Morales C Infodiversidad GlobalizacionDerecho Informacion

 























Estela Morales C. Infodiversidad, Globalización Y Derecho ala Información SOCIEDAD DE INVESTIGACIONES BIBLIOTECOLÓGICAS BUENOS AIRES 2003

I. LA INFORMACIÓN, REGISTRO DE SABERES

Mucho de lo que nos ha permitido conocer o inferir la actividad del ser humano durante sus primeras épocas ha sido a base de la reconstrucción de escenarios y a partir de las constancias que ha ido dejando a través del tiempo.

Estas constancias —pinturas, objetos, construcciones y signos, hasta lle-gar a una escritura— han sido elementos que el propio hombre ha dejado como forma de expresión de su cotidianidad o de su sensibilidad; informa-ción de vida útil para la sobrevivencia de un grupo o un pueblo, quizá primero como necesidad para sobrevivir, después, con el deseo de hacer permanente esa creación, obra, ideas, conocimiento e información.

Esta información que queda para poder ser usada en otro momento (ya sea por el propio autor, por otro miembro del mismo grupo, o por generacio-nes posteriores) se ha ido acumulando a través de los siglos, de los milenios, y el hombre la va utilizando como un ingrediente o un insumo básico en su vida.

Hasta ahora, el hombre es el único ser vivo que produce información acumulándola externa e internamente para su uso natural, de manera refleja o de manera premeditada y planeada.

Para cada tiempo presente siempre hay un pasado y se espera un futuro; en todo momento se ha tenido que recurrir a la información que ya existe, ya sea para repetir la acción, para mejorarla, o para desecharla. Así, el hombre toma esa información que se encuentra en el entorno y se apropia de ella; en la actualidad, más que nunca, vivimos una época de cambios acelerados sin precedentes, y no queda más alternativa'que adaptarse al cambio, confron-tarlo o perecer; y para no perecer, uno tiene que recurrir a la información, tomarla del exterior de nuestro cuerpo y posesionarnos de ella, como apunta Carl Sagan:

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En la restringida y más reciente fase de su largo devenir biológico-intelectivo, [el hombre] se ha procurado- no solo información extragenética sino también conocimientos extra-somáticos, o sea información acumulada fuera de nuestro cuerpo, fenómeno del que la escritura constituye el ejemplo más significativo.

La información acumulada internamente y toda la que está disponible en nuestro alrededor nos permite existir como especie; además, aunada a nuestra especial capacidad de aprendizaje, la información constituye uno de los elementos que incrementa las posibilidades de supervivencia del ser humano.

Primero, antes de poder hablar de información y de todas sus posibilida-des, se requiere reconocer la invención o aparición del lenguaje humano, fundamental en la evolución del hombre, desde su modalidad primaria, la oral, hasta la más elaborada, como la escritura.

El lenguaje escrito constituye un mecanismo para la acumulación y recuperación de la información. Este lenguaje escrito ha permitido que ge-neremos información que nos brinda la posibilidad de registrar todo el cono-cimiento que el hombre crea: sus experiencias, los hechos cotidianos y tras-cendentes; asimismo, ofrece la posibilidad de que se acumule y esté disponi-ble para cuando un, hombre o un pueblo lo requieran en la ejecución de las funciones que la vida le demanda. Tal información puede estar acumulada en nosotros mismos o fuera, como podría ser en una biblioteca, una institu-ción que históricamente surge para acumular el conocimiento y estar dispo-nible para cuando éste sea requerido.

La cantidad de información contenida en una biblioteca de grandes proporciones supera con mucho el volumen de información que contiene el cerebro humano; claro que el almacenamiento no es tan eficaz, pero es una gran posibilidad de organizar todo el conocimiento universal y local?

Dentro del cúmulo de conocimientos que el hombre ha creado, la escri-tura fue el gran invento para registrarlo, y la tecnología ha sido el gran complemento para facilitar su registro. Un cincel, un pincel, una pluma, una prensa o una computadora, unidos a la información, que es representación ' Carl Sagan, Los dragones del Edén: especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana, México, Edit. Grijalbo, 1990, p. 16 [las cursivas son mías]. 2 Ibidem, p. 255.


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objetiva del conocimiento, son los elementos distintivos de diferentes épocas y distintas civilizaciones. La información y la tecnología son dos ingredien-tes que apoyan los procesos culturales que han conformado al hombre en cada época.

-- La escritura manual requirió de elementos y de mecanismos aparente-mente simples, los cuales se han ido complementando y perfeccionando para tener más capacidad de almacenamiento y procesamiento de información extra-somática; a su vez, tal información puede adquirirse a partir de fuentes que han registrado el conocimiento, a partir del cual se puede crear nuevo conocimiento, enriquecerlo, o modificarlo y hasta desecharlo.

La tecnología siempre ha sido una aliada para la producción de la infor-mación para difusión y conocimiento de su existencia, desde el gran hito que marcó la imprenta en cuanto al registro del conocimiento, y los medios de transporte terrestre y marítimo para-llevar estos libros o fuentes de informa-ción desde su lugar de origen de creación o impresión hacia todo el mundo conocido en el momento, hasta la actual tecnología electrónica en beneficio de la computación y las telecomunicaciones que nos permiten registrar el conocimiento y la información en una variada gama de formatos y produc-tos, y consultarla de manera inmediata por un sinnúmero de lectores ubica-dos en cualquier parte del planeta vía las actuales redes de comunicación y de información.

El acceso a estas tecnología nos agiliza el proceso de producción de las fuentes de información, tanto las impresas en papel como las registradas en medio electrónico, y también abrevia los tiempos demandados para su difu-sión, su adquisición y su consulta, ya sea por compra directa o por medio de la red más famosa en este momento, Internet.

Las tecnologías como la radio y la televisión han cumplido un papel muy importante al ofrecer mucha y variada información a toda la gente, incluidos grupos analfabetos, ya que lo hacen mediante signos visuales y orales, y en nuestros días no es posible dejar de mencionar las tecnologías de la información como la computadora y las telecomunicaciones. Hoy, cuando se hace notar la disminución de lectores de libros, se busca una explicación muy simple: la fatal aparición de la cultura audiovisual; pero no se piensa que el éxito de la lectura se halla estrechamente relacionado con la educa-ción, el interés por conocer siempre algo más y analizar críticamente los

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hechos, aspectos que todos los medios pueden apoyar para complementarse: el libro impreso en papel y la información registrada en medios audiovisuales y electrónicos' La información que recibimos y sobre la que reflexionamos nos permite explicarnos nuestro presente a partir del pasado y esbozar lo que deseamos para el futuro. Cada generación puede leer los mismos textos, pero de su lectura recibirá distintos mensajes, porque cada ciclo de vida tiene contextos diferentes, antecedentes y aspiraciones distintas, no siempre se conoce y a menudo no se lee; otras veces sigue siendo un producto para mercados selectivos, ya que los medios y productos informativos lamenta-blemente no se ponen al alcance de todos los grupos sociales, en algunas ocasiones porque los canales de difusión no son adecuados, en otras porque la oferta y la demanda se encuentran desfasadas y en desequilibrio.

En todos los aspectos relacionados con la información, desde su creación hasta su consumo, puede decirse que la expresión de la misma vive entre la tradición y la modernidad, porque se mantienen las peculiares prácticas de la impresión para registrar la información, pero se acepta con entusiasmo lo que cambia la técnica, la presentación, la rapidez y el volumen de datos con todos los adelantos de la tecnología para brindar más ventajas a sus usuarios; y, aunque ha habido momentos acríticos en donde algunos fanáticos de la moder-nidad han intentado negar los méritos y la supervivencia de las prensas tradi-cionales, la realidad es que en nuestros días conviven las imprentas con los registros electrónicos de información en beneficio del público.

La tecnología de la información y de la comunicación se ha instalado en casa por iniciativa de los padres o de los hijos; el uso familiar y generalizado de computadoras, videos y radios ha alcanzado tal difusión que en algunos grupos sociales ya se habla de dependencia y adicción respecto a estos dispositivos. En América Latina, no es posible extender tal afirmación, pues si bien hay quienes ya recurren a esta tecnología cotidianamente, otros tie-nen dificultades para disfrutar de ella. Por lo general, en nuestra región, según el nivel socioeconómico de la misma, se tiene acceso a la información mediante la adquisición particular y privada o a través de instituciones so-ciales de servicio a la comunidad, como la escuela y la biblioteca.

Con el advenimiento de las tecnologías de la información también es necesario abrirle espacio á los editores de materiales en medio magnético,


Carlos Fuentes, Por un progreso incluyente, México, Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América, 1997, p.30-31, 63-68,104-117.

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que hoy día tenemos al alcance de la mano de manera cotidiana gracias a las redes de telecomunicación como Internet. La información puede localizarse hoy día por diversas vías, en diferentes medios de registro y en distintos idiomas, pero lo realmente importante es que se conoce su existencia, es accesible, se puede adquirir, es posible leerla y aprovechar los conocimien-tos cine cifra.

1. La información:

La relación entre dos seres humanos —al igual que entre grupos sociales pequeños o grandes, entre individuos y comunidades, así como entre países y regiones— se establece en nuestros días a partir de una comunicación que puede ser verbal, escrita o ideográfica. En esta comunicación transmitimos información que tenemos y que deseamos dar a conocer otros, o bien que queremos poseer y hemos de obtener de otro. Lo que transmitimos o recibi-mos es información, sin la cual no sera posibles las relaciones entre los individuos; la información es la representación del deseo de exteriorizar lo que alguien sabe o conoce sobre algo.

