Suaiden Desafios Sociedad Conocimiento

 











Javier Tarango Jesús Cortés-Vera


Servicio de Información Documental Dra. Liliana B. De Boschi Facultad de Humanidades UNMDP

Alfagrama ,1 Ediciones



CAPÍTULO IV

Emir José Suaiden Universidad de Brasilia (Brasil)

Los países de América Latina, desde la década pasada; enfrentan los desafíos para la implantación de la sociedad de la información. Los mayores desafíos son la falta de un público lector, la deficiencia de la edu-cación fundamental, la falta de industria de contenidos y la precaria infraes-tructura informacional, por esto se calcula que poco más de veinte por ciento de la población latinoamericana puede ser considerada como incluida en la sociedad de la información. Para enfrentar este desafío es necesario que los sistemas informacionales adopten estrategias de inclusión productiva, o sea, estrategias de preparar al ciudadano para el mercado de trabajo o para la ge-neración de empleo y renta. Para la realización de un análisis detallado del papel de la sociedad de la información en América Latina se debe inicialmente describir la situación de la infraestructura social, educacional cultural e informacional existente en la región. En el área social se debe destacar que los problemas aún existentes como la desnutrición infantil, el analfabetismo, el desempleo y la falta de mano de obra calificada generan la práctica, cada vez mayor, de violencia urbana y

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rural. Una parte de la población- no puede ser considerada en el proceso de ciudadanía, pues desconocen sus derechos y deberes en la sociedad. Compro-badamente el analfabeto es más dependiente y menos creativo y automática-mente pasa a ser, más fácilmente, manipulado por la hegemonía existente. Los porcentajes relativos al desempleo son cada vez mayores y verdaderamente muchos trabajadores no están capacitados para determinadas funciones. La juventud es la más afectada y muchas veces la alternativa es la huida hacía países desarrollados donde pasan a vivir en la clandestinidad. Cuando permanecen en su localidad muchas veces son seducidos por el narcotráfico. Es imposible hablar de los problemas sociales sin abordar la cuestión educacional. El acceso a la educación aún es muy precario, principal. mente en ciertas regiones de América Latina. Muchos alumnos frecuentan la escuela no por el conocimiento a adquirir, sino, fundamentalmente por la me-rienda escolar, pues es la garantía por lo menos de una comida diaria. Además existen profesores sin titulación que no tienen capacidad para difundir el pro-ceso de enseñanza y aprendizaje. El nivel de repetición de cursos y absentismo es bastante alto. Del total de alumnos que ingresan en la escuela pocos llegan a la enseñanza superior. En el ámbito cultural la situación también es precaria. Los ministerios o secretarías de Cultura existentes en América Latina son los que reciben, por-centualmente, los presupuestos más irrisorios. La información que circula en las comunidades marginadas aún es la información oral que, muchas veces, es obtenida en la iglesia, en la escuela y por los líderes locales. La cultura de la información en ciertas zonas de la región aún recuerda los tiempos de la colonización, en que el libro era para la elite dominante y la biblioteca un lugar de castigo. Durante muchos años América Latina ha privilegiado la implantación de bibliotecas especializadas y centros de documentación en detrimento de las bibliotecas infantiles, escolares y públicas. Ese hecho, añadido a la falta de conciencia de las autoridades y la inexistencia de una industria editorial fuerte perjudicó la propagación de una política de diseminación de la lectura y de los hábitos de utilización de la información. Aunque en los últimos años se ha comprobado el crecimiento de la indus-tria de contenidos en la región, debemos destacar la dificultad que ciertas co-munidades enfrentan para tener acceso al libro y eso compromete la implan-tación de una sociedad de la información. Generalmente las grandes editoras están instaladas en los centros urbanos y presentan problemas de distribución en las zonas más necesitadas lo cual, unido al precio del libro —que es consi-derado inadecuado teniendo en cuenta el bajo poder adquisitivo de la comuni-dad—, contribuye al mantenimiento de esa situación. Hay países, en la región,


