Byung-Chul Han
La sociedad de la transparencia
Traducción de Raúl Gabás
Herder
La sociedad positiva.
Ningún otro lema domina hoy tanto el discurso público como
la transparencia. Esta se reclama de manen efusiva, sobre todo en relación con
la li-bertad de información_ La omnipresente exigen-cia de transparencia, que
aumenta hasta conver-tirla en un fetiche y totalizarla, se remonta a un cambio
de paradigma que no puede reducirse al ámbito de la política y de la economía.
La socie-dad de la negatividad hoy cede el paso a una so-ciedad en la que la
negatividad se desmonta cada vez más a favor de la positividad. Así, la
sociedad de la transparencia se manifiesta en primer Jugar como una sociedad
positiva. Las cosas se hacen transparentes cuando aban-donan cualquier
negatividad, cuando se ilion: y allanan, cuando se insertan sin resistencia en
el torrente liso del capital, la comunicación y la in-formación. Las acciones
se tornan tran.sparentes cuando se hacen operacionales, cuando se someten
12
Igual. La negatividad de lo otro y de lo extraño la
resistencia de lo otro, perturba y retarda la comunicación de lo igual. La
transparencia esta biliza y acelera el sistema por el hecho de que elimina lo
otro o lo extraño. Hasta coacción sisté-mica convierte a la sociedad de la
transparencia en una sociedad uniformada, En eso consiste su rasgo totalitario:
«Una nueva palabra para la uniformación: transparencia».' El lenguaje
transparente es una lengua (brutal, puramente maquinal, operacional, que carece
de toda ambivalencia. Ya Humboldt señala la fun-damental falta de transparencia
inherente a toda lengua humana: «Al escuchar una palabra no hay dos personas
que piensen exactamente lo mismo, y esta diferencia, por pequeña que sea, se
extien-de, corno las ondas en el agua, por todo el con-junto de la lengua.
[...] Por eso toda comprensión es al mismo tiempo una incomprensión; toda
coincidencia en ideas o sentimientos una simul-tánea divergencia».2 Aquel
inundo que tan solo constara de informaciones, y cuya circulación no perturbada
se llamara comunicación, sería igual que una máquina. La sociedad positiva está
do-
1. Estas palabras aparecen en una nota del diario de Ulrich
Schacht del 23 de junio de 2011. Cf. U. Schacht, Ober Scnee und Geschichte,
Berlín, 2012. 2. W. v. Humboldt, Sobre la
diversidad de la estructura del lenguaje humano y su influencia sobre el
desarrollo espiritual de la humanidad, Barcelona, Anthropos, 199o, p. 88. 13
Minada por la transparencia y la obscenidad de universo
deseventualizado. La coacción de la transparencia nivela al hombre del mismo hasta
convertirlo en un elemento funcional de un sistema. Ahí está la violencia de la transparencia. Sin
duda el alma humana necesita esferas en la que pueda estar en si misma sin la
mirada del otro. Lleva inherente una impermeabilidad, Una ilumininación total
la quemaría y provocaría una forma especial de síndrome psíquico de BrirtiOut.
Solo la maquina es transparente. La espontaneidad, lo que tiene la indole de un
acontecer y la libertad, rasgos que constituyen la vida en. general, no admiten
ningún transparencia.
También en rela-ción con
el lenguaje escribe Wilhelm von Hum-holdt; «Van el hombre puede abrirse camino
algo cuyo fundamento ninguna inteligencia hallaría unas circunstancias precedentes;
y vulnerar la verdad histórica de su origen y transformacio-nes, si se quisiese
desterrar de él la posibilidad de estos fenómenos inexplicables.»4 Es ingenua
también la ideología de la Post-Pri-mol, 1 sI'a exige en nombre de la
transparencia un total abandono de la esfera privada, con el propó-
Barcelona, Anagrama, 1983,p, 22► 4., W. v. Illuilholdt, Sobre la diversidad de la estructura del lequaje humano, op, (11,11),
89.