El término información se emplea en diferentes ambientes disciplinarios con connotaciones específicas, pero al mismo tiempo con puntos de conver-gencia que podemos ver en las definiciones de diferentes autores.4

La palabra información proviene del latín informatio, que significa ex-plicación o elucidación. Aleksandr Ivanovich Mikhailov, especialista sovié-tico que estudió la información dentro del ambiente de la producción cientí-fico-técnica, la considera como una simple colección de datos previamente organizados para emitir cierto juicio o sostener cierta línea de pensamiento; para otros, es un mensaje o notificación acerca de algo, o los contenidos recibidos del mundo externo.

Para los estudiosos franceses, la información es un conocimiento regis-trado en diferentes formas: lenguaje escrito, alfabético o numérico, oral o

4 Aleksandr Ivanovich Mikhailov, "Information and developing world". International Forum for Information and Documentals, (9) p. 1-2; Yves-Francoise Le Coadic, La science de l'information, Paris, Presses Universitaires de France, 1994, p. 9; Ursula Albertus, "The role of UNESCO/PGI in the development ofinformation systems and services in Latin America and Caribbean". UNESCO. Journal of information Science Librarianship and Archives Administration.3 (2), abril-june, 1981, p. 74-80.

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audiovisual y esta representación convencional y codificada es objeto de registro de manera manual o electrónica, y puede ser interpretada y utilizada con un sinnúmero de propósitos públicos y privados. Para la UNESCO, dentro de su Programa General de Información, la infor-mación representa la forma tangible o comunicable del conocimiento (lo que nos llevará a diferenciar la información del conocimiento). Para los fines de este estudio, la información —a partir de una naturaleza tangible, física— es la base, producto y representación del conocimiento: constituye una de las formas de comunicar la estructura del conocimiento en términos de datos.

El conocimiento, por su parte, es todo lo que un ser humano ha aprendi-do, asimilado y organizado de acuerdo con los conceptos, imágenes o rela-ciones que ha podido dominar; el conocimiento es una abstracción que supo-ne cierto razonamiento y enjuiciamiento, el cual compara, clasifica y organi-za la Información.5

Información y conocimiento no son lo mismo, pero se trata de conceptos íntimamente relacionados; el hombre, la sociedad y sus instituciones (como las escuelas y las universidades) tienen como actividad central construir el conoci-miento a partir de la información. El desarrollo de los individuos y de los países ha dependido —y dependerá— del acceso a la educación y a la información requerida para transmitir o dar a conocer la riqueza de la cultura personal, nacional o regional que los propios hombres han generado y acumulado. Hoy día, sociedad y gobierno consideran, cada vez con mayor fuerza, que el uso de información es una prioridad destacada en la casa, el trabajo, la calle, la escuela y la industria; en suma, en todas nuestras actividades y en todos nuestros espacios de vida. La información ya se reconoce como un insumo fundamental en la toma de decisiones, en el proceso educativo y en todo proyecto de investigación, y se asume como el factor primordial de estos procesos, así corno detonador de la curiosidad que nos impele a buscar más información, a procesar conocimiento y, en su caso, a generar otro nuevo. En la generación de la información siempre influyen el tiempo y el espacio. A través de los añós, los hombres y los pueblos han dejado constan-

5 Yves-Frangoise Le Coadic, Op. Cit. (1994), p. 9-10.


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cia de su historia, su cultura, su ciencia y su vida en general; al mismo tiempo, los registros de ello han ido acumulándose en cada pueblo, país, continente o subcontinente del mundo.

Existe ahora una demanda generalizada de información de una sociedad a otra. Los latinoamericanos tienen interés y requieren información sobre sí mismos y sobre el resto del mundo; a su vez, el mundo tiene interés en América Latina y necesita con urgencia información sobre ella.

El mundo actual, con su desarrollo y la eliminación relativa de las fronteras geográficas, permite, mediante la tecnología y las telecomunicacio-nes, que la necesidad de información sea satisfecha en beneficio de una investigación institucional o de un deseo o interés personales. Las búsquedas serán más específicas y requerirán acción a partir de un mar de información acumulada.

1.1 La explosión de la información Los progresos técnicos y sociales han propiciado que cada vez se produzca un mayor número de fuentes de información: libros, revistas, hojas informativas, casetes de audio y video, registros electrónicos, CD-ROMS, etcétera. Estos progresos van desde la información registrada en forma manuscrita, pasando por la gran revolución social e industrial de la imprenta —con todos sus derivados— y la fotocopia, hasta la más reciente muestra de la innovación tecnológica que crea y difunde información: la computadora.

El fenómeno conocido como explosión de la información se refiere de manera precisa a una noción cuantitativa: la cantidad de información que se produce y que se ha ido incrementando año con año de manera exponencial.

Gutenberg creó la imprenta de tipos móviles en el siglo xv; a partir de ahí se perfeccionó, mecanizó e industrializó, hasta llegar a las tecnologías electrónicas. La invención de la imprenta representó un gran paso en el camino de las sociedades tradicionales hacia la modernidad, pues requerían una cantidad de ejemplares de libros mayor que la de los realizados por los amanuenses, para satisfacer la demanda de las grandes masas que empeza-ban a leer libros, revistas, periódicos y demás impresos.

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Los datos estadísticos relativos a la producción de revistas del siglo xvirt al xx son muy reveladores; en esos casi 300 años han aparecido las revistas que conocemos como primarias, que contienen los artículos de primera apari-ción y de texto completo con los resultados de las investigaciones; las secun-darias, que presentan los resúmenes y los servicios de índices y de síntesis, y, finalmente, los más actuales servicios de grandes proveedores de bancos de datos. Las revistas primarias aparecieron en el siglo xvrti y han crecido 10 000 veces hasta la presente fecha; las secundarias, que surgieron en el siglo xix, registraron un crecimiento de 2000 veces, y los grandes servidores de bases datos, que nacieron en la segunda mitad del siglo xx, reflejan un crecimiento extraordinario, sobre todo en las dos últimas décadas.

América Latina recibió la imprenta en el siglo xvt y la utilizó primero como un medio evangelizador; después, para divulgar el pensamiento de la metrópoli y para iniciar una empresa de gran reconocimiento por la calidad artística y técnica de las obras. Más adelante, la imprenta se volvió un medio para difundir el conocimiento y la cultura de la América conquistada, a través de las prensas locales.

La imprenta propició la comunicación entre las personas y las ideas gene-radas en ambos lados del Atlántico, alentando un flujo de información hacia la América Latina que estaba ávida de conocer lo que pasaba en el mundo, tanto en España, Francia e Inglaterra, como en otros centros de cultura.6 Posterior-menté, la información latinoamericana fluyó hacia Europa, en un principio escrita por los propios peninsulares; después, por los criollos y mestizos.

1.2 Pasado y presente Del siglo xviii a nuestros días ha habido diferentes desarrollos tecnológicos que han incidido en el flujo de la información y, sobre todo, en el volumen de su producción, en el tiempo de su procesamiento, en los medios con que se trans-mite y, en consecuencia, en las posibilidades de tener acceso a mayor cantidad de información en el menor tiempo posible, así como de obtener la información deseada sin que importe el punto geográfico donde se registra o conserva.

6 Guillermo Furlong, Orígenes del arte tipográfico en América; especialmente en la Repúbli-ca Argentina, Buenos Aires, Edit. Huarpes, 1947; UNAM, Tesoros bibliográficos mexicanos; México: primera imprenta de América, México, UNAM / Instituto de Investigaciones bibliográficas, 1995.


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La consolidación de los servicios postales y de las vías de comunicación marítimas, terrestres y aéreas, así como la aparición del telégrafo, el teléfo-no, la radio, la televisión, las telecomunicaciones y la computadora, acelera-ron el perfeccionamiento de todos los procesos de los que dependen el acceso y uso de la información. Antes de la aparición de la imprenta, las ideas y los mensajes que se deseaban transmitir se conocían de "boca en boca" y viajaban con la perso-na, quien la podía comunicar fielmente, o bien enriquecerla. Cuando apare-ció la escritura y los amanuenses, estas ideas se registraron de manera más fiel, y se volvieron más perdurables; la fidelidad del texto no dependía ni del trovador ni del mensajero, pues se transmitía de "mano en mano" en un hoja o en un libro escritos previamente. Si bien la información viajaba, su recorri-do estaba circunscrito por el número de copias, los medios de comunicación, los caminos y el medio de transporte. Con la imprenta, resultó posible distribuir las copias de un mismo-libro entre un conjunto mayor de personas, que ya leían y podían comprarlo. Los medios de comunicación se perfeccionaron, los viajeros y los guerreros se volvieron más avezados y llegaron a lugares más lejanos. La información, las ideas y los mensajes podían alcanzar más sitios y más personas, pero siempre en un número finito de copias producidas por la imprenta, aunque sus lectores alcanzaran un cantidad infmita o no conocida de lectores, pues cada ejemplar podía ser leído por varias personas.

La Revolución Industrial representa un movimiento de perfeccionamiento, superación e innovación de la máquina y la tecnología en ayuda del hombre. La imprenta evolucionó y mejoró; si bien comúnmente se sigue llamándola imprenta, ha ido acumulando nuevas posibilidades para imprimir, además de que ha mejorado las publicaciones, multiplicando sus tirajes y reducido los costos de producción. La generación de más ejemplares y el crecimiento de la población lectora son dos universos que no necesariamente coindicen de manera natural, sino que se requiere de otros factores que han ido surgiendo durante las diferentes épocas transcurridas, como son los autores, los edito-res, los impresores, los distribuidores y comercializadores, los libreros, las bibliotecas, los compradores y los lectores.