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donde el gobierno es el gran comprador, principalmente de libros didácticos y de textos. No obstante, los libros generalmente no llegan a las escuelas en el inicio del semestre y muchas veces no son adoptados por los maestros. Estudios realizados en diversos países latinoamericanos muestran que el acceso al libro depende del poder adquisitivo y de la formación educacional. La faja de la población que gana menos de cien dólares mensuales es muy gran-de, lo que impide la adquisición del libro y perjudica, obviamente, la formación del alumno. No obstante, debemos destacar que en la región la producción del libro de literatura infantil y juvenil ha crecido mucho y eso a largo plazo debe modificar la cultura de los alumnos que realizan investigación copiando diccio-narios y enciclopedias. En las grandes ciudades, donde hay universidades de calidad y cursos de posgrado, el libro en formato electrónico pasa a superar al libro impreso.. Por lo tanto América Latina enfrenta el desafío de pasar del impreso al digitál. • No hay en la región una visibilidad clara de los problemas que afectan a la educación y la investigación, y eso se ve cada vez más claro en la medida en que la biblioteca escolar, la formación del hábito de la lectura y los hábitos de utilización de la información no forman parte de los temas prioritarios de los dirigentes de las escuelas. Una revolución de ese modelo solamente tendría viabilidad si se realizara de afuera hacia dentro, o sea, la comunidad asociada al resto del país exigiendo formalmente la implantación de la biblioteca esco-lar con acervo actualizado no solamente de libros didácticos, sino también de libros de literatura infantil y juvenil y principalmente con el profesional de la in-formación actuando como mediador en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En el actual contexto educacional de América Latina el acceso a los medios de información no es tan importante como su comprensión. En ese sentido, principalmente para las poblaciones marginadas, comprender el valor de la información en el proceso de mejora de la calidad de vida pasa a ser la gran prioridad para la propagación de una política basada y cimentada en la demo-cratización y masificación de la información. Desde la década de los '9o, los países considerados desarrollados inten-sificaron sus esfuerzos en la implantación de la sociedad de la información. En América Latina, con pocas excepciones, no existe aún una conciencia clara de este proceso. La sociedad de la información es el resultado de esas nuevas re-ferencias sociales, económicas, tecnológicas y culturales, las cuales provocan un conjunto significativo de cambios en el ámbito de las sociedades y de sus organizaciones. La información se constituye en la principal materia prima, una fuente comparable a la energía que alimenta un sistema; el conocimiento agrega va-lor a los productos y servicios; la tecnología pasa a ser un elemento vital para



los cambios, en especial el empleo de la tecnología sobre acervos e informa-ción; la rapidez, la efectividad y la calidad constituyen factores decisivos de competitividad (Tarapanoff, 2oo1). Se trata de una nueva sociedad que surge, con nueva estructura, nuevos canales de comunicación, nuevas formas de actuación social y de trabajo. Cambia la estructura del poder y de las instituciones, una nueva cultura y com-portamiento se instalan, comprendidas y asimiladas, de forma más natural, completa, con mayor interés, y de forma intuitiva, por la nueva generación (Tapscott, 1997). Esa nueva sociedad estaba prevista desde la década de '70. Lancaster (1977) anticipa la interacción global en el ámbito de la comunicación científi-ca cuando afirma que el año 2000 es el marco temporal de una sociedad sin papel. Según el referido autor los científicos tendrán una vasta red de comuni-cación accedida a través de ordenadores que serán útiles no solamente para nuevos registros sino también para facilitar la producción científica. Afirma también que las publicaciones científicas sufrirán un cambio radical, un proce-so que cambiará la tradicional forma de producción, distribución y evaluación de los documentos, como ya se observa una proliferación de los mecanismos de interoperabilidad en los archivos abiertos (Linch, 2001). Por lo tanto Lancaster (1977) vislumbró una sociedad científica sin papel, donde los investigadores puedan comunicarse de forma instantánea y global-mente, alterando, consecuentemente sus métodos de trabajo y la comunica-ción científica. Así siendo es natural que esta revolución en los medios de la comunicación científica pasase a exigir un nuevo profesional de la informa-ción, ya que en la nueva sociedad no es suficiente organizar el conocimiento y el desafío es transferir información y conocimiento. El primer gran marco de interés de la implantación de la sociedad de la in-formación en América Latina, fue la realización del seminario "Sociedad de la Información en el Mercosur y América Latina", realizado en Buenos Aires, Argen-tina, en el período de 22 a 24 de septiembre de 1999, y donde fueron sugeridas algunas directrices para el desarrollo del programa en el ámbito regional. En el ámbito de tecnologías de información fueron sugeridas políticas en tres áreas:

a. Infraestructural de la información y de la comunicación. b. Contenidos de la sociedad de la información. c. Formación y estudios sobre las tecnologías de la sociedad de la infor-mación.

En lo que se.refiere a los contenidos fueron sugeridos:

a. Difusión de la información y estudios de impacto social de las nuevas tecnologías. b. Fomento de sitios nacionales y regionales que incluyan los idiomas del Mercosur. c-. Promoción del desarrollo de sitios culturales, educacionales y de bús-queda. d. Proposición de políticas e instrumentación de orientaciones para el uso terminológico, respetando los regionalismos. e. Desarrollo de directrices para la selección de datos comunes. f. Levantamiento de ítems comunes de meta datos para el Mercosur. g. Desarrollo de instrumentos adaptados a la indexación con lenguaje controlado unificado (Seminario de especialistas, septiembre de 1999).

Tras el referido seminario, algunos países* la región, iniciaron tímidamen-te el debate sobre la implantación de la sociedad de la información. Brasil lanzó oficialmente, a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología, el 15 de diciembre de 1999, el Programa Sociedad de la Información con la siguiente misión:

a. Articular, coordinar y fomentar el desarrollo y la utilización segura de servicios avanzados de computación, comunicación e información y de sus aplicaciones en la sociedad mediante la búsqueda, el desarrollo y la enseñanza, con el ofrecimiento de nuevos servicios y aplicaciones en Internet, y la garantía de ventaja competitiva y de la inserción de la empresa brasileña en el mercado internacional. b. Proporcionar ayudas para definición de una estrategia destinada a es-timular la inserción de la sociedad brasileña en la sociedad de la in-formación. La obra Sociedad de la Información en Brasil: libro verde, en su versión oficial (septiembre de 2002) incluye en su contenido los siguientes apartados: a. Mercado, trabajo y oportunidades. b. Universalización de servicios y formación para la ciudadanía. c. Educación para la sociedad de la información. d. Contenidos e identidad cultural. e. Gobierno al alcance de todos. f. Tecnologías clave y aplicaciones. g. Infraestructura avanzada y nuevos servicios.

En lo que se refiere a contenidos y a identidad cultural, el Programa ofrece como líneas maestras la promoción de la generación de contenidos y aplicacio-nes que enfaticen la identidad cultural brasileña y las materias de relevancia

local y regional; fomento de esquemas de digitalización para la preservación artística, cultural histórica y de informaciones en ciencia y tecnología, así corno a proyectos de investigación y desarrollo para la generación de tecnologías con aplicaciones en proyectos de relevancia cultural (Sociedad de Información en Brasil: libro verde, 2000). Otra iniciativa importante en el ámbito de América Latina tuvo lugar en septiembre de 1998. Infolac-Programa Regional para el fortalecimiento de la Cooperación entre Redes y Sistemas Nacionales de Información para el desa-rrollo de América Latina y del Caribe, vinculado a la Unesco, firmó la declara-ción de Panamá sobre la sociedad del Conocimiento. Esta declaración forma-liza la inquietud de los países miembros en relación con los diversos factores que influyen en la sociedad de la información, tales como:

a. Globalización de la economía de mercado. b. Expansión de la tecnología y su capacidad de acceso y uso.