4
sito de conducir a una comunicación transparen-te. Se basa
en varios errores. El hombre ni siquiera para sí mismo es transparente. Según
Freud, el yo niega precisamente lo que el inconsciente afirma y apetece sin
límites. El «ello» permanece en gran medida oculto al yo. Por tanto, un
desgarro atra-viesa el alma humana, que no permite al yo estar de acuerdo
consigo mismo. Este desgarro funda-mental hace imposible la propia
transparen-cia. También entre personas se entreabre una grieta. Y es imposible
establecer una transparen-cia interpersonal. Y esto tampoco es deseable.
Precisamente la falta de transparencia del otro mantiene viva la relación.
Georg Simmel escribe: «El ,mero hecho del conocer absoluto, del psico-lógico
haber agotado, nos desencanta, incluso sin un entusiasmo precedente, paraliza
la vitalidad de las relaciones [...]. La fértil profundidad de las re-laciones,
que, detrás de todo último revelado, presiente, y venera todavía un ultimísimo,
es el premio. de :aquella: ternura y aquel dominio de sí mismo,..que,,, incluso
en la relación más estrecha, que abarca, al hombre entero, respeta todavía la
propiedad privada, que limita el derecho a pre-guntar en .virtud del. derecho
al secreto».5 A la
s. G. Simmel, Soziologie. Untersuchungen über die Formen der
Vergesellschaftung, Obras completas, torno ir, Frankfurt del Menos 1992 (trad.
cast. Sociología, Estudios sobre las formas de socialización, Madrid, Revista
de Occidente, 1977), p. 405. s
imposición de la transparencia le falta precisa-mente esta
«ternura», que no es sino el respeto a una alteridad que no puede eliminarse
por com-pleto, Ante el afán de la transparencia que se está apoderando de la
sociedad actual, sería necesario ejercitarse en la actitud (le la distancia. La
distancia y la vergüenza no pueden integrarse en el ciclo acelerado del
capital, de la información y de la comunicación. Asi, en nombre de la
transparen-cia se eliminan todas las retiradas discretas. Estas son iluminadas
y explotadas. Con ello, el mundo se hace más desvergonzado y desnudo. También
la autonomía del uno presupone la libertad de no entender que tiene el otro.
Senett observa: «Más que como igualdad de entendi-miento, que es una igualdad
transparente, la autonomía significa aceptar en el otro lo que no entendemos,
que es una igualdad opaca».6 Ade-más, una relación transparente es una relación
muerta, a la que le falta toda atracción, toda vitali-dad, Solo lo muerto es
totalmente transparente. Seria una nueva ilustración reconocer que hay esfe-ras
positivas, productivas de la existencia y la coexistencia humana, esferas que
la imposición de la transparencia destruye en toda regla. Y así escribe también
Nietzsche: «La nueva ilustración. I...1 No basta que veas en qué ignorancia viven
el
6. R. Sennett, Respeto. Sobre la dignidad del hombre en un mundo
de desigualdad, Barcelona, Anagrama, 2003.
hombre y el animal; debes también tener la vo-luntad de la
ignorancia y aprenderla. Te es nece-sario comprender que, sin esta suerte (le
ignoran-cia, la vida misma sería imposible, que es una condición merced a la
cual únicamente prospera y se conserva lo que vive»." Está demostrado que
más información no con-duce de manera necesaria a mejores decisiones.' La
intuición, por ejemplo, va más allá de la infor-mación disponible y sigue su
propia lógica. Hoy se atrofia la facultad superior de juzgar a causa de la
creciente y pululante masa de información. Con frecuencia, un menos de saber e
información produce un más. La negatividad de dejar y olvidar tiene no pocas
veces un efecto productivo. La so-ciedad de la transparencia no permite lagunas
de información ni de visión. Pero tanto el pensa-miento como la inspiración
requieren un vacío. En alemán hay una relación entre laguna y di-cha.* Y una
sociedad que no admitiera ya ningu-na negatividad de un vacío sería una
sociedad sin dicha. Amor sin laguna de visión es pornografía. Y sin laguna de
saber el pensamiento degenera para convertirse en cálculo.
7. F. Nietzsche, «La voluntad de poder», en Obras Completas,
tomo IX, Buenos Aíres, Aguilar, 1947, p. 6o6. 8. Cf. G. Gigerenzer, Las
decisiones instintivas: la inteligencia del inconsciente, Barcelona, Ariel,
2ooti. * En alemán, la palabra Gliick (dicha) proviene de bicke (laguna). En el
medio alto alemán se dice todavía gdücke (N. delT.)