Al mismo tiempo que va surgiendo la cadena de generación-uso de información, aparecen nuevos medios de comunicación y de transporte que van a llevar de un lado a otro la información para difundirla, promocionarla

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y a su vez recibirla. Nacen el telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión; se crea y se perfecciona el ferrocarril, surgen el automóvil y el avión, para sumarse a la tracción animal y al transporte marítimo, y participar en el continuo ir y venir de la información. Mientras que la Revolución Industrial dio sus frutos, la sociedad se enriqueció al fundarse en ella espacios científi-cos, educativos, comerciales y sociales, como las academias y centros cientí-ficos, las universidades, las exposiciones universales, los grupos culturales y literarios y los muchos centros recreativos y de convivencia que propiciaron la generación de información, su demanda y su lectura. También se reconoce públicamente al ejército como poseedor de infor-mación y tecnología, así como patrocinador de la ciencia para aplicaciones bélicas que, posteriormente, podrían ser aplicadas en la vida cotidiana. La utilidad y el papel estratégico de la información se consolidan mediante la divulgación de esta última, así como de la internacionalización de los pro-ductos, los mercados y las ondas transmisoras de información que poco a poco van a ir tejiendo, con el correr de los años, los intercambios, las mezclas y los mestizajes, no nada más de etnias, sino de gustos y actitudes, en los que, como en todas las mezclas, las proporciones de los componentes son variables y los tonos y los énfasis van a depender de los más fuertes o de los aplicados con mayor cantidad; en el uso de información en los medios académicos y en la vida cotidiana, también veremos estos predominios. Sin embargo, aunque todos los medios de comunicación han cumplido plenamente las exigencias de su tiempo en cuanto a información demandada, en la segunda mitad del siglo xx estamos en presencia de una nueva revolu-ción tecnológica —la de la electrónica, la computación y las telecomunicacio-nes— que va a influir en todos los medios de comunicación y transporte, al elevar sus niveles de precisión, rapidez y efectividad. Esta nueva revolución también beneficia de una manera profunda a la cadena de la información, pues potencia —además de la producción— la distribución y el flujo de infor-mación en todo el planeta (de norte a sur y de este a oeste) y facilita más que en otras épocas su uso.

La imprenta fue el invento que permitió hacer viajar más fácilmente la información de un lado a otro. Las diferentes copias de un libro —el medio por excelencia donde se registró el pensamiento de la humanidad— podían llevarse bajo el brazo, empacadas en una diligencia o en un barco, o en hojas impresas volantes que podían ir de mano en mano, de conventos a universi-dades, de cafés a salones palaciegos y domésticos. Esta información explica-

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ba o exponía con amplitud un tema o un hecho, o bien recreaba —sin freno ni límite de datos y espacio— un texto, aunque también podía formulárse de manera concisa, concreta y directa. Más adelante, con el paso del tiempo y eldesarrollo social y tecnológico de los pueblos, surgieron nuevos procedi-mientos que permitieron dar a conocer la información en otras modalidades, algunis codificadas y compactadas, como el telégrafo, y otras enriquecidas con voces y otros sonidos, como el teléfono y la radio (ambos con un ingrediente importante para las presiones de su tiempo: la oportunidad y la prontitud con la que se desea dar a conocer la información o la urgencia que se tiene de poseer una información específica). Todas estas tecnologías, en su momento y según su modalidad, permitieron que la información fluyera y viajara de un punto a otro y, por tanto, que hubiera una relación -directa o indirecta entre el autor de la información y los lectores, o entre quien desea dar a conocer la información y el que la requiere. Ya a mediados del siglo xx, al surgir}-cobrar auge las computadoras y la electrónica, se produjo un giro muy importante en el manejo de la infor-mación y en la transmisión y el flujo de ella misma. La relación de la computadora con las telecomunicaciones y desarrollos intermedios, como la transmisión de imágenes, ampliaron las posibilidades del flujo de grandes volúmenes de información a largas distancias, lo cual permitió transmitir y adquirir tanto información codificada y compactada como información ex-plicada in extenso de un lado a otro del planeta y de un instante a otro, de un extremo a otro de un continente y de una región a otra. En nuestra región, todo ello ha hecho posible que se obtenga la información del mundo y la que se genera en el mundo sobre América Latina, así como que los latinoameri-canos pongan y expongan en el mapa mundial la' información que producen y han acumulado. Del esquema revolucionario de producción que nos trajo la imprenta al de producción electrónica que nos ha aportado la computadora, no nada más hay un cambio en cuanto al volumen y a la inmediatez del proceso de la información y la adquisición de ésta, sino también hay un cambio cualitativo y de actitud, tanto del que la procesa como del que la recibe, demanda y utiliza. Tal hecho puede verse como una revolución equivalente a la de la imprenta en su tiempo y como el gran acontecimiento del siglo xx. El acopio de la información, sus diferentes medios de representación y sus posibilidades de transmisión, más allá del espacio donde se ha generado

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y registrado, ha dado a la luz la idea de flujo de información, que implica la circulación —al transitar la información por diferentes caminos y por diferen-tes vías— de un punto a otro, de un punto a un número diverso de puntos receptores o de muchos puntos a un solo punto de destino. Este proceso de intercambio de información, conocido como flujo de información, puede ser unidireccional o bidireccional; puede limitarse al envío, la recepción o a ambas actividades. Y el movimiento de información que traspasa las fronteras nacionales de dos o más países, que ocurre entre grupos étnicos y entre diferentes conglomerados culturales, se denomina flujo internacional de información?

El constante desarrollo de la electrónica y su repercusión en la industria de la computación y las telecomunicaciones influyen de una manera deter-minante para que este flujo internacional de información se dé plenamente y se relacione con la transferencia de datos, información y aun de tecnología hacia los individuos, los grupos sociales y los gobiernos; por ello, el flujo de información, tanto local como internacional, va a influir en la propia vida del individuo, del grupo, del país y del conjunto de países del mundo. El flujo de información transfronterizo puede ser un instrumento de gran utilidad para promover el desarrollo social y económico en el conjuntó de nuestra región latinoamericana y en áreas muy específicas con carencias o debilidades, las cuales podrían beneficiarse de las zonas privilegiadas de la propia América Latina, y a su vez la región puede aprovechar el desarrollo de regiones más desarrolladas y compartir con ellas sus propias fortalezas. La utilidad de un buen flujo de información depende de que propicie la disponibilidad de la información, el acceso a ella y la equidad y la reciproci-dad en su manejo, porque para que la información sea de verdad útil y no sólo se desee que lo sea, no es suficiente que se genere la información y saber que existe, sino también cumplir con dos condiciones inevitables: que esté disponible y que sea fácil tener acceso a ella.

7 K.W. Deutsh, Los nervios del gobierno: modelos de comunicación y control político, México, Edit. Piados Mexicana, 1985, p. 106; A. Madec, El mercado internacional de la información: los flujos transfrontera de información y datos, Madrid, Edit. Fundesco-Tecnos, 1984; M. Jussawalla y C.W. Cheah, The calculus of international communications:


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2. Las tecnologías La tecnología ha sido una de las áreas de más desarrollo y de constantes cambios e innovaciones en nuestro fin de siglo, y la información —su genera-ción, representación, distribución y recuperación— ha resultado afectada y benefliada por sus avances, al grado de que existe un apartado con persona-lidad propia en el mundo entero que se conoce precisamente como tecnolo-gías de la información. En los últimos años se han perfeccionado las tecnologías de informa-ción existentes y han aparecido otras nuevas, fundadas en conceptos novedosos de almacenamiento, edición, organización, transmisión y acceso. En conse-cuencia, la forma de representar el conocimiento, las ideas y los deseos de expresarse, así como la manera de difundir, leer y conocer todo ello, logran una transformación tanto cuantitativa como cualitativa. Esta nueva dimen-sión en las facilidades de producir, acumular-y acceder a grandes volúmenes de información son parte de la llamada "explosión de la información", ade-más del incremento de la actividad científica, la investigación, la creación y la difusión de la cultura. Además de los cambios ocurridos en el campo de la computación, el mundo de las comunicaciones ha experimentado un progreso tecnológico que nos sorprende todos los días. Con la unión de estos dos recursos, com-putadora y telecomunicaciones, se ha logrado revolucionar todas las activi-dades de la sociedad mundial, lo cual representa un giro histórico y cultural equiparable al provocado por la imprenta. En el siglo xv, las ideas se dieron a conocer entre amplios grupos de personas, viajaron de una localidad a otra y pasaron de tierras conocidas a nuevos descubrimientos. En los inicios dé la presente centuria, las ideas y todo tipo de información viajan en segundos de continente a continente y cualquier habitante del planeta puede tener acceso a ellas. Ello simplifica procesos, acerca a las personas y disminuye drásticamente los tiempos de todo acto relacionado con el manejo de la información.

Al apoyar a la sociedad que desea acercarse al conocimiento y tener acceso a la información, las tecnologías actuales han descentralizado acele-


a study of political economy of transborder data flow, Littleton, Libraries Unlimited, 1987; H. Mowlana, Global information world conununications: new frontiers in international relations, New York, Longman, 1986,


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radamente la producción, validación, difusión, organización, almacenamien-to y consulta de la misma, al grado de que puede hacerse de forma institu-cional, cuando se quiere servir a grandes grupos de la población, o de forma individual y personal, si se requiere cualesquiera de estos procesos para consumo personal, lo que a su vez genera cantidades nunca antes vistas de fuentes de información de muy variable calidad y relevancia. En esta diná-mica mundial también se inscriben la producción, las necesidades y las inquietudes de los latinoamericanos, al igual que las de otros grupos geográ-ficos, sociales y étnicos que habitan nuestro planeta y que conviven en la actual corriente global, con la salvedad de que los países y grupos sociales de mayor desarrollo y superior poder adquisitivo dispondrán más fácilmente de estas nuevas tecnologías, así como de la propia información.