Tales factores se considera que imponen una política de contribución di-recta del sector de contenidos de información de los países en diversas acti-vidades científicas, tecnológicas y económicas, con el objeto de estimular, en esos países, la creación de bases de información, el fortalecimiento de políti-cas públicas en el sentido de agilizar la competitividad global de la región y de garantizar el avance de la ciencia y de la competitividad tecnológica por ante la economía mundial. Las iniciativas en América Latina incluyen proyectos de desarrollo en Colombia, El Salvador, México, Argentina, Chile y otros (Ferreira y Tarapanoff,1998,1999). Se debe recordar que en las décadas de los '5o y '6o, organismos inter-nacionales como la Unesco y la OEA, ante la falta de conciencia de los gober-nantes de América Latina sobre la importancia de la biblioteca pública y esco-lar, pasaron a invertir en el sector a través de la construcción de bibliotecas públicas, como la de Medellín, y suministrar becas, capacitación y recursos financieros para el desarrollo de una política de información. No obstante el objetivo mayor, que era la formación de un público lector, no fue alcanzado pues no hubo una contrapartida adecuada de los gobernantes latinoamerica-nos. Debemos considerar también las dificultades para implantar una cultura bibliográfica donde la información que circula es básicamente la información oral, principalmente en las clases de baja renta. En un contexto social en el que se juntan la sociedad de la información, la revolución tecnológica y la globalización, hay una seria ruptura en el siste-ma informacional, educacional y cultural. Ruptura de paradigmas aliada a una economía más competitiva, pues está basada en el conocimiento, provocando


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el surgimiento de nuevos valores que alcanzan al sistema educacional. Sinteti-zando los aspectos que derrumban los pilares del sistema escolar tradicional, podemos citar a Pérez Tornero (2000):

La escuela ya no es la depositaria privilegiada del saber, por lo menos no del saber socialmente relevante; es antes una fuente que compite además con otras de enorme poder, tales como la televisión, la radio, los medios impresos y electrónicos, entre otros. b. Las escuelas ya no son espacios privilegiados de transmisión de la edu-cación, pues los medios de comunicación, o los grupos de iguales, se convierten en el más poderoso sistema educativo del momento. c. La escuela es, tal vez, la institución más eficaz para la enseñanza de la lectura y de la escritura, pero se ha mostrado ineficiente en la promo-ción de lá nueva alfabetización de laspciedad de la información. d. En ese contexto, los profesores ya no son considerados los maestros que ostentan todas las habilidades y el conocimiento. e. Las escuelas ya nos son las únicas instituciones que disponen de instru-mentos para la producción, y la sistematización del saber. Sus bibliote-cas, su tecnología, en general están desfasadas u obsoletas. f. La escuela se ha alejado de la realidad. Situada entre el mantenimiento de un currículo tradicional y las exigencias de la nueva sociedad, en-cuentra serios problemas para hacer que sus enseñanzas sean útiles en la vida cotidiana. La escuela está perdiendo la fuerza y el poder que el sistema social tra-dicional siempre le confirió.

g.

Esa realidad es la consecuencia del poco valor que esos poderes le atribu-yen hoy. Si la formación escolar, por sí misma, no garantiza un empleo, la falta de formación es un factor decisivo para la exclusión. El problema se agrava es-pecialmente en el caso de trabajadores con poca o ninguna calificación, y en el caso de los jóvenes que abandonan prematuramente la escuela. Para esos grupos depoblación pueden ser insuperables las consecuencias de las innova-ciones, principalmente de las tecnologías que modifican las estructuras y el fun-cionamiento de la economía y de la sociedad. Esa situación puede producir, en la región, divisiones tan profundas que lleven a la tensión y a la quiebra del tejido social, y generen continentes de excluidos e islas globalizadas (Seltzer, 2000). En las formas de organización social que están surgiendo en la actualidad la información y el conocimiento comienzan a tomar una dimensión, y a desem-peñar un papel, que va más allá de lo que históricamente han cumplido. En las sociedades que desembocan en el tercer milenio, la posición de cada persona

