria son mucho más altos que en el pasado. Por ello se plantea la interrogante sobre la capacidad y voluntad de

actuales -en adquisiciones y en actividades de preservación- si los libros hubiesen quedado inutilizables sólo veinte años después de su compra? También se requiere una intervención rápida debido a la facilidad de alterar los datos grabados. Esta falta de estabilidad de los datos digitales pone en entre dicho la autenticidad de la información archivada: ¿cómo se sabrá si no ha sufrido ninguna pérdida de datos u otra alteración a lo largo de los años? O, en otras palabras, ¿cómo podrán confiar los usuarios del futuro en el recurso preservado y cómo podrán demostrárselo los responsables de su custodia? Por ello, es necesaria la descripción del recurso original mediante metadatos incorporados en una etapa temprana de su vida. De esta forma se podrá certificar cómo era el original para luego, en un momento del futuro, poder constatar la autenticidad del recurso recuperado.

Actuación esporádica o continuada

Además, una vez se ha sometido el documento tradicional a un tratamiento para preservarlo, su vida se alarga sustancialmente sin necesidad de intervenir nueva-mente. En cambio, la preservación de los documentos digitales requiere seguimien-to e intervenciones continuas, paralelas a la evolución de la tecnología. Estas intervenciones afectan también a la descripción -expresada mediante los metadatos- ya que tendrá que actualizarse para reflejar detalladamente las técnicas a que haya sido sometido el documento original y las transformaciones resultantes.

Como se ha expuesto en el párrafo anterior, sólo mediante los metadatos se podrá garantizar la autenticidad del recurso custodiado. No sólo hay que man-tener al día los datos técnicos, sino también los relacionados con los derechos sobre el documento y con la autorización para manipularlo. Esta información -también susceptible a cambios-determinará tanto las actuaciones técnicas permitidas a la biblioteca como el nivel de acceso y tipo de uso permitidos a los usuarios. Por ello es información imprescindible para que la biblioteca, como gestor del recurso, pueda siempre asegurar el cumplimiento de la legislación y de los acuerdos que haya firmado mientras éstos permanezcan vigentes. Como habrá quedado patente, el tratamiento continuo de los recursos requiere una implicación directa y activa de la organización, en cuanto a la provisión de los recursos institucionales para llevar a cabo las actividades necesarias.

 No cabe duda de que el nivel de apoyo y la inversión necesaria son mucho más altos que en el pasado. Por ello se plantea la interrogante sobre la capacidad y voluntad de

"los retrasos ... tendrán como consecuencia requisitos de preservación más com-plejos, más laboriosos y, por ello, más caros". (Cedars guide to digital collection manage-ment, p. 5)

2.3 ¿Quiénes se implicarán en el proceso de preservación?

Obviamente todos los agentes que intervienen en la preservación se verán afec-tados por los ajustes provocados por los recursos digitales. En los siguientes párra-fos se sugieren cómo los cambios previstos posiblemente afectarán tanto a las per-sonas como a las instituciones involucradas.

Personas implicadas:

Los cambios afectarán desde luego a los profesionales que ya se dedican a la pre-servación. Afortunadamente muchos de sus conocimientos y atributos actuales seguirán siendo válidos. Las Directrices de UNESCO identifican las siguientes com-petencias consideradas "transferibles" (Directrices..., p.52) — Excelentes conocimientos para reconocer los materiales importantes del patrimonio. — Experiencia en trabajar con los usuarios. — Experiencia en trabajar con los titulares de derechos de propiedad intelectual. — Capacidades y redes internacionales especializadas en la organización y la descrip-ción de los elementos del patrimonio para poder encontrarlos y comprenderlos. — Empeño en su preservación a largo plazo. — Por lo menos algunas competencias e infraestructuras importantes que podrían aportar a la gestión de los activos digitales. — Por lo menos una posibilidad de mandato permanente conferido por sus comunidades para ocuparse de la gestión y la preservación del patrimonio digital.