2.1 Efectos y usos de las tecnologías de información La tecnología en general ha modificado muchas de las actividades y relaciones de la sociedad en los últimos años; en especial, la computación y las telecomunicaciones se han popularizado de manera notable. Estas tecnologías, empleadas primeramente en actividades de guerra, constituyen un ejemplo que salta a nuestra vista con relativa facilidad a través de medios de comunicación generalizados como la televisión y la radio, que nos permiten ser espectadores de primera fila en conflictos béli-coá de los últimos años. De la industria militar, esas tecnologías pasaron a otros escenarios más cotidianos, como la industria comercial, la escuela, el club de recreo y la casa. Su introducción en todos los sectores productivos, académicos y recreativos ha modificado los procesos de producción, las relaciones laborales, interpersonales y de los grupos sociales entre sí. Del trabajo realizado exclusivamente con la mano, al que requiere la máquina y la electrónica, la computadora y las comunicaciones por satélite han transitado con menor y mayor intensidad por todos los estratos de la sociedad, algunos de éstos en calidad de productores y otros como usuarios; unos reciben beneficios, otros en algún momento son víctimas; aun en los grupos marginados, donde el acceso a la tecnología es reducido o nulo, su vida tiene como referencia la propia tecnología. Cuando tenemos la primera noticia de la tecnología, nuestro contacto inicial con ella nos asombra, nos impresiona y quizá hasta nos causa temor;

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después nos provoca curiosidad, más adelante nos seduce, atrae y, si nos descuidamos, puede llegar a volvemos adictos a ella. El camino que va de la primera impresión al hábito nos muestra que buena parte de la vida es relativa y transitoria; lo nuevo, después de un tiempo.; deja de ser novedoso; lo nuevo en tecnología es muy breve: se usa, se consume, se rechaza o se acepta, nos envuelve y nos atrapa, muchas veces para solucionar problemas; luego, uno se acostumbra a ella y exige más, más calidad, más adelantos y cambios con el fin de mejorar los servicios con que se vincula.8 La: tecnología incorporada a la vida cotidiana ahora es rutina en el trabajo de la fábrica, del banco y del aula, y esperamos con naturalidad los nuevos modelos, las nuevas versiones, siempre mejores, superadas, con cam-bios que benefician a los usuarios y los sistemas de producción. La tecnolo-gía es sólo un medio, un instrumento para-obtener algo; en el caso de la tecnología de información, esta herramienta debe resultar atractiva tanto a-la hora de usarla como a la de aprovechar los productos que nos ofrece; si no responde a las necesidades y las expectativas del usuario, la atracción puede fallar. La relación agradable entre tecnología y usuario funciona siempre y cuando el medio y su contenido se encuentren en armonía con su receptor, y cuando ella sea relevante para satisfacer necesidades lúdicas, emocionales, domésticas o de cualquier tipo, derivadas de la actividad personal o profe-sional del usuario.

La tecnología de la información y la comunicación ya no se mira con excesivo respeto a partir de que se instaló en casa, por iniciativa de los padres ó de los hijos, y la familia entera recurre ella. La escuela, la oficina, la banca, el supermercado y una variada oferta de servicios públicos comple-tan y refuerzan el uso cotidiano y generalizado de esta tecnología. La actitud favorable y positiva de padres y educadores desde hace varios años, las ventajas que ofrece en procesos y servicios, así como la presentación atracti-va y llamativa de sus productos técnicos, académicos y recreativos, arrojan


8 Estela Morales Campos, "Efectos y usos de la tecnología en los usuarios de información", en: Coloquio Nacional Informática, Humanidades y Ciencias Sociales, 3-5, oct., 1994, México, uriAm / Coordinación de Humanidaes. Véanse también los siguientes artículos míos: "Impacto de la tecnología en los usuarios de información" (6-Latama, 2-5), Session 146, Section on Regional Activities: Latin America and the Caribbean. Paris, IRÁ, 1989; "Impacto de la tecnología en los usuarios de información", Bibliotecas 1990. Revista del Sistema de Bibliotecas Públicas, 28 (2), jul.-dic., 1991, p. 5-16.


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como resultado una demanda de esta tecnología, una actitud positiva ante ella y una irreversible extensión de su influencia en la vida de niños, adoles-centes y adultos.

Es importante destacar esta relación e interacción de los niños, jóvenes y adultos con la computación, la electrónica y las telecomunicaciones, por-que se trata de algo que no ocurrió en otras revoluciones industriales o tecnológicas precedentes: al ponerse a disposición de los niños, el núcleo social al que llega el cambio lo absorbe rápidamente y la tecnología se vuelve parte integral y natural del entorno.

En nuestra área de estudio, el procesamiento de grandes volúmenes de información favorece una variedad de procesos de alto grado de dificultad e implica una considerable reducción de tiempo; técnicamente podemos tener acceso a todo tipo de información, con independencia del lugar donde se procese. Se espera que la demanda de tecnología de información se incremente exponencialmente, a la par de la complejidad progresiva de las actividades sociales e industriales, que requerirán mejores tecnologías. En nuestros días, un cuantioso intercambio de conocimientos, experien-cias y tecnologías impulsa la creatividad que demanda el sistema económico y la propia geopolítica, aunque a veces se tiende a generalizar la índole de los problemas y la de sus respectivas soluciones con la consecuente incapa-cidad de responder a necesidades específicas, individuales, irrepetibles. A varios sectores de la sociedad les ha convenido recrearse al hablar del "impacto de las nuevas tecnologías", pero las más de las veces por razones ajenas a su propia influencia, es decir, como medio para obtener beneficios colaterales, salario y estatus.

Obreros y empleados, al tener que sujetarse a cambios de rutinas, flujos de trabajo y esquemas organizacionales por la llegada de la tecnología, se resisten a ésta en las primeras fases de su uso y en las primeras transforma-ciones de hábitos que implican, porque todo cambio supone un esfuerzo: la llegada del nuevo equipo obliga a aprender algo nuevo, quizá a la postre más cómodo, más fácil, pero que en el momento no deja de ser nuevo. Después de la primera impresión, del acercamiento con los sentidos al nuevo equipo, la tecnología atrapa al usuario, porque algún beneficio le reporta en su nuevo trabajo diario y, por supuesto, también a la institución; y en ese momento se empieza a crear un mito, porque al grupo social le conviene.

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Aunque la tecnología reduce el trabajo rutinario y libera de él, al incre-mentar los volúmenes de producción, también induce a parte del personal a atender aspectos de calidad del trabajo, y en ocasiones facilita la difusión de los resultados. En el trabajo académico y de investigación, muchas veces el autor: scritor hace todo el trabajo editorial de su artículo o documento; además, él mismo puede ponerlo a circular y promoverlo en las grandes redes de telecomunicación.

La plantilla de personal no sólo se reestructura porque cambian de actividad sus componentes, sino también porque cambia la propia composición, ya que en muchos casos se abren puestos nuevos, casi siempre ocupados por jóvenes que generacionalmente están más cerca de la tecnología y más abiertos a la innova-ción; otro aspecto sería que, al elevar el nivel tecnológico de un proceso o de una compañía, también se amplía el abanico de categorías de empleo. Ante la masificación de la tecnologíade la información y la interacción entre la sociedad y la escuela, así como la activa participación de niños y jóvenes, no se puede hablar de su impacto por un tiempo prolongado, pero sí de que esta tecnología ha penetrado en el ser humano más profundamente que las precedentes y que cada vez se legitima más como un signo de nuestro tiempo, con la característica específica de que cada país, cada insti-tución y cada individuo se comportarán de modo diferente al recibirla, adecuarla o rechazarla.

Sin embargo, algunas tendencias son generales pues todos los pueblos responden de un modo semejante, y en ciertos casos las variantes entre ellas sólo serán de matiz o de profundidad, debido a que la tecnología sólo ha acelerado su efecto: entre las tendencias destacables están:

• La búsqueda de libertad de información y el libre acceso a ella, pero a la vez la protección de la intimidad personal. • La participación de niños y jóvenes como factores dinámicos y de cambio en una sociedad.

También hay tendencias que se han propiciado con el uso de la electró-nica y las telecomunicaciones, como: • La preferencia de actividades que inducen a la individualización y la-privatización, en detrimento de la vida social y el uso de los espacios públicos.

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• La convivencia simultánea de los fenómenos de homogeneidad cultu-ral actual con la diversidad dé expresiones simbólicas y culturales. • La dependencia, ante un estímulo tecnológico que puede llegar a ser • fuente de contaminación.

La tecnología sorprende al especialista en información y al usuario de ella por un tiempo cada vez más breve, ya que el productor y el creador de esta tecnología piensan más en sus usuarios, se preocupan por él y se antici-pan a sus preguntas; los nuevos equipos "casi se operan solos": únicamente se "oprime el botón" y la magia trabaja "tras bambalinas". El ser humano, el usuario de la tecnología, el usuario de información, cada día exige más y se asombra menos; llega a ver como lo más natural que cada 24 horas se produzca algo nuevo, algo que supere lo producido ayer. La tecnología sale del laboratorio para posesionarse de las calles, es decir, del adulto y del niño común, principalmente por dos razones: porque su empleo es muy sencillo y accesible, y porque el producto que ofrece la tecnología en cuestión es útil para el público, ya por mejorar alguna tarea profesional o cotidiana, ya simplemente porque distrae y su manipulación provoca disfrute. Por lo tanto, el uso de la tecnología de la información debe. ser muy fácil y su contenido ha de ofrecer una información útil para el usuario, con lenguaje accesible y atractiva presentación. Gran parte de la información obtenida con esta tecnología proviene de bases de datos elaboradas por compañías e instituciones que pretenden un liderazgo internacional. Por consiguiente, los enfoques y la cobertura son de la misma índole —ya sean firmas de los grandes países desarrollados o con-sorcios transnacionales que responden plenamente a los actuales fenómenos de globalización—. Así, a menudo el tipo de información disponible no refle-ja el conocimiento local que a veces se requiere para resolver necesidades también locales, propias de estructuras y medíos muy específicos, pese a la globalización. Por otra parte, casi todos los individuos y los países tienen acceso a la misma información, por la vía de bases de datos de corte interna-cional o que se explotan a través de sistemas de este tipo y que se consultan desde diferentes puntos del planeta, si bien el núcleo relevante que cada quien consulta depende de las necesidad del usuario. A propósito de la globalización, habrá que hacer notar que este fenóme-no sucede por la concurrencia de varios factores, entre los cuales las teleco-

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municaciones, la informática y la información han desempeñado el papel más importante. Si todos tenemos acceso a las mismas bases de datos, si todos obtenemos en un momento dado la misma información, podemos estar ante un fenómeno de estandarización de oferta que puede inducir necesida-des ficticias o reales, a partir de un ambiente de información que podría empujamos a trabajar quizá de manera homogénea y obtener resultados semejantes a partir de una misma pregunta, a la que se responde con la misma información.