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en el contexto social es, cada vez más, el producto del conocimiento que con-siguió desarrollar o construir. La sociedad del mañana vislumbra una sociedad en la cual cada individuo y cada organización construirá su propia capacidad de acción, y por tanto, su posición en la sociedad, a través de un proceso de adqui-sición y desarrollo de conocimiento, y de la consolidación de su capacidad para generar nuevos conocimientos, que le permita adaptarse dinámicamente a una realidad en rápido y constante proceso de cambio y transformación. Las sociedades que consiguen, a través de procesos continuos de genera-ción y uso del conocimiento, organizados de tal forma que puedan contribuir al proceso de aprendizaje social, son clasificadas como sociedad del conocimien-to. Estas últimas son sociedades con capacidad para generar conocimiento so-bre su realidad y su entorno, y con capacidad para utilizarlo en su proceso de concebir, forjar y construir su futuro. Es decir, utilizarlo en el proceso perma-nente de construcción de la sociedad, a través del desarrollo, transformación permanente, innovación y consolidación de sus propias instituciones sociales. De esta forma el conocimiento se transforma no solo en instrumento para ex-plicar y comprender la realidad, sino también en motor de desarrollo y factor dinamizador de los cambios sociales. Por lo tanto, para hablar del papel de la sociedad de la información en América Latina hay que destacar que en primer lugar debemos conocer la re-gión que mezcla al mismo tiempo un alto potencial de riqueza unido a una población pobre. Pobre porque tiene un alto contingente de excluidos por la sociedad de la información, cuyos mayores indicadores son el analfabetismo, la desnutrición infantil y los desequilibrios en la distribución dela riqueza. En la propia región aún encontramos secuelas del tiempo de la colonización mar-cada aún hoy por el trabajo esclavo sin ninguna dignidad humana. La reproducción del conocimiento es extremamente elitista, los más ricos tienen acceso a libros, bibliotecas y ordenadores de última generación, en cuanto los más pobres libran la batalla diaria por la supervivencia, lo que ca-racteriza la injusticia social. En un cuadro caracterizado por las desigualdades sociales las preguntas más frecuentes son:

a. ¿Es posible acabar con las desigualdades sociales en América Latina, basándose en l9 concepción de la sociedad de la información? b. ¿Cómo incluir en la sociedad de la información comunidades sin poder adquisitivo y sin oportunidades de acceso al sistema educacional y al mercado de trabajo? c. ¿Cuál sería la función de los profesionales de la información en una so-ciedad de la información teóricamente más justa?

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Para responder a las citadas preguntas, debemos destacar que solamen-te un cambio radical en los planes de formación de recursos humanos en el área de la ciencia de la información podría fomentar una revolución social para acabar con la distancia que posibilitase a la gran comunidad latinoamerica-na visualizar los caminos hacia la inclusión en la sociedad de información, un cambio en los currículos de las escuelas de biblioteconomía y ciencia de la información tanto a nivel de bachillerato como de posgrado, que posibilite la creación de disciplinas y líneas de investigación sobre la dimensión humana de la información, o sea alinear la teoría a la practica en el proceso de difundir informaciones que sean relevantes para el crecimiento educacional de las co-munidades de baja renta, y también la creación de disciplinas en investigación sobre la mediación de la información. La dimensión humana de la información tendrá como foco principal el es-tablecimiento dé diagnósticos adecuados sobre la circulación de la informa-ción en los núcleos de población de baja renta. ¿Cuál es la cultura de la información? ¿Qué tipo de información circula? ¿Cuál es la estructura educacional, social y cultural de la comunidad? ¿Cuáles son los productos y servicios más adecuados para aquel tipo específico de comunidad? ¿Cómo sería la interacción de los servicios de información con la comuni-dad? ¿Habrá necesidad de segmentar el mercado? ¿Cuáles son los indicadores de impacto en la utilización de los servicios de información? Todas esas preguntas serán respondidas por la disciplina dimensión hu-mana de la información, que se utilizará como técnica para la toma de decisión, inteligencia organizacional y capital cultural para dar una dimensión científica a las enseñanzas. Otro tema relevante y de incuestionable valor para la inclusión en la nueva sociedad es la mediación de la información. Sabemos que en América Latina el acceso a los libros y a los servicios de información es aún extremamente elitista. Con el advenimiento de la revolución tecnológica ese gran contingente de excluidos pasó, en algunas regiones a tener acceso a las nuevas tecnolo-gías. Se pasó así de la desinformación al exceso de información o la llamada explosión de información. El clima creado es de frustración e impotencia ante el nuevo mundo y las preguntas más frecuentes son: qué seleccionar, cómo seleccionar, para qué seleccionar, cuál es la actualidad de la información, cual la oposición al discurso, qué dicen las entrelíneas y cuál es la importancia de esa búsqueda y de la calidad de los textos en un escenario de selección para la selectividad y para el mercado de trabajo. Se crea un clima adecuado para la alfabetización en información que pre-cede metodológicamente a la alfabetización, digital. En la alfabetización en información lo básico es aprender a aprender y se trabaja con habilidades