Pero este personal también necesitará adquirir nuevos conocimientos y aptitudes. Mientras algunos pueden sentirse amenazados, otros estarán a la expectativa de nuevas oportunidades laborales. Además de poseer conocimientos de informática y de cuestiones legales, las personas implicadas tendrán que mostrarse abiertas a asimilar nuevos conceptos y procedimientos y asumir nuevas responsabilidades. Asimismo, estos profesionales deberán mostrarse flexibles para poder anticiparse a los cambios que puedan afectar las actividades relacionadas con la Editorial UOC 39 Nuevo paradigma en preservación

preservación: cambios de formatos, de tecnología, de prácticas técnicas, de normas y de legislación. En definitiva, necesitarán capacidad y voluntad para responder de una forma ágil y eficiente a los nuevos retos. Estas personas también tendrán que crear nuevos canales de comunicación dentro y fuera de la institución. Si hasta ahora han podido trabajar en gran medida de forma independiente, ahora necesitarán estar en contacto permanente con otros profesionales como, por ejemplo: • Administradores institucionales: para exponerles las necesidades y solicitar los recursos necesarios para satisfacerlas; para recibir de ellos información sobre las políticas y los recursos disponibles, ya que las actividades de preservación tendrán que ceñirse a ellos. • Autores o creadores de los recursos: para informarles sobre la mejor manera de crear y almacenar recursos digitales para favorecer su preservación a largo plazo; también es preciso trabajar con el colectivo de autores para conocer cuáles son los elementos esenciales de los recursos que habrá que preservar para que sean útiles para los usuarios futuros. • Otros contactos institucionales: el gabinete legal, el servicio informático, etc., para pedir consejos sobre cuestiones de derechos de autor, nuevas tecnologías, etc. • Otros contactos externos: editores y otros titulares de la propiedad intelectual de los recursos gestionados; organizaciones internacionales, consorcios, bibliotecas nacionales, administración pública, asociaciones profesionales y empresas que trabajan en la búsqueda de soluciones para los retos de la preservación digital.

 Estas organizaciones pueden ofrecer una oportunidad de colaborar en el desarrollo de proyectos o en la prestación de servicios o que suministran productos o servicios relacionados.

Cabe recordar que actualmente los factores institucionales -no los tecnológicos-se consideran el principal obstáculo para el avance de la preservación digital. Así, según Anne Kenney de la Cornell University,

la falta de preparación (readiness) de la organización, y no la tecnología, es el prin-cipal inhibidor de programas de preservación digital. (Access in the fitfure tense, p.31) Para demostrar la voluntad de sostener la preservación a largo plazo es preciso el reconocimiento explícito mediante la formalización de los nuevos procesos: • la elaboración una política donde quede reflejada la implicación institucional: • la incorporación de los nuevos procedimientos en las operaciones cotidia-nas incluyendo una clara asignación de responsabilidades, • la definición de un modelo económico que permita la continuidad de las acti-vidades a largo plazo.

Numerosas instituciones se ven incapaces de garantizar la preservación de todos los recursos digitales que almacenan y gestionan actualmente. Es inquietante pensar que en muchos casos son las mismas que han procurado y logrado preservar los mismos documentos en versión analógica. A modo de ejemplo, la inca-pacidad institucional queda expuesta en la siguiente declaración emitida en febrero del 2005 por la American Association of Law Libraries (AALL). Se trata de una protesta contra la decisión de la Government Printing Office (GPO) de enviar a las bibliotecas receptoras del depósito legal todas las publicaciones (salvo las con-sideradas esenciales) únicamente en formato digital. La AALL argumentó que estas bibliotecas aún no eran capaces de garantizar la accesibilidad a largo plazo a este material, tal y como siempre habían hecho con los mismos documentos en formato papel:

No existe ningún sistema fiable para garantizar el control de las versiones, la auten-ticidad, la difusión, el acceso permanente ni la preservación de la información electrónica de la administración pública. (American Association of Law Libraries, 2005)

Es una ¡nuestra más del inicio de un cambio profundo. Si siempre se ha hablado de cuatro funciones básicas de las bibliotecas -selección, organización-descripción, acceso-difusión y preservación- este cambio de paradigma podrá conducir a un replanteamiento del papel que tendrán las bibliotecas en la preservación de los nuevos recursos, posiblemente llegando a la renuncia de esta responsabilidad por parte de muchas, si no la mayoría, de ellas.