Afortunadamente, a la par de este fenómeno globalizador tenemos una considerable cantidad de necesidades (locales, nacionales y regionales) que resulta insuficiente estudiar solamente a partir de este tipo de información, pues para darles respuesta se requiere el conocimiento también local y popu-lar, además de la información académica y técnica internacional; tal situa-ción reta al investigador a elegir muy bien sus fuentes informativas y sus métodos de trabajo, y a demostrar una gran.creatividad e iniciativa. La posibilidad de que la población de un país aproveche las tecricilOgías de información es real: aun las naciones en vías de desarrollo logran tener acceso a ellas a través de instituciones sociales como escuelas, universidades y bibliotecas, entre otras, que ofrecen a sus habitantes la oportunidad de acercarse y aprender a usarlas dentro de programas gubernamentales o inde-pendientes. Cuando se habla de masificación de la tecnología nos referimos a una sociedad sectorizada —y la masificación se efectúa por sectores—, no a la sociedad en su conjunto. Esto no ha de perderse de vista, ya que el tener o no tener acceso a la información por esta vía constituye un criterio más para clasificar a los países: desarrollados y subdesarrollados, economías norte y sur, sociedades que usan tecnologías de información y las que no tienen acceso a ellas.

Pero algunos estudios realizados revelan que ciertos esfuerzos tienen éxito en cuanto al uso de la tecnología, mas no en lo referente al uso de la información. Así como hay un bajo índice de la práctica de la lectura recrea-tiva y espontánea, el uso de información para resolver nuestros problemas cotidianos, académicos, políticos, sociales y económicos es muy esporádico. Así, parece ser fácil usar la tecnología, pero no la información, o bien aquélla es más atractiva que el contenido informativo.

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Las bases de datos internacionales y regionales no tienen artículos que reseñen experiencias locales, con un enfoque popular sobre la temática de-mandada; además, el lenguaje utilizado en esta información normalmente es erudito y técnico-científico, rara vez popular, así que aunque encontremos el tema deseado no siempre todos los sectores sociales lo podrán comprender. En consecuencia, para los grupos no académicos, especializados y privi-legiados en cuanto acceso al conocimiento, la tecnología no es todo, pues debería estar atada positivamente a su contenido, para que, además de un dispositivo innovador, sea un factor sustantivo en el mejoramiento de la calidad de vida de los diversos grupos sociales, sobre todo los que carecen de muchos servicios, además de los tecnológicos.

La tecnología de la información facilita el manejo y solución de proble-mas en función de los cuales fue creada, pero a la vez debe tenerse presente que también modifica la percepción del problema y su contexto. Las nuevas generaciones viven en un ambiente ya penetrado por la tecnología. Es decir, a los adultos les ha tocado vivir el cambio, el antes y el después; los niños y los jóvenes sólo tienen el presente: desde su nacimiento se les ofrece un ambiente que incluye la tecnología y las telecomunicaciones; ven de manera natural la tecnología de hoy y esperan que la de mañana sea mejor.

En nuestros días, el reto es que niños y adultos reconozcan que la tecnología de información puede ser positiva o negativa —según el uso que se le dé— y que no es una fantasía sino una realidad donde se hallan disponibles grandes volúmenes de información, los cuales también pueden sepultar o inmovilizar a la sociedad. La abundancia innecesaria es capaz de creamos tantos problemas como la carencia.

Manejar muchos datos y no leerlos, y mucho menos darse tiempo de pensar sobre ellos, así como no elaborar pensamientos propios a partir de los datos obtenidos de las bases de datos, son los riesgos de la sociedad actual, que confunde la realidad con la imagen reflejada en el espejo. Si no se lee y se digiere lo leído, sólo se repetirá lo que otros dicen, y se puede llegar a pensar que la idea y su formulación son obra de uno. Llenarse de datos puede provocar indigestión intelectual: seamos selectivos y démonos tiempo para elaborar el conocimiento que tanta falta nos hace como personas, como países y como región latinoamericana.

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Debemos trabajar con los adultos y con las nuevas generaciones para que todos aprovechen la tecnología en su beneficio y distingan entre el medio y el contenido, entre la herramienta y la información que contiene, entre los datos y el conocimiento. La tecnología de información está ahí para aprovecharla, explotarla y utilizarla en nuestro beneficio. Mantengamos el control sobre ella y reserve-mos el tiempo que nos ahorra para pensar y reflexionar sobre la información que nos proporciona.

2.2 Las redes de información La información y los productos y servicios derivados de ella son funda-mentales para toda empresa vital, ya sea académica, comercial, industrial, política o social, y se deben adecuar a las situaciones provocadas por los cambios tecnológicoá creados y adoptados.par la propia sociedad —como son los complejos sistemas de almacenamiento, de archivo Vicie recuperación de información—. La distribución de procesos y de equipos y recursos interconectados, sin importar su ubicación, son una realidad, ya que compar-tir recursos informativos será un hábito global propio de todos los países y los especialistas y usuarios de información. El deseo de comunicar nuestras ideas más allá de su lugar de origen y de cubrir el mayor número de pueblos con los productos que generan esas ideas es inherente a las sociedades que emplearon la escritura y los medios impre-sos, merced a los cuales la información ha viajado por el mundo y los recepto-res interesados la adquieran, la leen y la aprovechan; el ir y venir de la información favoreció el intercambio de las ideas y de la propia información. El acelerado desarrollo de la tecnología, especialmente en las áreas de la electrónica, la computación y las telecomunicaciones, propició que la cober-tura de los mensajes, el número de receptores y la cantidad de información se incrementaran; en el futuro todo aquel que tenga acceso a la tecnología, lo tendrá también al mundo y a la información producida por él.

Esta oferta de acceso a la información desde cualquier punto del planeta nos obliga a actualizar la terminología y a considerar la globalización que se manifiesta de forma interrelacionada en diferentes áreas de la vida actual: la información, la comunicación, la. economía, la banca, el comercio, la políti= ca, la ciencia y la cultura, entre otras.


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Aun los países en desarrollo, como los latinoamericanos, hacen esfuerzos por impulsar el crecimiento de sus-telecomunicaciones; los tratados comercia-les bilaterales y multilaterales han hecho notoria la necesidad urgente de co-municarse por diferentes medios, por lo que se trabaja para lograr una mayor cobertura y penetración de los diferentes servicios de telefonía, comunicación vía satélite, radio, televisión y, muy destacadamente, de redes informáticas y carreteras de información para contar con la infraestructura que transmita fácil, rápida y directamente la información en beneficio de todos los usuarios en su quehacer público, educativo, laboral, social y familiar. No es el momento de establecer qué propició qué; lo que sí es un hecho es que el veloz crecimiento de las telecomunicaciones y la imperiosa necesi-dad de compartir recursos y de intercambiar información han generado el desarrollo de diferentes redes de telecomunicaciones y de información, entre las cuales Internet ocupa lugar preponderante. Internet es una red de redes de cobertura global susceptible de dos posibles usos: uno con fines de educación e investigación y otro con propó-sitos comerciales. Su acceso es abierto y masivo (para quienes están conec-tados a la red) y parte de un principio de beneficio común, de honorabilidad y buena voluntad. No hay un reglamento que determine quién puede ser o no usuario de Internet: ello sólo depende de la infraestructura tecnológica de cada persona, y de las posibilidades de pago que cada usuario tenga. Una vez difundida la información, es muy dificil restringir su uso y, aun más, no es posible conocer y controlar toda la información que navega por las muchas y diferentes rutas; sobre todo porque a cada minuto puede darse de alta nueva información, y en todos y cada uno de los muchos puntos de acceso es posible consultarla. La libertad y flexibilidad de acceso, así como la facilidad de su uso, nos enfrentan a problemas de propiedad intelectual, pagos de derechos de autor y suspicacias morales y políticas, entre países de diferentes niveles de desarrollo, ideologías y culturas. El éxito de Internet ha modificado algunos de los principios de la comu-nicación, ya que su rapidez al transmitir y la cobertura de las telecomunica-ciones nos permiten disponer de la información en cualquier momento, rom-per las barreras del tiempo, la geografía y la política; nos permite también modificar las relaciones interpersonales, repensar el efecto del mensaje pu-blicitario y estudiar ante una nueva realidad aspectos de seguridad e intimi-dad de los individuos, las instituciones y los países.


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Tanto en el mundo en general como en la región latinoamericana, las telecomunicaciones y las redes de información, actualmente: ,a) borran las limitantes de tiempo y espacio, b) alteran el control de los mensajes y de la información, c) modifican el poder de la publicidad pública y masiva y la de persona a persona, d) propician nuevas formas de comunicación y de empleo de la informa-ción, e) crean nuevas relaciones e interdependencias entre el hombre y la in-formación.