individuales. En una sociedad intensiva en información, en que el ciudadano interactúa con personas y máquinas en un constante intercambio de datos y de información, la alfabetización tradicional, las habilidades de lectura y de escritura que constituyen la base de los sistemas educativos primarios no son suficientes. A esas habilidades habrá que agregarles otras, tales como el saber navegar por fuentes infinitas de información, el saber utilizar los sistemas de información, el saber identificar la calidad de la fuente, el saber determinar su confiabilidad, el saber dominar la sobrecarga de información, el saber aplicar la información en problemas reales, el saber comunicarle a otros la informa-ción encontrada, y, por encima de todo: el saber utilizar el tiempo —el verdade-ro recurso escaso en la sociedad del conocimiento— para aprender constante-mente (Cornellá, 1999). Por lo tanto, se puede afirmar que los dos caminos propuestos: valoriza-ción de la dimensión humana de la información y mediación de la información, serán vitales para la inclusión de la población marginal de América Latina en la sociedad de la información. La primera—dimensión humana de la información—demuestra que la información no es solamente un bien económico, un bien de la hegemonía o de los representantes del poder, sino, fundamentalmente, un bien social donde la figura más importante es el ser humano que pasa a ser valorizado y a tener dignidad en la medida en que la información con valor agregado significa conocimiento y ese conocimiento posibilita el acceso al em-pleo y a la mejora de la calidad de vida. La segunda —mediación de la información— posibilita el acceso a las fuentes de la información utilizando metodologías de alfabetización de la información, que posibilitan la creación de indicadores de impacto social y de indicadores en el proceso de enseñanza-aprendizaje, que disminuyen el fracaso escolar —bási-camente medido en América Latina— por la repetición de cursos y el absentismo escolar. En ese proceso el mediador utiliza información bibliográfica y digital para dar mayor calidad a la investigación y principalmente a la formación de ese nuevo ciudadano que debe ser incluido en la sociedad de la información. El primer paso del mediador es la elaboración del diagnóstico de las ne-cesidades de información de su comunidad. Generalmente, en América Latina, las comunidades más carentes tienen una necesidad mayor de tener acceso a las informaciones 'útiles, también llamadas informaciones solidarias o infor-maciones para la ciudadanía. Esas informaciones son utilizadas para la resolu-ción de los problemas cotidianos, y su disponibilidad y difusión son procesos complejos, pues muchas veces la situación educacional del futuro usuario no permite la lectura y comprensión de textos. La transmisión de ese tipo de información, la mayoría de las veces, es a través de la información oral. El segundo paso es la conducción de esa comu-

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nidad para la información bibliográfica que exige lectura y capacidad crítica en la interpretación de los textos. El paso siguiente es la información digital que, principalmente en América Latina, produce una motivación mayor en la comu--nidad que la información bibliográfica. A continuación, y siempre utilizando técnicas de toma de decisión y metodologías adecuadas al proceso, el media-dor crea indicadores de impacto social que sirven de evaluación en el proceso de transferencia de la información. En una planificación estratégica esos procedimientos son esenciales para acabar con las barreras que impiden el desarrollo de América Latina en el pro-ceso para poner fin a las desigualdades reinantes en el área de acceso y com-prensión de la información.