 

Instituciones implicadas

Para garantizar el éxito de los esfuerzos de la preservación digital se requerirá un nivel más elevado de implicación institucional que suele matizarse en los dos siguientes conceptos: • La viabilidad institucional (institutional viability): la transición requerirá la capacidad técnica, económica y material para asumir las nuevas competencias. • La capacidad de sostener el nivel de apoyo necesario -sobre todo el económico- en el futuro (sustainability).

© Editorial UOC 41 Nuevo paradigma en presel V dllUll

No significa que estos materiales no se conservarán en el futuro sino que pre-visiblemente la responsabilidad no recaerá en bibliotecas individuales de forma descentralizada, como ha sido el modelo vigente hasta ahora. Se prevé, en cambio, que una gran parte de la responsabilidad será asumida por grandes instituciones o por agrupaciones de bibliotecas que trabajen en colaboración, dedica-das a la preservación de materiales de creación institucional o, bien, de determinados tipos de recurso: por ejemplo, material de depósito legal, material de patrimonio nacional, material web de potencial interés histórico, audiovisuales, información geográfica, datos estadísticos. En palabras de Abby Smith:

Dada la complejidad de la preservación digital en el entorno de la red, es probable que unas pocas instituciones tengan que llevar a cabo la preservación para otras muchas. (Access in the fiáture tense, p.3)

3. Preservación digital y la preservación mediante la digitalización

Un punto de coincidencia entre la preservación tradicional y la digital es el uso de la digitalización como método de preservación de materiales analógicos. El término "preservación digital" puede prestarse a confusión porque, sobre todo en los años previos al gran boom de la información digital a mediados de la década de los 90, solía referirse únicamente a esta actividad, es decir, la digitalización de los documentos analógicos. En esta sección se repasan diferentes aspectos de la digitalización para la preservación de material analógico, sus ventajas y las implicaciones para la preservación del recurso digital que resulta del proceso. Efectivamente, la digitalización contribuye a la preservación de documentos físicos como antes ocurría mediante reproducciones en microformas y fotocopias.

También se denomina este método como "reformatear": el cambio de formato —papel a microfilm o archivo digital— para crear una versión usable del documento en vez de intentar prolongar el período de utilización de la versión original. Si el documento físico sometido a la digitalización no se considera de valor histórico, económico o probatorio o si estuviera muy deteriorado, se puede proceder a su eliminación una vez comprobada la correcta captación de su información en el nuevo soporte. Pero en general las bibliotecas suelen procurar conservar el documento original. El proceso de digitalización contribuye a su preservación ya que evita su uso directo, siendo substituido éste por una copia absolutamente

fiable. Al mismo tiempo, la digitalización introduce prestaciones nuevas relacionadas con el manejo, uso y utilidad del documento como, por ejemplo: • mayor facilidad en la búsqueda y más opciones de localización, • acceso sin barreras temporales, físicas o geográficas, • mayor número de maneras de visualizarlo mediante herramientas para facilitar la lectura y la navegación y, en algunos casos, el acceso para personas con deficiencia visual, • calidad del imagen o texto: aplicaciones que permiten resaltar el original o disminuir los efectos que dificultan la lectura del original (como el traspaso de tinta de una página a otra), • reproducción fácil y rápida sin dañar el original y creación o expansión de servicios para difundir o comercializar las reproducciones, • nuevos usos, como análisis de imágenes o de textos, comparación de documentos físicamente alejados, etc.