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La sociedad positiva se despide tanto de la dia-léctica como
de la hermenéutica. La primera des-cansa en la negatividad. Así, el «espíritu»
de He-gel no se aleja de lo negativo, sino que lo soporta y se conserva en
ello. La negatividad alimenta la «vida del espíritu». Lo otro en lo mismo, que
engen-dra una tensión negativa, mantiene vivo el espíritu. Es el «poder», dice
Hegel, «si mira a la cara de lo negativo, si se demora en ello».9 Este
demorarse es «la fuerza mágica que lo trueca en el ser». En cambio, carece de
espíritu quien se limita a za-pear a través de lo positivo. El espíritu es
lento porque se demora en lo negativo y lo trabaja para sí. El sistema de la
transparencia suprime toda ne-gatividad a fin de acelerarse. El hecho de
demo-rarse en lo negativo abandona la carrera loca en lo positivo. La sociedad
positiva tampoco admite ningún sentimiento negativo. Se olvida de enfrentarse
al sufrimiento y al dolor, de darles forma. Para Nietzsche, el alma humana
agradece su profun-didad, grandeza y fuerza, precisamente, a la de-mora en lo
negativo. También el espíritu humano es un nacimiento con dolor: «Aquella
tensión del alma en la infelicidad, que es lo que le inculca su fortaleza su
inventiva y valentía en el sopor-tar, perseverar, interpretar, aprovechar la
desgra-
9. G. W. Hegel, Fenomenología del espíritu, México, FCE,
1966, p. 27.
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cia, así como toda la profundidad, misterio, más-cara,
espíritu, argucia, grandeza que le han sido donados al alma; --¿no le han sido
donados bajo sufrimiento, bajo la disciplina del gran sufrimien-to?»'° La
sociedad positiva está en vías de organi-zar el alma humana totalmente de
nuevo. En el curso de su positivación también el amor se apla-na para
convertirse en un arreglo de sentimientos agradables y de excitaciones sin
complejidad ni consecuencias. Así, Alain Badiou señala en Elogio del amor los
eslóganes del portal para solteros Meetic: «¡Se puede estar enamorado sin caer
ena-morado!» (sans tomber amoureaux); o bien: «¡Usted puede perfectamente estar
enamorado sin sufrir!»" El amor se domestica y positiva como fórmula de
consumo y confort. Hay que evitar cualquier lesión. El sufrimiento y la pasión
son figuras de la negatividad. Ceden, por una parte, al disfrute sin
negatividad. Y, por otra parte, en-tran en su lugar las perturbaciones
psíquicas, como el agotamiento, el cansancio y la depresión, que han de
atribuirse al exceso de positividad. . También la teoría en sentido enfático es
una aparición 'de la negatividad. Es una decisión que dic-tamina qué pertenece
a ella y qué no.. E Nietzsche, Más allá del bien y del mal, Madrid, Alianza,
1972, p. 171ss. u. A. Badiou, Lob der Liebe, Viena, 201! (trad. cast. Elogio
del amor, Buenos Aires, Paidós, 2012), p. is.
19
narración muy selectiva, coloca un corta legos. En virtud de
esta negatividad, la teoría es violenta_ Ha sido «escogida» para impedir que
las -cosas se toquen y «para separar de nuevo lo que se ha mezclado».1 Sin la
negatividad de la distinción se llega irremisiblemente a una excrecencia
general y a una promiscuidad de las cosas. Bajo este a_ pecto, la teoría está
cerca de la ceremonia que separa a los iniciados de los no iniciados_ Es un
error suponer que la masa positiva de datos e información, que hoy crece hasta
lo monstruoso_ hace superflua la teoría, que la alineación de datos suplanta a
los modelos. La teoría de la ne-gatividad está establecida antes que los datos
e in-formaciones positivos, y también antes que los modelos. La ciencia
positiva, basada en los datos, r0 es la causa, sino, más bien, la consecuencia
_final de la teoría, en el sentido auténtico, que se aproxima. La teoría no
puede sustituirse sinos por la ciencia positiva. A esta le falta la nec-ativi--
dad de la decisión, que determina por primera vez lo que es o ha de ser. La
teoría como negatividad hace que la realidad misma aparezca en cada caso y
súbitamente de otra manera, bajo otra 1117. La política es una acción estratégica-
Y 1-‘or esta razón, es propia de ella una esfera eCret-_ Uña transparencia
total la paraliza. El «postulado carácter público», dice Carl Schmitt, tiene
‹,su
12. J. Baudrillard Las estategias fatales
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versario específico en la idea de que toda política lleva
consigo cosas arcanas, secretos de técnica política, que de hecho son tan
necesarios para el absolutismo como los secretos comerciales y em-presariales
para una vida económica que se basa en la propiedad privada y en la
concurrencia».'; Solo la política como teocracia se las arregla sin secretos.