Conclusiones

Las transformaciones tecnológicas operadas en el campo de las telecomunicaciones y la computación han provocado cambios en la sociedad , han modificado las formas de trabajo y las formas de interacción y comunicación de grandes sectores de la sociedad, como el científico, el eco-nómico, el social, el educacional, el de la información, entre otros. En la actualidad las nuevas formas de difusión ponen al alcance de es-tos sectores el acceso a un universo de información nunca antes imaginado, sin límites de fronteras, a altas velocidades y con una cobertura universal que satisface las más sofisticadas necesidades de un usuario en cualquier punto geográfico del planeta, con el requerimiento fundamental de contar con una computadora y una conexión a la red de redes. En este contexto es fundamen-tal que el usuario tenga la competencia informacional para el disfrute de este nuevo escenario. Ante este panorama, concertado bajo las implicaciones sociales del pro-greso tecnológico, la información constituye el ingrediente clave a partir de cual la sociedad participa en procesos de cohesión, globalización, informatiza-ción y generación del conocimiento; mientras que los bibliotecarios, especia-listas en información, bibliotecas y otras unidades de información, son los in-termediarios que ante la sociedad juegan el papel protagónico en la selección, procesamiento y difusión de esta información, considerada como un relevante recurso para el desarrollo social. Esta realidad, concebida por especialistas como el cambio social más im-portante operado desde la revolución de Gutenberg hasta nuestros días, se ha convertido en objeto y tema de estudios de muy diversos especialistas prove-98

nientes, en lo fundamental, del campo de las ciencias sociales, quienes han coincidido en señalar que este cambio ha provocado el origen de nuevos para-digmas en los que se acentúa un proceso de transformación de las anteriores relaciones sociales y que deja entrever en el horizonte el surgimiento de una nueva forma de organización social, a la que todos coinciden en bautizar con el nombre de sociedad de la información. La revolución tecnológica, la globalización y el advenimiento de la so-ciedad de la información fueron factores fundamentales y demostraron que el profesional de la información puede actuar en acciones de cambio para la construcción de una nueva sociedad con más justicia social. Para esto tiene que tener una formación más adecuada y compatible con los desafíos de esta sociedad. El primero paso es trabajar como mediador de la información, sea esa información bibliográfica, digital o virtual. El profesional con esa meto-dología puede acabar con la cultura, en América Latina, de copiar los textos y pasar a trabajar con la autoría. O sea, el usuario deja de ser dependiente de la información y se transforma en productor de la información. Con esto se au-menta en cada país la producción científica y la generación de patentes. El país pasa a ser menos dependiente y puede construir su propio futuro. Una paradoja es que se sabe, que las bibliotecas más adormecidas, son las que cuentan en ocasiones con mayores fondos y tecnologías adecuadas. No obstante, muchas veces están repletas de usuarios que practican la copia en diccionarios y enciclopedias. Hay que formar un nuevo tipo de usuario que pueda producir investigación de calidad. Con el advenimiento de la revolución tecnológica por un lado las personas están más conectadas, por otro están más impersonales y distantes. Por lo tanto es imprescindible que las bibliotecas capaciten sus usuarios para transformar-los en productores de información, o sea, salir de la copia para la autoría. Muchos sistemas de información ya desarrollan programas de inclusión productiva que pueden ser considerados como las buenas prácticas. El Ser-vicio Brasileño de Respuestas Técnicas (SBRT) fornece informaciones tecno-lógicas para proporcionar al pequeño y medio empresario condiciones para el desarrollo de sus negocios. Muchas bibliotecas públicas ya segmentan los productos y servicios para proporcionar empleabilidad a sus comunidades. En las zonas suburbanas y rurales el suceso del agronegocio se debe al fortaleci-miento en tiempo real de informaciones adecuadas para el aumento, produc-ción e distribución de los alimentos.

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