 

Pero no obstante esta mejoría de prestaciones, el documento digitalizado resultante suele ofrecer menor garantía de supervivencia que el documento tradicional al que presumiblemente ha pretendido preservar. Por ello se tendrá que programar su preservación igual que se hace para cualquier otro recurso digital. Si no, se podrá perder la versión digital por los motivos ya comentados: la obsolescencia tecnológica, el deterioro del soporte y la pérdida fortuita o intencionada de datos. En el caso de quedar inaccesible o inutilizable el documento digital, se presentan dos opciones, ambas con repercusiones negativas para el documento origi-nal archivado: • volvería a ser usado directamente por los usuarios con los efectos dañinos producidos por el uso, o • volvería a ser digitalizado, lo que conlleva riesgos a causa de la manipulación por parte de los operarios, del calor del equipo de escaneo, etc.

En aquellos casos en que el documento original haya sido eliminado tras su digi-talización, la desaparición de la versión digital tendría efectos negativos para la institución como: • la imposibilidad de acceder al recurso por parte de sus usuarios, • la readquisición del recurso, en formato papel o digital, a fuentes externas, lo que ocasionaría gastos adicionales.

 

Para prevenir estos riesgos, las propuestas de digitalización necesitan incluir un plan en que se detalle la forma de preservar los nuevos datos digitalizados y un presupuesto a más largo plazo para cubrir las actividades relacionadas con la preservación como, por ejemplo, la actualización continuada de los datos. A modo de ejemplo, Stephen Chapman aconseja que antes de empezar a digitalizar los documentos originales, la organización debería comprobar su propia capacidad de catalogar, preservar y dar acceso a los nuevos recursos digitales.

Este autor, como muchos otros, insiste en que se asuma la responsabilidad de la sostenibilidad de los recursos recién creados para prevenir la pérdida de datos. Por ello, recomienda que las bibliotecas procedan de forma consciente antes de empezar a crear un fondo digital y destaca los siguientes puntos: • La digitalización no es sinónimo de preservación. En el momento de resol-ver un problema (la preservación del documento original) se crea otro, ya que la gestión de los recursos digitales requiere un mayor seguimiento. • La longevidad de los soportes depende en gran parte de las condiciones locales (temperatura, humedad relativa, etc.) y por ello es importante hacer un seguimiento de éstas para poder calcular la esperanza de vida de los soportes usados para almacenar los recursos digitales institucionales. • La garantía del futuro uso del recurso digital representa un reto mayor que solamente mantener la cadena de bits. En el mundo de los soportes analógicos, preservar el contenido garantizaba la capacidad de utilizarlo en el futuro. En el caso de los recursos digitales, la garantía de la utilización en el futuro requiere el mantenimiento de entornos informáticos capaces de interpretarlos. (Chapman, 2004, pp. 7-10)

Pese al reto presentado por la poca permanencia de la información digital, las iniciativas de digitalización de materiales bibliográficos son imprescindibles e ineludibles por su capacidad de ampliar y mejorar el acceso a la gran cantidad de documentos aún inaccesibles en línea. Como ejemplo del interés oficial en la digitalización del patrimonio bibliográfico y gráfico para su posterior accesibilidad, la Comisión Europea publicó en 2005 su línea estratégica, "i2010 - Digital Libraries". Esta iniciativa pretende asegurar: • el acceso por parte de la sociedad europea a este material para estimular la investigación e innovación mediante un mayor uso de él, • la accesibilidad y el uso de este material en el futuro.

 

 

Las tres líneas de acción definidas para lograr estos objetivos se centran en la: • accesibilidad de material en línea • digitalización de fondos tradicionales • preservación y almacenamiento del material digital. (European Commission, 2005)

La prioridad dada a estas actividades parece prometer un mayor apoyo estatal y europeo para proyectos —tanto de digitalización como de preservación digital—durante los próximos años.

 

4. Deterioro colectivo y obsolescencia tecnológica: antecedentes

 

No es la primera vez que las bibliotecas se enfrentan a la amenaza de pérdida de un importante conjunto de documentos en un período relativamente corto ni tampoco es la primera ocasión en que las bibliotecas tienen que adaptar sus recursos, herramientas y procedimientos a los cambios de tecnología. En los siguientes párrafos se exponen dos casos del pasado que posiblemente podrán servir para planificar la respuesta a los retos actuales, salvando las diferencias.