Aquí, la acción política cede a la mera escenificación. Para Schmitt el
«escenario de Pa-pageno» hace desaparecer lo arcano: «El siglo xvi osaba
todavía un alto grado de seguridad propia y el concepto aristocrático de lo secreto.
En una sociedad que ya no tiene ese valor, ya no habrá ninguna dimensión
arcana, ninguna jerar-quía, ninguna diplomacia secreta y en general ninguna
política más, pues a toda gran políti-ca pertenece lo "arcano". Todo
se desarrollará delante de bastidores (ante un escenario de Papageno)».'4 Según
esto, el final de los secretos sería el final de la política. Así, Schmitt pide
a la política más «valor para el secreto».'5 El Partido de los Piratas, como
partido de la transparencia, continúa el desarrollo para la pos-política, que
equivale a una despolitización. Es un antipartido; es más, es el primer partido
sin color. La
13. C. Sclniu, 12Omischer KatholizisStuttgart, 2008 (trad.
cast, Catolicismo romano y forma política, Madríd,Tecnos, 201 p. 48. 14. p, 47 ts. Mfil., p. 58,
21
transparencia no tiene ningún color. Los colores no se admiten allí como ideologias, sino sola,
tiente como opiniones extentas de ideologia. Las opiniones carecen de
consecuencias, No son tan radicales y penetrantes como Lis ideologías. Les falta
la negatividad pertbradora. Asi, la actual sociedad de la opinión deja intacto
lo ya existente. La flexibilidad de la «democracia liquida» consiste 01 cambiar
los colores de la situación. El Partido de los Piratas es Un deSeotoridt)
partido de opinión. La politica cede el paso a la administración de
nece-sidades sociales, que deja intacto el marco de re-laciones socioeconómicas
ya existentes y se atinca allí, El Partido de los Piratas, Corno antipartido,
no está en condiciones de articular una voluntad política y de establecer
nuevas coordenadas sociales, La transparencia forzosa estabiliza muy'
efecti-vamente el sistema dado. La transparencia es en si positiva. No mora en
ella aquella negatividad que pudiera cuestionar de manera radical el sistema
económico-político que está dado. Es ciega frente al afuera del sistema.
Confirma y optima tan solo lo que ya existe. Por eso, la sociedad de la
trans-parencia va de la mano de la pospolítica. Solo es por entero transparente
el espacio despolitizado. La politica sin referencia degenera, convirtiéndo-se
en referéndum. El veredicto general de la sociedad positiva se llama «me
gusta». Es significativo que Facebook se negara consecuentemente a introducir
un botón de no me gusta. LA sociedad positiva evita toda modalidad de juego de
la negatividad. Pues esta detiene la comunicación, su valor de tan solo en
cantidad y velocidad de intercambio de información. La masa de la comunicación
eleva también su valor económico. Veredictos negativos menosprecian la
comunicación. Al me gusta le sigue con más
rapidez la conmoción conectiva que al no me gusta. Toda la negatividad del
rechazo no puede valorarse económicamente.
Transparencia y verdad no son idénticas. Esta última es una
negativia en cuanto se pone e impone declarando falso lo otro. Más información
o una acumulación de información por si sola no es ninguna verdad. La falta de
dirección a saber, el sentido. Precisamente por la falta de la negatividad de
lo verdadero se llega a una polución y masificación de lo positivo. La
hiperinformación y la hipercomunicación dan testimonio de la falta de verdad e
incluso dce falta de ser. Más información, más comunicación no elimina la
fundamental imprecisión del todo. Más bien la agrava.
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