Internet, otra red o cualquier medio transmisor y conductor de informa-ción, por sí solos, no garantizan la ampliación de la oferta ní el acceso irrestricto a la información, pues sólo resuelven una parte del problema (aunque una muy importante). Es necesario considerar otro aspecto: los sistemas de información que dependen del trabajo de analistas especializa-dos y organizadores de productos informativos que interactúan en diferentes niveles y direcciones con el fin de responder oportunamente a las demandas de información de los diferentes grupos de usuarios; de no ser así, los gran-des volúmenes de información útil o inútil nos ahogarían o aplastarían y, además, estaríamos expuestos a recibir sólo la información con la que gru-pos de poder inundan la mayor parte de rutas que encontramos en Internet. Para aprovechar efectivamente las múltiples posibilidades que ofrecen las redes de telecomunicaciones como Internet y los muchos y variados sistemas de información, tenemos que crear herramientas e inducir habilida-des que permitan transitar por los diferentes caminos posibles para recuperar la información que aparece en texto completo, en fichas bibliográficas, en fórmulas y en todo tipo de soportes, agruparla por materias o tipo de conte-nido y distinguirla según su grado de pertinencia en una búsqueda precisa y controlada.9

Los usuarios de Internet actualmente llegan a 544.2 millones en el mun-do, número que registra un sorprendente incremento mensual, lo que refiere un universo de intercambios que fácilmente tienta a navegar en el mar de posibilidades y en la inmensidad de la información atrapada en la telaraña de Estela Morales Campos, "La biblioteca del futuro", en La biblioteca del futuro, México, uNAM / Dirección General de Bibliotecas, 1996, p. 27-76.

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los medios de acceso a Internet, como son los world wide web (www) y los weblog con el riesgo de perderse en ellos.'0 Así como el acceso a Internet y a sus servicios resulta sencillo y rápido, el riesgo de extraviarse en la red es alto, ya que no siempre sabemos todo lo que tiene y, aunque se conozca un universo informativo potencialmente útil para una demanda específica, a veces no contamos con la técnica adecuada para tener acceso a él.

Internet y una posibilidad muy próxima de una gran supercarretera de la información, representan el futuro de la transmisión de la información y serán la clave para tener acceso a ella como recurso fundamental del creci-miento y desarrollo de los individuos y los países.

2.3 Un sistema global de información ¿Podemos imaginarnos toda la información que ya hoy día navega por Internet, más toda la que podríamos agregar minuto a minuto en el futuro? Sería sorprendente si tuviéramos el tiempo requerido para mirar, no para leer, las innumerables pantallas llenas de información desplegadas ante no-sotros.

. Esto nos permite pensar cómo podemos compartir el acervo de todas las bibliotecas del mundo y penetrar en cada uno de sus documentos desde la computadora que tenemos al alcance de nuestra mano. Esta reflexión lleva a concebir una nueva forma de acercamiento a la información, a partir de un Sistema Global de Información, que nos ofrecería la riqueza documental de las más importantes bibliotecas del mundo, así como los grandes tesoros universales y los específicos de cada país. Es decir, una red global de infor-mación compuesta por bibliotecas, archivos, museos y otras instituciones que acopian y proveen información.

'°Nua. Internet Surveys. 2002; Clifford Linch y Héctor García-Molina, "interoperability scaling and the digital libraries research agenda", Microcomputers for Information Management: Global Internet working for Libraries, 13 (2), 1996, p. 85-131. (Apéndice 3.4, "Report of Internet perspective working group".). "Entrevista con uno de los creadores del www, de la European Organization Nuclear Research", realizada por Dinorah Izaak. E-mai: rcailliau@crn.ch, México, Televisa, programa "Profundizando",29 de marzo, 1997. Internet, cómputo y telecomunicaciones. www.entérateunam.mx, año 2, núm. 15-01/2003 p. 10-11

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Es necesario construir este sistema global y formarlo con un enfoque global, tanto en lo tecnológico como en lo metodológico, lo técnico, lo político y lo social; un problema global .debe resolverse con una estrategia global. Este sistema no es una quimera, sino una realidad que empieza a cónfigurarse y que ya nos permite compartir recursos de información y tener posibilidades de conocer lo que se ha escrito en el mundo sobre América Latina y lo que los propios latinoamericanos han escrito sobre sí mismos. Sin necesidad de viajar realmente, es posible navegar en Internet y revisar un cúmulo de información sobre el área, ordenada alfabéticamente y enri-quecida por imágenes, además de procesar tal información, mezclarla, em-paquetarla y enviarla, y de acuerdo con nuestros intereses y deseos, recibirla. Ahora ya hacemos todo eso, pero no de forma sistématica, y el Sistema Global de Información representaría un acceso coherente, ordenado y clasi-ficado —un cúmulo organizado de información— a una gran cantidad de usua-rios, y conservaría la diversidad dentro de una unidad universal. La diversi-dad reflejada: en las diferentes manifestacInes del pensamiento, en tecnolo-gías utilizadas por los participantes, en los lenguajes informáticos; en metodologías aplicadas por quienes incorporan la información a la red. El resultado será que los usuarios lleguen a la información con un simple clic o con pulsar una tecla en la computadora. Un sistema global debe ofrecer, además de datos bibliográficos y pági-nas institucionales (home page), colecciones en texto completo que cada día son más frecuentes ya aparecen en el Internet, como la American Memory Historical Collection —de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos—, la Memoria del Mundo —de la UNESCO—, las colecciones del Metropolitan Museum of Art y algunas latinoamericanas como las colecciones de libros sobre arte y museos de México, Colombia, Perú, Chile y Argentina entre otros, además de las series científicas sobre temas muy específicos de vanguardia y de actualidad producto de iniciativas de universidades y editoras comerciales. En 1995, especialistas en información se reunieron en Estados Unidos para planear, a partir de los logros alcanzados, "la biblioteca digital global", proyecto que poco a poco se hace realidad, que se consolidará y ampliará con el tiempo y que permite mirar hacia el futuro sobre bases muy concre-tas" , los s trabajos han proliferado en muchos países y los resultados se consultan en la red.

" Ching-chih Chen, Planning global information infrastructure, Norwood, N.J. Ablex, 1995; "Global digital library initiative: protoype development & needs", Microcomputers for Information Management: Global Interworking for Libraries, 13 (2), 1996, p. 133-148.


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En una tarea de tan gran envergadura como la de crear un sistema global de información, es indispensable interrelacionar todas las tecnologías y to-dos los especialistas disponibles actualmente para procesar digitalmente la información, con el fin de reducir los tiempos y los costos en el uso foral de la misma. Porque en los inicios de las tecnologías de la información, sólo se procuraba procesar el mayor volumen de información en el menor tiempo posible; ahora ya perfeccionamos esta etapa, hasta superarla; pero esta tec-nología es muy solicitada y su adquisición está determinada por las leyes de la economía, donde todo cuesta y donde es preciso pagar por todos los insumos y servicios. El acceso a la información cuesta, siempre ha costado, aun cuando toda se imprimía; hoy las tecnologías y las telecomunicaciones cuestan, y mucho; alguien tiene que pagar, ya sea el Estado o el ciudadano. Por ello ahora lo que se busca es proveer: en el menor tiempo más y mejor información y al más bajo costo posible. Ante el éxito inusitado de Internet y la gran cantidad de información que corre por sus muchas rutas, se ha desencadenado un uso intensivo de información, pero con frecuencia, cuando el acceso a ciertas fuentes de información es gratuito, no hay un control específico de los usuarios. Al respecto han expresado su malestar los autores originales y los intermedia-rios que han reprocesado la información original: al perder el control sobre el uso público de la información, pretenden establecer un paralelo con la información impresa y desean el pago de regalías por cada copia vendida. El uso global de la información parece constituir una acción que transgrede el derecho de autor y, por lo tanto, autores y editores de información electróni-ca propugnan medidas restrictivas y negativas en cuanto al uso de informa-ción y al ejercicio de la lectura.

Las protestas de los autores y editores han generado una tendencia a revi-sar la legislación sobre el derecho de autor, sin embargo, en esta revisión y actualización deben estar representadas todas las partes involucradas: los auto-res, los editores, los proveedores de servicios de información y, sobre todo, los usuarios, en función de sus diversas características socioeconómicas? Los bibliotecarios y los defensores de los derechos de los usuarios deseamos salva-guardar las legítimas prerrogativas de los autores y de todos aquellos que hayan colaborado para que una obra sea conocida, pero también creemos que la obra cultural debe ser definida como un bien público e incluida dentro de una 1 12 International Federation of Library Associations and Institutions, "Position paper of Copyrights in the electronic environment", IFLA Press Release, p. 12-15.

INFODIVERSIDAD, GLOBALIZACIÓN Y DERECHO A LA INFORMACIÓN 47 política que, de conformidad con ese principio, la dé a conocer a toda la población, que así tendría acceso a la cultura local y universal, sin dejar de apoyar al autor para que reciba los beneficios del uso comercial de su creación. En el momento actual, cuando autores y usuarios no han llegado a un acuerdo pleno, esta respuesta restrictiva de las legislaciones sobre el derecho de autor es Dna seria limitante para un sistema global de información, por-que saca de circulación algunos documentos digitales o encarece su uso. Sin embargo, hoy, cueste o no cueste el uso de la información, con o sin restricciones de derechos de autor, la oferta de información en el mundo dentro de Internet es muy amplia y, así como nuestros abuelos salían a las áreas comerciales de las ciudades a "mirar aparadores", ahora, sin salir de casa o de una biblioteca, es posible encender una computadora, penetrar en Internet y empezar a "mirar la pantalla": gracias al web,13 el acceso a la información que corre en la gran red es fácil y podemoi-integrarnos a esa información de una manera sencilla y transparente para viajar de un archivo a otro, dé un documento a otro, de un texto a una imagen y a un documento sonoro. Este "mirar pantallas" o "mirar el Internet" a veces ocurre por necesi-dad, pero a menudo se realiza por simple curiosidad; podemos "comprar" o no alguna información específica, pero aun mirar en la pantalla cuesta, por-que la conexión a Internet está sujeta a tarifas internacionales, y en este mirar y comprar hay otra diferencia con décadas pasadas: no hay contacto fisico entre usuario y proveedor, sino que a través de las supercarreteras de información obtenemos el producto del trabajo de otras personas que nunca vemos personalmente. Estos cambios tecnológicos y globales implican nue-vas formas de convivencia entre el hombre, la información y la lectura, y se vuelve un verdadero reto de nuestros próximos años construir una amigable interacción entre la información, el libro impreso, el documento digital, la biblioteca, las colecciones digitales, Internet y los usuarios de información.