 

4.1 Papel friable

 

Las bibliotecas ya tuvieron que enfrentarse a la amenaza de pérdida de un volumen elevado de documentos en un periodo relativamente corto y, como consecuencia, han adaptado sus procedimientos para responder a ella. Es el caso de los 'libros fria-bles' (brittle books); se trata de libros impresos a partir de la segunda mitad del siglo xix, que presentan una extraordinaria fragilidad a causa del elevado grado de degradación del papel fabricado con madera. Por su elevado nivel de acidez el papel es muy quebradizo, se caracterizaba por una "autodestrucción anunciada".3 Se dio a conocer este problema a mediados del siglo xx y recibió el nombre de "fuego lento" (slow fue), porque era tan letal para los libros como los incendios, pero a un ritmo más lento. Como respuesta a ese peligro se pusieron en marcha varias iniciativas; por ejemplo.

 

 Se considera que el papel es friable cuando no resiste dos pliegues dobles en una esquina de la hoja y ésta se rompe.

© Editorial UOC 45 Nuevo paradigma en preservación

plo en Estados Unidos se inició un proyecto, en 1989, para la conservación de fon-dos amenazados denominado Brittle Books Program. La solución para preservar el contenido intelectual de los documentos, fue su reproducción en microformas. Antes de sacar conclusiones para la preservación digital de las experiencias del rescate de los libros amenazados a causa del papel friable, es útil recordar algunas diferencias entre los dos soportes utilizados para la preservación: las microformas y las copias digitales: La transferencia de contenido a microformas consiste en una única operación, ya que la expectativa de vida de éstas es de centenares de años mientras que en el mejor de los casos la vida de los recursos digitales, es de unas décadas y requiere una atención continuada. El contenido reproducido en microformas sólo necesita una "tecnología" muy primitiva: una fuente de luz y una lupa, toda una garantía para su futuro acceso y uso, mientras que en los documentos digitales la complejidad de elementos y su evolución constante obstaculiza la legibilidad. El ritmo de deterioro del papel friable, afortunadamente, fue lento; pero el ritmo de la microfilmación también fue muy lento a pesar de muchos factores favorables: • se contó con tiempo suficiente para preparar una respuesta adecuada; • se tenía el conocimiento técnico y reconocimiento colectivo del problema; • se desarrollaron procedimientos para rescatar el contenido intelectual.

 

La causa de la lentitud de la respuesta estuvo en gran parte en la insuficiencia de recursos económicos y materiales disponibles. Si se extrapola esta experiencia a la amenaza actual a los documentos digitales, surgen interrogantes tales como: ¿Para luchar contra la pérdida de recursos digitales, las bibliotecas podrán contar con un mayor apoyo institucional y una financiación más adecuada y sostenida para actuar ágilmente como fue el caso con los libros de papel friable? ¿Habrá suficiente voluntad institucional para frenar a tiempo la pérdida de datos?

 

4.2 Soportes audiovisuales

 

Dos de los principales retos de la preservación de recursos digitales -la obsolescencia tecnológica y el deterioro de soportes físicos- tienen antecedentes en la evolución de los soportes magnéticos que han almacenado documentos audiovisuales durante las últimas tres décadas. Los profesionales que trabajan con estosrecursos han tenido que adaptarse a la evolución de la tecnología, caracterizada por dos tipos de cambios: • de la tipología de los recursos: formatos y tamaños, • del equipo necesario para la gestión, almacenamiento y lectura.