3. La globalización y la información Marshall McLuhan ya hablaba de una aldea global a partir de los me-dios masivos de comunicación; así, en la última década del siglo xx, adquie-13 Eduardo Villanueva Mansilla, Internet: breve guía de navegación en el ciberespacio, Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, 1996.


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re carta de naturalización el término globalización, que aplicamos a fenóme-nos, hechos y actividades observados en todo el mundo, pero que no apare-cen aislados, sino interconectados entre sí, o que cuando se manifiestan en un lugar reflejan lo que sucede en otros y traslucen simbiosis de culturas, adaptación y asimilación de nuevos contextos impuestos por diferentes tipos de fuerzas. Hoy en día, se considera como globalización el conjunto de procesos en virtud de los cuales las relaciones comerciales, políticas y cultu-rales tienden a definirse por los mismos flujos de intercambio e intereses, que se vuelven omnipresentes, totalizadores y envolventes hasta llegar inclu-so, a menudo, a hacer creer que el mundo es uno solo. Aunque fundamentalmente la globalización hace referencia al contexto económico, los procesos de éste influyen en todos los aspectos de la vida de una sociedad. Uno de los insumos fundamentales de las acciones y transac-ciones económicas es la información, que, además, si se cuenta con ella en el momento oportuno, será muy valorada por resultar determinante para que las decisiones sean correctas. La información fluye de un lado a otro, de un país a otro, de una compañía a otra, sin importar fronteras, idiomas, discipli-nas, ideologías e idiosincrasias.

3.1 La globalización • La globalización se caracteriza por imprimir mayor intensidad a los flujos de información, los intercambios comerciales y de capitales interna-cionales, y la gran comercialización de productos de todo tipo, aun los culturales y los científicos. En nuestra localidad o en alguna otra de América Latina o del mundo, es posible encontrar en el supermercado global alimen-tos de China o Estados Unidos y, en Internet, las reproducciones del Louvre o los murales de Diego Rivera.

La globalización, por otra parte, atenúa la actividad pública del Estado como regulador de la economía y de los intercambios culturales y científi-cos, ya que éstos se realizan por vías privadas, en ocasiones bastantes infor-males. En contraposición, aparece una mayor fuerza de las grandes corpora-ciones; lamentablemente, los grandes actores que tienen el poder de decidir e influir no son los pueblos ni los gobiernos, sino las compañías capaces de trasponer fronteras con sus productos y servicios, de inundar los mercados y los grupos de población con sus mercancías, que pueden ser o no de primera necesidad, e incluso bienes académicos o ideas religiosas, que viajan por

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mar, tierra, aire o vía electrónica, como la información que fluye sin respetar fronteras.

Un gran impulsor de este fenómeno de globalización ha sido Internet, además de todas las grandes redes transmisoras de información y de mensa-jes qué pueden influir en la vida social, aun de comunidades muy pequeñas a veces carentes de otras tecnologías y otros satisfactores. Podemos recibir influencias e influir en grupos e individuos de manera muchas veces impre-decible, y este influjo llega a manifestarse tanto en lo académico como en lo económico y en lo político."

Saber sobre Latinoamérica ahora no depende de los libros disponibles en la librería o en la biblioteca, de las visitas realizadas a los países donde hay información precisa sobre el tema investigado, ni de las cartas y las llamadas telefónicas intercambiadas con los amigos y los colegas, sino de las conexiones, claves y contratos que se talan con los diferentes servicios informativos disponibles en, por, Internet, los cuales nos conectan con un sinnúmero de bases de datos, catálogos de bibliotecas, colecciones bibliográ-ficas y demás información, así como del contacto con colegas y amigos que dan a conocer ventanas informativas poco frecuentadas.

3.2 La información, las redes y su acceso En fin, la globalización, la información y las supercarreteras de infor-mación constituyen la suma de recursos para satisfacer de mejor manera a un mayor número de consumidores de todo tipo, ya que, gracias a la infor-mática, el teléfono y los avances de las telecomunicaciones, se ha acelerado el proceso de aproximación entre los países y entre los individuos. Este ritmo apresurado es constante y obedece a una gran presión, porque la tecno-logía se mejora y se supera día con día, y la producción de información se incrementa vertiginosamente. En el mundo global de Internet, un atraso de dos o tres años equivale a varias décadas • de épocas pasadas, porque las grandes tecnologías anteriores duraban sin cambio periodos más amplios (el hombre se' preparaba con tiempo y paciencia para recibir y aceptar estos cambios); hoy, la tecnología electrónica se modifica con una rapidez no


" Raúl Trejo Delarbre, La nueva alfombra mágica, México, Edit. Diana, 1996, p. 19-23.,- Dana R. Fisher, "The paradox of the Global Information infraestructure", Nautilus Bulletin, 3 (1), 1996, p. 1-10.


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imaginada por anteriores generaciones, y por ello la sociedad actual vive una sucesión incesante de cambios. -

La globalización y el éxito de Internet han favorecido un amplio recono-cimiento al uso de la información, que sin embargo no llega a ser total, porque las diferencias económicas y de desarrollo- también se reflejan en el empleo de dicha información y el ejercicio de la lectura en los diferentes países que forman nuestro planeta; pero el grado de avance, aunque secto-rial, ha sido tan notorio que ya se habla de la sociedad de la información —con una significación histórica similar a la de la Revolución Industrial o la Sociedad Postindustrial—, concepto según el cual dependemos menos de las máquinas que de la información que obtenemos y sabemos utilizar, así como de los esfuerzos que realizamos para convertirla en conocimiento y, por consiguiente, se trata de una sociedad que basa su funcionamiento correcto en el índice de educación y en la capacidad de generar y aplicar conocimien-to de manera crítica y selectiva.

Cuanto mayor es la cantidad de información generada por una sociedad mayor es su necesidad de convertirla en conocimiento para aplicarlo; en la medida en que hay conocimiento, hay información y también hay aplicacio-nes tecnológicas; y en la medida en que estas tecnologías progresan en la sociedad de la información, se vive a un ritmo más acelerado: la informa-ción se genera, se trasmite y se procesa a gran velocidad y además se obtiene de manera instantánea. En esta sociedad, para disponer información no se necesita transporte ni concentraciones humanas como en la sociedad indus-trial; por el contrario, hay una gran descentralización y dispersión de las poblaciones y los servicios. En la sociedad de la información y en un mundo globalizado, el acceso a los servicios se vuelve prioritario, independiente-mente de ideologías y sistemas de gobierno; los intereses son más bien geoestratégicos y obedecen a factores socioeconómicos, tecnológicos y cul-turales. La información que fluye más allá de las fronteras tendría que gene-rar una sana convivencia y no solamente estar al servicio de determinada fuerza.

Esta aparente facilidad de acceso a grandes y variados volúmenes de información no nos debe atrapar en la parte más sencilla del problema; obtener mucha información de Internet no es suficiente para alcanzar al desarrollo: informarse no es lo mismo que saber ni apropiarse el conoci-miento. La información hay que leerla y digerirla, para adquirir el conoci-


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miento que con ella se nos transmite para posteriormente usarlo en nuestro beneficio. Ahora bien, este deseo de acopiar información y llegar al conoci-miento tiene sus riesgos, porque podemos cometer abusos y violar el carác-ter ínfimo o confidencial de cierto tipo de información y, en consecuencia, estaríamos perdiendo nuestra libertad. Si bien la información es el factor dominante de nuestra sociedad y la materia prima para la vida actual, no es suficiente que se genere; también es necesario saber procesarla, pulirla, adquirirla; la información en bruto, por sí sola, no saca a nadie de apuros; hay que tener habilidad para emplearla y quien cuente con esta última superará muchas deficiencias personales y colectivas, hasta disminuir las diferencias entre ricos y pobres.

Actualmente tiene acceso a la información, tanto impresa como digitalizada, la -élite. académica, social y política, pero no así las clases deprimidas y paupérrimas, que padecen tatúas carencias vitales; para ellas la información no es un bien esencial y ni siquiera tienen con qué adquirirla. La información supone un costo desde que se genera hasta que llega a las manos del usuario y, por consiguiente, se vende y forma parte de una indus-tria y un negocio: una industria globalizada en la cual actúan tanto la inicia-tiva privada como el Estado. Afortunadamente, en países latinoamericanos. como México, el Estado ya ha empezado a asumir su responsabilidad de proveer información al pueblo como parte de los procesos educativos y culturales fundamentales para el crecimiento de las naciones; porque la in-formación, como representación del conocimiento, al igual que la educación, es un componente esencial de la civilización; ambas constituyen las palancas para el desarrollo; una no funciona a plenitud sin la otra.

Si en América Latina tuviéramos —además de nuestra historia y nuestra cultura, enriquecidas por los siglos— una infraestructura tecnológica de tele-fonía y computación, producto también de esfuerzos acumulados, podríamos alcanzar el acceder al mismo plano y las mismas condiciones de los países desarrollados; y, aunque todavía padecemos graves carencias básicas, debe-. mos invertir para solucionarlas y emprendér acciones que nos abran las puertas dé la sociedad de la información, pues de lo contrario nuestro atraso será irremediable. Las diferencias de la infraestructura tecnológica provocan mayor estancamiento y desigualdad en comparación con el desarrollo del mundo y producen una relación perversa de pobreza-rezago-pobreza/ premodernidad-pobreza.


Zervicio de Inforrnacián Documental Dra. Liliana n. Fac. Humanidades 1.3N01 DP


ESTELA MORALES C.

El acceso a la información y a las tecnologías de la información debe generalizarse; de hecho no hay nada formal que lo impida, como no sean factores económicos; los aspectos técnicos se superan día con día, y aunque las políticas culturales tratan de propiciar su acceso, éste se limita por los costos que no siempre están al alcance del grueso de la población. Así, el acercamiento a los libros o a Internet es libre y mediante él todos pueden escribir y dar a conocer sus ideas: los fascistas y los defensores de los derechos humanos, los estudiosos de la Patagonia y los terroristas. En este mundo globalizado, hay una sociedad civil internacional que forma un colo-rido mosaico y debe aprender a convivir, a compartir, a adquirir y a ofrecer información al mundo por muchos medios, entre ellos Internet y todos lo nuevos recursos que la tecnología del futuro ofrezca.

4. Información para el desarrollo El desigual ritmo de crecimiento de las diferentes categorías de países refleja disparidades en los logros obtenidos, en los niveles de satisfacción de las muchas necesidades de la población, en el acceso a oportunidades de educación y cultura, en la participación en los procesos industriales y en la integración a las sociedades de la información; refleja también, desde luego, diferentes niveles de desarrollo.

, El desarrollo tiene relaciones muy directas con los recursos físicos y económicos y con los aspectos sociales, educativos, políticos, científicos, tecnológicos y de alcance individual y colectivo; posee también valores y normas de conducta, de salud y de productividad. Las variables y los facto-res que intervienen en el desarrollo son muchos y complejos, lo que hace difícil definirlo; sin embargo, en el contexto latinoamericano, ya en 1970 el Departamento Nacional de Planeación de Colombia lo concibió como:

El conjunto coherente de cambios de las estructuras mentales, sociales, económi-cas, culturales y políticas que permiten que una comunidad pueda aumentar en forma autosostenida y durable su producto real global y además definir el tipo de sociedad a la que aspira llegar. Para ello debe escoger con claridad en el contexto de las limitaciones existentes, la prioridad y los medios indispensables para que la población valga más, tenga más, pertenezca y participe más, tanto en la produc-ción como en los beneficios de la actividad económica, política y social.

15 Colombia. Departamento Nacional de Planeación, El desarrollo socio-económico colom-biano: diagnóstico y políticas, 1970. (DNP-472-VRH). Ver también: Armand Matterlat, La


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En nuestros días, cuando hablamos de la globalización y vivimos en ella, debemos reflexionar sobre los objetivos políticos globales, regionales y nacionales, más relacionados con el poder a corto plazo y frecuentemente desfasados de la realidad de los países en vías, con poco o nuló desarrollo, cómo los de América Latina. La globalización afecta a las poblaciones po-bres í a los grupos analfabetos, pero no los incluye en sus planes y aspira-ciones económicas y sociales, salvo como consumidores. A la globalización la diseñan y controlan políticamente los grupos poderosos, que no necesaria-mente consideran las necesidades y aspiraciones económicas y sociales de los países pobres. En la globalización, para que funcionen los participantes, éstos deben alcanzar un nivel promedio de desarrollo económico, cultural, educativo y aun político, así como contar con antecedentes históricos y de desarrollo similares, aunque no idénticos, como sucede en el bloque de la Unión Euro-pea, con una cohesión que se basa en objaivos a largo plazo, compartidos por todos los países participantes en aspectos políticos, sociales, culturales, económicos y financieros, todos ellos manejados de manera integral.

América Latina puede ser una de las regiones donde los factores históri-cos, culturales, lingüísticos y religiosos posean una gran fuerza; sin embar-go, los económicos, tecnológicos y financieros serían débiles. Cabe recordar que el subcontinente está formado por naciones consideradas en desarrollo; primero fue descubierto, luego conquistado y colonizado, lo que lo hizo dependiente de sociedades dominantes que le impusieron su cultura y que no siempre respetaron la civilización que los nativos ya habían construido. Ade-más, si bien se produjo un mestizaje en la región, sus sociedades fueron asimiladas y aculturadas por las fuerzas de los países de Europa Occidental, principalmente España; de ahí que las afinidades e intereses económicos y culturales no sólo se manifiesten internamente en el país, sino entre el país latinoamericano y otras potencias que puedan satisfacer sus necesidades e intereses particulares.

Los países colonizados tuvieron importancia en el mundo económico por su condición de productores de materias primas para el mundo desarro-


comunicación- mundo; historia de las ideas y de las estrategias, México, Siglo xxi Edit., 1996, p. 78-94, 97, 103, 127.


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liado que participaba en la Revolución Industrial; éste, a cambio, regresaba productos manufacturados para venderlos en el mercado hispanoamericano. Cuando los países del área obtuvieron su independencia política, estaban desfasados en cuanto al desarrollo, pues contaban con una población no preparada, con un bajo nivel educativo —incluso con altos índices de analfa-betismo y muchos problemas sociales y de salud, y sin haber tenido acceso a la tecnología—, y, lo más grave, sin tener el conocimiento necesario y ade-cuado para resolver los problemas. Tampoco se perfeccionan las vías me-diante las cuales se obtiene la información que se requiere para alcanzar tal conocimiento. En lugar de diseñar estrategias para resolver los problemas desde sus causas e invertir en educación, proveyendo a la población de la información adecuada, se eligió el camino fácil pero improductivo: adquirir satisfactores en los países desarrollados, comprar ilusiones pero no realida-des, buscar el desarrollo con decretos, sistemas de gobierno y métodos para cultivar espíritus nacionalistas. Estos últimos, por cierto, resultan muy nece-sarios, pero los ha de forjar un buen sistema educativo y una buena oferta informativa que los relacione con el mundo desarrollado, con la industria y la tecnología de punta, con la producción, con la cultura y con la ciencia universal.

En el tránsito del siglo xix al xx, con muchos años de prueba y error, los países latinoamericanos, empujados por los fenómenos globalizadores, han ido tomando conciencia de la importancia y utilidad de la educación, de la ciencia y la tecnología, también del uso de información pertinente y relevan-te, como herramienta eficaz en el desarrollo socioeconómico y como posibi-lidad de ingreso a los fenómenos globalizadores. El acceder al desarrollo y a la globalización sobre bases de una educación sólida y un uso adecuado y pertinente de la información, permite, en consecuencia, disminuir la depen-dencia de los países con mínimos logros respecto de los centros internacio-nales de poder y estrechar la brecha entre ricos y pobres. Pero este despertar ocurre en un ambiente global donde quien tiene la información pertinente en el momento indicado y sabe usarla es el que gana la jugada.

Esta carrera en busca del desarrollo, este interactuar con todo el mundo y esta fusión de culturas colocan a las sociedades latinoamericanas en situa-ciones que se creían superadas o ante otras creadas por condiciones nuevas, como el ocaso y el renacimiento del nacionalismo, aun en los países desarro-llados, que mantiene sus soberanías pero que no pueden evitar que las ideo-logías y los intercambios de la globalización las erosionen; sin embargo la

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independencia económica también corre peligro por la fuerte presencia de las empresas transnacionales; y las culturales locales se han interrelacionado con productos de otros contextos a costa de una pérdida parcial de su identi-dad propia, pues adoptan rasgos de la otra y viceversa; las migraciones han colaborado al mestizaje tradicional y a otros nuevos, a una gran cantidad de mezcles qUe, aunadas a la globalización cultural inducida por los medios electrónicos y los mercados, crean nuevos productos culturales y nuevas manifestaciones que preservan lo original combinado con lo recientemente adquirido, como puede ser un antiguo ceremonial religioso celebrado con ropas autóctonas y combinando, por ejemplo, jeans y tenis, según las in-fluencias comerciales que imponen nuevas prácticas culturales.'6

4.1 Antecedentes y actualidad

Aunque en la globalización América Latina podría representar un bloque, por la similitud de sus raíces históricas y -culturales, esto se dificulta por su nivel de desarrollo y su descuido de aspectos primordiales como la educación, el uso de la información y la difusión de la lectura, así como la creación de fuentes de trabajo; estas circunstancias, en vez de impulsar su integración, empujan a la población del área a abandonar sus territorios con rumbo a los países más desarrollados. Esta emigración, propia del siglo xx, revierte las formas de migración de siglos pasados. Hasta antes de la Conquista, por razones comerciales y bélicas, había un trasiego de población entre los propios reinos prehispánicos; después del descubrimiento, y a causa de la Conquista, son los españoles y los portugueses los que llegan a las tierras americanas. En los siglos de colonización, la migración ibérica se incrementó notablemente y los hispanos se mezclaron con los nativos hasta formar un nuevo conjunto sociopolítico. Después de la Independencia, en el siglo xix, se abren nuevos espacios a otras migraciones provenientes de países desarrollados, las cuales no se fusionaron con la población local marginada, ya que sólo la aprovecha-ron como mano de obra barata, no calificada y explotada en condiciones de semiesclavitud, impuestas en sus plantaciones, fábricas, minas, comercios, etcétera. En nuestro siglo cambia la dirección de las migraciones: en busca de mejores condiciones de vida, los grupos marginados latinoamericanos se diri-gen a todos, aquellos lugares donde pueden obtener ingresos para satisfacer sus necesidades básicas de comida, vestido y habitación; así, de las zonas rurales


16 Pablo Latapí, "La socialización de la información mínima: un problema fundamental de la - relación entre educación y desarrollo", Congreso Mundial de la Federación Internacional de Documentación, FID, 1976, p.1-14


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