 

La evolución en este sector continúa ya que los recursos audiovisuales se han transferido a soportes digitales durante los últimos 20 años: desde la grabación de música en CDs a partir de los años 80 hasta la adopción de los DVDs para grabar, almacenar y visualizar imágenes en movimiento a finales de los años 90. La producción televisiva, que será totalmente digital antes del final de esta década, representa un reto de dimensiones insospechadas y de una complejidad imprevisible para los responsables de su preservación. Y con una dificultad añadida; ellos no contarán con la programación en soportes analógicos a la que recurrir en caso de pérdida del digital. También hay que pensar en los nuevos dispositivos que han aparecido en el mercado en los últimos años —grabadores de vídeo, cámaras e, incluso, teléfonos móviles— que producen sin cesar una cantidad enorme de nuevos recursos audio-visuales digitales. Aunque no todo merecerá ser preservado, seguramente una parte de esta nueva producción será de suficiente interés y valor como para que se garantice su supervivencia. Con la transición de documentos audiovisuales analógicos a formato digital, los responsables de su gestión tendrán que enfrentarse a los mismos retos que los demás, pero su experiencia en superar otros cambios tecnológicos durante las últimas décadas seguramente les facilitará la asimilación de nuevos conocimientos, la adaptación de su forma de trabajar y la adopción de nuevas políticas y procesos. Ojalá que puedan compartir sus experiencias con el resto del sector de la preservación para contribuir al diseño y construcción del nuevo paradigma. Por último, otro punto en común entre la preservación de audiovisuales y la de recursos digitales es la necesidad de trabajar a menudo en cuestiones relacionadas con el derecho de autor, derecho que también es necesario para la gestión

 

4. En una conferencia pronunciada durante las Jornadas de Preservación de Recursos Digitales (celebradas en Madrid en 2006), Laura Campbell, subdirectora de la Library of Congress, afirmó que la labor de identificar y contactar con los titulares de los derechos de autor representa el gasto más alto en sus proyectos de preservación digital. Precisaba que el problema se agudiza debido a que la mayoría de las personas o entidades contactadas por la LC ni siquiera responden a la solicitud. (Campbell, 2006)

 

de materiales tradicionales, pero que resulta más complejo con los nuevos medios por varias razones, entre otras: • la relativa "juventud" de las obras, que requieren tratamiento estando aún vigentes los derechos de autor; • la frecuente presencia de múltiples titulares de este derecho.

En el primer caso, si se considera que los derechos de autor duran 70 años a partir de la muerte del autor, es evidente que todo el material "nacido digitalmente" tendrá los derechos vigentes. E incluso una gran parte del material audiovisual grabado a principios del siglo veinte y reconvertido en versión digital puede tener los derechos aún protegidos, dependiendo de la fecha de defunción del titular. A partir de esta fecha, y durante los 70 años posteriores, los derechos pasan a sus herederos y, cuando éstos se mueran, la titularidad volverá a pasar a los nuevos herederos. Como se puede imaginar, con cada sucesión se complica mucho más el proceso de identificar y contactar con los titulares actuales. En el segundo caso la identificación y búsqueda de los titulares se complican con un incremento de colaboradores de la obra.

El reto es parecido tanto para material nuevo como para el antiguo: ¿quiénes son los titulares de los derechos de autor de una página web a la que contribuyen centenares de personas y cómo se localizan? ¿quiénes eran los titulares y cómo encontrar a los herederos de una grabación de jazz de los años 20 del siglo pasado? (No solamente los músicos y voca-listas comparten derechos; también son titulares otros que contribuían de alguna forma a la obra como, por ejemplo, los compositores de la música y de la letra de la música grabada.) Queda comprobado que los principales riesgos para los materiales digitales son nuevos: el deterioro veloz del soporte, la obsolescencia tecnológica y la vulnerabilidad de los datos digitales. Y es por ello que tendrán que ser adaptadas a la nueva realidad las actuaciones profesionales que se desarrollaron en épocas anteriores para la preservación de objetos "fijos, estables y duraderos". Al mismo tiempo las asociaciones profesionales más implicadas -entre ellas, las relacionadas con la Biblioteconomía y la Documentación- tienen la responsabilidad de ayudar a sus miembros durante el período de transición, mediante la identificación y promulgación de "mejores prácticas", la elaboración y difusión de nuevas pautas y normas y la promoción de programas de estudio actualizados para que la nueva generación de profesionales tenga la preparación necesaria para enfrentarse a los retos de la preservación digital.

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